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REPRESAS Y ATAQUE EN CONTRA PROPIA DEL PEN

El gobierno de Cristina Kirchner emplea poderosas razones en contra de la construcción de una pequeña represa en Corrientes, y en la cual está interesado un directivo del Grupo Clarín, pero olvida que con mayor razón esos argumentos pueden ser empleados contra su propósito ya firmado de levantar dos enormes emprendimientos que anegarán pueblos argentinos y sólo favorecerán a Brasil.

Por Héctor H. Dalmau (*)

La construcción de las represas sobre los ríos Paraná, y Uruguay y sus afluentes, afectarán aún más los cada vez menores volúmenes que necesita recibir el río de la Plata para que no se mueran los puertos fluviales que nos permiten importar y exportar.

Por lo tanto con estas obras que convalida y promueve la propia Argentina se verán favorecidos puertos brasileños haciendo realidad aquella vieja aspiración de los geoeconomistas de ese país de cambiar los ejes comerciales norte – sur, que todavía favorecen en alguna medida a nuestro país, por los de oeste – este, que dan a Brasil el monopolio del comercio internacional del Cono Sur.

Lo mismo que hicieron con los ríos. Y con el aplauso de nuestros gobiernos desde 1955.

 ¿Como puede lograr Brasil esos cambios? En base a la ignorancia de los gobernantes argentinos.

De construirse esas represas en el ya sediento río Uruguay –en su territorio Brasil construye y planifica 16 emprendimientos más sobre esa subcuenca-, con los acuerdos firmados en la cumbre del Mercosur en San Juan, sin difusión por la gran prensa porteña, la presidente Cristina Kirchner le ha otorgado al país de aguas arriba el 70 por ciento de la concreción de su sexagenario anhelo de torcer a su favor las corrientes comerciales.

Sesenta años son los que median entre el pensamiento en acción de Juan Domingo Perón en el tramo final de su primera presidencia con su plan del ABC (Argentina, Brasil y Chile), con respaldo de los mandatarios de los países comprendidos y la gestión de los gobiernos actuales.

Las decisiones ahora tomadas y suscriptas –insisto sin que la gran prensa que se rasga las vestiduras en nombre de la libertad de expresión haya publicado una línea en torno de estos asuntos de enorme repercusión en el futuro- son la hidroeléctrica de Garabí y Roncador-Panambí, y en el río Uruguay, Garabí, con una cota de cota 89 metros y el otro, en Panambí, con 130.

Ni el gobierno, ni la oposición, ni la prensa, se ha detenido a pensar acerca de los irreparables perjuicios que arrojarán esas obras.

* Enfermedades y negocios

Por ejemplo, para Misiones, que quedará atrapada por dos sistemas de agua quietas, con más de 40º de temperatura.

Por un lado, Yacyretá (casi terminada y a que costo... ¿olvidaron todos aquello de “monumento a la corrupción”?). y las dos nuevas represas en el Uruguay, acordadas con Lula Da Silva por otro.

No es especulación sino experiencia documentada la proliferación de enfermedades con muertes absolutamente evitables. Misiones, ”la hermosa”, se está convirtiendo aceleradamente en Misiones, “la contagiosa”. ¿También olvidamos al dengue, paludismo, esquistosomiasis, paludismo, leishmaniasis,  leptopirosis y otros flagelos cada vez más incontrolables, surgidos de las represas ?.

Aunque suficiente como razón documentada, no es todo.

También se suma el propósito – entusiastamente apoyado por el gobernador José Luis Gioja, custodio de los negocios mineros en su provincia- de construir un túnel en la base misma de la Cordillera para establecer con Chile el extremo oeste del Corredor Bioceánico destinado a unir a sus puertos del Pacífico con los brasileños del Atlántico, dejando de lado a los de Buenos Aires, La Plata y Montevideo.

¿Desmembrar a la Argentina al partirla por la mitad es el sueño Sanmartiano? ¿O una traición a la Patria ?

