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COSAS VEDERES, CHIQUITO

Aquí se cuenta la sorpresa que generó que el diputado Chiquito Dalmau aceptase ser subsecretario de María Julia Alsogaray, encargada por Carlos Menem de velar por el Medio Ambiente. Ese fue el comienzo. El final fue la denuncia de Dalmau en la Justicia contra María Julia por negociados en la limpieza –que no hizo- del Riachuelo. Portazo y adiós de la función pública para Dalmau. Veinte años después, Chiquito vive en un departamento chico alquilado y ella, todavía, no vive donde correspondería con tantas condenas en su contra por corrupta.

Héctor Dalmau es un peronista filonostálgico. Como tal un día enrostró en la Cámara de Diputados que integra hasta ek nartes desde 1983, que Alvaro Alsogaray hubiera firmado como ministro de la Revolución Libertadora el decreto 4161, que prohibía el uso de los símbolos justicialistas y, por lo tanto, penaba hasta silbar la marcha peronista.

Desde la semana que viene integrará el plantel de estrechos colaboradores de María Julia Alsogaray, encargada de velar por la preservación del medio ambiente en la Argentina.

Dalmau fue maestro y director de la escuelita de su pueblo misionero, Campo Ramón, intendente de esa pequeña comunidad y es padre del joven de 26 años que el martes asumirá esa misma función.

Tiene 1,60 de estatura y con la misma habilidad que se le reconoce para gravitar entre sus pares, se distinguió como jugador de basquet en la selección de su provincia, de la cual fue también entrenador contando entre sus dirigidos al mismísimo Finito Gherman.

* Curioso retorno

El mandamás del peronismo misionero Julio Humada lo condenó al ostracismo cuando se opuso a su reelección como diputado pero la reaparición de Chiquito Dalmau –titualr de la comisión de Recursos Naturales de la Cámara- llegó por la vís menos esperada: a través de María Julia, la hija del responsable de aquel decreto cercenador de 1956.

Cosas vederes que no creyeres, Chiquito.

Fuente: Clarín, 6/12/91.