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LA ESMA ESTÁ POR ELLAS

A veinte años del recurso de amparo que impidió demoler la ESMA. Se trata de la acción llevada adelante por Laura Bonaparte, Madre de Plaza de Mayo y Graciela Lois de Familiares en contra de la destrucción de ese centros clandestino. “Tenemos que hacer algo”, le dijo Laura Bonaparte a Graciela Lois. Los rumores empezaban a correr: el presidente Carlos Menem estaba por firmar un decreto para demoler el predio de la ESMA.

Eran los primeros días de 1998. Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Laura había sufrido la desaparición de tres hijos, dos yernos y el padre de sus hijos a manos del Estado terrorista.

Psicóloga, se exilió en México y fue observadora de Amnistía Internacional en campos de refugiados en El Salvador y en la frontera con Guatemala, durante la guerra en Centroamérica. También fue una de las precursoras de la campaña internacional para que se declarara delito de lesa humanidad a la desaparición forzada de personas.

Graciela por su parte formaba parte de Familiares y era la esposa de Ricardo Lois, detenido desaparecido en la ESMA. Era una de las impulsoras de los juicios a los genocidas argentinos que se estaban llevando adelante en España.

Empezaron a hacer consultas con los organismos, pero la mayoría desestimaba que se pudiera tomar una decisión tan drástica con la ESMA. Graciela recuerda que decidieron preparar juntas un recurso de amparo con el patrocinio de los abogados Mario Ganora y Liliana Magrini.

***

En conferencia de prensa, el 7 de enero, Menem informó que había firmado el decreto 8/98, que determinaba la demolición del predio de la ESMA y el traslado de sus instalaciones a la Base Naval de Puerto Belgrano. Explicó que se crearía un parque para recibir a jefes de Estado que visitaran el país.

 “El lugar va a continuar ahí y podrán rendir homenaje, cosa que no pueden hacer ahora, muchos de los familiares de quienes fueron víctimas de ese proceso que ustedes saben”, dijo el Presidente. A su lado, el ministro de Defensa, Jorge Domínguez, precisó que el emblema consistiría en “un mástil con una bandera argentina”.

La medida se tomó en virtud del proceso de reestructuración integral de la Armada Argentina y aseguró que las instalaciones de la ESMA estaban “sobredimensionadas, antiguas y desactualizadas, con alto costo de mantenimiento y baja eficacia educativa”.

También sostenía que el traslado tenía un “valor simbólico innegable”, sustentado en “el afán por dejar atrás las antinomias y asumir las lecciones de la historia reciente, expresando plenamente la voluntad de conciliación de los argentinos”.

Con ese objetivo planteaba generar allí un “espacio verde de uso público” y emplazar “un símbolo de la unión nacional”.

Desde los organismos de derechos humanos se sucedieron las críticas. La APDH consideró que la iniciativa era “un golpe bajo, burdo y torpe y la calificó de acto de insanía”. Para Hebe de Bonafini (Madres de Plaza de Mayo) se trataba de un “divague de Menem, que está trastornado por la re-reelección”.

Nora Cortiñas, de Madres Línea Fundadora, opinó que “muestra una falta total de sensibilidad y constituye una provocación”. Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas calificó la decisión de “horrorosa”.

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El 9 de enero finalmente se publicó el decreto en el Boletín Oficial. Llevaba la firma presidencial junto a las del jefe de gabinete Jorge Rodríguez y del ministro de Defensa Jorge Domínguez. Por la mañana, Laura y Graciela compraron el Boletín, recortaron el decreto y lo adjuntaron al escrito que presentaron ese mismo día.

En el recurso ante el juzgado contencioso administrativo de feria, remarcaron que la destrucción de la ESMA “puede borrar pruebas que permitan esclarecer cuál fue el destino final de sus parientes” y que estas pruebas podían llevar a conocer dónde estuvieron detenidos, cómo pasaron sus últimos días y en cuál lugar están sus cuerpos.

“Si se destruye la ESMA con ella se termina la esperanza de investigación, de conocer científicamente los porqué de ese método de exterminio de miles de vidas que condenó a los familiares a esperar en vano el regreso con la consiguiente tortura moral”, señalaron.

Por tanto, solicitaron el dictado de una medida cautelar que suspendiera “los efectos del artículo 3 del decreto 8/98 en lo que atañe a la demolición”.

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22 de enero de 1998. El juez federal Osvaldo Guglielmino agregó una serie de fojas al expediente titulado “Palacio de Lois Graciela y otra, c/PEN s/amparo”. En ellas, resolvió hacer lugar a la medida cautelar solicitada y ordenó al Poder Ejecutivo Nacional que suspendiera los efectos del art. 3 del decreto 8/98 en cuanto implicara la demolición de la ESMA.

Guglielmino sostenía que “el derecho invocado por las actoras reviste una entidad tal que permite advertir desde ahora la conveniencia de suspender la demolición del edificio en cuestión, hasta tanto se dicte sentencia en esta causa. En ella se podrá dilucidar eventualmente, si el temor de las actoras de que con la demolición de la ESMA desaparezcan pruebas que le permitan indagar sobre el destino de sus familiares desaparecidos es o no fundado”.

