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DROGAS EN DIPUTADOS

El Congreso no es un country pero igual que estos reductos reservados y amurallados a veces el lugar puede transformarse en un coto personal de colocación de drogas, de lo cual también suelen dar noticias otros Parlamentos del mundo. No deberían escapar esos procederes a la atención del personal de seguridad de ambas ramas legislativas. Aquí se cuenta un hecho y se suman antecedentes de una vieja historia.

Por Sergio Tomaro

Las fuentes consultadas coincidieron en que la detención el jueves de un empleado legislativo que hasta el momento se negó a declarar ante la justicia federal, de ninguna manera indica que haya sido desbaratada la única boca de expendio de cocaína establecida en el Congreso, que ya a mediados de los 90 había quedado bajo los reflectores de una denuncia nacida en el seno del Ejecutivo nacional.

Pero pensar sólo en el Congreso como lugar excluyente de la circulación de drogas en un ambiente cerrado, implica para los observadores echar una mirada sesgada sobre la situación: los “kioscos” dedicados a este menester ganaron espacio en organismos, instituciones, universidades y countries, sin mencionar a la escuelas en cuyas adyacencias existe oferta de estupefacientes.

 * Hay más

El presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA), Claudio Izaguirre, es uno de los que sostienen aquellos conceptos y dijo a este diario que hoy los vendedores de droga “buscan espacios donde no pueden ingresar con facilidad la investigación policial”.

Izaguirre explicó que en un ambiente “cerrado” es más “seguro” para los dealers “instalar un kiosco” y para lo cual en procura de extender el mercado se busca, señaló, “vendedores que tengan un perfil especial como, por ejemplo, gente con problemas económicos o con vinculación al juego”.

“¿Habrá habido acaso un sólo vendedor de drogas en el Congreso y es la persona que quedó detenida el jueves?. No lo creo”, se pregunta y contesta Izaguirre quien al ahondar sobre el costado del dealer que opera en este tipo de instituciones, aseguró que “en muchos casos son empleados de aspecto formal, con años de trayectoria”.

* Buenos muchachos

Otra de las características es que suelen tener los vendedores de drogas es la de trabar vinculaciones “amiguistas” y de “confianza” con personajes influyentes de sus ámbitos de trabajo, lo cual les facilita sus desplazamientos y actividades.

El titular de la AARA recordó el caso de un adicto que le contó como en una oportunidad había recurrido a un dealer que operaba en el Congreso, por lo que consideró que las autoridades parlamentarias -que no se pronunciaron oficialmente sobre el incidente del jueves- tomen el problema como lo que es: la manifestación de que hay una enfermedad declarada.

 “Si hay adictos que compran drogas a esos sujetos eso indica que se trata de gente enferma y que tengan el cargo que tengan es gente que está enferma y a la cual hay que ayudar” destacó Izaguirre quien recordó la polvareda que levantaron en su momento las declaraciones del entonces secretario de Control de las Adicciones y Lucha contra el Narcotráfico, Alberto Lestelle ( ver GRANDES ESCANDALOS/OTROS).

* Banca blanca

“Lestelle denunció que había diputados que recurrían a un nariguetazo con sustancias prohibidas para recobrar energía durante las sesiones -rememoró- y eso dio lugar a una reacción de los legisladores que se sintieron agraviados”. El funcionario siguió adelante con su postura y hasta conformó una lista de los diputados que tenían problemas con las adicciones, pero como puntualizó Izaguirre, no por mucho tiempo más porque poco después terminó dejando su lugar en el gobierno que presidía Carlos Menem.

Por último el presidente de la AARA insistió en que no es el Congreso hoy el único lugar donde se producen este tipo de situaciones y puso el caso de lo que pasa “en los patios de algunas universidades donde, como tampoco allí las fuerzas de seguridad pueden operar, hay oferta y consumo de drogas”.

* “Nariguetazos” que hicieron historia

La denuncia que en 1995 impulsó el ex secretario de Control de las Adicciones y Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), Alberto Lestelle, fue la resultante de declaraciones públicas expresadas por el entonces funcionario en un club de barrio, pero que explotaron tres semanas después y encarnaron el pasaporte aparente para su salida del gobierno.

Lestelle había dicho en un club del barrio de Belgrano que había diputados que “durante las sesiones se dormían en sus bancas” pero que luego de salir unos minutos “volvían al recinto y eran capaces de dar discursos fastuosos” que atribuía a “nariguetazos” de los legisladores.

Un carpeta amarilla con detalles de los diputados que consumían sustancias prohibidas constituía un capital precioso para Lestelle, que por aquellos días se presentó en varias reuniones en la que los legisladores pedían explicaciones por sus dichos, previo a la dimisión al cargo del funcionario que también se había opuesto al ingreso al país de la viuda del narco colombiano Pablo Escobar Gaviria .

 * Ámbitos reducidos y de buen nivel de ingresos

El fundador de una fundación especializada en la recuperación de adictos, Daniel Sotolano, aseguró que los vendedores de drogas “buscan para ubicar su mercancía estos tipos de lugares -como el Congreso- porque tienen un espacio físico acotado y cuentan con el buen nivel adquisitivo de sus potenciales compradores”.

Sotolano apuntó que en estos ámbitos “los costos operativos” de las organizaciones que venden estupefacientes “se achican” y coincidió con Claudio Izaguirre en que las instituciones cerradas son puntos “seguros” para instalar estos “nichos de venta”.

En ese sentido aseveró que también hoy los countries constituyen estos espacios cerrados proclives para la comercialización de drogas y consideró que la oferta de estupefacientes tiene que ver “con la presencia en el país de organizaciones autóctonas que ganaron proyección”. “Hoy hay que hablar de un cartel argentino” disparó Sotolano, para quien esos grupos “que empezaron cortando y fraccionando, hoy producen droga”, a la vez que precisó que el incidente registrado en el Congreso “en todo caso es la punta de iceberg”.

Fuente: Diario Popular 14/10/07