A+ A A-

Uncategorised

  • Escrito por Administrator
  • Visto: 100

MÁS DE CIEN DÍAS FUERON MUCHOS PARA IGNORARLOS

Los usuarios y lectores de Congreso Abierto merecen saber que en ciento y pico de días el mundo del editor fue un viaje obligatorio para recuperar esta página de temas políticos y parlamentarios, que estaba fuera de órbita y a un paso del agujero negro. Rescatada y renovada, aquí está, aquí estamos. 

Por Armando Vidal

Diez años  con la misma máquina de Joomla hasta que un día hubo que descender y cambiar la nave para poder volar en ese espacio más rápido que la luz en el mundo de las comunicaciones. Aquí van las nuevas notas de tapa, en esta faz experimental ajena en la ocasión a la realidad de la Argentina y del daño que genera su gobierno. Igual, está su gran archivo, con aportes de distintos autores, ideal para consultas en tiempos electorales y de inestabilidades emergentes.

Leer más

  • Escrito por Administrator
  • Visto: 6

SESENTA AÑOS DEL TRATADO SOBRE LA ANTÁRTIDA

Firmado el 1º de diciembre de 1959 en Washington, por doce países, entre ellos la Argentina y puesto en vigencia el 6 de junio de dos años después, el Tratado Antártico y los convenios posteriores conforman un sistema de protección a ese extremo del planeta amenazado por el calentamiento global. Aquí, su historia e importancia.

Por Base Marambio

Desde comienzos del siglo XIX diversas expediciones y actividades foqueras que tuvieron a Buenos Aires como puerto de partida, pueden considerarse los inicios del interés argentino por la Antártida.

La presencia permanente de nuestro país en la Antártida se concreta a principios del siglo XX, con el observatorio meteorológico y magnético de la isla Laurie, perteneciente al grupo de las Orcadas del Sur. Este acontecimiento da inicio desde el 22 de febrero de 1904 (fecha en que se conmemora el día de la Antártida Argentina) a una larga e ininterrumpida labor en la región. Además esta base, hasta el día de hoy activa, es reconocida como el primer establecimiento con carácter permanente, único al Sur de los 60º de latitud Sur durante cuarenta años.

Este dato es por si mismo significativo, aunque sólo constituye un eslabón en la cadena de hechos y actividades que dan muestra del quehacer nacional desplegado desde entonces en la Antártida. Acompañando diversas actividades, la realización de expediciones anuales y el desarrollo de tareas científicas, la Argentina en el año 1942 delimitó el Sector Antártico Argentino –también denominado Antártida Argentina- entre los 25 y 74 grados de longitud Oeste, y los 60 grados de latitud Sur hasta el Polo.

Como es sabido, otros Estados han limitado sus propios sectores antárticos; entre ellos Chile (53º – 90 º de longitud Oeste) y Gran Bretaña (20º – 80º de longitud Oeste). Estos últimos se superponen parcial y totalmente con el de la Argentina.

La participación activa de nuestro país en el Año Geofísico Internacional –emprendimiento científico internacional que entre 1957-58 atrajo la atención sobre la ciencia en la Antártida- y la posterior firma en 1959 del Tratado Antártico, en vigencia desde el 23 de junio de 1961, hacen que la Argentina exhiba una triple categoría de intereses y derechos.

Es un país que ha determinado su soberanía sobre un sector de la Antártida, status que hizo conocer internacionalmente antes de la firma del Tratado Antártico.

Es un Estado Parte del Sistema del Tratado Antártico con carácter de Parte Consultiva y pertenece además al grupo de los doce signatarios originarios del Tratado.

Posee presencia efectiva y realiza actividades científicas con carácter permanente en las estaciones establecidas, como así también en las expediciones que envía regularmente a la región.

Los programas de investigación científica, incluida la protección del medio ambiente, no sólo revelan la decidida voluntad de incrementar y perfeccionar los conocimientos relativos a las ciencias de la naturaleza, sino también aquellos vinculados a los recursos naturales de la Antártida Argentina.

* El sistema del Tratado

Nuestro país entiende que la plena vigencia del Sistema es una condición necesaria para el desarrollo presente y futuro de la Antártida. Este, a su vez, es una garantía para la continuidad del protagonismo que la Argentina ha adquirido con su presencia permanente y su participación activa en él.

