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DIEZ AÑOS DE CUANDO DIPUTADOS DESCANSÓ

El archivo de Congreso Abierto contiene muchas de estas notas que retratan otro tiempo en la historia parlamentaria. Aquí, lo que pasaba hace diez años cuando Diputados tuvo el más bajo registro de sesiones a lo largo del período y se acumulaban asuntos que el oficialismo eludió poner en discusión.

Por Armando Vidal

“Sólo ocho sesiones tuvimos este año”, protestó el presidente de la bancada radical de Diputados, Horacio Pernasetti. Ocho sesiones que en algunos casos al pasar a cuarto intermedio para la semana siguiente parecieron más. Pero fueron ocho sesiones, el más bajo registro en lo que va de 1983.

O sea desde  la recuperación del sistema democrático que inicia en sesiones extraordinarias a partir de diciembre de ese año.

Se realizaron, además 26 sesiones especiales que fueron con -dos únicas excepciones- intentos de la oposición para forzar a sesionar al oficialismo sobre algunos asuntos determinados. Tal como se recoge en un informe de la Dirección de Coordinación de Labor Paralementaria, esas dos excepciones se concretaron el mismo día.

La primera especial aprobó el proyecto duhaldista para parar por 120 días las ejecuciones hipotecarias que luego el kirchnerismo transformó en ley en el Senado.

La segunda aprobó pedir un informe a Economía acerca del uso de los excedentes presupuestarios en los dos últimos ejercicios. Pese al boicot kirchnerista, las sesiones lograron número por la participación de la representación del duhaldismo que, de ese modo debutó, como bloque separado del oficialismo.

Pernasetti precisó que la causal del magro resultado legislativo fue precisamente la dura puja que estalló dentro del oficialismo que finalmente en Diputados se partió.

Las ocho sesiones ordinarias de las que habla Pernasetti incluyen el único informe brindado en Diputados por el jefe de gabinete Alberto Fernández, quien no volvió más a esa Cámara pese a su obligación constitucional de hacerlo cada dos meses.

El año parlamentario arrancó mal debido al escándalo de las narcovalijas de Ezeiza y a la negativa del gobierno de posibilitar que el secretario deTransportes, Ricardo Jaime, fuera interpelado. Ni siquiera aceptó que concurriera a informar a una comisión de la Cámara.

Se aprobó la ley de abastecimiento de gas oil; modificiaciones de códigos como el aduanero; cambios en la ley de estupefacientes y la renegociación contractual de Edelap. Esta fue la única que trató el Congreso que optó por consagrar la sanción ficta (o sea de hecho, prohibida por la Constitución) al no pronunciarse en el término de 60 días, proyecto del duhaldista José María Díaz Bancalari cuando presidía el oficialismo.

Así pasó con otras renegociaciones realizadas por la unidad especial del Poder Ejecutivo en función de facultades delegadas del Congreso que regirán hasta fin de año (terminales portuarias y autopistas del Sol y Oeste, además de Transener que se ocupa de transportar energía).

También se aprobaron modificaciones a la ley de lavado, la ley de educación técnica, la de antievasión y la que debe autorizar la entrada de tropas extranjeras y salida de las nacionales.

De este modo, con pena y sin gloria va muriendo en silencio la Cámara de Diputados cuyo mandato se extiende hasta el 10 de diciembre. Y que debutó hace cuatro años con una tarea fundamental para emerger de la crisis política institucional de diciembre del 2001.

A tal punto fue bombero el papel de esos diputados que hasta pusieron por unas horas –la noche del 31 y las primeras horas del año nuevo- a su flamante presidente, el justicialista Eduardo Camaño, como titular del Poder Ejecutivo en medio de un estado de conmoción y virtual anarquía. Ese tránsito llevaría a que Camaño le colocara la banda el 1° de enero del 2002 a Eduardo Duhalde, elegido jefe de Estado por la Asamblea Legislativa y éste a Néstor Kirchner el 25 de mayo del año siguiente, elegido días antes por el pueblo en las urnas.

Básicamente, radicales y peronistas lo hicieron posible.

Los radicales -como Pernasetti-, siguen siendo los mismos. Pero los peronistas cambiaron desde la irrupción del kirchnerismo.

Ahora, el nuevo oficialismo no quiere que antes del 30 –fin del período de ordinarias- se realice una última sesión de esta Cámara que culmina para aprobar asuntos largamente trabajados en comisión sobre los que hay acuerdo y que caerán indefectiblemente en caso contrario.

Fuente: para Clarín, 15/11/05