 * Congreso, poder en la bruma

Mientras  tanto, ambas Cámaras del Congreso de la Nación siguen demostrando que lo esencial es invisible a sus ojos –hablo también con la experiencia de ocho años como diputado de la Nación-; los intelectuales parecen ocupados en justificar o denostar al gobierno, y la prensa, interesada sólo en la defensa de sus intereses.

De allí, el contraste de la inacción argentina con Brasil que, en cambio, no se aparta un ápice de lo planificado por sus pensadores (Travassos, Golvery Do Couto E Silva, Azeredo Da Silveyra, Garrastazú Medicci, Teresina de Castro, etc.).

Luego de echar por tierra los acuerdos de Perón y el mandatario gaucho Getulio Vargas (éste llevado al suicidio en agosto de 1954 y el argentino derrocado previos bombardeos a Plaza de Mayo para intentar matarlo al año siguiente), la única política realizada por Brasil está inspirada en aprovecharse de la ignorancia y complicidad de la dirigencia argentina, expresada tanto en dictadura cuanto en democracia.

En dictadura, por ejemplo, Brasil construyó Itaipú, en alianza con el Paraguay, a 17 kilómetros de la frontera con la Argentina, una obra con una cota de 226 metros y sin esclusas, motivo por el cual no se puede remontar desde aguas abajo.

Brasil mató el sueño de Sarmiento de la integración de nuestros ríos al romper, por caso, la comunicación fluvial entre nuestros puertos y San Pablo, por el Río Tieté, y navegar por el Paraná hasta los que fueran sus cursos formadores, El Grande y el Paranaiba,. Y, por la actual hidrovía Paraná–Paraguaya, conectar las cuencas del Plata con la del Amazonas, para luego llegar a la de Orinoco.

Todo sin que nadie en nuestro país lo lamentara.

Sólo hubo una única y destacada excepción: la del general Juan Enrique Guglialmellí, director de la revista Estrategia, hoy premeditadamente olvidado por el gobierno, por la oposición y por la prensa.

Ningún gobernante, ningún político opositor, en estos años, se preocupó tampoco en analizar la razón por la cual se construyó Brasilia, en el Planalto que llevaba ese nombre. Ni por qué Brasil construyó un astillero de barcos de guerra, en el río Paraguay, a pocos kilómetros del ingreso a territorio paraguayo.

Nada, los argentinos no piensan y por lo tanto no se formulan preguntas.

Por ejemplo:

+ ¿Por qué con cada sequía, más pronunciadas cada años, se afecta la navegación en el Paraná y la provisión de agua para potabilizar en las ciudades ribereñas?;

+ ¿ Por que ya han varado muchos buques de fuerte calado tanto en el Paraná, como el Río De La Plata ?;

+ ¿ Por qué la hidrogeneradora de Salto Grande carece repetidamente de los caudales para funcionar a pleno?

 + ¿Por qué no hallan eco alguno las advertencias públicas de quienes venimos advirtiendo que el papel secundario elegido por la Argentina con relación a Brasil la transforman en un país vecino al exclusivo servicio de la tierra de Pedro I, el emperador heredero del imperio lusitano?

+ ¿Cuál fue el trabajo de nuestra “inteligencia”?

+ ¿Cuál ha sido la obra de nuestros diplomáticos?

+ ¿Cuáles fueron los análisis de las hipótesis de conflicto que tiene Brasil ya que la Argentina no tiene ninguna?

+  ¿Somos los argentinos meras espadas sin cabeza?

* Muerte de nuestros puertos

Del simple análisis de esta planificación, hasta un niño se daría cuenta de que Brasil nos perjudica en grado sumo porque mata a nuestros puertos al arrebatarles el agua, mientras repotencia los suyos al absorber la totalidad del comercio.

Países que comparten fronteras y recursos tan vitales como el agua carecen de chances de integración válida si el de aguas arriba tiene un crecimiento poblacional marcadamente ascendente (se prevén 800 millones de habitantes en Brasil a fin de siglo ante los 60 millones de la Argentina ).

