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UN MERCADO EN ALZA: PARTIDOS POLÍTICOS

Político y observador, el autor analiza aquí la proliferación de partidos políticos, cuya existencia está ahora reconocida y que a escala nacional suman setenta, sin contar los de caracter provincial. Prácticas de mercado para instalar en el Congreso a  viejos conocidos sin partido conocido.

Por Eduardo Di Cola (*)

Le pido paciencia. Se que resultará tedioso pero útil para que dimensione el sentido de lo que deseo expresar. Vamos a consignar con cierto detalle la existencia de partidos políticos en la Argentina, que desde la reforma  de 1994 tienen un lugar consignado en la Constitución. Veamos.

Movimiento de Integración y Desarrollo, Partido Justicialista, Unión Cívica Radical, Partido Demócrata Cristiano, Partido Intransigente, Partido Federal, Partido Demócrata Progresista, Partido Comunista, Partido Conservador Popular, Unión del Centro Democrático, Partido Humanista, Unión Popular, Partido Socialista Auténtico, Partido Nacionalista Constitucional, Partido Autonomista, Partido del Campo Popular, Movimiento Socialista de los Trabajadores, Movimiento Libres del Sur, Partido Frente Grande, Política Abierta para la Integridad Social, Coalición Cívica – Afirmación para una República Igualitaria, Partido Socialista, Partido de la Victoria, Movimiento de Acción Vecinal, Movimiento Independiente de Justicia y Dignidad, Izquierda por una Opción Socialista, Es Posible, Propuesta Republicana, Partido Unión Celeste y Blanco, Partido Solidario, Kolina, Nueva Izquierda, GEN, Partido de Trabajadores por el Socialismo.

En total son setenta son los partidos políticos con reconocimiento nacional, a lo que se suman los partidos provinciales o distritales.

Pero no se asuste, solo voy a mencionar la cantidad por provincia: Buenos Aires 58, Capital Federal 37, Catamarca 23, Chaco 22, Chubut 9, Córdoba 41, Corrientes 28, Entre Ríos 12, Formosa 23, Jujuy 19, La Pampa 9, La Rioja 17, Mendoza 23, Misiones 21, Neuquén 15, Río Negro 8, Salta 21, San Juan 18, San Luis 17, Santa Cruz 9, Santa Fé 28, Santiago del Estero 18, Tierra del Fuego 13 y Tucumán 18.

O sea 507 partidos políticos distritales, los que sumados a los nacionales hacen un total de 577 partidos políticos en todo el país.

Es indudable que muchos dirigentes -¿dirigentes?- “se tomaron en serio” el artículo 38 de la Constitución Nacional que establece que “los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático…”

Lamentablemente lo interpretaron con un criterio mercantilista de cantidad/beneficio.

Creyeron que cumplir con la Constitución era producirlos en buen número. Y fueron eficientes.

Si nos tomamos la dispensa de alejarnos de la seriedad del tema diría que a juzgar por la realidad los fabricaron en cadena con un criterio “fordista”, trabajando frenéticamente como en Tiempos Modernos lo hacía Carlitos Chaplin.

Continuando con ese criterio mercantilista, ahí están los casi 600 partidos políticos/franquicias acomodados en stock ordenadamente a la espera de su temporada alta, que da comienzo cuando la convocatoria a elecciones se efectiviza.

Por estos días comenzó la temporada otoño-invierno y el mercado de partidos/franquicias comienza a moverse. Siempre la oferta y la demanda entre franquiciante y franquiciado comienzan de cero. Cualquier sociedad puede ser posible. Haber acordado en la anterior negociación nada significa que pueda repetirse ahora.

Incluso en un mercado absolutamente liberal y desregulado, lo más posible es que el socio de la temporada anterior sea el competidor en ésta. Lo curioso es que salvo un puñado de partidos el resto son desconocidos.

Tómese unos segundos y pregúntese si en su ciudad, barrio, manzana o donde vive alguna vez escuchó, alguien le comentó, recibió alguna propuesta, se enteró de actividades, lo invitaron o supo de alguna reunión, conoció alguna organización o estructura de dirigente y militantes de la inmensa mayoría de los partidos mencionados.

Es decepcionante pero por más esfuerzo que haga seguramente no logrará ubicar ninguna referencia. Aunque le recuerdo que con parte de sus impuestos los está sosteniendo.

Es tan absurda la situación, que si a título de ejemplo menciono algunos dirigentes de larga trayectoria con varios mandatos como legisladores de diferentes partidos, por ej. Ocaña, Bullrich, Estenssoro, De Narváez, Prat Gay, etc. etc., incluso algunos fueron candidatos, precandidatos o aspirantes a la Presidencia de la Nación, es muy difícil saber a qué partido pertenecen.

Y la verdad que no les interesa que se sepa porque de esa manera les resulta funcional para negociar su franquicia libremente y sin condicionamientos.

Si fueran realmente conocidos, con definiciones ideológicas, con organización y estructuras a quien rendir cuenta, con inserción territorial en todas las localidades, con vocación real de poder, con dirigentes y militantes en todo el país, los márgenes de negociar la franquicia les resultaría mucho más difícil.

Esto agregaría obstáculos a sus deseos de continuar de cualquier forma sentado en una banca en el Parlamento.

En definitiva, para ellos lo mejor es seguir siendo legisladores por ningún partido.

Por esa circunstancia el contenido no importa. Se trata de un producto que se lanza a la venta para las elecciones. Lo único que interesa es la envoltura, publicidad, merchandising y marketing.

Son tantas las contradicciones que les resulta imposible acordar políticas sustanciales. De todas formas no es lo importante. Se prestan los partidos, se los alquilan, los usan unos y otros indistintamente y se aseguran los primeros lugares en las listas.

Es un proceso que tiene una vida útil de cinco meses. Después como dicen los jóvenes “fuiste” hasta que la próxima temporada vuelva a convocarlos.

De estructurar la sociedad a partir de comunidad de ideas y construir una alternativa republicana de poder, ni hablemos.

(*) Peronista, Ex diputado nacional