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Los vecinos del barrio de Nuñez declararon que veían por la noche salir autos, camionetas y mucho movimiento, y que se estaba vaciando el lugar. Fuentes militares afirmaron que los materiales sacados “no son elementos trascendentes, se trata de computadoras y muebles”. Bonaparte y Lois interpusieron una medida de inspección. La Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal dispuso realizar una inspección ocular para determinar si el traslado de materiales en la ESMA, o un supuesto faltante de elementos, entorpecían la investigación judicial que la Cámara Federal estaba realizando sobre lo ocurrido en ese predio.

El 11 de febrero de 1998, se dieron cita en la ESMA las camaristas María Garzón de Conte Grand y Marta Herrera junto a Bonaparte y Lois. Estaban acompañadas por sus abogados; el defensor del Pueblo, Antonio Cartañá; y los legisladores Alfredo Bravo y Jorge Rivas. Ingresaron por Avenida del Libertador 8151.

 En la calle, estaba repleto de militantes de organismos de derechos humanos y trabajadores de medios de todo el mundo. Adentro, estaba repleto de policías y oficiales de la Marina. Parados alrededor del mástil, les empezaron a explicar que esa era la Plaza de Armas, el mástil, la bandera.

Graciela y Laura se sentían como turistas extranjeras. Cansadas de los relatos, protestaron: “Esta no es una visita escolar, estamos inspeccionando el lugar”.

 Ante las insistencias, las llevaron al Casino de Oficiales, allí donde estuvieron secuestrados más de 5000 detenidos desaparecidos, allí donde estuvo Ricardo Lois.

Les mostraron el comedor, la mesa estaba preparada como si fueran a comer en ese momento, con servilletas y copas. Dispusieron gente como si estuviera trabajando en los edificios. Armaron un escenario total para mostrar que estaba todo ocupado.

Laura y Graciela pedían que las llevaran a Capucha y Capuchita. Al final, subieron por la escalera principal del Casino mientras les mostraban adónde dormían los oficiales, hasta que llegaron a “Capucha”. Había un montón de elásticos de camas, de metal oxidado, apoyados contra la pared. Vidrios rotos. Palomas muertas. Estaba todo sucio. Graciela se largó a llorar y Laura, que era más alta y era Madre, actuó como una madre: le dio la espalda para taparla.

Muy seria, le dijo: “No llores, no tienen que verte ni una lágrima”.

***

15 de junio de 1998. Una publicidad en el diario Perfil promocionaba: “EL DEPARTAMENTO MÁS LIBERTADOR DE LA CIUDAD”.

Entre la imponente torre y la autopista Lugones, se observaba un parque verde de más de 17 hectáreas sin edificaciones. Se destacaba un lago interno con diseño cercano al de un campo de golf. “Espectacular vista al río y parque arbolado”, anunciaba.

Eran departamentos de uno y dos dormitorios en el conjunto residencial más importante de Buenos Aires. En el quinto piso, la unidad de tres ambientes tenía un valor de 113.663 dólares.

La entrega estaba proyectada para julio y diciembre de 2000.

***

16 de octubre de 1998. El juez en lo Contencioso Administrativo Ernesto Marinelli declaró inconstitucional el decreto del Poder Ejecutivo que dispuso la demolición de la ESMA. De esta manera dejó en firme la medida cautelar.

En los fundamentos de la sentencia, el juez afirmaba: “Sería mejor que hubiera allí un espacio libre o un espacio verde si ello significara que no tuvieron lugar los hechos que, empero, sabemos que ocurrieron. Pero el problema con la historia, como con la verdad, se ha dicho y con acierto, es que no tiene arreglo”.

Además el magistrado le otorgaba a la ESMA el carácter de patrimonio cultural. “Se trata de expresiones de nuestra cultura y que el testimonio emblemático que los recuerda también forma parte de nuestro patrimonio cultural, por cuyo motivo no puede ser destruido por los gobernantes de turno”, argumentaba.

El fallo también reconocía el derecho de quienes no son familiares directos “y de la comunidad toda, a conocer la verdad histórica”. La resolución de Marinelli fue apelada por el Poder Ejecutivo, pero la Cámara Federal confirmó la sentencia del juez y declaró la inconstitucionalidad del decreto.

La Legislatura porteña aprobó el 14 de septiembre de 2000 un proyecto de declaración en el que le solicitó al Gobierno de la Ciudad que exija a la Nación la devolución de los terrenos.

El predio de la ESMA había sido adquirido por la Ciudad en un remate judicial en 1904.

El Concejo Deliberante autorizó, el 19 de diciembre de 1924, a la municipalidad a transferirlo al Ministerio de Marina con fines educativos.

La Corte Suprema confirmó, en febrero de 2001, la prohibición de demoler la ESMA y señaló que el Ejecutivo descuidó su deber de “preservar bienes que pueden constituir pruebas valiosas, en relación a hechos de nuestra historia reciente aún no aclarados”.

En un fallo de seis carillas, consideró también que “el derecho invocado (a la Verdad) podría verse lesionado con la sola excavación de los terrenos que circundan al edificio”.

***

El 24 de marzo de 2004, luego de tantos años de lucha, el predio de la ESMA se convirtió en un espacio para la memoria y la promoción de los derechos humanos. Desde hace varios años, Graciela se reúne todos los miércoles con sus compañeras y compañeras de los organismos de derechos humanos que integran el Directorio que preserva el funcionamiento de ese predio que estuvo a punto de ser demolido. También es parte fundamental de la gestión del edificio “30.000 Compañeros Presentes” de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.

