PostHeaderIcon EL PLAN MORGENTHAU PARA LA ARGENTINA

GRANDES DEUDAS - POL. DE ESTADO

En un mundo estremecido y una América latina de pueblos agraviados, este trabajo recuerda un plan siniestro para los derrotados en la Segunda Guerra Mundial, salvados por la guerra fría (EE.UU/URSS), un plan aplicado ahora a ...la Argentina.

Por Carlos Andrés Ortiz

Mucho se habla del Plan Marshall de ayuda financiera de EE.UU a la Europa Occidental de posguerra,  con el promocionado milagro alemán por el rápido resurgimiento germano y del plan para Japón.

Pero, en cambio, es muy poco conocido el Plan Morgenthau, que debe su nombre al secretario de Hacienda norteamericano durante esa guerra y que precedió al Marshall, con propósitos diametralmente opuestos.

El plan formó parte de la batería de medidas y de instituciones creadas por los aliados cuando la guerra se posicionaba en contra del Eje (Alemania, Japón, Italia y sus aliados). Ideas para el mundo de posguerra, acorde con las prioridades de las potencias que resultarían vencedoras.

Sin importar las consecuencias de su implementación, el Plan Morgenthau buscó con espíritu vengativo mantener a Alemania en el atraso permanente.

Sus pautas -feroces- propiciaban impedir que recompusiera su formidable estructura industrial y tecnológica, que había caracterizado a este país desde fines del siglo XIX, además de evitar el progreso de la instrucción y cultura de su población, sostenido  en niveles de pobreza,  inconcluso con carencias alimenticias y sanitarias.

El Plan Morgenthau pretendía una Alemania sumida en una economía primaria, subdesarrollada y desarticulada.

Algo similar se pensó aplicar en Japón.

Curiosamente, muy pocos autores se refieren directa y claramente al Plan Morgenthau pero a diferencia de otros, en la obra Prosperidad y Crisis – Reconstrucción, Crecimiento y Cambio, 1945/1980, Hermann van der Wee lo analiza en forma sobria y muy explícita, en el volumen II, Pág. 413.

Tras la guerra, comenzó la Guerra Fría (NdE: la bipolaridad entre EE.UU y la Unión Soviética), con lo cual entre 1947 y 1949, la situación cambió radicalmente.

Bajo ese contexto, Alemania (en ese momento Alemania Occidental) y Japón pasaron a ser claves para contener la expansión comunista en Europa y el este y sudeste asiático.

Estados Unidos necesitaba impulsar las reconstrucciones civiles, la rápida mejoría de las condiciones sociales y el fuerte resurgimiento económico de Alemania Occidental y de Japón para operar como barreras o líneas de contención, además de plataformas para los despliegues de tropas y materiales estratégicos.

Guerra Fría, una guerra no declarada. 

La aplicación del Plan Marshall implicó automáticamente la caducidad total del Plan Morgenthau,  en Alemania y su similar en Japón.

* El caso argentino

Menos conocido aún  es la implementación del que podría llamarse Plan Morgenthau para la Argentina, sólo considerado como posiblidad debido a la sucesión de hechos sutilmente concatenados.

Demasiadas casualidades como para no pensar en una maniobra de “guerra blanda”, que tiene objetivos, sin importar  los plazos de su ejecución.

Larga y continuada ha sido la historia de la injerencia –a veces sutil y en otros casos brutal y desembozada- del colonialismo anglosajón en los asuntos internos de la Argentina, detalle que no hace al objetivo de este artículo.

En cambio sí cabe señalar que desde siempre hubo resistencias internas a ese rol de país granja subordinado, que se nos asignó desde afuera, con las complicidades internas.

Ese factor de constante resistencia a las acciones colonialistas, sumado al reconocido potencial de desarrollo de la Argentina, y la posición referencial desde sus orígenes para las naciones hermanas íberoamericanas,  debe haber pesado mucho para condenarnos a un futuro de miseria y disgregación política.

A partir del  Proceso... (1976/1983), se instauró con notable ferocidad un conjunto de medidas que destruyeron el aparato productivo nacional, un plan anti industrial y antitecnológico para reinstalar las estructuras feudales del país–estancia que opere como dócil colonia de las por entonces excluyentemente poderosas economías del G-7, y en particular las de EE.UU y Gran Bretaña.

Fue sin ninguna duda la aplicación adaptada en tiempo y lugar del pernicioso Plan Morgenthau.

Pero el Plan Morgenthau para la Argentina no solo se ciñó a los siete años del tristemente célebre Proceso cívico–militar. Su aplicación continuó profundizándose en las épocas de la llamada partidocracia cleptocrática, que atravesando las presidencias de Alfonsín, Menem y De La Rúa, nos llevó a los empujones a la severísima crisis de 2001/2002, la cual por muy poco no nos condujo a una situación de balcanización en media docena de republiquetas dóciles, tal como estaba previsto por los megas poderes financieros transnacionales globalizantes.

Según concreto testimonio del que fui testigo de uno de los actores del complejo período de transición 2002/2003, los centros del poder neoconservador local apostaban a una guerra civil brutal… lo cual nos hubiera sumido en el caos total.

En todos esos años del cuarto de siglo neoliberal (1976/2001), la economía siguió deteriorándose, decayendo cualitativamente. Se cerraron fábricas, se desfinanciaron universidades nacionales y entes tecnológicos y el endeudamiento se acentuaba en forma descontrolada,.

Con ello,  la emigración de valiosa población seguía, y algunos hechos puntuales mostraban

Se imponía brutalmente: la transformación de escuelas técnicas en simples bachilleratos amorfos (una colonia-granja no necesita técnicos, ingenieros ni profesionales de ciencias duras); el vaciamiento de contenidos básicos en las escuelas (eliminando Historia y Geografía, y restando horas a Matemática y Lengua). todo lo cual buscaba embrutecer a la población.

Y el absurdo freno total impuesto a nuestro muy eficiente y avanzado sector Nuclear, entre otras medidas probatorias de la ejecución de un plan de destrucción sistemática de la economía y el tejido socio cultural de la Argentina.

Todo acorde con las observaciones del historiador canadiense-británico Harry S. Ferns, quien afirmaba que solo mediante una guerra civil podrían anularse los notables avances a partir de 1943/45. Un resultado a la medida de las grandes potencias anglosajonas para hacer del país el mero proveedor de materias primas baratas. Ningún obstáculo por lo tanto para la troika EE.UU-Gran Bretaña-OTAN, en el Atlántico Sur, en la Antártida, e incluso en la Patagonia.

Una Argentina fuerte será un poderoso factor de cohesión de los bloques de poder Íberoamericanos y caribeños; bloques a cuya consolidación se oponen las potencias neocoloniales del siglo XXI, sus poderes financieros y sus brazos armados.

Título: Argentina y la siniestra reedición del Plan Morgenthau

Fuente:  La voz de Rusia (https://mundo.sputniknews.com/), 10/4/2014.

Actualizado (Lunes, 05 de Marzo de 2018 21:33)