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1961, LLEGAN LOS PAPELITOS AL FÚTBOL

La acción de celebrar con papelitos la salida de un equipo a la cancha cumplirá medio siglo y fue generada por la hinchada de Quilmes en el estadio de Banfield, al que vencería con un gol de tiro libre de su 9 (Del Moro). Fue el 19 de agosto de 1961. Una espesa cortina de etiquetas de la famosa cerveza cubrió toda la tribuna.  Aníbal Fernández no estaba.

Corría el año 1961 y Quilmes jugaba en Junín, Sarmiento y Quilmes. Recuerdo cuando Quilmes salió a la cancha unos chicos tiraron unas etiquetas de la Cervecería Quilmes. Me arrimé para preguntarles de donde las habían sacado y me contaron que las habían tomado de la empresa.

Allí surgió la idea que con el tiempo se fue concretando.

Yo trabajaba en Ferrocarriles Argentinos, en Constitución, y todos los días pasaba por la sede de la Cervecería, en la calle Brasil.

Quilmes estaba en ese tiempo en campaña para pedirle plata a la Cervecería para comprar una quinta que estaba sobre la calle Solís.

Pedían un precio por ese bien pero cuando se enteraron del interés del club, duplicaron el precio.

La Cervecería le dio la suma de 200 mil pesos para comprar la quinta, pero no alcanzaba (era la mitad) y se destinó a otros menesteres, fundamentalmente el fútbol.

La Cervecería se enojo. Nos criticaba habernos dado dinero para un destino y derivarlo para el fútbol. En ese momento charlé con Capitti (un amigo de la Cervecería) para pedirle las etiquetas. Le pregunté cuantas podía darnos. Y me dijo que tenia disponibles...90 millones, porque como cambiaban el rubro entonces todas esas etiquetas pasaban a descarte.

Se sorprendió cuando le pedí todas porque pensábamos utilizarlas en los distintos partidos.

Cuando se jugó contra All Boys, los hinchas fuertes, ahora llamadas barrabravas, capitaneados por el Negro Thompson no dieron tiempo para repartiéramos las etiquetas. Se quedaron con todas, pensando que eran las únicas y no me dejaron explicarles que había nada menos que 90 millones en paquetes de 3000 etiquetas.

El 19 de agosto fuimos a Banfield, con que siempre hubo una enorme rivalidad.

Ellos, los del Taladro, decían que no nos iban a dejar tirar etiquetas o en todo caso se encargarían de quitárnoslas. Es cierto que se apoderaron de algunas, pero nosotros fuimos precavidos.

Todo el mundo se encargo de llevarlas en cualquier medio disponible, e incluso sobre la tribuna visitante, con un alambre y un gancho fuimos distribuyendo las etiquetas entre los hinchas. Cuando los de Banfield se avivaron, era tarde.

Cuando Quilmes salió a la cancha era una nube de etiquetas que durante varios minutos cubrió el cielo de la cancha de Banfield. Habíamos distribuido cerca de 2.100.000. Ese día gano Quilmes con gol de Ángel Del Moro.

Contra Platense llevamos 1.500.000 etiquetas.

Alguien me comento que el inolvidable José Salomón, en ese momento comentarista, había criticado el tema de las etiquetas porque decía que ensuciaban el piso. Me acerqué a la cabina y le expliqué a Salomón que era mentira eso que decían que la Cervecería nos acercaba dinero y le recordé el episodio por el que la empresa se enojo con el club porque el dinero que nos dio para comprar la quinta fue derivado al fútbol.

En otro partido con Newell´s, en Rosario, también estuvieron las comentadas etiquetas.

Días después un hombre de Cervecería me mostró un telegrama de la comuna de Rosario, por el que le aplicaba una multa de 2000 pesos por publicidad indebida. Le hice entender que con este método la Cervecería tenia una difusión increíble, mas allá de la multa que debía pagar.

En el año 62, cundo Quilmes recibió a San Lorenzo, las etiquetas se tiraron de los cuatro lados de la cancha, por primer vez desde la platea, ante la presencia de los directivos Capitti y Balza de la Cervecería.

Un hecho inolvidable… así nacieron los famosos papelitos en los estadios para celebrar la salida de los equipos a las canchas. En el caso de Quilmes, a pura etiqueta.

Fuente: Diario El Sol (22/2/01)