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EXPLOTAR RIQUEZAS ES LO QUE MATA NACIONES

Dos economistas, un libro, y un principio conocido pero aquí profundizado: los países que sacan su riqueza de la naturaleza generan instituciones al servicio de élites y caen en la pobreza. Las diferencias entre América  del norte y la del sur y el caso especial de la Argentina y Japón.

Por Francisco de Zárate

América latina no es más pobre que Estados Unidos por la moral de trabajo protestante, por el calor que se pasa en muchos países del trópico o por los españoles que la colonizaron. América latina es más pobre porque un día fue inmensamente rica. Su oro y el sometimiento a la esclavitud de sus habitantes permitieron una economía extractiva basada en la explotación de 

muchos por unos pocos. A los ingleses esa posibilidad les fue vedada. En América del norte escaseaban el oro y la mano de obra local, y sobraban los estímulos para salirse de la colonia cada vez que la autoridad intentaba recortar libertades.

La única forma de conseguir una colonia económicamente viable fue crear instituciones que incentivaran a los colonos a invertir y trabajar. Es la tesis del libro Why Nations Fail (Por qué fallan las naciones; Crown Publishers, 2012), que explica la diferencia en prosperidad de los países por un factor clave: la calidad de sus instituciones . Ni cultura, ni geografía, ni religión. Los ricos son ricos porque desarrollaron instituciones que repartían la actividad económica y el poder político entre más ciudadanos.

En la terminología del libro, son ricos hoy porque ayer crearon instituciones inclusivas , y no extractivas.

Entender en qué momento y por qué decidieron crear ese tipo de instituciones es otra cuestión. Según los autores, Daron Acemoglu y James Robinson, los momentos de inflexión suelen estar relacionados con incentivos egoistas de la clase gobernante, como el de colonizar un país, en el caso estadounidense.

Pero también hay excepciones.

Botsuana pasó de ser uno de los países más pobres de Africa en 1966 a una renta per cápita de US$16.500 en 2012 (estimación del FMI con ajuste por el poder adquisitivo). Según el libro, se lo debe a la apuesta que hizo Seretse Khama, su presidente entre 1966 y 1980, por abrir y fortalecer las instituciones democráticas.

¿El incentivo? Lograr el bienestar de su pueblo.

El caso de Botsuana sirve para ilustrar otra de las tesis de un libro elegido por el diario Financial Times para figurar entre los aspirantes a la mejor obra de economía del año, y es la idea de que las elites de los países pobres saben bien que para hacer crecer a sus naciones tienen que ampliar los contrapesos democráticos y derrumbar las instituciones que permiten privilegios económicos para unos pocos. Si no lo hacen, dicen los autores, es porque el incentivo de mantener su posición privilegiada pesa más.

Desde su despacho en el MIT, donde enseña economía política, Acemoglu habló por teléfono con iEco sobre el libro al que él y James Robinson (politólogo de la Universidad de Harvard) dedicaron sus últimos dieciseis años de investigación, un campo en el que se sienten herederos del fundador de la ciencia económica moderna, Adam Smith, y de su libro La riqueza de las naciones: “No tratamos de competir con Adam Smith, pero está claramente inspirado por su obra”.

- Lo principal plara un país es tener buenas instituciones pero el libro está lleno de factores geográficos, históricos y culturales que marcan su nacimiento...

 –Lo que combatimos es la idea de que esos otros factores lo pueden explicar todo. La explicación de Montesquieu, por ejemplo, de que los países cálidos tienen poblaciones más perezosas y que suelen ser gobernadas por autócratas. Pero por supuesto que los otros factores son importantes.

- Escriben que el modelo extractivo impuesto por la colonización española condicionó el desarrollo de América latina. ¿Por qué no incluyeron la geopolítica de hoy para explicar la pobreza?

– Son factores importantes que mencionamos sólo de pasada porque no queríamos sacar el foco del otro tema: que si hoy Medio Oriente es pobre, con excepción de los países productores de petróleo, es por culpa de sus instituciones y eso es un problema interno. Aunque haya factores externos, no se puede culpar a los de afuera, ni esperar que ellos resuelvan tus problemas. En lo que hay que pensar es en la dinámica doméstica para mejorar las instituciones.

- ¿Por qué no añadieron consejos sobre la forma de mejorarlas?