El Tratado Antártico comprende un conjunto de principios y objetivos a partir de los cuales comenzó a edificarse un sistema jurídico-político para administrar la cooperación internacional y la investigación científica en la región. Se basa en la práctica del consenso para la adopción de decisiones, caracterizándose por ser pragmático, descentralizado, funcional y dinámico.

En su etapa originaria, el Sistema del Tratado Antártico regulaba específicamente aspectos relativos a la libertad de investigación científica, no nuclearización y no militarización de la zona, ampliándose posteriormente estos objetivos hasta comprender la explotación racional de los recursos vivos marinos y, actualmente, una minuciosa protección del medio ambiente.

En ese contexto evolucionó un régimen que  ha permitido con éxito que países con niveles de desarrollo y estructuras sociopolíticas distintas conciliaran armoniosamente sus intereses buscando preservar al mismo tiempo el interés de la humanidad.

El Sistema está integrado por el Tratado Antártico, la Convención para la Conservación de Focas Antárticas (1978), la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (1980) y, más recientemente, el Protocolo al Tratado Antártico sobre la Protección del Medio Ambiente (1991) y las normas dictadas en el marco de dichos instrumentos. En todos los instrumentos mencionados la Argentina participó del proceso de negociación y oportunamente aceptó sus disposiciones en su condición de Estado con soberanía en la región. Es asimismo, parte del Sistema el Comité Científico de Investigaciones Antárticas.

Las disposiciones más salientes del Tratado Antártico pueden resumirse en las siguientes:

  • Utilización de la Antártida exclusivamente para fines pacíficos.
  • Prohibición de explosiones nucleares y la eliminación de desechos radioactivos.
  • Apertura a la participación de otros Estados interesados en la Antártida, además de los doce Estados signatarios originarios, con la condición de respetar los principios y objetivos del Tratado Antártico.
  • Posibilidad de que los Estados adherentes se conviertan en Estados Partes Consultivas en la medida que desarrollen una significativa actividad científica en la región, mediante el envío de una expedición o instalación de una base para ser admitido en dicha calidad.
  • Protección y conservación de los recursos vivos.
  • Realización de reuniones periódicas de los representantes de los Estados Partes Consultivas, en la que se adopten medidas sobre la base de la unanimidad.

Una mención especial merece el Artículo IV del Tratado que tutela las posiciones de soberanía territorial en la Antártida y admite, al mismo tiempo, las de no reconocimiento para estas soberanías.

INTERESES Y OBJETIVOS NACIONALES ARGENTINOS EN LA ANTÁRTIDA

Intereses nacionales fundamentales de la Argentina con relación a la Antártida Argentina en particular y Antártida en general:

Ejercicio de su soberanía dentro de los límites de su sector.

Cumplimiento de las disposiciones del Tratado Antártico del que es parte en su condición de Estado soberano.

Conservación de la mayor autonomía y libertad de acción posible dentro de las condiciones acordadas en el marco del sistema internacional vigente en la Antártida.

Desarrollo de actividades que aseguren el debido protagonismo y prestigio dentro de la comunidad antártica internacional.

Preservación de los recursos vivos y del medio ambiente antártico y sus ecosistemas dependientes y asociados.

Objetivos nacionales particulares sobre la Antártida:

  • Fortalecer el Sistema del Tratado Antártico.
  • Contribuir al mantenimiento del estado de no militarización, libertad de investigación y status territorial vigente en la Antártida.
  • Desarrollar actividad científica del más alto nivel con fines propios en beneficio de la humanidad, conforme a los principios del Tratado Antártico.
  • Desarrollar una logística de avanzada con fines propios y de servicios a terceros.
  • Dotar a la ciudad de Ushuaia con la infraestructura de servicios acorde a su condición natural de puerta de entrada a la Antártida.
  • Profundizar y actualizar permanentemente el conocimiento de la Antártida Argentina.
  • Difundir en los distintos niveles de enseñanza particularmente en el ámbito docente, los legítimos derechos e intereses argentinos en la Antártida y su actividad antártica, incorporándolos a los programas de estudio y en los medios de comunicación.
  • Instrumentar la política nacional respecto de la toponimia en la Antártida Argentina.
  • Participar activamente en las negociaciones y en los entendimientos internacionales que tengan que ver con la temática antártica.
  • Contribuir a la cooperación internacional tanto en materia científica como logística, sobre la base de la reciprocidad, teniendo especialmente en cuenta la tendencia de integración regional vigente.
  • Controlar y supervisar, a través de un mecanismo del más alto nivel interministerial, la planificación y ejecución estratégica de las actividades llevadas a cabo por nuestro país en la Antártida, con el fin de determinar en qué medida son satisfechos los intereses y objetivos nacionales en la Antártida.

