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REPORTAJES y ARTÍCULOS ESPECIALES

Fue diputado nacional por la Ucedé,  creyó en Alvaro Alsogaray  pero por él y su hija terminó alejado de la política. Hijo de un albañil anarquista, empresario y tanguero es un defensor de las ideas liberales de las que aquí da muestra, como para aclarar, dice, el  panorama gris que nos aflige. 

Por Héctor Siracusano (*)

Comienzo estas líneas con lo que decía el distinguido economista Jacques Rueff en dos reflexiones, más un aporte del inolvidable Groucho March y, luego, con otra del gran Aristóteles. Podría añadir una metáfora sobre la inflación. Dice: “Es más fácil subirse a un tigre que bajarse de él”.

Respecto del monumental déficit de la balanza de pagos de los Estados Unidos entre el 1º de enero de 1951 y el 31 de diciembre de 1960, Rueff señalaba que ese país: “Ha sumado, en total, 18,1 mil millones de dólares”.

Añadía que gracias a la creación del Patrón Cambio Oro (no confundir con Patrón Oro), había realizado la tremenda revolución de otorgar a los países cuya moneda gozaba de prestigio internacional, “el maravilloso secreto del déficit sin llantos, que les permitió dar sin perder, prestar sin endeudarse y adquirir sin pagar, olvidando que el llanto sin lágrimas no existe”.

Por su lado, alertaba Groucho March: “La Política es el arte de buscar problemas; encontrarlos; hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Finalmente, Aristóteles: “La única verdad es la realidad”.

Recientemente un alto funcionario del gobierno anunció que el problema era el déficit del presupuesto (¿?). Sin lugar a dudas no se advierte en la ciudadanía mayor interés en averiguar en qué consisten las corrientes de pensamiento.

De tal forma que, tanto la clase dirigente como la clase dirigida, darían la impresión de querer estudiar química con un texto de filosofía.

Este artículo pretende llevar un poco de luz al panorama gris e incierto que nos aflige.

* Síntesis de los grandes pensadores

Sempre la confusión delle persone principio fu del mal della cittade. Dante Alighieri, La divina Comedia (C.1310-14)(Paradiso XVI.67-68).

El desconocimiento del alcance de los términos evolucionismo y constructivismo ha ido sembrando un clima de confusión que difícilmente se podrá superar si no nos proponemos ahondar en las causas de las diferencias político-filosóficas que arrancan en vieja data.

Hayek, Von Mises, Rüeff, Salin , Rossi , Röepke, Macksoud, Benegas Lynch (p) e (h), Zanotti y otros tantos pensadores, han hecho importantes aportes para ordenar las ideas y llamar a las cosas por su nombre.

No obstante , la confusión persiste y el panorama no se aclara.

Friedrich Hayek y Henri Macksoud sostienen que la más importante divergencia político – filosófica de nuestro tiempo, tiene fundamento en la diferencias básicas filosóficas entre dos escuelas de pensamiento que se basan en el uso de la razón y por ello son llamadas  racionalismo.

Sin embargo, es menester aclarar que son dos escuelas de racionalismo conceptualmente distintas y que se basan en principios irreconciliables entre sí.

Uno de ellos se denomina racionalismo evolucionario y el otro racionalismo constructivista. La diferencia entre ambos es abismal y es menester destacarla para evitar más confusiones y contrasentidos.

 * Racionalismo Evolucionario

El Racionalismo Evolucionario se basa en la libertad individual; dio origen al ideal político del Estado de Derecho, a la doctrina de la división, independencia y armonización de los tres poderes y, en el ámbito de la economía, al concepto cibernético de mercado, con los mecanismos esencialmente complejos que lo caracterizan.

Esta escuela de pensamiento – dice Macksoud – sostiene que el progreso humano solamente será posible por la acción humana espontánea y voluntaria de los individuos. Por su esencia, constituye la columna vertebral del Liberalismo químicamente puro.

El Racionalismo Evolucionario sostiene que el uso efectivo de la razón requiere el debido discernimiento en cuanto al uso eficaz de la razón individual para regular las relaciones entre los seres humanos.

Entre las más destacadas figuras del Racionalismo Evolucionario podemos citar, a partir del Siglo XVII,  John Milton, David Hume, Montesquieu, Kant, Bastia, Lord Acton, Von Mises, Ortega y Gasset, Hayek, Popper y muchos más.

* Racionalismo Constructivista

 Si bien sus orígenes se encuentran en la Antigua Grecia, con Platón, el Racionalismo Constructivista es un fenómeno relativamente reciente que comienza a tomar cuerpo  en el Siglo XVII con Bacón, Hobbes y Descartes .

Este nuevo Racionalismo sostiene que todas las instituciones humanas útiles deben ser el resultado de la creación intencional de la razón consciente del hombre. Es decir, descarta drásticamente la acción humana espontánea y voluntaria de los individuos. Con esta teoría califica a la razón consciente del hombre como una verdadera ciencia exacta, desconociendo que en las ciencias exactas cabe alcanzar un conocimiento objetivo, acumulativo y, en suma , definitivo.

Ignora supinamente la complejidad del comportamiento humano y los juicios de valor propios de cada persona.

Hayek destaca y alerta que, según los constructivistas, poseemos en nuestras manos el poder de modelar nuestras instituciones. En otras palabras: que podemos “construir” nuestras instituciones ignorando el resultado que se obtendría con un “proceso espontáneo”.

