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SINTESIS

“Cuentan que después de una tormenta tremenda, el mar se aquietó, las aguas se retiraron y quedaron sobre la arena millones de estrellas de mar. Un hombre, comenzó a devolverlas al mar. En ese momento pasaron unos pescadores que le gritaron: “es inútil lo que haces, son millones. No sirve para nada”. El hombre no se desmoralizó, levantó la estrella que tenía en la mano y dijo: ésta va a vivir, y la devolvió al mar. Por cada niño que nosotros rescatemos de la miseria y la desnutrición, nuestro país va a vivir y nuestra vida va a tener sentido “ (Abel Albino).

Con poner su nombre, Google y Youtube conducen a la lucha de Abel Albino, un médico argentino que quiere sacudir a toda dirigencia para que advierta que la desnutrición infantil en los primeros 18 meses de una criatura es vital para el desarrollo de su cerebro. Y que de ello no solo depende su futuro personal sino también el del país.

La clave no es sólo la difusión de su obra sino la generación de un estado de conciencia comprometida en modificar esta realidad. Todos lo sabemos pero no todos lo asumimos como un deber también propio y particular. Legisladores, empresarios, sindicalistas y, por supuesto, funcionarios, desde la presidencia de la Nación hasta el último empleado del Estado federal, desde gobernadores hasta el último servidor de todos los 24 distritos la República, incluyendo a la ciudad autónoma de Buenos Aires.

Hay que golpear contra la roca de la indiferencia. Hay que abrumar a directores, editores y jefes de medios. No hay que dejar dormir las conciencias. Una lucha de todos los días, de todas las horas, de todos los instantes porque hay una madre con un niño en la calle.

De eso tratan los artículos aquí publicados.