Laura Bonaparte murió el 23 de junio de 2013. Desde hace dos años, el ex CeNaReSo (Centro Nacional de Reeducación Social), institución dedicada a la salud mental y las adicciones, pasó a llamarse Hospital Nacional en Red Especializado en Salud Mental y Adicciones “Licenciada Laura Bonaparte”.

Graciela hace memoria de su compañera: “Laura era una persona sumamente inteligente y emprendedora. Cuando volvió del exilio, nuestra relación se volvió muy estrecha, ella estaba muy cerca de Familiares. Tenía un carácter fuerte, con convicciones muy firmes, aunque era muy agradable. Era inigualable, con una fuerza increíble. Fue una constructora de lenguajes y proyectos. Siempre se lanzaba a hacer las cosas en las que creía y sabía lo que hacía”.

Fuente: Espacio y Memoria Derechos Humanos 

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LAURA BONAPARTE, EL AMOR DEL DOLOR

Laura Bonaparte, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora fue recordada por familiares, amigos y compañeros. “Demostró que aun cuando se pierde a los hijos de esa manera, aun en la más absoluta soledad, se puede hacer algo por el otro”, dijo Luis Bruschtein, su hijo.

Por Ailín Bullentini

Sus manos, ya arrugadas, acariciándose entre sí en una imagen reciente son las mismas que unos cuantos años atrás le hacen upa a Hugo, uno de sus nietos, todavía un bebé. La misma voz, dulce y pausada, que elogia una pared familiar, explica firme y con la vista fija en la cámara unos cuantos años atrás el asesinato de su hija Noni; el secuestro de sus otros hijos, Irene y Víctor, y sus parejas; sus desapariciones; el de su marido Santiago Bruschtein, y su asesinato.

Las imágenes se confunden ordenadamente en el adelanto del documental que sobre su vida realizó otra de sus nietas, Natalia Bruschtein, y que sirvió de prólogo a esa charla en la que devino el homenaje en su memoria que ayer se llevó a cabo en la Biblioteca Nacional.

Maestra, mujer creativa y pujante, hermosa luchadora, irreverente, intensa, quilombera.

Así definieron a Laura Bonaparte su hijo Luis Bruschtein, su nieto Hugo Ginzberg, la integrante de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas Lita Boitano, la Madre de Plaza de Mayo Marta Vásquez, la fundadora de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual, Loana Berkins, la cantante y legisladora porteña Susana Rinaldi y el director de la Biblioteca, Horacio González, ante un auditorio Jorge Luis Borges repleto.

 “En sus últimos tiempos, Laura había perdido la memoria. Justo ella, que encarnaba a la memoria como nadie”, destacó González retomando esa palabra, “memoria”, del saludo escrito que envió la presidenta Cristina Fernández acompañado de un “gracias Laura, hasta siempre”, para estar presente en el homenaje organizado por el Programa de Derechos Humanos de la Biblioteca.

También saludaron a la distancia las diputadas del bloque oficialista Mara Brawer y Adriana Puiggrós y el candidato a legislador porteño por la lista del Frente para la Victoria Jorge Taiana.

La mayoría de los presentes en el auditorio principal de la biblioteca se movieron, cantaron y hasta agitaron los dedos en V al ritmo de la militancia nacional y popular.

“Es dolorosa la historia de la familia, pero somos un montón y por suerte mi mamá pudo verlo”, remarcó Luis Bruschtein, el único de los cinco hijos de la Madre de Plaza de Mayo homenajeada que sobrevivió a la última dictadura cívico-militar.

 “Ella, que nunca nos tiró para abajo, que no nos tiró por encima su dolor, es la responsable de que todos sus nietos hayan sido y sean militantes por los derechos humanos”, advirtió Bruschtein, vicedirector de Página/12, luego de agradecer a los trabajadores de la biblioteca (un grupo de la Asociación de Trabajadores del Estado) por la música que “a la vieja le hubiera encantado”.

Laura crió a Hugo, hijo de Noni, el primer arrebato sufrido por los fusiles de las fuerzas de seguridad estatales, que la acribillaron en diciembre de 1975 en el barrio popular de Monte Chingolo, Lanús, donde trabajaba.

Hugo, que militó en Hijos como el resto de sus hermanos y primos, definió a su abuela como “una de esas personas tan intensas que no es que quieren hacer el bien, sino que solo por lo que son hacen que seamos una mejor sociedad”.

Su tío consideró, luego, que la esperanza era “el mejor legado” de la homenajeada, quien falleció en junio pasado: “Demostró que aun cuando se pierde a los hijos de esa manera, aun en la más absoluta soledad, aun cuando se está en la peor de las situaciones, se puede hacer algo por el otro”.

Bonaparte se exilió en México, a donde llevó a “todos sus muertos colgando”, como más tarde describiría Berkins las imágenes que de sus familiares la Madre llevaba colgando de su pecho.

