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REPORTAJES y ARTÍCULOS ESPECIALES

Exponente de una generación formada en democracia, este abogado y periodista encuentra en los libros referencias que, en buena medida, explican lo que mal dicen los diarios, lo cual suele suceder cuando el presente avanza girando en redondo, como en el caso de la República Argentina

Por Emiliano Vidal

Ante una sociedad perpleja por la implementación constante de medidas destructivas de la industria y de la propia soberanía nacional por parte del gobierno de Macri, el autor de esta nota, nacido en dictadura y criado en democracia, propone buscar en libros lo que los grandes medios no dicen. Veamos uno como para comenzar.

La legisladora y periodista Gabriela Cerruti en su libro El Pibe, Ed. 2008, relanzado hace dos años, cuenta acerca del hoy Presidente y su ex socio político Francisco De Narváez lo que vale destacar en extensión.

Dice Cerruti:

"George Chodos y Doris Capurro estaban obsesionados por la falta de discurso político de sus candidatos. Mauricio hablaba de fútbol y De Narváez de negocios. Apenas se entusiasmaban cuando se trataba de contar historias sobre algún amigo en común. Había que encontrar la manera de que leyeran algún libro o pudieran al menos incorporar vocabulario, o lecciones mínimas de historia y política argentina. Algunas pocas consultas les bastaron para encontrar al profesor ideal.
Culto, prestigioso, político, cercano al peronismo y, en definitiva, un hombre de clase que les enseñaría varias cosas a la vez. El elegido fue Torcuato Di Tella. Pagaron una pequeña fortuna por sus servicios y allí marchaban, cada martes y jueves de nueve a once de la mañana, Francisco y Mauricio a escuchar sus clases de historia política argentina y mundial.
Torcuato tardó apenas una clase en darse cuenta de que iba a tener que empezar por las nociones más elementales, y a la segunda ya había decidido que si lo iba a hacer, al menos se divertiría.
Elegante y sobrio, con su cinismo británico perpetuo -uno de los rasgos que más lo asemejaba en las mesas familiares a su hermano Guido-, Torcuato posaba de profesor serio mientras gozaba dejando a sus alumnos en evidencia. Se explayaba largamente sobre historias de zares y revoluciones en la estepa para interrumpir de repente y preguntar:
 - ¿Ustedes saben dónde queda Rusia?
Silencio obvio. ¿Cómo iban a saber dónde quedaba un país que sólo había sido mencionado en sus historias familiares como "aquello detrás de la cortina de hierro"?
Una mañana los esperó con una aventura orwelliana: una novela futurista sobre la Argentina en 2010 gobernada por Mauricio y Francisco. Durante toda la clase, ninguno de los dos entendió si era en serio o en broma, si estaba divirtiéndose con ellos o humillándolos. Cuando terminó, como todos los martes y jueves, a las 11 hs., la mucama de los Di Tella ingresó con la bandeja de plata con caldo y galletitas Express para todos. Pero fue la última”.

En el largo, complejo y sinuoso camino en comprender y persuadir a una sociedad que no acierta a confrontar ni a digerir, aceptar o rechazar –para decirlo en términos del periodista Luis Bruschstein- al gobierno de la Alianza Pro/UCR, el sector que votó a Macri sensibilizado por las denuncias en el constante bombardeo mediático desde cualquier pantalla, permanece impávido ante los hechos de corrupción de esta gestión de Cambiemos.

¿Qué camino adoptar si la pelea frente a los poderosos grupos corporativos es desigual en la ardua tarea de persuadir a familiares, vecinos, amigos y conocidos de no volver a caer en la trampa de la información sesgada cuando no falaz?

Historia personal de una pasión argentina (2013), es el segundo ensayo escrito por el pensador estadounidense Nicolás Shyunway, que a diferencia del libro anterior, La Invención de la Argentina, Historia de una Idea,  de veinte años antes, intercala su propia visión y pasión por los argentinos,  desde que en 1975 viajara primera vez hacia este extremo de América.

Declarado confeso admirador de la controvertida figura del entrerriano Justo José de Urquiza, señala en su última obra:

(Urquiza) derrotó a Rosas y después quiso formar una Argentina basada en el consenso. Pudo haber invadido la provincia y la ciudad de Buenos Aires en varios momentos pero no sólo no lo quiso sino que después en la batalla de Pavón, dejó que Bartolomé Mitre ganara.

Nacido en la ciudad de Arizona, se explaya sobre el liberalismo y los motivos por los cuales ese término se convirtió en mala palabra en varios países latinos, como la Argentina de Mauricio Macri.

 ¿Por qué esa confusión tanto en América del norte como en América latina, donde el término “liberalismo” se volvió impopular y antipatriota? , se pregunta más de una vez.

Por su parte, el recientemente fallecido Tzvetan Tódorov, pensador búlgaro, formado en Francia,  señalaba:

"El neoliberalismo es un peligro muy próximo porque, de momento, es la ideología de nuestros gobernantes. Hay otras ideologías que se perciben que son peligrosas, pero el neoliberalismo sustituye a la democracia, con lo cual nos encontramos en un régimen que ya no corresponde a la definición de democracia".