DECLARACIÓN DEL AÑO 2004 COMO AÑO DE LA ANTÁRTIDA ARGENTINA

El 14 de enero de 2004, por Decreto Nº 46/2004, el Poder Ejecutivo Nacional declaró al año 2004 como "Año de la Antártida Argentina" a fin de conmemorar el centenario de la ocupación permanente e ininterrumpida de nuestro país en la Antártida. Se recuerda así un acontecimiento especialmente significativo en la historia antártica argentina: el izamiento de la bandera nacional el 22 de febrero de 1904 en el observatorio meteorológico y magnético de la isla Laurie, archipiélago de las Orcadas del Sur, hoy Base Orcadas, dónde se instaló también la primera oficina de correos que funciona en la Antártida.

La presencia argentina en territorio antártico data de largo tiempo, puesto que, ya antes de 1819, los roqueros de Buenos Aires capturaban lobos de dos pelos en la Antártida y en 1815 el Almirante Guillermo Brown navegó por aguas antárticas.

SECRETARÍA DEL TRATADO ANTÁRTICO

La República Argentina propuso en 1992 la candidatura de Buenos Aires como sede de la Secretaria del Tratado Antártico, registrándose desde entonces un proceso constante de adhesión mayoritaria de las Partes Consultivas a la aspiración de nuestro país. Las intensas y prolongadas negociaciones mantenidas concluyeron en julio de 2001 cuando se logró el consenso sobre la instalación de la Secretaría en Buenos Aires.

Las Partes Consultivas del Tratado Antártico son países que realizan investigación científica y participan en el proceso de adopción de decisiones en dicho foro. La principal actividad de la Secretaría consiste en servir de apoyo a la Reuniones Consultivas del Tratado Antártico y del Comité para la Protección del Medio Ambiente. La Secretaría centralizará toda la información y documentación disponible en los cuatro idiomas oficiales del Tratado Antártico: español, francés, inglés y ruso.

Difundirá información acerca del Sistema del Tratado Antártico así como de las actividades que se desarrollan en la Antártida.

En su condición de estado anfitrión de la Secretaría, la República Argentina aprobó mediante Ley 25.888 el instrumento constitutivo y el Acuerdo de Sede a fin de facilitar su adecuado funcionamiento en nuestro país. La Secretaría inició sus actividades en su sede en Buenos Aires el 1 de septiembre de 2004.

PRECISIONES SOBRE TÉRMINOS FRECUENTEMENTE UTILIZADOS CON RELACIÓN A LA ANTÁRTIDA Y EL TRATADO ANTÁRTICO

"Internacionalización de Antártida". Es una expresión jurídicamente errónea, ya que en Derecho Internacional, internacionalización se refiere a territorios o áreas internacionalizados por tratados o convenciones, es decir, espacios que están más allá de la jurisdicción estatal, como los fondos marinos o aguas internacionales. No corresponde pues utilizarla con relación a Antártida, a pesar de la presencia de distintos países: hay allí sectores antárticos, y aunque tales sectores no sean reconocidos por otros, la existencia de dichos sectores está cautelada por el artículo IV del Tratado Antártico. Si se quiere significar internacionalización política por la presencia de distintos países y la adopción de éstos de medidas relativas a diversos aspectos del quehacer antártico, habría que emplearla con cautela y con el agregado d que hay Estados que no han renunciado a su soberanía territorial en la Antártida y que ese continente se encuentre sometido a un status territorial especial.

"Congelamiento de reclamaciones territoriales" o su equivalente en idioma inglés "frozen claims". No hay tal congelamiento sino aceptación por los Estados con sectores antárticos de las servidumbres o restricciones a la soberanía impuesta por el Tratado Antártico. Se trata de restricciones en campos determinados, libremente aceptadas por ellos. Es preferible pues hablar en ambos casos de "status territorial especial" establecido por el artículo IV del Tratado Antártico.

"Estados reclamantes". Es una traducción de "claimant states" utilizada por Estados que no reconocen reclamaciones de soberanía territorial en la Antártida. En su lugar debería decirse por ejemplo, "Estados con sectores antárticos", expresión representativa de la realidad y del enfoque jurídico de esos Estados.