 ¿Lo piensan nuestros dirigentes?

No, no lo piensan.

La Organización de las Naciones Unidas desaconseja construir represas en zonas ecuatoriales, tropicales y subtropicales, por sus tremendos impactos ecológicos que se pagan hasta con la muerte de los pobladores. Y ahora todo el gobierno, comenzando por la propia Presidente, dice que llegará hasta a la Justicia para evitar la construcción de una represa de 12 metros de alto que frenará un pequeño curso - promedio anual de 40 metros cúbicos de aguas, como lo hace el Río Ayuí Grande-, en una zona casi despoblada de la provincia de Corrientes..

Y está muy bien. Pero justifican ese rechazo con los mismos argumentos con los que rechazamos nosotros a la elevación de la cota de Yacyretá, y las construcciones de Corpus, Roncador, Garabí y la planificada pero que no se habla San Pedro ( pegadita a Monte Caseros).

Si se evita la contradicción de atacar la ínfirma y convalidar las máximas, el acto sería muy aplaudido, comenzando por quien ésto escribe. Eso significaría que la. Presidente da marcha atrás en los acuerdos firmados hace muy pocos días en la ciudad de San Juan con Lula Da Silva, en forma al parecer bilateral, para construir las represas de Garabí y Roncador, que en conjunto inundan 27 mil hectáreas más que la de sus enemigos de Papel Trenza ( perdón, Prensa).

Obras que producirán tremendos impactos ecológicos sumergiendo hasta ciudades y bellezas naturales incomparables.

Y si se habla de hipótesis de conflictos con Uruguay, me parece que es más grave para lo hermanos charrúas, que les frenen y manejen 5.000 metros cúbicos por segundo del mismísimo río de los Pájaros, el Uruguay, que en un arroyo con un caudal 125 veces más pequeño.

Al firmar en San Juan, provincia desde la que se fogonea el corredor Bioceánico Sur, con túnel al pie de la cordillera para que las nevadas no lo tapen para favorecer a Brasil, me han quedado dudas no despejadas hasta hoy, de que se haya consultado al Uruguay para acordar lo firmado.

Me parece que se olvidaron un pequeñísimo detalle: que los habitantes de la tierra de Artigas, son también dueños de ese cielo azul que viaja,  como el poeta llamó al río Uruguay, y que por más que los dos represamientos que se quieren construir estén entre provincias argentinas y el estado brasileño de Río Grande Do Sul, ese pintor de nubes, ese camino, con olor a mieles ruanas, es también uruguayo, como Sampayo el autor de los versos.

Quiera Dios que nuestro Gobierno no esté convencido a ultranza que las dos enormes bombas biológicas nordestinas - que dejarán sin agua a la represa de Salto Grande para hidrogenerar a pleno, y que le dificultaran al Río de la Plata la provisión agua dulce a millones de habitantes, lo cual facilitará el avance de aguas saladas oceánicas en el estuario-, son buenas sólo porque el gobierno brasileño las apoyan.

Y todo, insisto, mientras rechaza enfáticamente una más pequeña bombita que apenas se notará, que pertenece a una sociedad donde participa un directivo del Grupo Clarín, al considerarla nefasta, ecológica, social, geopolítica y diplomáticamente.

Los argumentos claros, concisos, sesudamente elaborados por especialistas en los impactos que producen las represas desaconsejadas por la ONU ( que sin dudas no están en este Gobierno) y que son usados en contra de la represita de Ayuí, indefectiblemente deben servir también para rechazar la construcción de aquellas monstruosas murallas contra los mismos intereses argentinos.

(*) Ex intendente de Campo Ramón, ex diputado provincial de Misiones, ex diputado nacional (1983/1991), ex subsecretario de Medio Ambiente de la Nación, autor de El país de los ríos muertos, entre otros libros y  víctima silenciada por los grandes medios de prensa.