Miradas que van de la mano.

El libro de Shunway es un aporte específico para comprender lo que pasa en la Argentina, un país que puede brindar comida a cincuenta estados más, y que no lo hace por no enfrentar las decisiones de los países dominantes aplicando lo que el pensador argentino Marcelo Gullo llama la insubordinación fundante.

¿Cómo ser un gran país mayúsculo si la clase dominante decide hacer un país pequeño en beneficio propio? 

* Todo en familia

Una vez asumido el gobierno, el macrismo puso en marcha políticas que favorecieron a la mega fortuna de su propia familia, mediante el decreto que entregaba 45 mil millones de pesos a las empresas del grupo hasta el reciente condoneo de la deuda multimillonaria de Franco Macri por el Correo que desató un escándalo hasta en las propias filas.

¿A esto se llama neoliberalismo, o el término es una muestra de poca imaginación?

América latina fue una víctima privilegiada del “neoliberalismo”, pos dictaduras cívico/militares de fines de los 70 amparadas luego por el Consenso de Washington.

En Chile –país invadido por argentinos embelesados por el cambio a favor de su moneda- hasta los tiempos de la presidencia de Salvador Allende, el estado social chileno fue uno de los más avanzados del continente, rápidamente destruido con la dictradura de Augusto Pinochet.

Al igual que la Argentina, tuvo autosuficiencia energética y padeció la entrega de su empresa estatal a las corporaciones multinacionales.

La tesis de Tulio Halperín Donghi sobre la inviabilidad de la Argentina tras el derrumbe del Imperio Británico en el período de entreguerras tiene cierto fundamento.

Si bien quedó comprobado que la economía argentina creció mucho más entre 1930 y 1980 que en los períodos sumados del modelo agroexportador (1860/1930) y el neoliberal (1980/2002), la inserción en el comercio internacional siempre fue dificultosa tras el derrumbe de Inglaterra.

La razón es sencilla: Gran Bretaña, como Imperio, tenía una economía complementaria con la Argentina mientras que con relación a los Estados Unidos, es competitiva. Y más lo será desde la asunción de Donald Trump, obsesionado en recuperar el papel protagónico industrial de la potencia en decadencia en relación con China y Rusia.

Los anteriores gobiernos antineoliberales de América latina –Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, por orden de aparición– han resistido y han dado inicio al proceso de construcción de alternativas.

* Desde las pantallas

En la Argentina y en casi toda América latina, hay una lucha entre los intereses neoliberales y los gobiernos que surgidos en la primera década de este siglo. El núcleo de la cuestión es una discusión en torno de la relación entre el Estado y la economía.

¿Un gobierno debe intervenir en el libre flujo económico del país?

Desde José Martínez de Hoz, ministro de Economía del dictador Jorge Rafael Videla, se escucha decir que achicar el Estado es agrandar la Nación. Desde esa más que interesada óptica, el Estado solamente debería garantizar el orden espontáneo del mercado, con lo cual la concepción neo del liberalismo desplaza toda muestra de liberalismo político porque todas las normas, incluyendo las supremas de la Constución, están al servicio de la economía, economía para la clase dominante.

Así no hay democracia si la democracia no está planificada al servicio de su pueblo. Mauricio Macri recapituló el nombre de Ministerio de Economía por el de Hacienda y Finanzas a tono con la decisión de no regular el mercado desde el intervencionismo estatal.

El libro de Shunway repasa a John Keynes y los Estados Unidos con relación al crac financiero de 1929 aplicando las teorías del New Deal que básicamente trataban de la intervención del Estado en la economía y pleno empleo que a su vez, garantizaban la capacidad de consumo de la población. La capacidad de consumo propulsaba el desarrollo de las industrias. Un mercado interno  con el respaldo de un Estado Benefactor de los intereses nacionales y de los pequeños y medianos empresarios.

En palabras de Eduardo Galeano, esa realidad es denominada populismo por los sportavoces neoliberales.

Hugo Chávez y Néstor Kirchner, tras practicar el intervencionismo de Estado, se ganaron el mote de abanderados del autoritarismo y la corrupción.

El mercado, al no regularse, al ser entregado a su propia mecánica, derrapa en manos de los monopolios. Sólo el Estado puede defender el equilibrio del mercado, quien librado a su propia dinámica, se concentra y termina por ser apropiado de unas pocas corporaciones.

Donald Trump parece comprender. Macri, en cambio, naufraga en el mar de sus errores.

 “Nos mean y Clarín dice que llueve”, vieja síntesis que todavía se repite en alguna pared y que proviene del tiempo en que el diario dejó de ser el portavoz del desarrollo industrial para ser exponente del neoliberalismo en sus formas económicas y políticas.

Neoliberalismo, verdadero Estatuto del subdesarrollo, título de un libro de Rogelio Frigerio,  padre del desarrollismo, el abuelo de un ministro de Macri que tiene otras ideas, las rancias ideas del país agro-importador.

 

Actualizado (Martes, 14 de Marzo de 2017 12:25)

 
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