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TRATADO POR EL BEAGLE

TRATADO POR EL BEAGLE

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DE AQUELLA LUCECITA A LA PAZ DE HOY CON CHILE

Este relato es de un periodista que formó parte del reducido grupo que cubrió en Chile las visitas del cardenal Antonio Samoré en la Navidad y fin de año de 1978 cuando la guerra era inminente. El autor es quien le formuló una pregunta que diría todo: “¿Monseñor, no hay una lucecita de esperanza?” . Las palabras vencieron a los tanques.

Por José Ignacio López

Fue una Navidad diferente para todos aquella en la que el Papa polaco no vaciló y tampoco el cardenal de hablar cadencioso al que le confió una tarea que parecía imposible.

Había truenos de guerra allá en el Sur de ese continente al que Wojtyla no conocía aún pero al que después visitaría una y otra vez, jalones de su estilo global de ejercer el ministerio de Pedro.

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VOTACIÓN EN EL SENADO

Aquí se publica un resumen del trámite de la ley, con sus sanciones en las respectivas Cámaras y también el proceso previo de la consulta convocada por un Poder Ejecutivo para presionar al Legislativo), además de  referencias colaterales  que pueden ser de interés como las nubes de las que hablaba el senador Vicente L. Saadi en un recordado debate por TV con el canciller Dante Caputo.

Por Armando Vidal

En 1984, el debate en el Congreso sobre el Tratado de Paz y Amistad con Chile, cuya ratificación reclamaba el Poder Ejecutivo, transcurrió bajo la directa presión sobre los legisladores de una consulta popular no vinculante anunciada, sorpresivamente, el 26 abril por parte del presidente Raúl Alfonsín.

En ella, el pueblo argentino debía expresarse voluntariamente a favor o en contra, las mismas opciones que tenían los senadores y diputados en el tratamiento legislativo.

Como lo que estaba en juego más que la soberanía era la paz interna por la tensa situación con buena parte de las Fuerzas Armadas, el PEN eligió como Cámara de ingreso a Diputados, donde tenía una alta representación que llegaba al quórum estricto y a ella le remitió el Tratado.

Después de la experiencia sufrida con la derrota de su intención de modificar las conducciones sindicales (ver LEY GREMIAL), la Casa Rosada tenía especial resquemor con el Senado en la que la representación política se dividía así: 22 peronistas (entre ellos, un aliado del MID), 18 radicales y seis legisladores de partidos provinciales.

Paralelamente, desde Diputados, avanzaba la tarea de una comisión investigadora de la compra de la Italo (ver PODERES, DESPODERES Y TRAMPAS) que generaba sus propias presiones sobre los sectores militares que preocupaban al Gobierno porque existían oposiciones ocultas al acuerdo.

Diputados había dado su aprobación luego de una larga sesión en la cual el bloque radical, presidido por César Jarosvlasky, debió extremar sus esfuerzos para reunir la mayor parte de su bancada integrada por 129 legisladores (el quórum entonces era de 128 presentes) y padecía de tres ausencias obligadas.

Contó para ello con el sacrificio personal del diputado Rubén Rabanal (hijo de Francisco, ex intendente porteño y padre del periodista de su mismo nombre), gravemente enfermo y que poco después moriría (23 de enero de 1985) para dolor del radicalismo y pesar de toda la Cámara.

El debate sobre el Beagle se perfiló a favor de la popularización del tema – que era la estrategia de la Casa Rosada-, a lo cual colaboró el portavoz de las posiciones de peronismo en el Senado, Vicente L. Saadi, presidente del bloque, y que se oponía a la aprobación del Tratado.

Su discusión con el canciller Dante Caputo por televisión, que dejó en la memoria su interpretación libre del refrán español de “irse por las nubes de Ubeda”, que le atribuía al circunspecto ministro, fue considerado más bien un aporte involuntario a los votos positivos a la hora de las urnas.

La consulta se realizó el 25 de noviembre con un rotundo resultado a favor (78 %) que no menguó el nivel de resistencia por parte del peronismo en el Senado como reflejó la larga sesión del 13 de marzo de 1985, donde hasta se llegó a invalidar la ecuanimidad de Suiza como árbitro en las cuestiones de litigio.

Fue lo que sostuvo el senador Elías Sapag al basarse en declaraciones del ex presidente radical Arturo Illia de que el golpe militar de 1966 se debía a presiones suizas “país afectado por la ley de medicamentos del entonces ministro Oñativia”, según dijo.

Sapag se oponía el tratado al que consideraba “la derrota diplomática más grave de la República Argentina”, aunque su hermano, Felipe, gobernador de Neuquén estaba a favor. Así también se había manifestado la convención del Movimiento Popular Neuquino –la herramienta política de los Sapag- el 9 de febrero.

La resolución expresada en dos artículos, instruía a los legisladores del partido a votar en ese mismo sentido. Pero Elías era Elías.

El resultado de la votación en el Senado fue: 23 afirmativos, 22 negativos y una abstención. Los radicales votaron por el sí, menos el chaqueño Luis León, que se abstuvo pero obtuvieron a cambio el voto del senador formoseño Manuel Vidal (MID) que en este caso no acompañó a los peronistas. También votaron en esa dirección cinco de los seis senadores de partidos provinciales ya que Elías Sapag lo hizo por el no.

El debate duró más de 22 horas.