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REPORTAJES y ARTÍCULOS ESPECIALES

Una reciente autoreferencia del Presidente acerca de los riesgos de incurrir en un ataque de locura y el daño que significaría para el pueblo, vuelve a convocar la atención de los psiquiatras que, a diferencia del caso de Donald Trump, en EE.UU,  aquí, por ahora, no dicen nada.

Por Emiliano Vidal

Estos párrafos intentan surfear sobre la salud de los Macri, comenzando por las denuncias de insania contra el patriarca Franco y la psiquis del Presidente de la  Argentina, Mauricio Macri. “¿Quieren probar que estoy loco para quedarse con las empresas? “, tronó Franco Macri.

 Los tres hijos varones habían preparado una demanda para declarar insano a su padre y quitarle así la potestad del usufructo de las acciones que se había reservado. Corría el año 2010, camino sinuoso hasta estos días.

Hace dos años cuando emergió el escándalo de las sociedades offshore y los Panamá Papers, Franco Macri se negó a entregarle la documentación de las empresas a su  hijo Mauricio, quien exigía a su progenitor la entrega de documentos para acelerar la investigación judicial que intenta determinar si el Presidente ocultó las firmas maliciosamente en su declaración jurada. Si bien Mauricio Macri se había presentado a una audiencia de mediación, la ausencia de Franco dejó todo en el limbo.

La pelea entre los Macri viene de larga data.

Franco confiesa que su primogénito le arrebató la empresa Socma, una compañía que factura alrededor de 500 millones dólares anuales. Se trata de un holding con inversiones diversificadas en los sectores automotriz, aeronavegación, energías renovables y desarrollos agrícolas, entre otros, que opera  desde antes de la última dictadura cívico/militar y que supo negociar con todos los gobiernos democráticos sucesivos.

Mauricio fue su vicepresidente hasta el año 2003.

La multiempresa alcanzó su máximo esplendor a partir de los negocios contratistas con el Estado, tras la estatización de la deuda externa privada, en 1982, tiempos de Domingo Cavallo al frente del Banco Central.

La insania, la vesania, la demencia, en sí mismo la salud de los Macri, fue tratada por periodistas de tintes diferentes, como Laura Di Marco, asidua escribiente del diario La Nación, en su libro Macri: historia íntima y secreta de la elite argentina que llegó al poder, publicado el año pasado.

Hace poco más de una década, la entonces legisladora porteña, actual diputada nacional y periodista Gabriela Cerruti en su libro El Pibe, describe acerca de Mauricio Macri y su ex socio político Francisco De Narváez, una particular situación que resume el presente personal y político del actual primer mandatario.

Merece ser consignado.

 "George Chodos y Doris Capurro estaban obsesionados por la falta de discurso político de sus candidatos. Mauricio hablaba de fútbol y De Narváez de negocios. Apenas se entusiasmaban cuando se trataba de contar historias sobre algún amigo en común. Había que encontrar la manera de que leyeran algún libro o pudieran al menos incorporar vocabulario, o lecciones mínimas de historia y política argentina. Algunas pocas consultas les bastaron para encontrar al profesor ideal. Culto, prestigioso, político, cercano al peronismo y, en definitiva, un hombre de clase que les enseñaría varias cosas a la vez. El elegido fue Torcuato Di Tella. Pagaron una pequeña fortuna por sus servicios y allí marchaban, cada martes y jueves de nueve a once de la mañana, Francisco y Mauricio a escuchar sus clases de historia política argentina y mundial. Elegante y sobrio, con su cinismo británico perpetuo -uno de los rasgos que más lo asemejaba en las mesas familiares a su hermano Guido-, Torcuato posaba de profesor serio mientras gozaba dejando a sus alumnos en evidencia. Se explayaba largamente sobre historias de zares y revoluciones en la estepa para interrumpir de repente y preguntar: - ¿Ustedes saben dónde queda Rusia?... Silencio obvio. ¿Cómo iban a saber dónde quedaba un país que sólo había sido mencionado en sus historias familiares como "aquello detrás de la cortina de hierro?". Una mañana los esperó con una aventura orwelliana: una novela futurista sobre la Argentina en 2010 gobernada por Mauricio y Francisco. Durante toda la clase, ninguno de los dos entendió si era en serio o en broma, si estaba divirtiéndose con ellos o humillándolos. Cuando terminó, como todos los martes y jueves, a las 11 hs, la mucama de los Di Tella ingresó con la bandeja de plata con caldo y galletitas Express para todos. Pero fue la última”.

En un fuerte sistema presidencialista, es de enorme resonancia la figura de quien ostente el cargo de jefe o jefa del Estado Nacional. De allí su influencia en la sociedad.

Hay ejemplos de la máxima decadencia en tiempos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa o de la imponente presencia con Néstor Kirchner.

Hoy la sensación de posesión y descontrol al mismo tiempo del poder, se resume en Mauricio Macri.

A contramano de las intentonas de multimillonario californiano Tom Steyer, quien había anunciado hacia fines del 2017, junto al demócrata Al Green, que dedicaría al menos 10 millones de dólares a una campaña publicitaria a nivel nacional para promover un juicio político y análisis de la psiquis del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pocos aquí se preguntan qué pasa por la mente del presidente de la Nación,  de alta preocupación para quienes lo rodean cada vez que se expresa o manifiesta  algo.

Aún laten vestigios cuando hace dos décadas, el Parlamento ecuatoriano –país de origen del principal asesor macrista, Jaime Durán Barba- destituyó por insania al entonces presidente, Abdalá Bucaram.

En palabras hasta de su propio padre Franco, Mauricio no ha sido un buen empresario y desde su llegada a la Casa Rosada aún no ha reflejado ser mejor político. Un político sostenido por las corporaciones mediáticas de gran manejo empresarial y también político.

El gobierno ha sido torpe y el panorama no parece mejorar. Lo saben y padecen los empresarios. Lo sufren los gobernadores y legisladores oficialistas. Lo intuye el peronismo opositor, que espera  mientras sanea sus propios conflictos, resaltando los silencios que parecieran decir mucho por parte de Cristina Fernández de Kirchner.

Fuente: opinarg.digipress.com.ar, 25/7/18.

Actualizado (Martes, 11 de Septiembre de 2018 22:20)

 
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