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POLIGONAL CON CHILE

POLIGONAL CON CHILE

  • Escrito por La Nación
  • Categoría de nivel principal o raíz: GRANDES ACUERDOS
  • Categoría: POLIGONAL CON CHILE
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EJEMPLO

La información que aquí se transcribe es el retrato de un complejo cuadro en torno de un tratado de limitación fronteriza en el sector de los hielos continentales patagónicos suscripto en 1991 por los respectivos presidentes de ambos lados cordilleranos y resistido en su ratificación por los Parlamentos de uno y otro país. Cinco años después un engranaje de negociación surgida en la Cámara de Diputados con su igual del hermano país generaría a la postre un nuevo acuerdo, con la participación de los Senados que en el caso trasandino contenía una alta influencia pinochetista. Un ejemplo para ser tomado en cuenta en el caso de la explotación minera derivada también de un tratado común aprobado por los legisladores de aquí y de allá.

El Senado se apresta a dar esta semana un paso importante en la indefinida situación sobre el único punto de conflicto fronterizo entre la Argentina y Chile, pues hay consenso para votar un proyecto por el cual se le pide al Poder Ejecutivo que informe "de manera precisa" si es factible realizar un relevamiento técnico y la consecuente demarcación de la zona de Hielos Continentales.

Con esto se intenta descomprimir la situación política interna y reactivar la suerte del controvertido acuerdo, cuya ratificación está pendiente en los parlamentos de ambos países.

También se le preguntará al PE qué actitud adoptó respecto del ofrecimiento del gobierno santacruceño para hacerse cargo del costo económico que demanden tanto el relevamiento técnico como la demarcación, y le pedirá que remita al Senado todos los antecedentes "debidamente actualizados" desde que, en 1991, se firmó el acuerdo Menem-Aylwin para precisar el límite de la zona comprendida entre el monte Fitz Roy y el cerro Daudet. Mediante dicho acuerdo se estableció entonces una línea poligonal fuertemente criticada por el Congreso.

 * Sin interferencias

Allegados al presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Eduardo Menem, aseguraron a La Nación que el pedido no interfiere con la posibilidad de que se incluya un protocolo adicional al acuerdo. Por el contrario, éste es visto como un elemento adicional, que podría agregarse para satisfacer las exigencias de legisladores oficialistas que resisten el acuerdo.

En cambio, ha sido descartada la posibilidad de instar a Diputados para que convoque a una consulta popular sobre el tema, reclamada en sendos proyectos por los senadores Luis León (UCR-Chaco) y Alfredo Avelín (Cruzada Renovadora-San Juan), que fueron considerados por la comisión.

"Un plebiscito habría fortificado nuestra posición", se lamentó León.

Precisiones: los legisladores pedirán al PE que despeje dudas antes de insistirles con la ratificación de un tratado que aún genera fuerte oposición. El Senado tiene el firme propósito de reactivar esta semana la discusión sobre el límite fronterizo en la zona de hielos continentales, a partir de la aprobación de un dictamen consensuado en la Comisión de Relaciones Exteriores.

Peronistas, radicales, el Frente Cívico y el liberalismo correntino acordaron que debían reclamar precisiones al Poder Ejecutivo sobre aspectos que mantienen sin resolver el único punto de conflicto limítrofe con el país que acaba de asociarse al Mercosur, mercado regional al que la Argentina asigna especial importancia y del que Carlos Menem ocupa la presidencia pro tempore.

Pero, más allá de ese dato, han pasado ya cinco años desde que, en 1991, Menem y el entonces presidente chileno Patricio Aylwin suscribieron un acuerdo para definir el problema en vistas a la falta de delimitación fronteriza en la zona.

La solución hallada entonces fue la de una línea denominada "poligonal" que corre de Norte a Sur entre el Fitz Roy y el cerro Daudet. Desde entonces, el acuerdo no logró sortear los escollos que plantean numerosos legisladores, incluidos oficialistas, para levantar su mano a la hora de votar la ratificación de dicho entendimiento.

Quienes se oponen a la poligonal sostienen, entre otras cosas, que no respeta el control argentino sobre la cuenca hídrica del río Santa Cruz, pues entienden que se cede el origen de esa cuenca hídrica a Chile, pues el trazado pasa francamente al Este de la línea de altas cumbres y divisoria de aguas. En ésta se basaron, con distintas interpretaciones, ambos países para definir sus posiciones que generaron el conflicto fronterizo.

Un protocolo adicional no es mal visto por los legisladores, aunque esa posibilidad, admitida por el canciller Guido di Tella, inspiró a la senadora Cristina Fernández de Kirchner (PJ-Santa Cruz) para reprochar al funcionario en una de sus visitas a la Cámara alta que si se aceptaba ahora una corrección es porque se reconocía que la poligonal no era correcta.

