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POLÍTICA, NOMBRE DE MUJER

Y como al paraíso de la política, llegaron ellas a la Cámara de Diputados, en virtud de la ley que habían votado ellos en 1947. Cuarenta y seis años después ellos y ellas consagraron el cupo femenino. que promovía mayor participación de las mujeres en las listas de candidatos/as. En el ´93,  se había triplicado el número de diputadas con relación a diez años atrás. En la etapa que trata este artículo todavía faltaban nuevos avances en la política que tiene nombre de mujer, como ya han aprendido los políticos. 

Por Armando Vidal

A partir del 10 de diciembre de 1993, la Cámara de Diputados tendrá el más alto número de mujeres desde 1952 pero ello no modificará bruscamente los hábitos y costumbres del cuerpo, según coincidencias de todos los bandos políticos. Por lo menos no en esta etapa que se presenta como de transición por tratarse de la primera parte de una reconversión política, al menos en lo que concierne a las representaciones. Son 26 mujeres más -como mínimo- que elevarán a 33 el número tomando en cuenta aquellas que preservan sus mandatos hasta 1995. Son 257 los integrantes del cuerpo.

La ley que impuso el cupo femenino, votada por los diputados en algunos casos a regañadientes, permite no obstante visualizar una fuerza distinta, capaz de una "guerra de los roces" en cuanto se asuman como mujeres que hacen política y no como meros números para formar quórum y levantar la mano sin dar siquiera una opinión. Es lo que en general ellas mismas dicen.

El cumplimiento de la ley vino acompañado de una batalla en la justicia que las mujeres fueron impulsando para que los hombres cumplieran con aquello que votaron a favor. Ahora se aproxima el momento de justificar tanto afán para obtener un lugar en el mundo.

La peronista Marcela Durrieu es una de las seis mujeres que aguardan la llegada de las nuevas. "Estoy segura que entre todas podremos impulsar la batalla final contra la discriminación en resguardo de los derechos de los sidásicos, homosexuales y tantos marginados que reclaman una modificación del código de procedimientos para que puedan ser defendidos" declara. Es algo de lo que fue aprendiendo en la pelea por la aplicación de la ley desde el Consejo de la Mujer, integrado por figuras de todos los partidos.

Ana Piccinini, radical rionegrina, que también aguarda la transformación de la Cámara con dos años invertidos en el terreno, dice: "Yo en política he trabajado codo a codo con hombres y mujeres, pero también a los codazos. Cuando llegás nuevita al Congreso y como no pueden mandarte a lavar los platos, sos número puesto para las comisiones de Mujer, Familia y Minoridad".

Basta para comprobarlo con mirar la comisión de Presupuesto: ninguna mujer entre sus 34 integrantes. Tampoco hay una sola de ellas entre los 16 cargos de conducción que tiene el bloque justicialista o los 13 del radical. O sea se enteran de las decisiones si hay alguna reunión de la bancada o directamente por los diarios.

La ahora titular del Movimiento Popular Jujeño, Cristina Guzmán, coincide en que hay que actuar para sacar provecho del nuevo régimen, al que en su momento se opuso.

"Quise que siguiéramos el ejemplo de Alemania donde la ley se aplica sobre los partidos y no sobre el Congreso, en lugar de copiar el modelo de Nepal" comenta, disimulando de paso cierta satisfacción porque Carlos Menem "haya rehusado venir a esta provincia para no comprometerse en los pleitos internos que tiene el justicialismo".

Irma Roy cita la lucha que hicieron las diputadas peronistas cuando sus compañeros querían hincarse ante Domingo Cavallo y aprobar la reforma previsional aumentando la edad de las mujeres para jubilarse casi tanto como la de los hombres. No pudieron porque una sola que se hubiera levantado de la banca precipitaba la caída de la sesión por falta de quórum ya que los radicales y otros sectores opositores habían optado por dar el debate pero no facilitar el tratamiento (ver GRANDES ESCANDALOS/JUBILACIÓN PRIVADA).

En 1983 llegaron a Diputados una decena de mujeres, que por lo menos se triplicarán una década después como resultado de esta ley.

Algunas fueron candidatas elegidas a dedo, pese a que las mujeres constituyen el 45 por ciento del padrón total de afiliados. Hay más de un caso en la lista bonaerense.

Los hombres también abren otras puertas: la primera candidata del PJ en Santiago del Estero es la esposa de Carlos Juárez, senador nacional y caudillo provincial, y Antonia Salino, segundo lugar en la lista justicialista de San Luis, es la ex esposa del senador Alberto Rodriguez Saá.

La primera pulseada de las peronistas será lograr un lugar en la mesa de conducción del bloque. Y el primer compromiso compartido de Durrieu, Roy, Silvia Troyano y María del Pilar Bermúdez será recibir a las nuevas para evitar que les impongan el pago de un derecho de piso como sucedió con ellas. "Pelearemos", prometen todas, mientras un decreto del PEN blanquea el incumplimiento de la ley en La Pampa y Mendoza, los distritos del peronista Jorge Matzkin y del radical Raúl Baglini, respectivamente, uno presidente de la bancada oficialista y el otro de la principal opositora, dos hombres que pugnan por seguir en Diputados hasta 1997.

 Fuente: Escrito para Clarín, 24/9/93.