Volvió a la Argentina en 1983, cuando se unió a las Madres de Plaza de Mayo. Pero no se quedó allí. Visitó a refugiados en El Salvador, en Guatemala, en Bosnia y en el Líbano, por solo mencionar algunas de sus batallas. Incluso antes de que la dictadura le arrebatara a casi toda su familia, Bonaparte fue rupturista y defensora de derechos violentados en el Policlínico de Lanús, en donde desarrolló un programa de salud mental.

 “Laura era un ejemplo de la ética del deseo, una mujer que avanzaba y creaba incluso cuando se nos vinieron encima la noche y las tormentas”, la definió una colega de entonces y “amiga entrañable” hasta el final de su camino.

 “¡Qué mina! ¡Qué hermosa!”, la saludó Boitano, antes de recordarla a través de aquella reflexión que Bonaparte realizó acerca de lo que consideraba era ser madre de desaparecidos, “un lenguaje que la nombra y la despoja al mismo tiempo” porque “no hay madre si no vive el hijo o la hija”.

Rinaldi, quien aclaró que la conoció “por el socialismo”, utilizó la palabra “dignidad” para definir a esa mujer “de temple, que siempre sonreía”.

Berkins, quien compartió varias marchas y acciones de protesta con la homenajeada, avisó que hablaría de “la irreverencia de Laura, una mujer que no le retaceó el cuerpo a nada, siempre estuvo con las luchas” y encendió risas en la tarde, que ya terminaba, con algunas anécdotas de luchas compartidas: la corrida de la policía que las llevó, luego de un escrache, a esconderse en una panadería; los asados que derivaban en discusiones políticas, la huelga de hambre que rompieron juntas.

Marta Vásquez, una de sus tantas compañeras en Madres, sumó a ese costado del perfil cuando relató que una tarde en que andaban juntas se cruzaron en la calle a Isabel Martínez de Perón “y Laura la escupió”.

 “Va a seguir con nosotros, nos es muy difícil hacernos a la idea de que ya no está”, confesó la única de la mesa que compartió con ella el pañuelo blanco.

Ella, que “nunca hubiera esperado un homenaje”, aseguró su hijo, porque “hacía lo que hacía por convicción, pensaba en función de los demás”, sonreía desde allí arriba, desde un retrato proyectado de fondo, sonreía tal vez un poco más cuando Luis la liberó del protagonismo: “Este homenaje es a todas las madres que luchan y lucharon como mi vieja; al pueblo que lucha, a las mujeres que murieron en la lucha por un país mejor”.

Nota: Laura Bonaparte nació en Concordia, Entre Ríos, el  3l 3/3/25 y murió en la ciudad de Buenos Aires, el 23/6/2013.

Volanta y título: Homenaje a Laura Bonaparte en la Biblioteca Nacional/  “Va a seguir con nosotros”.

Fuente: Página/12, 3/10/2013.

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AMENAZA DEL PASADO QUE QUIEREN REPETIR

Esclarecedora síntesis del significado del 24 de marzo de 1976 y el peligro que sus herederos -así los define el autor- consigan devolvernos a ese pasado que, pese a todas las señales en tal sentido, nunca lograrán porque la Memoria, dice, no se negocia.

Por Héctor Rodríguez

Arrancó marzo, con su fecha infausta incrustada en el día 24. Hemos aprehendido la carga simbólica y espesa que representa este mes para la conciencia de la inmensa mayoría de los argentinos. Hemos aprendido.

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CORTIÑAS RECONOCE PERO CRITICA

Esta entrevista a Nora Cortiñas realizada para Socompa, periodismo de frontera, es la quinta de la serie destinada a repasar las políticas de Derechos Humanos entre 2003 y 2015 a través de las miradas de sus principales protagonistas y analistas. Miiradas complejas y en ocasiones polémicas y contrapuestas (*).

Por Paule Decrop

Nora Cortiñas es cofundadora de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora en 1986, y cofundadora del movimiento de las Madres de Plaza de Mayo desde 1977. Uno de sus hijos, Carlos Gustavo, desaparecido desde el 15 de abril 1977. Es reconocida a nivel nacional, regional e internacional por su lucha permanente en defensa de los Derechos Humanos.

- ¿Cómo se posiciona la lucha de las Madres frente a los diferentes gobiernos y en especial, a los kirchneristas?

- No paramos de reclamar y luchar con ningún gobierno, cada uno con sus características. En 2003 empezó el de Néstor Kirchner, quien fue aconsejado por gente de la militancia para que escuchara los reclamos de los organismos de derechos humanos. También tomaron la decisión de ir cooptando a los organismos para reforzarse en términos políticos. Necesitaba un respaldo, y qué mejor que los organismos de derechos humanos que ya teníamos prestigio internacional. Yo fui siempre independiente, nunca adopté una postura de apoyo al gobierno, sino de respeto. Todo lo íbamos logrando con la movilización popular, con la pelea diaria, después de todos los disgustos y penas que fuimos pasando. Puedo decir que los políticos de los partidos más progresistas en esos momentos nunca quisieron usar de las Madres. Cuando asume Néstor Kirchner cambia todo. La realidad es que los organismos teníamos el respeto del gobierno. Porque ese gobierno quería invitar, invitar e invitar… Se dieron pasos importantes: se abrió la ESMA en marzo de 2004, y eso abría la posibilidad de investigar lo que había pasado en el campo concentración más grande de la Argentina. Pero también, diría, que era una aproximación con una intención, de manejarse y de buscar el apoyo. Nosotras, en este momento, ya estábamos separadas de Hebe de Bonafini y decidimos que íbamos a seguir independientes. En todos estos años de militancia tuvimos muchos rechazos de las mujeres, especialmente del partido Radical. Las peronistas no, porque la mayoría de los desaparecidos son del peronismo, presas políticas, desaparecidas, torturadas y violadas. Mujeres que recién ahora pueden denunciarlo porque se estableció que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y contemplan también el abuso sexual a las mujeres. En algunos casos, después de muchos años, también se enteraron sus hijos, a través de los juicios. Creo que los ex detenidos desaparecidos mujeres y varones que dan testimonio, tienen un valor inmenso y una entrega para testificar en presencia de los genocidas.

