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DESPUES, REPARACIÓN A ISABEL

En 1984, después de la llamada ley gremial, y a instancias del propio presidente de la Cámara de Diputados, Juan Carlos Pugliese, el radicalismo aprobó un proyecto de reparación histórica y jurídica de la ex presidente María Estela Martínez de Perón, por sus años de cárcel en la dictadura y derechos no reconocidos. Nacía la ley por iniciativa de la propia Cámara que tuvo un proyecto impulsor del diputado peronista de Guardia de Hierro Carlos Ferré. Habían pasado 45 días del fracaso de plantear la pelea con el peronismo por las conducciones sindicales. Con el cambio de estrategia, Alfonsín no sólo aceptaba la renuncia del ministro de Trabajo Antonio Mucci (el 26 de abril lo reemplazó el moderado Juan Manuel Casella, que dejaba así su banca de diputado) sino que ahora el presidente le permitía obrar a Pugliese, el fiel colaborador de Ricardo Balbín y, por lo tanto, un hombre que a diferencia de otros radicales había superado sus enconos con el peronismo.

Por Armando Vidal

La sesión de la Cámara de Diputados que culminó en la madrugada del viernes dando media sanción al proyecto para reparar la situación histórica y jurídica de la que fue víctima la ex presidente María Estela Martínez de Perón, a partir del derrocamiento de su gobierno el 24 de marzo de 1976, estuvo signada por los gestos de coincidencias y por un cálido discurso del presidente del cuerpo, Juan Carlos Pugliese, que dejó el estrado, se ubicó en la banca y tuvo durante media hora el trabajo de despejar dudas, identificar objetivos y definir el horizonte de la unidad nacional. (…)

 En su carácter de miembro de la comisión de Asuntos Constitucionales, fundamentó el proyecto el alfonsinista Ricardo Cornaglia, a quien continuó el peronista Carlos Ferré –autor de la iniciativa motor de la ley- y siguieron María Cristina Guzmán, Ricardo Balestra (la diputada jujeña pidiendo el envío nuevamente a comisión del proyecto y el legislador correntino rechazándolo por considerarlo inconstitucional) y el intransigente Miguel Monserrat y el democristiano Augusto Conte para apoyarlo.

A ellos continuó el justicialista Oscar Fappiano para una reafirmación jurídica de la iniciativa, luego de lo cual pidió la palabra el diputado Pugliese.

Había una expectativa particular debido a que se sabía que el titular de la Cámara había tenido una destacada intervención en la reunión del bloque a favor de apoyar el proyecto, reforzando los reclamos a sus pares del jefe de la bancada, César Jaroslavsky.

 * Discurso

“No me corresponde continuar en el análisis jurídico de un acto eminentemente político con consecuencias políticas”, arrancó Pugliese. “ Lo que estamos haciendo esta noche es nada más ni nada menos que cumplir, desde nuestro punto de vista, con lo que hemos asentado en la primera página de nuestra plataforma electoral. Dijimos que la cuestión fundamental para resolver en el país era la consolidación del poder democrático”, señaló Pugliese, arrancando los primeros aplausos que curiosamente provenían de la bancada peronista, aparentemente por haber intuido que el párrafo estaba dirigido a la mayoría oficialista.

 “Y que la consolidación del poder democrático no puede entenderse como la obra y la acción de un solo partido político ni de una parcialidad, sino que debe atender a abarcar todo el espectro político de la Nación”, lo cual motivó nuevos aplausos, pero esta vez con la inmediata reacción de los radicales.

 Siguió Pugliese: “Aquí se ha dicho que con este proyecto no resolvemos la situación de la señora de Perón, a quien entendemos reparar históricamente, que no ayudamos a Alfonsín y que no resolvemos los problemas de nadie. Puede ser cierto pero el enfoque está equivocado porque este proyecto no persigue ayudar a Alfonsín ni a un partido determinado sino que el objetivo de esta Cámara, que es política y no jurídica, es realizar un acto para consolidar el poder democrático para resolver la emergencia nacional y unir al país en torno de actos de grandeza y de reparación histórica”. (…).

Reflexionó: “Se nos puede preguntar si vamos a recibir lo que estamos ofreciendo y lo que estamos dando”, citando al respecto una frase de Balbín “ yo juzgo la lealtad de los demás por mi propia lealtad” cuando alguien le preguntó si tenía confianza en Perón.

"Los acontecimientos posteriores le dieron la razón –siguió Pugliese- y quienes no creían, creyeron. Era válido no creer y fue útil el reconocimiento de quienes se habían equivocado y admitieron que el conductor había acertado”.

Nota:  Estas últimas líneas son una alusión al propio Raúl Alfonsín, el presidente de la Nación, indiscutido líder del radicalismo. Alfonsín había enfrentado a Balbín, en las internas partidarias y en las que resultaría vencido, dos años después de que su ex referente, en 1972, saltó una tapia para dialogar con Perón y dejar a un lado el pasado que los dividía. Algunas figuras del gabinete de Alfonsín eran reconocidos antiperonistas. Pugliese, en cambio, era un radical que estaba en el otro extremo. Por eso, igual que a Balbín, los peronistas lo querían y respetaban.

Título:  El camino de la unión (con los cortes señalados en el texto).

Fuente: . Clarín, 19/5/1984.