PostHeaderIcon LA METAMORFOSIS

REPORTAJES y ARTÍCULOS ESPECIALES - ESTILO ARGENTINO

Este capítulo histórico argentino, en pleno trámite, probablemente uno de los más paradojales porque está dinamizado por empresarios a cargo del Estado,  impulsa este artículo basado en el peso del pasado, los atropellos institucionales del poder real en el presente y los peligros del futuro. Votos amarillos para la conversión de la democracia en una dictacracia. ¿Y Cristina?

Por Armando Vidal

Ser testigos de la más formidable transformación de un sistema democrático en una dictacracia  perfecciona, en paz, lo buscado por los golpes militares criollos y las versiones latinoamericanas de este siglo, desde el golpe de Honduras en 2009 al de Brasil el año pasado. Lo de siempre pero más: concentrar riqueza en pocos y fuerza para defenderla ante el hambre de muchos.

Que los vientos del mundo soplen en esa dirección no es más que un paliativo para resignarse sin resistencia. Que no es exactamente lo que también está ocurriendo, razón que en buena medida explica esa campaña del miedo que viene instalando el propio gobierno desde antes de las elecciones y del cual el destino al que fue sometido Santiago Maldonado es su muestra más patética y repudiable.

Es la obra del gobierno y sus ministros, con el apoyo de todos los factores del poder real, incluyendo los grandes medios y de buena parte de nuestro pueblo como que lo aceptó y convalidó en las recientes elecciones.

De seguir el proceso en esta dirección, conlleva lo peor para el destino de un país que, pese a su avance serrrucho desde su Independencia (que desde 2016 recordará con cada aniversario las palabras del presidente Mauricio Macri acerca de la angustia de los libertadores, coronadas este mismo año con la entrega de la Orden del Libertador Gral. San Martín al rey Borbón de España Felipe VI) mantuvo su territorio, lenguaje y riquezas del subsuelo, ahora embargadas por decreto como garantía de la deuda externa. Increíble el silencio en torno de la dimensión de este atentado a la Constitución.

 “¡O juremos por gloria morir”, frase del Himno Nacional simboliza un destino inexorable si el curso de estos hechos en un mundo en transición –otra que el libro de Isidro Ódena de hace más de medio siglo- consuma el descuartizamiento del país, comenzando por las aguas australes ya perdidas en Malvinas, la Antártida y la propia Patagonia, donde se concentra la mayor riqueza extranjera, hoy reasegurada con el gobierno de Macri con la excusa del pueblo mapuche, jaqueado, empobrecido y desalojado.

Ante este cuadro, al margen de la izquierda, sólo está el peronismo –el movimiento político más importante en nuestra historia- y su situación bajo la metralla del poder M  que en tales condiciones debe superar diferencias para defender a trabajadores, desocupados y jubilados que, en increíble medida, nutrieron con sus votos a Cambiemos.

Los sectores que conforman el peronismo podrían resumirse en tres: el sindicalismo negociador, reflejado en las históricas cúpulas gremiales y, por ende, en la CGT; el peronismo anti K acomodaticio en el Congreso de la Nación y el peronismo K en ambas Cámaras. El marco exterior es la calle, las organizaciones sociales, los organismos defensores de los derechos humanos, etc.

El paquete demoledor de leyes en camino, con todas las flexibilizaciones incluidas, siempre en contra de los trabajadores y jubilados, debe hallar un tiempo de respiro en la línea dialoguista sindical, más allá de las resistencias de lucha de los sectores combativos, mientras se recomponen las líneas políticas a tono incluso con lo que pide el diputado electo Fernando Espinoza en nombre del PJ, que es la unidad peronista frente al poderoso enemigo.

Al margen de que parte del pueblo que aceptó en silencio a Videla, haya votado hoy callado a Macri, ¿es causa suficiente para deprimir al peronismo? La reacción de la bancada PJ/K sugiere que sí al dejar el campo libre para el desafuero forzado y fuera de derecho de Julio De Vido. Que debió contar con su voz de protesta, siempre más resonante en el recinto que en una conferencia de prensa. 

Pasó el 25 de octubre de 2017 –fecha para guardar en el comprendio de los desatino institucionales-, con el voto 176 diputados, entre ellos el voto incomprensible de la joven peronista María E. Soria, la hija del recordado Carlos Soria, mentor de la ley de los desafueros en el año 2000.

* Los justicieros

Claudio Bonadío, el juez de la servilleta de Carlos Corach, nombrado en el gobierno de Carlos Menem y Luis Rodriguez, el juez de la columna central en Página /12 que Horacio Verbitsky le dedicó en su momento por sus simpatía nazis, nombrado pese a esa advertencia en el gobierno de Cristina Kirchner, pidieron el desafuero sin proceso del diputado Julio De Vido, coronación de una jugada de varios movimientos previos.

Desde la ofensiva para controlar el Consejo de la Magistratura y gravitar en los pasos de los jueces hasta la orden a Rodriguez de la sala II de la Cámara Federal de detener a De Vido.

En el medio, hubo una sesión en Diputados, previa a las PASO, para echarlo por “inhabilidad moral”, acción en la que tomó especial partido la diputada Elisa Carrió, la gran promotora del rechazo en 2006 del diploma de diputado electo del represor Luis Patti, con el voto entonces en primer lugar del kirchnerismo.

Cuando Cambiemos instala ese debate de neto corte electoralista, la bancada del FPV/PJ, que conduce Héctor Recalde –de quien, al parecer, el presidente Macri no se olvida que como empresario tuvo que pagarle años atrás altos honorarios por haberlo vencido en un juicio laboral- los peronistas K dieron la discusión porque emanaba de un impulso ruin.

Y exigieron lo que dice la ley: el desafuero para la detención una vez que se haya cumplido todo el trámite del proceso y la legítima defensa, nunca al revés: detener por riesgo de fuga o incidencia en el trámite procesal, sin siquiera estar iniciado.

Y esto fue lo que se produjo en la sesión en la que los diputados entregaron a De Vido sin la protesta en las bancas de los diputados peronistas K que rompieron la regla de dar pelea hasta el final.

Fue tan grosero, tan inconmensurable, que el abogado Maxiliano Rusconi anticipó su inclinación  a renunciar a la cátedra de Derecho por carecer de todo sentido engañar a los alumnos. ¿Por qué no dieron la pelea? ¿Qué podían temer después de todo lo que estaba pasando a sus ojos?

La respuesta a ese silencio fue la decisión de Ariel Lijo de detener a Amado Boudou quien, como dijo el fiscal Jorge Di Lello, siempre estuvo dispuesto a colaborar con el proceso. Está a la vista que todo lo que hace la Justicia federal está regida por la política, que es la propia naturaleza de esa rama judicial. Jueces que responden al gobierno, sea en las provincias o en la Nación, Una muestra es lo que hizo y no hizo el juez el juez de Esquel, el medroso Guido Otranto, en la desaparición forzada de Santiago Maldonado, finalmente desplazado ante su manifiesta intención de no buscar la verdad. (1)

Poder del poder contra la democracia al tenerla a su servicio. ¿Y Cristina? ¿Qué se puede esperar de la ex presidente Cristina Kirchner, hoy senadora electa? Todo. Todo por parte de ella, todo también contra ella.

Un proceso rico para los historiadores del futuro que quizás cuenten una historia de víctimas y verdugos, todos ahorcados por la misma soga que está tejiendo Cambiemos.

Actualizado (Lunes, 06 de Noviembre de 2017 22:40)