 - ¿Cómo surgió La Línea Fundadora?

- Las Madres nos fuimos revalorizando acá y en el mundo. Cuando las Madres de Línea Fundadora nos conformamos como organismo, en 1986, practicamos internamente una democracia de respeto entre todas. Todas no pensábamos igual, pero nos contuvimos con esta independencia, tratando de no entrar en el juego de la política partidaria. Los últimos años costó mucho, el gobierno de Cristina empezó a querer más y más apoyo, con sutilezas, y cada año se fue profundizando. Nosotras cooperamos con los movimientos sociales donde habían participado nuestros hijos, con los docentes, con los trabajadores de la salud, con los grupos de jubilados de Plaza Congreso… Siempre esto avanzó, fue como “querer suplir el lugar de nuestros hijos” en las organizaciones sociales. Yo, mientras tanto, en estos años, me recibí de psicóloga social. Después empecé a integrar el movimiento que creó Adolfo Pérez Esquivel que se llama Diálogo 2000. Fue un avance sobre “No pago la deuda de los Países Pobres”. Nos vivieron engañando con que la deuda se pagaba. Durante la dictadura, empezamos debiendo 6.000 millones de dólares y cuando terminó la dictadura debíamos 45.000 millones. Cada gobierno hizo su parte. La época del kirchnerismo fue la que más dinero se pidió y donde más intereses se pagaron. Ahora, en el actual gobierno, se sigue pidiendo plata, para después pagar más intereses. Además, personalmente, yo lucho y acompaño en cuanto movimiento se hizo para defender a los obreros, a las poblaciones indígenas y todos los que están vulnerados. Todo esto caminando día a día. También lucho para que se abran los archivos, que nos digan qué pasó con todos y cada uno de los detenidos desaparecidos. Hay infinidades de madres y padres que van muriendo sin saber qué pasó con sus hijos e hijas, muchas abuelas y abuelos que buscan sus nietos. Esto es la demostración de que a la Justicia no le ha importado nada esta situación tan grave.

A la luz de la actualidad, ¿qué sugerencias les hubiese hecho a los responsables del Estado en el área de derechos humanos entre el 2004 y el 2015?

– Creo que en cada etapa hubo mucho ocultamiento. Eso sigue hasta el día de hoy. Tuvimos personajes importantísimos en la Secretaría de Derechos Humanos, como Eduardo Luis Duhalde. Pero luego hubo mucho ocultamiento, y un trabajo muy medido, sin ahondar como tendrían que haberlo hecho. Los archivos se podrían haber reabierto hace muchos años, porque además hay una ley que dice que a los veinte años se pueden empezar a abrir, pero nosotras hace cuarenta años que seguimos en la calle pidiéndolo. Entonces seguiría diciendo lo mismo que desde el primer día: ¡Que se abran los archivos! Y que no tienen que negociar con ningún grupo. Porque con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, fue rápido votarlas y ponerlas en funcionamiento. Pero después, para sacarlas, costó mucho y fue necesario hacer muchas movilizaciones. Entonces, lo que les diría es que para nosotros, esta etapa no se va cerrar jamás, y por más que se escuchen voces que digan que tenemos que perdonar, que tenemos que cerrar esta lucha, no lo será jamás mientras no sepamos qué paso con nuestros hijos e hijas. Mientras no esté toda la Justicia, mientras no estén toda la Verdad y la Memoria. Y nos duele cuando uno de los ex presos políticos o alguno de los ex detenidos desaparecidos quiere transar con el otro bando, cuando lo que tenemos que hacer es resguardar la ética y los principios. Hubo debilidades, algunas te las puedo contar. En un momento se decía, que si los militares hablaban, la pena seria atenuada ¡No! Si sabían de un caso, pasaron más de 30 años y no fueron al juzgado a decir: “Yo, conocí este caso. En mis manos cayó este caso” y se lo guardaron: no hay indulgencia, tiene que pasar por ir a la cárcel. La Justicia Transicional es lo que no queremos. Se transita para dejar atrás el pasado. Lo hizo Sudáfrica y lo está haciendo Colombia, el torturador se sienta enfrente del torturado y le dice: “Bueno, yo te torturé pero me dieron órdenes”, entonces se deja el campo libre para que lo vuelvan a repetir.

¿Qué relaciones existieron entre el Estado y los derechos humanos en Argentina entre 2004 y 2015?