"Fabulosas riquezas" o "enormes riquezas" o existentes en la Antártida. Se trata de una especulación empleada con cierta frecuencia y sin información fundada por algunos medios de prensa. Lo mismo puede decirse de la expresión "terminación del Tratado Antártico" utilizada a menudo por estos medios para referirse al 23 de junio de 1991, fecha en que cumplieron los 30 años de vigencia del Tratado Antártico y la que erróneamente se entendía como fecha de terminación del Tratado.

Fuente: CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales).

Este es un documento de información básica para el ámbito educativo, que ha sido declarado de Interés Educativo mediante Resolución Nº 1577/04, del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología Amplíe esta información con el texto completo del Tratado Antártico.

www.marambio.aq - info@marambio.aq

  • Escrito por Administrator
  • Visto: 9

SIDAUSKI, ¿UN ARGENTINO ... NOBEL EN ECONOMÍA?

Columnista especializado en cuestiones económicas, ex Clarín y recordado compañero, evoca la personalidad de un argentino, cuya capacidad en ese mismo y delicado campo lo pudo haber llevado a ser Nobel de Economía. Habla de Miguel Sidrauski, un fuera de serie, dice, que murió a los 28 años, en 1969.  

Por Sebastián Campanario

Tres semanas atrás se conocieron los ganadores del Premio Nobel de Economía 2018 (se lo llevaron Paul Romer y William Nordhaus), y la previa estuvo signada por las especulaciones y apuestas, como es habitual, sobre quién o quiénes serían finalmente los galardonados. Sonaban fuerte Esther Dufflo, Wesley Cohen, Daniel Levinthal y Robert Barro, entre otros. La mayoría de los favoritos eran estadounidenses.

Hasta ahora, nunca un economista de América Latina fue reconocido con el premio del Banco de Suecia. ¿Quiénes son los argentinos que más cerca estuvieron? Para algunos, cuando ganaron Fyn Kydland y Edward Prescott en 2004, bien se pudo haber colado en ese grupo Guillermo Calvo, con un desarrollo teórico cercano.

Hay quienes sostienen que Julio H. G. Olivera fue nuestro "Borges" (genio no reconocido con el Nobel) en economía. Ya en un terreno más especulativo, la trayectoria fugaz de Miguel Sidrauski, que murió muy joven, poco antes de cumplir 29 años, fue tan fuera de serie y promisoria que bien hubiera dado para ilusionarse con un eventual primer Nobel de Economía argentino.

El 1º de septiembre se cumplieron 50 años del fallecimiento de Sidrauski, y la Facultad de Ciencias económicas de la UBA, donde cursó su carrera de grado, le prepara un homenaje a instancias de Juan Carlos de Pablo (vecino de columna de este suplemento), Andrés López y Daniel Heymann el próximo 12 de diciembre.

En su breve carrera académica en la UBA, en Chicago y luego en el MIT, Sidrauski llegó a escribir un libro (en colaboración con Duncan Foley) y ocho artículos, que hoy son considerados pioneros, sobre inflación y crecimiento. Una prueba de que son tildados como clásicos es que muchas investigaciones posteriores hablan directamente de "modelos tipo Sidrauski" sin mencionar una referencia bibliográfica específica, según explica De Pablo en un libro que escribió 25 años atrás, sobre las vidas de Sidrauski y Héctor Luis Diéguez.

De Pablo no tuvo en aquella ocasión problema para conseguir opiniones sobre Sidrauski por parte de figuras de la economía mundial como Paul Samuelson, Stanley Fisher ("Era mi héroe", dijo sobre su compañero en el MIT), Milton Friedman o Hirofumi Uzawa. Pero sí tuvo que hacer un trabajo detectivesco para encontrar datos sobre los años de su biografiado en la Argentina, ya que para 1993 habían fallecido sus padres, su mujer y no había familiares cercanos (era hijo único), con la excepción de su hija Carmela, que tenía ocho meses cuando su padre murió. Ella vive en Estados Unidos.

Desesperado por lo difícil que le resultaba conseguir datos, a De Pablo se le ocurrió publicar una carta de lectores en LA NACION, contando sobre su proyecto y dejando el teléfono de su oficina. Para su sorpresa, se pasó dos semanas atendiendo llamados de conocidos de Miguel Sidrauski de la primaria, de la secundaria, de la facultad; amigos del barrio y compañeros de la escuela hebrea o de su viaje a Israel, que se emocionaban hasta las lágrimas al recordar al economista fallecido.

