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SE AGRAVA EL DRAMA

La desnutrición es un flagelo que sigue haciendo estragos y va en aumento, señala esta nota. El drama es mayor en el norte del país. Y dicen que, incluso, es un diagnóstico que no refleja plenamente la verdad.

Como consecuencia de un severo cuadro de deficiencia nutricional o anemia, casi cuatro argentinos murieron por día en 2007, cifra que aumentó 8 por ciento respecto del 2006. Este flagelo sigue haciendo estragos, sobre todo en el norte del país, aunque no se lo nombra, ni se lo escucha seguido, pero se sabe.

 De acuerdo con las últimas estadísticas oficiales, provistas por el Ministerio de Salud, al menos 1311 personas perdieron la vida en 2007 por problemas de nutrición deficiente o anemia. En 2006, habían sido 1202 los argentinos víctimas de esta problemática, aunque el pico más alto sucedió en 2003 con 1910 casos.

Desde 2004 las cifras comenzaron a descender hasta 2007 cuando por primera vez en cuatro años de fuertes retrocesos de los indicadores, la Argentina volvió a engrosar la lista de fallecimientos por desnutrición.

Así y todo, los especialistas que abordan diariamente el flagelo del hambre advirtieron que, en rigor, hay un subdiagnóstico de la problemática, la cual sería mucho más grave.

“Por el total de casos oficiales de personas con desnutrición, se calcula que habría un 40 o 45 por ciento más porque no todos llegan a los hospitales, por consiguiente no todos los chicos reciben la leche fortificada”, explicó Rolando Núñez, coordinador del Centro de Estudios Nelson Mandela, una institución dedicada a la investigación y lucha contra este mal en Chaco.

A modo de ejemplo, precisó que si durante 2007 el total de niños de hasta 5 años desnutridos, detectados o denunciados como tales era 9.822, quedan como cifras negras -no registradas- unos 4.100 niños más, por lo que el total real de chicos desnutridos que estimó el Centro para ese año fue de 13.922.

Fuente: Periodismo Social y Diario Popular, 19/7/09.