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DIPUTADOS: MIRADA K A UN MES DE MACRI

Un gobierno  de Mauricio Macri que sólo tuvo un tercio de los votos en una elección, varios puntos menos de la fuerza mayoritaria y que ganó en un balotaje por una diferencia equivalente a la población de la ciudad de Quilmes, se comportó, de entrada, peor que la Revolución Libertadora en 1955 con relación a la Junta Consultiva o el Proceso de Videla en 1976 con relación a la CAL. Abajo, la visión moderada del llamado Observatorio del bloque del FpV que encabeza Héctor Recalde en Diputados.

A menos de un mes de gestión del Gobierno nacional ya hay señales muy preocupantes con respecto al empleo público: más de 10 mil despidos y con anuncios concretos de sumar otros muchos miles a esa lista. Lo primero que hay que pensar es que no sólo se trata de un número elevadísimo, sino que se trata de personas, de familias que sufren.

Esto es muy grave se mire por donde se mire.

Si es para achicar el Estado, significa que se dejarán de proteger los derechos de los trabajadores, de los consumidores, de los usuarios y de toda la sociedad.

Si es para disciplinar, es una brutal vuelta al pasado.

Y si es una caza de brujas política, resulta un macartismo injustificable, inhumano.

¡No nos engañemos!

La enorme mayoría (72%) de los trabajadores/as públicos/as realizan tareas de salud, educación y seguridad.

 ¿A ellos quieren despedir? Hasta músicos de orquesta caen en la volteada.

Ya lo vivimos.

¿O con la nefasta persecución política están encubriendo algo siniestro?, como generar una masa de desocupados para que presione y “discipline” al conjunto de los trabajadores. Con el miedo.

Otra vez: asustan para ajustar.

Como proyecto político somos fieles defensores del empleo público. Porque creemos que debe existir un Estado fuerte y presente, para estar cerca de todos y como siempre de los más vulnerables.

Se suele hablar livianamente del crecimiento del empleo público.

Un dato: en los últimos 12 años, de los casi 6 millones de puestos de trabajo que se crearon, sólo el 19% se explica por el empleo público. El resto fue empleo privado registrado.

¿El “cambio” era dejar a miles de argentinos sin trabajo, era la quita de subsidios, era la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, era gobernar con un DNU tras otro?

Nuestro proyecto puso al empleo en el centro de las políticas públicas por tres razones fundamentales: por el desarrollo económico, por la gobernabilidad democrática y por la justicia social.

Estamos convencidos que es el trabajo el que genera riqueza y no al revés. Que el empleo es indispensable para la gobernabilidad de los países. Hay que tener claro que sin ciudadanía no hay democracia. Y sin trabajo no hay ciudadanía.

Eso es lo que debemos defender.