– Por una razón muy simple: no lo sabemos. No es un asunto trivial. La tesis central de nuestro libro es que la base del crecimiento es la dinámica política, y eso es difícil de manipular. Podemos desaconsejar las sociedades en las que las instituciones económicas desalientan la inversión y la innovación o dan ventaja a unos grupos sobre otros, pero ¿cómo llegar ahí? No hay una respuesta obvia. Cualquiera que esté de acuerdo con nuestro libro se dará cuenta de que el régimen egipcio de Hosni Mubarak era extremadamente extractivo. Parecía claro que librarse de él y de sus amigos era una buena estrategia, ¿pero qué pasa después? Vinieron los militares y no mejoró mucho la situación.

 - ¿Cómo pudo la Argentna ser una de las primeras economías del mundo con un modelo extractivo que ustedes definen como limitado?

- Qatar y los Emiratos Arabes Unidos están hoy entre los países más ricos y son autoritarios, desiguales y ampliamente extractivos. Son ricos gracias a dos factores. El primero fue crear un sistema lo suficientemente estable como para que los económicamente poderosos tuvieran incentivos para seguir creciendo. El segundo factor es el petróleo. La explotación de los recursos naturales es lo más sencillo porque se puede hacer sin instituciones inclusivas y repartidas por toda la sociedad.

 - ¿El éxito económico de algunas empresas en los Estados Unidos está poniendo en peligro su modelo inclusivo?

- Estamos en un proceso de desgaste y destrucción de las instituciones inclusivas pero no creo que sea por el éxito económico sin porque el dinero es cada vez más importante en la política de los Estados Unidos. Ya había grandes empresas en los años sesenta. No quiero decir que todo estaba bien entonces pero esas empresas no gastaban tanto en contribuciones a campañas políticas o en lobby. Hoy el dinero domina a la política. Ahí está el problema.

- ¿Por qué son escépticos con las posibles consecuencias democratizadoras del crecimiento chino?

 - No creemos que sea imposible, sino improbable. Su estrategia es extractiva y sirve para ponerse al día pero no durará porque no generará innovación ni destrucción creativa. El partido Comunista está muy presente en las grandes empresas, en los medios, en la política y en el ejército. Eso hace menos posible una transición.

 - En 2008, muchos dijeron que esta crisis internacional era la demostración de que debíamos ir hacia un modelo más inclusivo. ¿A dónde estamos yendo?

 - Mi temor es que vayamos en la dirección opuesta. El modelo capitalista europeo que era más pacífico se está rompiendo. En cualquier caso, no creo que vayamos a un modelo no capitalista. Ojalá que sea un modelo más inclusivo pero no descartaría que ocurra al revés.

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Cintillo, volanta, título y bajada: Libros y autores/ Entrevista Daron Acemoglu/ Por qué fracasan las naciones/ Una teoría sobre la riqueza y pobreza de las naciones, en el flamante best seller de dos académicos estadounidenses

Recuadros relacionados: “La Argentina, desconcertante para los economistas” , “Acemoglu será Nobel” y “Sin una base teórica”.

El primero, es un texto del propio libro que menciona a Simon Kuznets, premio Nobel de Economía, autor de la célebre síntesis según la cual hay cuatro clases de países; los desarrollados, los no desarrollados, Japón y la Argentina. Aclara que Kuznets pensaba de ese modo porque cuando se produjo la Primera Guerra Mundial, la Argentina era una de las naciones más ricas del mundo, a partir de la cual comenzó su derrumbe que en los 70 y 80 sería “en términos absolutos”. No obstante dice que las razones que lo explican surgen cuando se analiza su situación con el método de las instituciones inclusivas o extractivas, lo que según el autor explica los cincuenta años previos de crecimiento económico. Años en que la Argentina era gobernada por una pequeña elite con muchos intereses en el sistema agroexportador. Señala que como todas las experiencias de crecimiento bajo instituciones extractivas, “no vino acompañada de innovación ni de destrucción creativa”. Entre 1930 y 1983, la Argentina osciló entre diferentes tipos de instituciones extractivas.

El segundo recuadro es una columna del economista Miguel Braun expresa no tener dudas que en Acemoglu en 15 ó 20 años en gran medida por el libro en cuestión.

El tercer recuadro es una columna de Mario I. Blejer en la que expresa sus reservas sobre la obra.

Fuente: Diario Clarín, suplemento iECO, 2/9/12.