 – Siempre los gobiernos fueron tratando de cooptar a la gente, pero en el caso de los Kirchner estos doce años fueron tan exagerados con esta cooptación, que trajo diferencias adentro de los organismos. Entre los organismos y también adentro de cada uno de los organismos. Destruyeron lazos de solidaridad, debilitaron las luchas porque se pagaron las opiniones de los integrantes. Ahora, hay una confusión. Se perdió la independencia, estamos como dispersas entre medio de la lucha. Ojalá que nos respetemos todos, mi postura fue respetar al gobierno pero criticarlo, y sigo haciéndolo. Critiqué al gobierno, en esos doce años, como critico a este actual. Durante el kirchnerismo hicieron cosas para aprobar y aceptar, hubo avances. Los juicios, la apertura de los centros clandestinos para poder investigar, el respeto a las amas de casa para darles la jubilación, dar subvenciones a los hijos de desaparecidos, para que pudieran ir estudiando mientras crecían. Hubo avances en el campo social y económico, pero también muchos despilfarros.

¿Por qué razones el Estado debe revindicar a las víctimas que él mismo ha vulnerado?

– No digo que el Estado tenga que reivindicar. Es imposible, además sería un acto de hipocresía. Los que lo hicieron, lo hicieron para subirse en una historia nueva creyendo que con esto borraban su pasado. Hubo pocos militares honestos, como los del Centro de Militares para la Democracia en la Argentina (CEMIDA), hubo unos en la época de la dictadura que se retiraron cuando vieron que se apropiaban bebes y torturaban a todo el mundo. Entonces, el Estado no tiene obligación de reivindicar a los desaparecidos y a los militantes populares, pero sí tiene la obligación y el compromiso de respetarlos y de no violar sus derechos humanos. Además de permitir que la Justicia sea la que actúe con total libertad. Los militares tienen la obligación de reconocer que torturaron e hicieron desaparecer gente.

 – ¿Qué clase de reparaciones tiene que dar el Estado?

 – Creo que cuando destrozaron vidas, robaron bienes e impidieron a muchos estar en la Argentina para trabajar y recomponer su hogar, hay que reconocer una reparación económica, la cual se implementó hasta en los países con guerra. Y tiene que ser con un acto de sinceridad, con reparaciones históricas, reconociendo que esas personas lucharon por su Patria. Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida tiraron por el piso toda posibilidad de Justicia, porque perdonaron los hechos ocurrido durante el terrorismo de Estado. Trabajamos mucho para reparar lo que se había destruido. Se formó la CONADEP, esto fue una reparación histórica, donde cada denuncia fue ratificada desde el Estado.

 – ¿Qué papel piensa que ha tenido la fragmentación de los organismos de Derechos Humanos en Argentina en el periodo 2004/2015?

– Adentro de cada organismo se discutía cuando salían leyes, se buscaba la opinión de abogados, de jueces, para ver si esas leyes servían o no. Porque la reparación histórica es Justicia, es el reconocimiento con leyes que determinen el grado del daño hecho con lo que fue el terrorismo de Estado. Después la reparación económica, es otra parte. Todo este periodo, tuvo sus variaciones. Cada gobierno hizo sus leyes, cada gobierno procedió de acuerdo con lo que ellos decidían. No fue parejo desde 2004 a 2015, y los deterioros que hubo en los organismos se fueron dando en cada periodo a su manera. Porque cada organismo tiene su mirada política y varios de ellos estuvieron compuestos por integrantes de partidos políticos, como La Liga Argentina, la Asamblea Permanente, el Movimiento Ecuménico… Y después se formaron los otros organismos. Ahora, cuando se quiere recomponer, no se recompone con los mismos integrantes. Hubo separaciones, muchas madres nos separamos de Hebe de Bonafini, y formamos Madres Línea Fundadora. En la Liga se fueron personas a otros organismos. Entre medio, hubo gente que dejó de militar en organismos luego de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final así como con los indultos. También otro gran golpe fue con las reparaciones económicas. Donde parecía que recibir la reparación económica era violentar las historias de sus hijos (se refiere a la posición de Hebe de Bonafini que repudió la aceptación de reparación económica a familiares de desaparecidos y ex presos políticos). Hubo divisiones, separaciones, y después vino un amiguismo con el último gobierno, que repartió mucho dinero. Esto trajo sus discusiones. Desde luego, ahora, este gobierno de derecha no le da el apoyo económico a ningún organismo. Los únicos que reciben son Abuelas y no sé si Familiares, pero la Asociación Madres de Plaza de Mayo, no recibe nada. En 40 años tuvimos todas las variaciones, tuvimos todos los disgustos y todas las discusiones, para conformar una idea de lo que es la Verdad y la Justicia. Luego la Memoria, cada familia la elaboró de acuerdo con su modo de vida y su religión. Pero tenemos bien claro el por qué se llevaron a nuestros hijos, se los llevaron porque eran militantes políticos y sociales. Para implementar un sistema económico neoliberal, de persecuciones a través de la economía. Eso también nos costó y lo aprendimos en la calle.

 – ¿En este sentido han ayudado los juicios?

