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17 DE OCTUBRE, DÍA CON NOMBRE PROPIO

Setenta años después. testimonio de un chico que llevado por el viento desconocido de una pasión, sumergió su inocencia en la manifestación histórica en Plaza de Mayo que recibió a Perón, arrancado de la cárcel. Tiros desde Critica, muerte del pibe Passaponti, comisaría y chocolate con la familia.

Por Gabriel Fernández

Hace A 70 años de una fecha bisagra en la historia de la argentina como es el 17 de octubre de 1945, La Señal Medios entrevistó a Máximo García Reyes, director de Prensa Sindical Internacional y testigo del mítico del Día de la Lealtad, quien cambio un día de educación por un día de pasión.

García Reyes tiene una trayectoria singular, histórica en el movimiento nacional y el periodismo argentino. Al momento de preguntarle por sus recuerdos y por la importancia de esa fecha,  dijo: “es un día que recordamos permanente y profundamente, dentro del movimiento nacional y dentro de la Argentina“.

GF: Vos estuviste ahí.

MGR: Si, de chico yo vivía en al barrio de Almagro, Eloy y Rivadavia, cerca de Plaza Once y ese día recuerdo que a las 8 y media de la mañana yo iba al colegio San Francisco de Sales, pasó una manifestación de estudiantes que venían del Colegio San Martín e iban para Rivadavia y los seguí, falte al colegio. Volví, dejé la valija que usábamos para ir al colegio en mi casa y seguí caminando para Once y después aparecí en Plaza de Mayo.

GF: ¡Que buen momento para aparecer en Plaza de Mayo!

MGR: Si, yo iba con todos gritando “Perón, Perón”. Da ahí seguimos con otros pibes para el lado de Constitución y ahí, ya eran las 11 de la mañana, y venía un grupo de manifestantes que eran todos trabajadores, obreros, mujeres también, al grito de “Perón, Perón”. Me acuerdo que me fui con una columna que venía por la calle Salta, yo venía mirándolos desde la vereda, en la cabeza de esa manifestación iba un señor con traje gris, chambergo portando su maletín y cerca de él iba una mujer con un bebe en brazos, una mujer grandota con un vestido de percal, que era el vestido que usaba la mujer proletaria, la mujer trabajadora. Iban todos al grito de “Perón, Perón” y así seguí. Todo el día estuve dando vueltas por Plaza de Mayo hasta la noche, hasta que llegó gente del diario La Época. El diario La Época estaba en Avenida de Mayo antes de llegar a Perú, yendo para la plaza en la mano derecha. Yo subí porque vi que entraban todos.

GF: Y un poquito más allá estaba el diario Crítica, desde donde se produjeron los disparos.

MGR: Sí, claro, eso era pasando la 9 de Julio. A la noche, cuando terminó el acto, seguía la manifestación y yo iba para el lado de mi casa, para Plaza Once. En el momento que la manifestación pasa se forma un tiroteo, desde Crítica tirotean a la manifestación que era de la Alianza Libertadora Nacionalista y matan al estudiante Darwin Passaponti y a dos o tres personas más. Enfrente de Crítica estaba el Whisky Bar y pasándolo sobre el Pasaje Barolo estaba el otro grupo que respondía a los disparos. Eran más de las 12 de la noche y se había cortado el tráfico, frente a Crítica había una tanqueta de la policía con un pequeño cañón que había tirado sobre la puerta de acero del edificio. En ese momento pegué la vuelta por la Avenida Rivadavia y me agarró la policía y me llevó a la Comisaria 3°, que era en la antigua casa de Sarmiento. Me dejaron en la cocina. Me acuerdo que el comisario venía a cada rato y me decía “te van a venir a buscar y te van a cagar a palo los de tu familia”. Mi familia tenía teléfono, en esa época eran de la Unión Telefónica, llamaron y me vinieron a buscar. Y todo salió bien porque en mi familia eran todos de la causa nacional, eran militantes. Entonces me llevaron a tomar chocolate a las 4 de la mañana a Plaza Once como premio.

Título y bajada:  A 70 años del 17 de octubre / El testimonio de Máximo García Reyes 

Fuente: http://laseñalmedios.com.ar, 23/10/2015