A+ A A-

GARANTÍAS PARA UNA DERROTA

La sesión de Diputados fue el clásico entrevero entre un proyecto que el oficialismo reclama y resiste la oposición. Ësta ya había sumado a  Graciela Camaño, titular de la comisión de Asuntos Constitucionales, que había sido designada para ese cargo por el propio kirchnerismo. Discusiones reglamentarias y cuestiones de privilegio preludiaron el largo debate en el que los principales bloques opositores decidieron retirarse del recinto, pese a las posibilidades de introducir cambios en la discusión en particular de los artículos. Así, garantizaron su derrota. 

Por Martín Bravo

Unos minutos después de que María América González se sentara en su banca y el oficialismo alcanzara el quórum, Adrián Pérez -jefe de bloque de la Coalición Cívica- pidió que el debate volviera al plenario de comisiones y recibió una andanada de reproches de los diputados kirchneristas.

La discusión por la metodología se llevó las primeras dos horas de sesión: la oposición insistió con su reclamo sobre las irregularidades en los plazos y la manipulación del reglamento; el oficialismo no detuvo su marcha para aprobar el proyecto.

Diputados opositores pidieron una cuestión de privilegio -una facultad de los legisladores cuando se sienten vulnerados en alguna de sus atribuciones- para objetar en forma sucesiva la arremetida del oficialismo para llevar al recinto un texto con 166 artículos a menos de doce horas de haber emitido el dictamen.

"Felicito a los diputados que van a votar este atropello a la libertad de expresión por haber tenido tiempo de leer el texto", aseguró Fernando Iglesias, de la Coalición Cívica, una ironía que generó la respuesta de Delia Bisutti, de Solidaridad e Igualdad: "Me siento agredida, vamos a votar a favor porque conocemos el proyecto".

"El dictamen debe ser puesto a consideración de todos los diputados y la prensa durante siete días, para que se pueda analizar y criticar. La Justicia tiene que saber que esta ley es ilegítima, por la violación de todas las normas", tomó la posta Oscar Aguad, jefe de bloque radical.

El oficialismo consiguió el quórum con 101 diputados propios (en ese momento pegaron el faltazo los cinco chubutenses y Graciela Camaño), los aliados incondicionales y algunos circunstanciales: siete de Solidaridad e Igualdad (todos salvo Eduardo Macaluse y Lidia Naím), los seis santiagueños que responden a Gerardo Zamora, cuatro de Encuentro Popular (Ariel Basteiro, Vilma Ibarra, Cecilia Merchán y Victoria Donda), cuatro de la Concertación liderados por Silvia Vázquez, los tres neuquinos del MPN (luego anunciaron su posición en contra) y los independientes Paola Spátola, Emilio Kakubur, Mónica Torfe y Eduardo Lorenzo Borocotó.

El tablero marcó 130 a las 11.28, una hora y media después de convocada la sesión especial.

Manuel Baladrón, el titular de la comisión de Comunicaciones fue el primero que intentó rebatir los argumentos en contra de la metodología y el contenido del proyecto. "No es verdad que esta ley amenace la libertad de expresión", sostuvo.

"Nos quieren tratar de estúpidos cuando dicen que esta ley se debate democráticamente", arremetió el macrista Esteban Bullrich.

Camaño, todavía en el bloque del Frente para la Victoria, expresó duros cuestionamientos con una comparación que no pasó inadvertida: "Nunca había visto tanta manipulación del reglamento. El artículo 152 es anticonstititucional. El amigo Chávez no redactó un artículo así, se ajustó a derecho. Recién cuando las licencias caducaron, hizo su ley de comunicaciones".

Entrada la tarde, el peronista disidente Jorge Sarghini adelantó la estrategia de la oposición dura: "Tendrán que votar solos". Y las gradas se fueron llenando con público afín al proyecto de ley del Gobierno. Los silbidos y abucheos se sucedieron ante los que adelantaban su voto en contra, y algunos respondieron.

Unos minutos antes de la votación, cerca de la medianoche, se encendió la euforia en las tribunas con los discursos a favor del proyecto. Los militantes kirchneristas aplaudieron a Ariel Basteiro y Carlos Raimundi, dos aliados, y ovacionaron al oficialista Carolina Moises.

La jujeña, de habitual perfil bajo en el recinto, criticó con exaltación la ausencia de la oposición y celebró con histrionismo la aprobación de la nueva ley. Al final, se desplomó sobre su butaca con un suspiro y varios compañeros de bloque se acercaron a saludarla.

Volanta, título y fuente: Una sesión maratónica en Diputados/ Debate con silbidos, abucheos y un final de euforia kirchnerista / Entre el oficialismo y la oposición se cruzaron con chicanas desde el inicio de la sesión.

Fuente: Clarín, 17/9/09