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1987, POSICION DE LOS RENOVADORES

En el amplio despliegue de la edición de Clarín del 14 de mayo de 1987 aparece al pie de una página, bajo el título “No hubo ningún pacto” el siguiente artículo, sin firma, que resume la posición del bloque del peronismo renovador de la Cámara de Diputados. Un cuadro de lo que fue y no fue en aquellas horas tensas en las que la democracia enfrentaba la presión de las armas luego de la rebelión carapintada de Semana Santa y cuando la fecha del 6 de septiembre –el día que las urnas castigarían al gobierno de Raúl Alfonsín- aparecía como una meta incierta, quizás inalcanzable.

Voceros del bloque del peronismo renovador negaron enfáticamente anoche haber pactado una mecánica de acción parlamentaria con el radicalismo y menos aún haber quebrado un acuerdo al bloquear el intento de un tratamiento inmediato del proyecto de ley.

En los últimos contactos que se celebraron durante el mediodía de ayer, los renovadores insistieron en su decisión de votar negativamente la iniciativa sobre la obediencia debida, indicándose que el proyecto tiene graves fallas, como la de otorgar mayor gravedad al delito de robo que al homicidio o la tortura.

Para este sector del justicialismo, la solución posible sigue siendo el indulto selectivo del Presidente, manteniendo bajo acción penal a los presuntos autores de delitos aberrantes. Esta propuesta, ya se sabe, había sido rechazada por los radicales con el argumento de que el Presidente no podía cargar con todo el costo de la decisión.

Inclusive, dijeron altas fuentes de la bancada peronista, algunos operadores del radicalismo se inclinaban por la inclusión de todos los oficiales de mediana jerarquía en la decisión, incluidos Barreiro, Mones Ruiz, Alsina y Astiz. Esta alternativa tuvo hasta el final, agregaron las fuentes, la oposición del propio Alfonsín .

* Casi una amnistía

La redacción del proyecto de ley, finalmente, es casi una amnistía parcial en lo referente a presuntos autores de homicidios y tormentos.Los renovadores habían insistido en la noche del lunes, durante una reunión celebrada en el domicilio de Enrique Nosiglia, que había que reforzar los compromisos del acta democrática, refrendada el domingo de Pascuas, otorgándole un carácter operativo, y que la verdadera pacificación debía comenzar con una autocrítica de todos los sectores, incluidas las Fuerzas Armadas.

Al mismo tiempo, propusieron una comunicación permanente entre el oficialismo y la oposición hasta el 6 de septiembre, articulándose paralelamente una política de defensa conjunta, mediante una comisión –propusieron los peronistas- bicameral para la reforma militar.

El discurso de Alfonsín –anunciaron los voceros del peronismo renovador- anunciando que se formará una comisión en el ámbito de Defensa es otra señal de que el oficialismo descartó las alternativas ofrecidas por la principal oposición.

Reiteraron, además, que participarán activamente en el debate parlamentario del proyecto de obediencia debida, aun cuando están convencidos de que no contribuirá al objetivo manifestado.

“Este es un acto de fuerza, como dijo el Presidente en su discurso; no se explica cuál es el apuro del oficialismo por sancionarla”, expresó íntimamente el vocero del peronismo legislativo.

Fuente: Clarín, 14/5/87