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EXTRAÑO: UN PODER CONTRA TRES PODERES

Resulta llamativo y único como registro histórico que un poder de facto, como es un diario, enfrente al mismo tiempo a los tres poderes de la República. Esta nota es de un periodista que no puede eludir su condición, más allá de los lazos de afecto con su propio pasado -casi 43 años- que lo unen a Clarín.

Por Armando Vidal

 - Pasá, para eso somos Clarín-, dijo el joven que integraba el equipo remitido por el diario a la cobertura de las sesiones de la convención constituyente, que esa mañana del 25 de mayo de 1994 iba a inaugurarse en el Teatro Tres de Febrero de Paraná.

Un policía provincial que realizaba un atinado control sobre los vehículos que ingresaban a la plaza principal, se interponía en el camino.

- Pará-, ordenó el más veterano, sentado al lado del conductor del auto. “Porque somos Clarín –remarcó con ironía- tenemos que pedir permiso”.

Y bajó para hacerlo. Cuanto mayor poder, mayor debería ser la humildad. Que no es lo que se practica por lo general en el reino de los poderosos.

Duro fue el impacto del fallo de la Corte Suprema de Justicia en esa manzana sin pulmón de la gran ciudad, en la que por la calle Piedras se ingresa a la sede del Grupo Clarín y por la paralela, Tacuarí, entra el personal al diario.

Si bien en ese lugar se concentra el corazón de la puja entre el gobierno por un lado, y el diario y la oposición por otro, no hay que olvidar que todavía está pendiente de ejecución que la franja del tercio del espacio radioeléctrico pase a manos de los medios comunitarios sin fines de lucro (los otros dos tercios son para el Estado y el sector comercial), base de la diversidad democrática.

Quien esto escribe trabajó más de cuatro décadas en el diario de Roberto J. Noble y, por eso, prefiere hablar de lo que lo haría más grande, en lugar de aquello que lo empequeñece.

Por principio, nada de lo que de aquí en más haga Clarín en negación del cumplimiento de la ley de medios será a la postre en su favor.

En esta segunda parte de un conflicto de extensión única y probablemente irrepetible, se expone como una grosería que un poder de hecho enfrente en democracia a los tres poderes de derecho de la República.

¿Acaso Sócrates no bebió la cicuta para cumplir con una resolución judicial que consideraba injusta para no violar la ley de Atenas?

Difícil hablar de moral en el mundo de los grandes negocios que aquí, además, aparecen investidos con las mallas de la libertad de expresión y la prensa independiente. La existencia de una prensa oficialista –innecesaria, por otra parte- tiene mucho que ver con aquella falacia.

Toda gran prensa exhibe su enorme influencia por lo que manipula y oculta, tanto como por lo que publica.

Hoy Clarín es, además, La Nación con formato tabloide. Tiene la misma visión ideológica en los asuntos interiores y exteriores. Si La Nación se hizo proteccionista, como en el caso de Papel Prensa al aceptar la participación del Estado, Clarín fue asumiendo una postura económica liberal, desde el momento que expulsó a los frigeristas de su seno, ocho años antes del nacimiento del Grupo Clarín, en 1990.

Hoy es el gran órgano porteño que imprime su mirada sobre el resto del país.

No fue así en vida de Noble, fallecido en 1969, ni bajo la influencia de Rogelio Frigerio, el máximo referente del desarrollismo.

Pero un diario puede cambiar. Puede volver a reivindicar el imperativo nacional de contar con una industria fuerte, en lugar de avalar la resignación del país a depender de la venta de sus materias primas. Puede entrar más a fondo en el agudo problema de la educación y adecuar los contenidos de sus medios audiovisuales en función del arte de entretener, informar y enseñar a un pueblo empobrecido por lo que hoy se le ofrece.

Hay tanto para hacer que apabulla el tiempo que el país lleva perdido por la indiferencia de la gran prensa de pensar los problemas argentinos para una solución argentina, parafraseando el eslogan de Clarín en su portada. Un toque de atención para los políticos que lo primero que hacen es liberar sus ignorancias cuando son gobierno.

Cumplir con la ley, dar esa señal a la sociedad y exhibir su enorme potencial sin que nadie pueda imputarle a Clarín que conformó un monopolio que sólo obra en función de sus intereses es, seguramente, el deseo de la mayor parte de sus lectores.

A casi veinte años de la reforma de Santa Fe y casi a cuarenta del momento en que el tres veces presidente Juan D. Perón lanzó en el Congreso la necesidad de elaborar entre todos un modelo para la Nación, la República reclama en el Bicentenario de la Independencia ser refundada.

Sería un sólido punto de apoyo para reformular actitudes y metas con los ojos en el país soñado.

Oficialistas y opositores no están tan lejos de compartir ese acuerdo para una tarea que exige una prensa comprometida con el destino de todos.  

Título: Un poder contra tres poderes 

Nota: Este artículo es anterior al súbito giro del Grupo Clarín producido el 4/11/13 cuando aceptó presentar ante la AFSCA su propuesta de adecuación a la ley. Que para el autor no altera la situación porque al mismo tiempo mantiene sus recursos ante la Justicia.

Fuente: Surcapitalino, noviembre de 2013.