– Los primeros juicios fueron cuando Alfonsín hizo el Juicio a las Juntas, allí hubo condenas, y un asomo de la verdad. Ayudó a pensar que si había Justicia venía de la mano de la Verdad y las familias entramos en una etapa de calma: que los asesinos y los torturadores no iban a quedar en la impunidad. Después hubo otra etapa de lucha, porque había impunidad, fueron años de lucha porque lo que había que hacer era decir toda la verdad. La lucha primero es por la desaparición de un hijo, que es como que te amputan. Te sacan un brazo del cuerpo. Te dejan sangrando por la herida y no tiene cura. La reparación sirve para calmar la herida, nada más. De ahí empezamos a entender también que la reivindicación de la lucha de nuestros hijos e hijas, era lo que iba a lograr que haya Justicia. Y nosotras defendíamos los ideales de ellos y lo seguimos haciendo hasta el día de hoy. A muchos políticos, a la iglesia, a los militares, al campo de los que tienen historia vivida de complicidades, no les gusta nuestra reivindicación.

¿En qué punto los organismos de Derechos Humanos internacionales y ciertas normativas de derechos humanos internacionales han favorecidos los avances?

– Nos han favorecido para llegar a esos mismos organismos y para que se dicten leyes que sancionen los crímenes de lesa humanidad. Se trabajó muchos años, en Naciones Unidas, en la OEA, en los organismos internacionales, para conseguir una convención que los declare Crímenes de lesa Humanidad. Hemos viajado por estos centros de discusiones donde teníamos que demostrar que esta metodología de desaparición forzada fue copiada de Indochina y de la escuela de las Américas. Nosotros vivimos 40 años sin saber lo que pasó con ellos, entonces han venido bien estas leyes para que nunca más se vuelva a usar esta metodología reprimiendo la gente que no piense como el partido gobernante o como las fuerzas de poder que tenemos en nuestros países.

¿En qué los han obstaculizado?

– Creo que las leyes favorecieron este camino a la Verdad y la Justicia. Pero los organismos internacionales tuvieron que practicar y crear nuevas formas de conformar nuestra exigencia. Por ejemplo, por la Convención sobre la Desaparición Forzada de Personas, tuvimos que presionar y luchar porque no existía. O, en el caso de las Abuelas, para lograr la prueba del ADN tuvieron que viajar por el mundo para decir que tenía que haber un modo de detectar los genes de los jóvenes con los de los abuelos que los buscan. Fue pelea pura, hasta lograr sacar leyes favoreciendo la búsqueda de la Verdad y la Justicia. No es que las instituciones internacionales pudieron hacer lo que nosotros le pedíamos, y tal como les reclamábamos. Nuestras discusiones también fueron porque había una intención que no se correspondía al castigo que pedíamos. Y todavía no está determinado el grado de culpabilidad entre lo que hizo un civil armado y el Estado. Hay un amigo, Alejandro T, que vive en Suiza, que cuando se estaban elaborando las convenciones, me mandaba notitas y me decía “mirá Nora, si esto lo dejan así es una trampa”. La trampa consiste en que las convenciones están sujetas a las relaciones comerciales. Esto es lo que tenemos que dirimir con las instituciones internacionales de derechos humanos. El obstáculo era que la interpretación de esas convenciones surgiera por los juegos de poder, cuando la interpretación la podíamos hacer nosotros pero había que ver si la iban a aceptar. Después de todo, estas instituciones están financiadas por el poder económico; si no, no podrían existir.

¿Cuáles son las fragilidades y las fortalezas de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia en Argentina durante los gobiernos kirchneristas?

 – Esa mirada tiene que ser abarcativa para defender los derechos humanos en toda su integralidad. Los derechos humanos los violan los Estados, lo otro es un delito que se encuadra en el Código Penal. La violación es del Estado porque tiene la decisión, la fuerza y el poder. Es lo que se vulnera cuando los organismos de derechos humanos pactan con un gobierno para recibir fondos, aceptan y se callan como paso acá. Esto es lo que deteriora esa parte de relaciones entre los mismos integrantes de un mismo organismo o entre los organismos, y se dio especialmente en el último gobierno. El cariño que te daban era a cambio de que cuando ellos violen los derechos humanos, haya silencio. Hay una madre nuestra que dice que una de las palabras que tenemos del “Nunca Más” es la palabra silencio. El silencio se compra con favores, con dinero, con una protección de por aquí y de por allá. Aunque sea una obligación del Estado mantener a todas las organizaciones en un país. Desgraciadamente al mínimo desmán, enfrentamiento o rozamiento, gana el gobierno, que es lo que pasa ahora. Esto es lo que tenemos que evitar. Este gobierno que terminó, abusó de la cooptación y los que se dejaron cooptar son los que perdieron el rumbo. Cuando uno está en una institución que defiende los derechos humanos, tiene que defender todos los derechos humanos. Y si su partido o su gobierno los viola, no puede callar.

Nota: El texto de la presentación continúa así: Que, quizás, sirvan para que el lector encuentre un mapa de las posiciones que atravesaron – y aún atraviesan – el tema. Por su parte, “Norita”, la referente de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, luchadora incansable, dirá durante el siguiente diálogo: “Este gobierno que terminó (en referencia a la gestión kirchnerista), abusó de la cooptación y los que se dejaron cooptar son los que perdieron el rumbo. Cuando uno está en una institución que defiende los derechos humanos, tiene que defender todos los derechos humanos. Y si su partido o su gobierno los viola, no puede callar”.

