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JUBILACIONES DE PRIVILEGIO

Este es un ejemplo de cuánto gravita en la imagen del Congreso de la Nación el derogado régimen de las jubilaciones de privilegio cuyos efectos perduran y obligan a frecuentes aclaraciones. La ley nueva impone al legislador el aporte de 30 años y la misma edad requerida para todas las personas en condiciones de jubilarse. Un habitualmente apasionado diputado Lorenzo Pepe, en este planeo desde su banca se muestra indignado, al extremo de caer en expresiones vulgares e infrecuentes en él. Pide que el periodista de Clarín responsable de la errónea información sea citado a declarar, lo que finalmente no se produjo. También alude al entonces jefe de la sección Parlamentarias del mencionado diario y hoy editor responsable de Congreso Abierto, una relación de mutuo respeto a lo largo de veinte años de la gestión de Pepe como diputado nacional iniciada en 1983. Fue en 2001 y puede repetirse con otro legislador en cualquier momento. Aquí va íntegra la intervención del diputado peronista.

- SR. PEPE, LORENZO A.- Señor presidente: en general los señores diputados no utilizamos el camino reglamentario del planteamiento de cuestiones de privilegio para quejarnos o protestar cuando nos sentimos agraviados, infamados o atropellados. Sin embargo en este caso utilizaré ese recurso porque no tengo otra alternativa.

Lamento que así sea, pues mi planteo se relaciona con una publicación aparecida el día domingo en el diario Clarín -que incluso muestra una fotografía mía-, que según dicen es el periódico más serio de la República. Con una irresponsabilidad que realmente me asustó, en ese artículo se dice: "Lorenzo Pepe. ex diputado del PJ (que yo sepa, todavía estoy acá) obtuvo el beneficio a los 35 años”.

Se está haciendo referencia a la famosas jubilaciones de privilegio, entre comillas -es decir, las leyes especiales, que este Congreso tuvo hasta hace muy poco tiempo. En esa época (NdE: alude a cuando tenía aquella edad) yo estaba en cana con Antonio Scipione y Víctor Vázquez, hombre del Partido Comunista desaparecido en la última etapa del genocidio.

Tan presos estábamos que al respecto tengo en mi poder una nota oficial de la Unión Ferroviaria firmada por el entonces coronel Carlos J. Miranda Naón, que data de octubre de 1967, cuando se calcula que yo disfrutaba de esas jubilaciones de privilegio que en forma permanente descalifica todo el mundo, en especial los medios periodísticos. Entonces, eso que se dice no es cierto, no fue así. Luego el artículo señala algo mucho más grave: "En 1999, según la ANSES, trabajaba además en la administración del Congreso".

Que yo sepa, llegamos acá el 10 de diciembre de 1983, y si bien hemos cambiado de banca un par de veces no estuvimos en la administración del Congreso. Después, agrega: "Su jubilación: 3.607 pesos." Intenté que Clarín modificara su actitud. El domingo estuve toda la tarde en mi despacho. Traté de hacer una operación de acercamiento; busqué al señor Armando Vidal -con quien me une una afectuosa amistad personal-, pero no lo encontré. También procuré ubicar al señor Daniel Juri -que es el autor del artículo-, quien lo menos que debió haber hecho fue consultar previamente.

Otros medios lo hicieron – Página 12, y las revistas Noticias y Gente-, pero indicaron con toda claridad que yo no cobro dieta. Si alguien cree que, próximo a mis 70 años, voy a rechazar la jubilación, se equivoca. El miércoles que viene podrán cantarme el feliz cumpleaños; casi tres cuartos de existencia sobre cien años es una buena vida.

 No voy a entregar esa jubilación de 3.500 pesos de bolsillo. Oportunamente, por intermedio del señor prosecretario administrativo, doctor Zavaley, quedó oficializado el hecho de que no cobro dieta. Formulo esta aclaración porque con sesenta años de edad y cuarenta de aportes accedí a la jubilación que marca la ley 20.572.

Finalmente hablé con Clarín, que en su publicación del día lunes hace la siguiente aclaración: "El diputado Lorenzo Pepe sostuvo ayer 'no me jubilé a los 35 años sino casi a los 60', y agregó que rechazó su dieta como legislador, por lo que cobra sólo su jubilación. La ANSES lo incluye en el rubro 'beneficiario de jubilaciones especiales' que percibe otro ingreso." Lo cierto es que no percibo ningún otro ingreso.

Lo que más me sorprende es que en su momento estuve con Melchor Posse, cuando él era interventor de la ANSES, y en esa oportunidad me exhibió un voluminoso expediente, porque la jubilación a la que hace referencia Clarín fue producto de las cesantías que se produjeron como consecuencia de la aplicación de la ley 10.650, que es la que creó la caja de los trabajadores ferroviarios durante el gobierno de don Hipólito Yrigoyen después de una huelga muy importante que llevaron adelante los trabajadores ferroviarios.

Esa norma se refería a los retiros voluntarios; un verdadero sofisma, porque a nosotros nos habían rajado. Pero la ley determinaba que uno podía retirarse con veinte años de servicio -era la época en la que se exigían 55 años de edad como mínimo. Después de seis o siete años me reconocieron esos veinte años y un haber equivalente -al día de hoy- a 40 o 50 dólares. Por supuesto que con esa suma no podía vivir y tuve que salir a ganarme la vida con 37 ó 38 años. Renuncié a ese beneficio cuando ingresé al Congreso, y volví a renunciar después de haber cumplido un mandato completo.