Los constructivistas se sienten mesiánicos y reivindican su mentalidad de ingenieros capaz de crear el paraíso en la tierra. El racionalismo constructivista – aún sin proponérselo – conculca la creatividad humana, avasalla la libertad individual; viola sistemáticamente el derecho de propiedad y –en aras de lograr los fines que persigue– no hesita en desconocer y pisotear el estado de Derecho y desconocer el rol que cumple la responsabilidad.

Todos los sistemas autocráticos y totalitarios tales como el comunismo, el fascismo o el nazismo tuvieron su origen en el racionalismo constructivista.

Este racionalismo –si bien posee sus raíces en Platón– se desarrolló a partir del Siglo XVII con Bacón, Descartes, Espinoza, Rousseau, Voltaire , Hegely Marx, entre otros.

Estas dos corrientes básicas de pensamiento jamás se podrán mezclar porque se fundamentan en principios irreconciliables.

El Racionalismo Evolucionario constituye la columna vertebral del auténtico Liberalismo que – como doctrina política químicamente pura – jamás se aplicó en ningún lugar del mundo.

A mayor abundamiento, transcribo un párrafo del filósofo y economista liberal Pascal Salín, extraído de su libro Libéralisme (Editions Odile Jacob, Pag.22): “ Hace algunos años tuvo una gran resonancia un artículo escrito por un alto funcionario americano, Francis Fukuyama (1989). Desde luego, el autor tuvo un mérito, y fue el de plasmar en términos brillantes lo que la gente, en esos precisos momentos, andaba buscando. Pero su tesis, a saber, que nos hallamos ante una “espléndida victoria del liberalismo económico y político” en un contexto generalizado de triunfo de la democracia liberal, resulta ambiguo. Ya los términos que emplea deben poner en alerta. Cuando se añaden adjetivos al vocablo “liberalismo”, generalmente es porque ni se comprende ni se define bien”.

Prosigue el párrafo de Pascal Salín: “En realidad , la única victoria de estos tiempos corresponde a la socialdemocracia, una combinación de la omnipotencia de una minoría elegida y la economía mixta (definida ésta no sólo por la existencia de numerosas actividades estatales, sino además por una política fiscal dura y discriminatoria con sus regulaciones tentaculares). Todo muy alejado de la libertad individual. Lo cual no significa, ni nunca podrá significar que estemos asistiendo al fin de las ideologías. Esta ausencia de relieve intelectual no debe ocultar que nos hallamos ante una “filosofía” particularmente discutible, porque expresa el dominio del pragmatismo y del escepticismo y, por esta misma razón, no puede anunciar el fin de las ideologías”.

Añade:  “Ambas concepciones de la sociedad serán siempre inconciliables: la concepción individualista –según la cual el hombre es un ser razonable y libre, muy capaz de organizar sus propias relaciones con los demás– y la colectivista, para la que la “sociedad” existe al margen de personas, deseos y voluntades”.

No obstante todo lo expresado, hoy por hoy , con un mundo globalizado que potencia la interdependencia de las naciones, todo parece indicar que la socialdemocracia, practicada dentro de un marco de consenso civilizado, democrático y republicano que garantice el Estado de Derecho, es la única forma de gobierrno capaz de asegurar razonablemente los beneficios de la libertad.

Alguna vez se ha señalado que el pensamiento filosófico está a medio camino entre el pensamiento religioso y el pensamiento científico. Aquél con sus dogmas; éste con su empirismo.

A diferencia del teólogo, el filósofo no se refugia en fuerzas o seres sobrenaturales ni trata sus problemas de forma dogmática, sino que examina las cosas por si mismo, críticamente; no fundamenta la veracidad de sus afirmaciones recurriendo a la autoridad de una revelación, sino apelando a la racionalidad de las mismas. Prefiere el díálogo fecundo a la polémica estéril y reconoce abiertamente su impotencia para gobernar la sociedad.

Entonces ... ¡alerta! ... ahí aparecen “los políticos” con sus polifórmicas propuestas ofreciendo soluciones mágicas y precisando los fines que persiguen para satisfacer las demandas que la sociedad reclama. Se desgarran las vestiduras para ver quien ofrece más y mejores fines. Pero son muy pocos los que hablan de los medios. De ello se hablará una vez accedido al poder. Obviamente, siempre que se posea aptitud para gobernar. No debemos criticar intenciones.

Solo debemos hacer hincapié que, en cuanto a fines nos referimos, las coincidencias abruman. Es cuando se habla de medios, cuando aparecen la sorpresas.

Confucio (551/479 AC) reconoció su fracaso cuando en busca de la felicidad de su pueblo, creó el Partido Virtuoso. En poco tiempo comprobó que la ética no era suficiente para materializar un gobierno eficaz.

Tuvieron que pasar muchos años antes de que Maquiavelo fundara el pensamiento político moderno y alertara que la política se rige por reglas propias, autónomas, distintas a las de la moral y la religión.

(*) Químico, cofundador de la Ucede, ex presidente del distrito porteño y vicepresidente del comité nacional. Cofundador y ex presidente del Instituto de la Economía Social de Mercado, cofundador y ex presidente de la Fundación Ludwig Von Mises y ex diputado liberal Mont Pelerin Society.

Actualizado (Miércoles, 24 de Octubre de 2018 09:59)

 
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