Volanta y título: Kirchnerismo y Drechos Humanos - Entrevista con Nora Cortiñas/ “Intentaron cooptar a los organismos”

Fuente: Agencia Para la Libertad, 20/3/18. 

  • Escrito por Elena Corvalan
  • Categoría de nivel principal o raíz: GRANDES DEBATES
  • Categoría: DD.HH.
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MUJERES DE SALTA EN MANOS CRIMINALES

Cuatro historias trágicas de mujeres en la provincia de J. M. Urtubey que son parte del dolor profundo del alma argentina y reivindicadas con cada acto alusivo a la mujer como la extraordinaria movilización del 8M.

Por Elena Corvalan

Argentina del Carmen Ríos fue detenida el 2 de abril de 1976 en su casa de Pichanal por un grupo de hombres al mando del alférez Alfredo Montoya, que era interventor municipal.

Estuvo detenida dos semanas, pero el hecho le valió una condena adicional: su ex marido aprovechó la ocasión para quitarle la tenencia de sus dos hijos de 6 y 7 años de edad y nunca más le permitió verlos.

Carmen estuvo en el Centro Clandestino de Detención (CCD) que funcionó en el Escuadrón 20 de Gendarmería en Orán, donde estuvieron otras mujeres perseguidas por la dictadura, María Griselda Jalit, Isabel Homse, Milagros Juárez y Aurelia Vera, entre otras.

Carmen militaba en la JP, trabajaba en Bodegas Giol y estudiaba secretariado comercial, en una academia cuya dueña le propuso que enseñara a adultos en la colonia rural Lote Elena. Su hermana, María Rosa Ríos, que vivía con ella en la casa materna, contó que la detención fue a media mañana: cinco hombres desordenaron todo y se llevaron a Carmen.

María Rosa expuso también un costado pocas veces visto en la investigación de los crímenes de lesa humanidad, el daño adicional que sufrieron algunas mujeres solo por su condición de tal: Carmen se había casado a los 14 años y desde 1971 estaba separada de un marido golpeador que aprovechó su detención para llevarse a los niños y no permitir el contacto.

 “Los niños sufrieron mucho daño sicológico ya que nunca pudieron ver a su madre” ni a ningún otro miembro de su familia, declaró María Rosa en la causa en la que se investiga la detención irregular de

Carmen, y otras detenciones en el norte provincial, radicada en el Juzgado Federal 1, de Miguel Medina. Mucho tiempo después, cuando ya el padre y marido había fallecido, los hijos pudieron reencontrarse con su madre.

María Rosa destacó que su hermana no fue golpeada, pero es evidente que hubo daño, a tal punto que “nunca quiso hablar del tema con nadie de lo que le había sucedido mientras estuvo encerrada”.

Las particularidades de los delitos de lesa humanidad en relación a las mujeres comenzaron a distinguirse en Salta en 2012, durante el juicio en la Megacausa Salta.

Julia García fue la primera ex detenida política que a habló en Salta de delitos sexuales en el marco del terrorismo estatal. Narró los hechos que padeció ella, como otra forma de tortura, y los que padeció Evangelina Botta de Linares o Nicolay, que luego sería asesinada en la Masacre de Palomitas.

Y señaló al agresor sexual: el ex policía federal y ex guardiacárcel Juan Carlos Alzugaray.

Julia fue detenida en la ciudad de Salta y llevada a la delegación local de la Policía Federal, donde fue torturada por el jefe, el comisario Federico Livy (fallecido) y Alzugaray, quien “se hacía el seductor, me sentaba en una mesa y me hablaba al oído, me susurraba: que era linda, que no permitiera que me estropearan”, y luego, cuando le aplicaban la picana eléctrica, la sometió a abusos sexuales.

Julia y Evangelina militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). En la Federal se encontraron, Evangelina estaba embarazada, fue violada por Alzugaray y perdió el embarazo por la tortura.

“Ella siempre intentó protegerme, por eso la recuerdo con tanto amor y la extraño tanto”, compartió Julia.

Julia también contó otro hecho doloroso que tiene a otra mujer como protagonista: en 1977, en la cárcel de Villa Las Rosas, se anunció la visita de enviados de la Cruz Roja Internacional y los carceleros las conminaron a no contar lo que pasaba, tras eso unos visitantes dijeron que eran de la Cruz Roja, una detenida desoyó la amenaza y contó sobre los maltratos, entonces los supuestos enviados se desenmascararon y, aterrorizada, la chica se cortó las venas en el baño. Sus compañeras le salvaron la vida.

Quizás el caso más terrible, si cabe, de desprecio por la vida, y por la condición humana de una mujer, se haya dado en Metán, con un grupo de hombres miserables que se ensañaron con una nena, con la ayuda de al menos una mujer.

En diciembre de 1976 policías de Metán secuestraron a una chica de 15 años que esperaba el colectivo para viajar a Buenos Aires.

La mantuvieron cautiva hasta finales de 1977, como una esclava sexual a la que sometieron a todo tipo de humillaciones, hasta que finalmente la vendieron a un comerciante que la mantuvo cautiva hasta la década del 80.

Título y bajada/ El terror estatal supo volverse específico al tratar con mujeres/ A propósito del 8M aquí se cuentan cuatro historias, cuatro hechos cometidos en Salta.

Fuente: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.