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2008, LULA, VISITA Y APLAUSOS

Lula encarnó siempre el sueño frustrado de los sindicalistas argentinos de llegar a la presidencia del país pero además de su origen se transformó un político capaz  como aquí se percibe. 

Por Armando Vidal

El presidente brasileño Luiz Lula da Silva respondió ayer a la mayor exigencia de toda Asamblea Legislativa: atrajo, interesó y convenció sin distingos partidarios. Ni su agitada agenda, ni las dificultades de transporte de los senadores y diputados un día viernes -hubo muchas bancas vacías- afectaron ese clima entre el cálido orador de voz gruesa y su platea.

Habló en portugués, con traducción simultánea, sin que ello perturbara la relación.

Es que Lula, de extracción obrera, parece naturalmente dispuesto para las expresiones claras y directas. No sólo fue la forma sino, sobre todo, el contenido de sus ideas e intenciones.

Dividió su mensaje en dos: una parte leída, la otra improvisada.

La primera incluyó frases como "vine a reforzar nuestra alianza estratégica", con la inclusión en ese contexto de emprendimientos en conjunto, entre ellos la construcción de un satélite, el tránsito de personas sin fronteras y la suma de esfuerzos para enfrentar el proteccionismo de las grandes potencias.

También hizo referencias de particular dirección: "sin Parlamentos no hay Ejecutivos eficaces", con su homenaje a quienes con coraje "se sacrificaron por la democracia".

Dijo que la Argentina y Brasil habían hecho mucho, pero más quedaba por hacer, en medio de circunstancias muy especiales -y favorables- en América latina.

Aquí fue dejando de lado los papeles para hablar con un tono de intimidad infrecuente en esas ocasiones que en otras visitas no excede de los planos protocolares.

Recordó que fue un parlamentario exigente que al llegar a la Presidencia, en la que lleva cinco años, comprobó aquello de las limitaciones del poder al punto que habló de "hacer lo posible y lo que se permite hacer".

También desmitificó las visiones -muy sostenidas por otra parte desde sectores de la Argentina- del Brasil del auge milagroso de los ochenta. "No basta con crecer porque cuando todo terminó el país estaba más endeudado y el pueblo más empobrecido", señaló.

Crecimiento sostenido y distribución mejor de la renta en los sectores populares son las dos primeras condiciones de todo plan, acompañado con el crecimiento interno. La integración no excluye discusiones como las que anticipó tendrá hoy con Cristina Kirchner y el presidente boliviano Evo Morales por la cuestión energética que "es mundial y muy delicada".

En el tema de la preservación del medio ambiente, no ahorró críticas a quienes no cumplen el Protocolo de Kyoto, especial alusión a los Estados Unidos.

Construir el potencial hídrico y armonizar en el delicado campo nuclear son algunas de las metas para enfrentar la deficiencia estructural de América latina con resguardo de las soberanías nacionales, dijo.

Puso a la Argentina y a Brasil en el plano de los que deben ser solidarios con los países menos desarrollados.

De paso recordó que en 1990, en una reunión de partidos de izquierda convocada en San Pablo, "la única coincidencia que tenían era Maradona en el Mundial de Roma" (obviamente, después de la eliminación de Brasil).

Y que muchos de aquellos protagonistas que creían en la vía de las armas llegarían finalmente al gobierno por medio de las urnas.

"No hay salida individual. Juntos Argentina y Brasil pueden más que separados", insistió.

Crecer, distribuir la renta con justicia social y hacer una gran nación es lo que, según Lula, se espera de Argentina y Brasil. "Dios no da oportunidades a quienes no saben aprovecharlas", fue la frase de cierre y de nuevos aplausos.

Volanta, título y bajada: Asamblea Legislativa en honor al presidente de Brasil/ La visita al Congreso: aplausos, mucho entusiasmo y un discurso improvisado / "Sin Parlamentos no hay Ejecutivos eficaces", halagó Lula en el recinto donde los K son mayoría.

Fuente: Clarín, 23/2/08.