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LA ARAÑA DEL CONGRESO

De historias en historias, el autor se detiene en su camino en la enorme araña que pende del centro exacto de la cúpula del Congreso e impresiona con su belleza al Salón Azul del Senado de la Nación, pegado al Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados.

Por Eduardo Parise

Está en el centro de la manzana que ocupa el edificio del Congreso Nacional, en el barrio de Balvanera. Y aunque para identificarlo se eligió el nombre del Libertador San Martín, al lugar se lo conoce con una designación mucho más sencilla: para todos es simplemente el Salón Azul, un recinto octogonal que se destaca dentro del monumental Palacio, inaugurado en 1906.

Es que, con sus paredes revestidas en finísimos mármoles y el piso cubierto con mosaicos alemanes, el lugar no sólo llama la atención por esa arquitectura deslumbrante donde se lucen los tapizados y cortinados hechos con terciopelo azul enmarcando a la gran cúpula.

Allí hay otro elemento increíble: la araña central, una pieza centenaria y casi desconocida por muchos.

Como primer dato sorprendente vale un detalle: pesa 2.054 kilos. Es decir, más de dos toneladas. Además, su diámetro se acerca a los tres metros, su altura supera los cinco, tiene 330 lámparas con tulipas hechas de cristal de Baccarat y cuelga a casi 60 metros del suelo, lo que ya alcanza para convertirla en una pieza excepcional.

Pero esos llamativos datos técnicos no son lo que convierten a la araña del Salón Azul en algo impactante. Diseñada y realizada por artesanos argentinos para ser exhibida en la Exposición de la Industria preparada para el Primer Centenario (en la realización su usó el bronce fundido de viejos cartuchos del arsenal de Guerra), la araña resume mucho de la historia y la riqueza del país.

Por lo pronto, en su centro se destacan cinco atados de espigas de trigo, el cereal símbolo de nuestra agricultura, coronadas por un sol y varias estrellas. Para el aro principal, los artesanos optaron por ocho relieves con imágenes de hechos históricos.

Así aparecen el primer gobierno patrio, el Cabildo, imágenes de las batallas de San Lorenzo, Suipacha y Chacabuco, el cruce de los Andes y escenas de la jura de la Bandera y la proclamación de la Independencia.

Intercaladas entre esas imágenes, hay algo más: son ocho figuras femeninas sentadas que representan a las provincias mesopotámicas de Entre Ríos y Corrientes, a las cuyanas de Mendoza y San Juan, a las del noroeste La Rioja, Santiago del Estero y Tucumán, y a la mediterránea Córdoba. Treinta centímetros más arriba, están los símbolos de otras cuatro provincias: Salta, Jujuy, San Luis y Catamarca.

A continuación, para darle mayor valor histórico, los artistas ubicaron pequeños bustos de San Martín, Belgrano, Mariano Moreno, Pueyrredón, Rivadavia, Saavedra, Castelli y Rodríguez Peña, en una curiosa mezcla de próceres.

Y como corolario, se ubicó una estatuilla de la República de pie, junto a dos figuras que representan a las provincias de Buenos Aires y de Santa Fe.

El Palacio del Congreso también tiene otras arañas que se lucen en los distintos salones. Y en la ciudad de Buenos Aires también se destaca la gran araña de la sala principal del Teatro Colón (que pesa unos 1.400 kilos).

Sin embargo, la del Salón Azul también tiene relación con otros hechos más cercanos en el tiempo y que tienen un lugar destacado en nuestro pasado. Debajo de su gran estructura, en julio de 1974 fueron velados los restos del presidente Juan Domingo Perón, y en abril de 2009, los del presidente Raúl Ricardo Alfonsín, símbolos de dos tiempos de cambios en el país.

Pero esa es otra historia.

Volanta y título: Secreta Buenos Aires/ Dos toneladas en el Congreso

Fuente: Clarín, 28/2/12.