Muchas de las anécdotas hablan de una "mente brillante", que al estilo de John Nash era capaz de corregir en clase (estando en lo cierto) a profesores que eran eminencias de la economía en ese entonces. O de largas colas en la UBA para presenciar sus clases como ayudante de cátedra, de alumnos que solo iban a verlo a él y no al titular.

Sidrauski nació el 12 de octubre de 1939. Su madre, Sofía Sangier, y su padre, Sani, eran inmigrantes polacos que habían huido de la pobreza y el hambre en su país, antes del arribo de los nazis. Sani murió cuando Miguel tenía ocho años. La mamá volvió a casarse, no tuvo más hijos y Miguel se llevaba mal con su padrastro, quien trató (sin éxito) de convencerlo para que siguiera la carrera de contador. Inclinarse por economía era una audacia por entonces: la carrera recién se abría y Sidrauski formó parte de la primera camada de alumnos.

Pasó su niñez y adolescencia en un hogar de clase media baja, ubicado en Malabia 707, en Villa Crespo. Cuando a fines de 1956 partió para Israel, para continuar sus estudios de hebreo gracias a una beca, llevaba en el bolsillo apenas cinco dólares.

Fue un alumno disperso en la primaria de la calle Serrano al 900 (un maestro en el boletín de calificaciones de sexto grado recomendó "hablar menos en clase, cuidar el cuaderno y estudiar más. Ud. puede mucho más"). En el secundario, en el Hipólito Vieytes, se destacó con un 8,28 de promedio general. Un compañero de aquella época lo recuerda como un alumno "introvertido, tímido, retraído, de salud más bien frágil. Siempre estaba con bufanda, con frío, y usaba anteojos oscuros".

En aquel primer pelotón de la carrera de Economía en la UBA, Sidrauski compartió horas de estudio y debate con Oscar Altimir, Enrique Blasco Garma, Héctor Diéguez y Morris Teubal, entre otros. Además de profesor, Julio H.G. Olivera fue el inspirador intelectual del grupo. Sobre su joven alumno, Olivera le contó a De Pablo: "Jamás se equivocaba en nada. Su mente era brillante, pero además muy segura. Combinaba la pasión del amateur con la seriedad del profesional".

Algunas anécdotas de compañeros de clase lo pintan como una persona extraordinaria... y temible para los profesores de entonces. A Federico Herschel, que por entonces daba la materia Política Monetaria y Fiscal, le corrigió una matriz en pleno examen, delante de todos. A otro profesor, Sidrauski le preguntó, le repreguntó y finalmente lo obligó a abandonar la clase. "San Pablo dice que hay que aguantar las estupideces. Esta es una cualidad que ni Keynes ni Miguel tenían", le marcó, sonriendo, Olivera a De Pablo.

En Chicago, este tipo de historias se multiplicaron. Cuentan que un día Arnold Harberger se retiró del aula por un dolor de cabeza, no sin antes pedirle a Sidrauski que siguiera dictando la clase. Uzawa, el gran economista japonés, pionero de la economía matemática, fue su director de tesis. Ambos discutían teoremas hasta altas horas de la madrugada. Una vez le fueron a tocar la puerta de la habitación a Adolfo Canitrot a las 2 de la mañana para que terciara en un debate que tenían y en el cual no podían ponerse de acuerdo.

Luego de graduarse en Chicago, Sidrauski no regresó a la UBA. La Noche de los Bastones Largos (la represión policial en la Facultad de Exactas durante la dictadura en 1966) lo convenció de extender su visa en los EE.UU. A pesar de sus excelentes calificaciones, en el MIT tardaron en darle un cargo porque recelaban del monetarismo de Chicago.

A mediados de 1968, Sidrauski comenzó a quejarse por fuertes dolores en su espalda. Se cansaba mucho y sugirió a los médicos que podría tratarse de un cáncer, pero estos desestimaron la hipótesis. Cuando esta presunción se confirmó, ya era tarde: falleció el 1º de septiembre, un día antes de una operación programada.

Un año antes había desistido de comprar un seguro de vida: él mismo hizo los cálculos actuariales y concluyó que no valía la pena. Sus compañeros en el MIT pusieron dinero para la educación de su hija, Carmela.

¿Por qué hoy se lo recuerda? Para De Pablo, la respuesta es simple: "Porque lo que escribió durante su corta vida nos da pie para imaginar lo que podría haber aportado de haber vivido más tiempo".

Título: Sidrauski, el economista que podría haber sido Premio Nobel

Fuente: La Nación, 28/10/2018

Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.