Es muy probable que pasado mañana la Cámara alta apruebe el dictamen de comisión que pone virtualmente en manos del Poder Ejecutivo el próximo avance en la definición de la cuestión en estudio, pues le reclama datos actualizados, la certificación de si es posible realizar un relevamiento técnico y una demarcación y si se ha considerado que el gobierno de Santa Cruz se ofreció ya para hacerse cargo del costo de esos estudios.

El Gobierno, más precisamente la Cancillería, que reclama la ratificación parlamentaria del acuerdo, tendrá ahora que resolver estos pedidos, pues todo indica que la pelota está por entrar en su área nuevamente.

* Largo debate

Por el lado del Senado, lograr un dictamen por consenso no ha sido tarea sencilla. El debate fue largo y, para llegar a emitirse el despacho hubo que deponer la decidida intención de dos legisladores de la oposición: Luis León (UCR-Chaco) y Alfredo Avelín (Cruzada Renovadora sanjuanina) de reclamar a Diputados que convocara a un plebiscito o a una consula popular para que fuera el electorado el que diera su opinión sobre la poligonal.

A nadie escapa que llegar a ese extremo hubiera significado plebiscitar una decisión adoptada por el actual Presidente. No ocurre lo mismo en Chile, donde ya varios parlamentarios reclamaron ese mecanismo de democracia semidirecta.

Los chilenos no tiene nuestro problema, pues el gobierno de su país cambió a manos de Eduardo Frei. En diálogo con La Nación, León defendió el plebiscito que propiciaba mediante su iniciativa.

"Los argentinos -dijo- tenemos derecho a opinar sobre una poligonal que ha sido traza en territorios total e incuestionablemente argentinos, transgrediendo el tratado de 1881, el protocolo de 1863, las actas de 1898 y el protocolo de 1941 para la demarcación, única tarea que se encontraba pendiente de ejecución", sostuvo.

Avelín, a su vez, protesta por "la falta de debida información al Congreso" y la "presión indirecta" para, no obstante ello, ratifique el acuerdo.

Ello no impidió que León y Avelín suscribieran el dictamen por aprobarse en el recinto. Los senadores habrán descomprimido entonces la tensión interna para arremeter sobre lo que consideran que son deudas del PE.

* Acuerdo Menem-Aylwin

A cinco años de su firma, el acuerdo Menem-Aylwin sobre la demarcación de la frontera argentino-chilena no logra su aprobación completa.

Todavía resta un punto geográfico en litigio: la zona de los hielos continentales. El 2 de agosto de 1991, el presidente Carlos Menem y por entonces su par chileno Patricio Aylwin rubricaron en Buenos Aires un histórico acuerdo por el cual se puso punto final a la discordia por 22 de las 24 cuestiones limítrofes pendientes.

Las dos restantes estaban referidas a las zonas de Laguna del Desierto (sobre la que se acordó someter a arbitraje internacional) y de hielos continentales, ambas ubicadas en la provincia de Santa Cruz.

El primer ítem fue definitivamente allanado el 21 de octubre de 1994, cuando se dio a conocer el fallo del tribunal arbitral que fue favorable para la Argentina.

Sobre hielos continentales, el acuerdo Menem-Aylwin establecía una línea poligonal, una suerte de traza intermedia entre las dos posturas fronterizas que divide el territorio casi por mitades: unos 1074 kilómetros cuadrados para Chile y 1300 para la Argentina.

Este acuerdo debe contar obligadamente con la ratificación de ambos parlamentos. Este último punto en litigio aún no encuentra consenso, ni aquí ni en el país trasandino. Legisladores de ambas naciones argumentan que tal como está planteado, el acuerdo no favorece a sus respectivos países. Particularmente en la Argentina, hasta algunos legisladores oficialistas manifiestan su férrea oposición a la controvertida "línea poligonal".

Una las objeciones más importantes que esgrimen quienes en nuestro país se oponen al acuerdo es la que sostiene que la poligonal otorgaría a Chile el control de las cuencas de origen de los ríos que descienden hacia el Este, especialmente el río Santa Cruz, principal vía fluvial de la provincia homónima. Además, sectores técnicos argumentan que no hay razón alguna para hacer una concesión de terreno propio cuando la tecnología actual permite conocer con precisión las alturas circundantes o la orientación de los cursos de agua, pese a que son muy numerosos.

Sin embargo, pese a las posiciones encontradas entre ambos países, existe la voluntad de que el acuerdo sea ratificado este año. Caso contrario, la zona en disputa podría ser sometida a arbitraje (como la de Laguna del Desierto), un riesgo que ninguna de las dos naciones desea tomar.

Título y bajada: Reactiva el Senado el acuerdo por los Hielos / La Cámara alta apura al Ejecutivo e impulsa una demarcación sobre el terreno para posibilitar un acuerdo que elimine el último conflicto fronterizo con Chile.

Fuente: La Nación, 19/8/96