Por lo tanto, tiene que quedar en claro que no soy el más joven -casi diría que soy el más viejo- y que no incurrí en ningún tipo de abuso respecto de la legislación existente, sino todo lo contrario. No soy constitucionalista -muy lejos estoy de serlo-, pero Bidart Campos se refiere a este tema con mucha claridad. En este sentido quiero pedir a los abogados que analicen este tema con detenimiento, porque se viene una ofensiva muy grande. Digo esto porque quienes han perdido sus estudios o sus trabajos y no pueden retomar sus actividades, cuando lleguen a mi edad, si no tienen cómo vivir dignamente, van a morir en la pobreza más absoluta.

No estoy haciendo una defensa de los privilegios, porque una persona no se puede jubilar con tres meses de trabajo. Esto es condenable, pero no podemos condenar a personas que están al final de su existencia, como se pretende hacer. Quiero contar una anécdota a los radicales. Don Vicente Mastolorenzo -ustedes lo tienen que recordar porque fue un dignísimo hombre del radicalismo- tuvo la oportunidad de ser diputado entre 1973 y 1976, y luego volvió a ingresar a esta Cámara en 1983.

Recuerdo que me contó esa anécdota -que me quedó muy grabada- en la esquina de Rivadavia y Riobamba. En esa ocasión me manifestó que cuando apareció Perón en la escena política del país este recinto se empezó a llenar de laburantes; eran hombres de la construcción, ferroviarios y metalúrgicos. Así, se pensó que una vez finalizado el mandato mediante el cual ejercían nada más y nada menos que la representación popular, tenían que irse con dignidad a vivir a sus casas con un haber que reconociera la responsabilidad que asumieron durante esos cuatro u ocho años de mandato. ¡Eso me lo dijo un radical!

Cuando este Parlamento se democratizó en serio durante el gobierno de Perón con la presencia de laburantes tanto en esta Cámara como en el Senado, se comprendió que esas personas no podían tener como final una existencia miserable.  ¿Privilegios, inmunidades o garantías? Al respecto Bidart Campos sostiene en uno de sus trabajos, en el capítulo relativo a los privilegios e inmunidades, lo siguiente: "Tal vez el punto neurálgico de los derechos parlamentarios sea el de los llamados 'privilegios' parlamentarios. Estos privilegios -que son una constante en el derecho constitucional del poder comparado- se reputan establecidos en interés del Parlamento o Congreso como órgano, y se alega que tienen como finalidad asegurar la independencia, el funcionamiento y la jerarquía del mismo. Por eso se los llama también inmunidades, en cuanto preservan al órgano. "Aunque la terminología 'privilegios' o 'inmunidades' tiene curso tradicional en el lenguaje constitucional del derecho parlamentario, creemos más correcto el sustituto de 'garantías de funcionamiento'. Son garantías que se otorgan a un órgano de poder, tanto si tales garantías cubren al 'órgano-institución' como si protegen a los 'órganos-individuo', porque en ambos casos tienden a resguardar al Congreso y a sus Cámaras, que actúan a través de las personas que son sus miembros. 'Garantías de funcionamiento' son, entonces, tutelas funcionales."

¿Hasta qué grado de hijaputez vamos a llegar con información masiva que ni siquiera es debidamente acreditada? ¿Hasta qué punto se va a arrinconar a la gente sin siquiera llamarla y preguntarle si tal cosa es cierta? Se mueven con absoluta ligereza; total, a ellos no les importa.

El diario Clarín nunca publicó una foto mía, jamás, pero sí la publicó ahora para enlodarme. El daño ya está hecho aunque yo vaya a la Justicia, como lo voy a hacer. He mandado a la ANSES una carta documento y he hablado con mi abogado, que me recordó que ahora los ciudadanos contamos con el mecanismo del habeas data. Por este instituto, que acaba de ser reglamentado, quien hace este tipo de maniobras tiene la obligación de averiguar primero si es cierto lo que se está aseverando.

En este caso la ANSES da una información absolutamente falsa y equivocada, y un medio masivo de comunicación la publica sin siquiera averiguar si es cierto lo que ha informado ese órgano. Estas cosas vamos a conseguir que se modifiquen a través del instituto del habeas data. (Aplausos.)

- SR. PRESIDENTE.- Señor diputado Pepe: ¿solicita que la cuestión de privilegio pase a la Comisión de Asuntos Constitucionales?

- SR. DIPUTADO PEPE, LORENZO A..- Así es. Si es posible, me gustaría que fuera citado a la comisión el señor Daniel Juri, de la redacción de Clarín, quien podrá decir si alguien le dio esta información -reitero- que no se ajusta a la realidad. Tengo la documentación que respalda lo que estoy diciendo.

- SR. PRESIDENTE.- Eso se resolverá en la comisión. Si hubiere asentimiento, la cuestión de privilegio pasará a la Comisión de Asuntos Constitucionales. -- Asentimiento.

 - SR. PRESIDENTE.- Se procederá en consecuencia.

Fuente: Versión taquigráfica de la sesión ordinaria, el 15/08/2001, cuestión de privlegio del diputado Lorenzo Pepe. Presidente de la sesión y de la Cámara, Rafael Pascual, que la concede. diputados.gov.ar