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EL PERONISMO COMO EJE

Con el propósito de hallar una base de mínima sustentación institucional y política, el gobierno de facto autodenominado Revolución Libertadora convocó a elecciones por decreto 3838 del 12 de abril de 1957 para una convención constituyente que, además, tenía la intención de lapidar la reforma de 1949 realizada durante el primer gobierno de Juan D. Perón y derogada también por decreto. Los votos en blanco de los peronistas fueron más. Fracaso político de un régimen que igual impuso su voluntad. Y así la Constitución de 1949 quedó sólo como un documento de su tiempo ni siquiera lamentado por los peronistas en la reforma menemista de 1994 realizada en el mismo lugar. Uno de los protagonistas de esa convención fue el socialista Alfredo Palacios, a quien los menemistas distinguirían en los años noventa poniéndole su nombre al edificio anexo del Senado de la Nación (ex Caja de Ahorro).

Por Armando Vidal

En la convención constituyente de 1957, el peronismo fue excluido de participar. El lugar elegido fue la ciudad de Santa Fe, la sede la del edificio de la Universidad Nacional del Litoral y el plazo de las deliberaciones se fijó entre el 30 de agosto y el 23 de septiembre.

Las elecciones se realizaron el 28 de julio en un clima de libertad salvo para los peronistas para quienes seguían vigente los alcances penales dispuestos por el decreto 4161 que prohibía cualquier manifestación evocativa de ese movimiento y sus símbolos.

Los votos en blanco fueron la señal política de la resistencia peronista.

El 28 de julio de 1957 se realizaron las elecciones y el resultado reflejó una realidad no esperada por el régimen del general Pedro Eugenio Aramburu.

Votos en blanco (peronistas) 2.119.147 / Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP) 2.117.160 / Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) 1.821.459 / Partido Socialista (PS) 525.721 / Partido Demócrata Cristiano (DC) 420.606 / Partido Demócrata de Centro (PDC) 407.695 / Partido Demócrata (PD) 269.089 / Demócrata Progresista (PDP) 263.915 / Partido Comunista (PC) 228.451 / Partido Cívico Independiente (PCI) 86.441 /

Las bancas de los reformistas fueron 120 y la de los antireformistas 85.

Entre aquellos estaban la UCRP (línea Ricardo Balbín), los socialistas (como Alfredo Palacios y Américo Ghioldi), así como demócratas cristianos, demócratas, demoprogresistas y los civistas (Alvaro Alsogaray).

Los que se oponían eran UCRI (Oscar Alende, línea Arturo Frondizi) y tres partidos minoritarios: el Laborista (Cipriano Reyes), el Partido de los Trabajadores (Juan Carlos Denghi) y Unión Federal (Enrique Ariotti).

La discusión arrancó apenas habló el primer convencional.

Fue el radical Arturo Mathov, el mismo que había participado en el atentado terrorista del 15 de abril de 1953. Y lo hizo para proponer al socialista Nicolás Repeto como presidente provisional por tratarse del convencional de mayor edad.

Luego de aprobarse la elección de los convencionales más jóvenes que lo asistirían en la labor, Mathov planteó la necesidad de formar la comisión que dictase el pertinente reglamento del cuerpo.

Fue allí cuando Oscar Alende dijo “…si esa maniobra o esa moción encubre el propósito de determinar la validez de esta Convención, nosotros haremos en el momento propicio nuestra moción de invalidamiento de la convocatoria, del mandato de los convencionales y de todos los actos que sean consecuencia del vicio de usurpación del gobierno provisional cuando ha suplantado la voluntad de los dos tercios de los representantes, quienes únicamente ellos pueden iniciar el proceso de reforma de la Constitución”, todo entre manifestaciones generales y gritos de las barras en las galería, según consta en el diario de sesiones.

Lo que seguiría marcaría lo irredimible de las posiciones ya que la carga del sector que expresaban los 85 apuntaba a la médula de la cuestión: una dictadura no puede derogar una Constitución ni convocar el tratamiento de otra para su reemplazo sin la participación de un sector de la población.

La mayoría en ese lugar sostenía lo contrario.

La sesión había comenzado a las 15.35.

Y duras fueron las embestidas de Alende en honor al apodo de Bisonte que se ganaría.

Enfrente, Mathov, hombre de palabra pero más de acción como en los hechos del 15 de abril de 1953 en el acto convocado por la CGT a Plaza de Mayo (ver CUANDO FUE QUE/EN LA HISTORIA).

Esta es una muestra del tenor de los choques:

- Sr. Alende: …no hay moción de orden alguna que votar; no hay reglamento. Lo que pasa es que los señores ciudadanos de la bancada de la derecha no son capaces de discutir porque sólo escuchan la voz de su propia ambición.

 -- Hablan simultáneamente varios señores convencionales, y suena la campana.

 - Sr. Mathov: …la bancada que tiene los ojos puestos en Caracas quiere obstaculizar la marcha de esta Convención.

Poco más adelante suenan las palabras que empujan hacia el final previsto.

- Sr. Palacios: (dirigiéndose a Alende) …tenga la bondad de callarse la boca. (¡Muy bien! Aplausos). Es una irreverencia…

-- Hablan simultáneamente varios señores convencionales.

-- Se retiran del recinto los señores convencionales electos del sector de la Unión Cívica Radical Intransigente.

 -- A la hora 17 y 30

Lo que comenzó mal siguió mejor pero por poco tiempo dadas las dificultades para lograr quórum, entre otros problemas. Lo único que alcanzó a consagrar fue el artículo 14 bis.

En síntesis, fue la obra de un pacto de militares y políticos unidos por el visceral rechazo al peronismo, cuyo líder estaba exiliado en Caracas.

Mathov no se equivocaba cuando se lo enrrostraba a Alende.

Cinco meses después, en la capital venezolana se firmaba el pacto entre Perón y Rogelio Frigerio que llevaría a Arturo Frondizi a la presidencia de la Nación (ver CUANDO FUE/EN LA HISTORIA). Fue en 1958. Cuatro años despues, tras el triunfo del peronismo en las anuladas elecciones de gobernadores, la política volvería a los cuarteles golpistas.

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