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1952, PRIMERAS DIPUTADAS

Esta nota viene acompañada con un recuadro que, en síntesis, señala que luego de la irrupción inaugural de las mujeres a las bancas, en mayo de 1952, hubo una merma de esa presencia hasta que cuarenta años después el Congreso votó la ley que impuso un cupo del 30 por ciento para ellas en las listas electorales. Y ahora, la periodista con dos de aquellas mujeres, una de cuna con prosapia y, la otra, una madre pobre de siete hijos sacada de la montaña, ambas peronistas

Por Susana Colombo

Seferina Rodríguez vivía a comienzos de los 50 en un pueblito cordillerano de Salta, con su marido peón y siete hijos; diariamente bordeaba las montañas a lomo de burro para asistir a las mujeres. Por esa época, Esther Mercedes Fadul de Sobrino vivía en su "terruño" natal y querido, Tierra del Fuego. Pertenecía a una familia acomodada; su madre "era hija de una princesa libanesa". En el 52 decidieron —y pudieron— cambiar sus vidas: formaron parte de las mujeres que por primera vez ingresaron al Congreso Nacional para ocupar las bancas ganadas. En realidad, el cambio lo habían comenzado antes.

Después de la aprobación del voto femenino, en 1947, "inmediatamente comencé a trabajar para el voto nuestro" recuerda Seferina, durante una conversación de ambas ex diputadas con Clarín. "Había que ir casa por casa para instruir a todas las mujeres, insistir para que estuvieran en el padrón y aguantar que los maridos nos sacaran vendiendo almanaques".

La intensa campaña de Eva Perón, al frente de un fuerte grupo de mujeres, hizo triunfar la lucha para la sanción de la ley 13.010, que estableció el derecho de las mujeres a elegir y ser elegidas.

Tanto Seferina como Esther, que venían realizando el trabajo de asistencia a las mujeres, fueron llamadas por Evita para sugerirles que se presentaran como candidatas parlamentarias.

"Yo no tengo estudio para un cargo así", advirtió la salteña. Evita replicó: "Lo que necesitamos es gente leal".

Esther, con título secundario, otro de profesora de música y estudios de periodismo, prefería la asistencia social. Acostumbraba a viajar con chicos de las delegaciones peronistas hacia Buenos Aires.

 "El presidente Perón me decía ''pingüina", recordó.

En mayo del 52, se consagraron 26 mujeres en Diputados; había tres que solo tenían el cargo de delegadas nacionales porque pertenecian a territorios, no a provincias.

En el Senado ingresaron 6 mujeres. Todas eran peronistas.

"Los radicales podían haber puesto mujeres, pero eran egoístas", coinciden las ex diputadas, aunque admiten que en la segunda elección, todavía con la presidencia de Perón, les abrieron camino en el Congreso a sus militantes femeninas.

Recuerdan que, ya en esa fecha, tenía su banca Florentina Gómez Miranda, una radical "muy luchadora". Y Fadul fue declarada "ciudadana ilustre" por los radicales de Ushuaia. Esther, diputada en tres oportunidades, presentó "300 proyectos".

"En la Comisión de Territorios Nacionales, Perón me encomendó hacer un proyecto para que las provincias que tuvieran de 50 a 70 mil habitantes dejaran de ser territorios y pasaran a ser provincias. Lo concreté, con angustia, porque mi terruño no podía cumplir ese requisito".

Subraya que "los proyectos los hacía yo, y así conseguí la jubilación para las amas de casa a la que los hombres se resistían".

Fadul y Rodríguez, junto con Ana Carmen Macri, también diputada en el 52, participarán hoy (NdE: 8/3/02) de las Jornadas que con la organización del Forum de las Américas y de la Fundación Konrad Adenauer, se realizarán en un hotel de Retiro.

Ambas coincidieron en reconocer la actual corrupción de los políticos.

"La gente ya no les cree", dijo la salteña. Según Esther, "hay mujeres muy inteligentes en política, que no se destacan porque no las dejan".  "De diputados y senadores, ¿quien se destaca? No se animan a gritar".

Rodríguez se lamenta: "Tendríamos que agarrar la manija. Todavía no somos la mitad.".

 Cintillo, volanta, título y bajada: Día Internacional de la Mujer/ Entrevista con dos de las primeras legisladores que tuvo el país/ Hace 50 años las mujeres lograban entrar al Congreso/ Una era muy pobre y la otra, de familia acomodada. Sin embargo, por pedido de Evita, ambas integraron el grupo de las primeras diputadas.

 Fuente: Clarín, 8/3/02.

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