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PERÓN, HIJO DE LA INDIA

El Congreso tuvo en su momento un debate acerca del origen de Juan Domingo Perón, nacido en Roque Pérez e hijo de la tehuelche Juana Sosa. Uno de sus promotores fue un médico, ex embajador, autor de un libro de sólida investigación que revela información premeditadamente ocultada. 

Por Armando Vidal

Un diputado desconocido, un senador ilustre, un líder muerto y un médico obstinado son los eslabones de un proyecto de ley que divide a dos pueblos bonaerenses y, sobre todo, colabora a destapar —sin querer— una larga cadena de engaños.

El diputado es el fueguino Omar Becerra, recién llegado a la Cámara. Hace unos días lo llamó el gobernador riojano Angel Maza. "¿Cuándo me van a girar los 100 mil pesos que me prometiste?", inquiría el mandatario. Tuvo que aclarar que no era su homónimo, Carlos Becerra, ex legislador radical y actual viceministro del Interior.

El senador es Antonio Cafiero, un patriarca del peronismo, a quien le conciernen por autoridad del tiempo las explicaciones fundacionales del movimiento político al que le entregó la causa de su vida pública.

El líder es nada menos que Juan Domingo Perón, el tres veces presidente de los argentinos, el hombre más votado por su pueblo y también el más perseguido y proscripto.

El médico es Hipólito Barreiro, ahijado de Hipólito Yrigoyen, ex embajador, hijo de un diputado justicialista de los años cuarenta y, ahora, un historiador que golpea sin que lo escuchen en su afán por exhibir las pruebas de sus descubrimientos.

Lo que dice este hombre —médico en algún momento del propio Perón— tiene la fuerza de un cañonazo contra las murallas del silencio. No sólo sostiene que Perón nació el 7 de octubre de 1893 (y no el 8 del mismo mes de dos años más tarde) y que lo hizo en un rancho todavía en pie de Roque Pérez (y, por tanto, no en Lobos). Por si eso fuera poco, además, dice que el general era el hijo natural de una india tehuelche.

Clarín fue el primer diario que, a medida que los hacía, reflejó los hallazgos que Barreiro aseguraba haber encontrado. Entre ellos, el más atractivo era la carta de su autoría titulada "¿Perón era tehuelche?", publicada el 6 de este mes.

Cargado de datos, cansado del silencio de los custodios de estatuas, Barreiro escribió y afrontó la edición del libro Juancito Sosa, el indio que cambió la historia, de 400 páginas, con copiosa documentación y fotografías, tema precisamente de esa carta el último, hasta esta nota, de los aportes de Clarín a una polémica en la que ninguna autoridad parece interesada.

Una de esas fotos —suministrada a Barreiro por un vecino de Roque Pérez de 102 años— muestra ante el frente de una casa a un hombre sentado, en primer plano, y atrás, a una mujer robusta de pequeño vientre en campana.

Según el autor, los que aparecen en la foto son Mario Tomás Perón y Juana Sosa Toledo, en cuya panza de cuatro meses latía el futuro general.

Allí comienza la cadena de engaños que por ahora culmina en el proyecto de ley de Becerra para que se declare monumento histórico nacional la casa natal de Perón que, según él, está en Lobos.

Ese proyecto fue aprobado en un trámite rutinario por la Cámara baja y ahora se halla en el Senado, donde debería fundamentarlo —quién si no— Cafiero.

Roque Pérez y Lobos esperan el resultado del debate que se avecina.

Hurgar en el pasado que plantea Barreiro es todavía más apasionante. Porque el eje de su explicación, aún sin réplicas, hace hincapié en estos hitos de la vida de Perón. Colegio Militar. La abuela paterna, Dominga Dutey, viuda con dos hijas, casada en 1865 con Tomás Liberato Perón (médico), pide la inscripción de Juan Domingo en el Colegio Militar. La nota es del 15 de noviembre de 1910.

Dominga es una mujer ilustrada. Tenía una escuela en la calle San Martín 475 de la Capital Federal y le había sido encomendada la educación del joven.

Omite, lógicamente, consignar que se trata de un hijo ilegítimo y, encima, de madre india. Encubrimiento. La brillante carrera militar de Perón lo puso en 1944 a las puertas del poder y, en 1953 —año de la muerte de su madre—, a las puertas de perderlo.

En ambos tramos tenía enfrente militares que conspiraban contra él. Pero también aliados íntimos, como Domingo Mercante, que conocían la verdad oculta. Allí surge la necesidad de hacerlo nacer en Lobos, dice Barreiro. Era la casa —según catastro— construida en 1894 y que de inmediato ocuparía el estanciero Juan Moore Sinnet, que vivió en ese lugar con su familia hasta los años treinta. El gobierno bonaerense del justicialista Carlos Aloé la expropió a las hijas de Sinnet en 1953.

Como parte de las maniobras de distracción, Perón encabezó un acto realizado con toda bambolla (desfile militar incluido) para decir en su discurso que había nacido... en la provincia de Buenos Aires. El no mentía. Perón, cuyos rasgos de anciano Barreiro coteja —entre otras muestras— con los de Atahualpa Yupanqui para reflejar la etnia tehuelche de ambos, podría, a más de un cuarto de siglo de su muerte, producir el último desaire a sus encasquetados enemigos de entonces.

Si era hijo de una india y si heredó una historia que no inventó es tiempo de que se sepa. El diputado desconocido presentó un proyecto. El ilustre senador tiene ahora la palabra.

Volanta, título y bajada:  Una discusión histórica: polémica sobre el lugar de nacimiento del ex presidente/ ¿Perón era tehuelche?/ Un historiador dice que era hijo natural de una india. Y un proyecto en Diputados quiere asegurar la historia oficial 

Fuente: Clarín, 16/7/2000