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EL GOLPE, LOS RÍOS MUERTOS Y EL PERIODISMO

Esto es como un grito en un galpón cerrado, vacío, lejano, que sólo escuchará el que lo da. Todos metidos en la pandemia. Todos.  Y los medios de comunicación de todo tamaño que no ven, no saben, no quieren. Se está desprendiendo un brazo de la Argentina y nadie dice nada. El túnel de Paraná-Santa Fe por falta del peso del agua quedó amarrado al lecho por una montaña de cemento sino quizás hubiera sido un puente. Quedó como muro transversal por cuyo interior pasan vehículos. Y los barcos cargados de mercadería esperan porque el Paraná, el Uruguay y un enjambre de ríos se están secando, multas que paga el Estado. Las centrales eléctricas como Yaciretá y Salto Grande no generan energía. Los gobernadores, los intendentes, periodistas locales, silencio en el desierto. ¿Y el campo de los piquetes? ¿Y la Sociedad Rural?¿Y los sojeros de Grobocopatel? Mutis. ¿Cuál es la responsabilidad de Brasil, que retiene las aguas en la red de represas que tiene en la boca del embudo que converge en la Argentina? ¿Hay intenciones golpistas, de desestabilización del gobierno de Alberto Fernández? ¿Qué dice el canciller Felipe Solá? ¿Qué hace el embajador Daniel Scioli? Hace veinticinco años, el ex diputado nacional Héctor Dalmau escribió un libro documentado titulado "El país de los ríos muertos", acompañado con el subtítulo: "Argentina/Brasil, Geopolítica de la destrucción ambiental". ¿Qué conspiración es ésta? ¿Una versión distinta del golpismo tradicional? ¿Un sacudón imperial de graves consecuencias, un poco más sutil que los mercenarios de Trump en el ataque a Venezuela? Para Dalmau, el que grita en el galpón, la Argentina es víctima de su desidia e ignorancia y de una confabulación de la cual no es ajeno, un ex afiliado al PJ misionero, el hombre de los negocios con el entonces gobernador Ramón Puerta. Sí, Mauricio Macri, el ex presidente. Lo que aquí se publica es lo que el editor escribió en Facebook, el 28 de abril último, el día en que un periodista le concedió el micrófono a Héctor Dalmau.

Por Armando Vidal

En días que las Cataratas están secas y los ríos Uruguay y el Paraná se pueden cruzar a caballo, alguien prestó atención en lo que viene diciendo, sin que nadie lo escuche, el ex diputado nacional peronista Héctor Dalmau.Lo que dijo fue al final de una larga exposición del autor del libro “Los ríos muertos”: hay en marcha una conspiración entre Jair Bolsonaro y Mauricio Macri para desestabilizar al gobierno de Alberto Fernández. Un trueno en la mañana tempranera y lluviosa de hoy en el programa de Angel De Renzis, un periodista del mundo deportivo que, como tantos, desde hace años captó la política.

De Renzis está en la radio General Belgrano, AM650, en el programa “Ayer y hoy”, de 6 a 9, miradas de peronista ortodoxo estrechamente vinculado con los sectores gremiales y a quien la experiencia dejada por el gobierno de Mauricio Macri le despejó todas las dudas que le despertaba el kirchnerismo, blanco de sus ataques en tiempos ya remotos.

Había arrancado el programa con el planteo: China, potencia económica, Estados Unidos potencia militar. Y el trompo loco de Donald Trump reclamándole a China compensaciones económicas –imposibles de medir- porque se le escapó de las manos el travieso coronavirus, el más joven y asesino de la vieja familia.

A ello agregó la larga charla del día anterior del presidente argentino con el chileno que vinculó a la necesidad de nuestro país de tener acceso al mercado asiático.

Lo que siguió fue el análisis de las implicancias sociales de la pandemia en la Argentina, incluyendo el fútbol y el modo de votar en la Cámara de Diputados.

Y tras ello, apareció en línea Héctor Dalmau, diputado nacional entre 1983 y 1991 y ex subsecretario de Medio Ambiente de la Nación.

Un maestro de la selva porque lo fue durante un cuarto de siglo en Campo Ramón, Misiones, donde se instaló con su mujer con apenas veinte años, ambos llegados de la natal ciudad de Concordia, Entre Ríos.

Levantó con sus manos una escuela, de la que fue su director y su mujer maestra y fue después intendente del pueblo, tras lo cual fue diputado provincial y presidente del bloque del Frejuli.

En 1983 llegó al Congreso.En 1991 fue y salió tras un portazo del gobierno menemista. Vivió y vive en un departamento alquilado.

Y viajó ida y vuelta en ómnibus desde Buenos Aires cada semana para ser el secretario de la obra pública en Oberá, en tiempos que su hijo, Rolo Dalmau, era intendente, su querido hijo que acaba de morir luego de grandes sufrimientos.

Ese hombre, el mismo que en las inmediaciones del Congreso enfrentó solo y de frente los manguerazos de los gendarmes en diciembre de 2017 en la protesta popular contra la ley previsional de Macri, es el que está en el teléfono invitado por De Renzis.

Dalmau arrancó hablando de la transformación de la formación de los ríos que alimentan la Cuenca del Plata y el Río de la Plata, en especial. Hablaba de la sequía pero no de la ocasional sino de la amenaza de una permanente, quizás eterna.

El que fuera titular de la comisión de Medio Ambiente en Diputados y que en el gobierno de Carlos Menem denunciara a María Julia Alsogaray por corrupta y renunciara al cargo, en la chala con De Renzis recordó la decisión de Perón en 1953 –tiempos de acuerdos con Brasil y Chile, los pactos del ABC- de construir una represa en lo que hoy se llama Puerto Libertad, y en los cincuenta Puerto Bemberg.

Una de las razones que terminara precipitando el golpe de 1955.

En 1971 se hizo en Itaipú, casi pegada a la frontera con la Argentina, lo que no hubiera sido posible de haberse concretado en Libertad.

Explicó que Brasil no tiene ríos, sino lagos conectados y que los ríos los tiene la Argentina que se están muriendo porque nuestro país, salvo con Perón, nunca se ocupó de defenderlos.

Dalmau recomendó ver las mediciones que a cada doce horas hace la Prefectura con las aguas que bajan y no bajan de la represa de Itaipú, donde está la canilla que se abre o cierra según conveniencias de Brasilia.

Señaló que los acuerdos de Itaipú son favorables a Brasil y al Paraguay, firmados por la Argentina, en tiempos del dictador Jorge R. Videla y con Oscar Camilión, con canciller. Y que, dicho sea de paso, acota quien escribe, del Gral. Juan Enrique Guglielmelli, director de la revista Estrategia.

De Renzis aportó que Santa Fe tuvo que instalar bombas para convocar el agua por la sequedad del Paraná. Dalmau aportó que varias provincias tienen ríos afluentes proveedoras del Paraná que sufrirán sus propias sequías. Trece provincias y la ciudad de Buenos Aires están “condenados a ser parte de una República seca”, señaló.

También puntualizó que en sus tiempos de diputado Jair Bolsonaro dijo que Itaipú era el arma mayor para someter a la Argentina y Dalmau vinculó lo que dijo y hace el hoy cuestionado presidente brasileño, en armonía con el destructor argentino Mauricio Macri.

Hablaba de la carta en la manga del poder real de nuestro país.
De Renzi pareció sorprendido pero Dalmau siguió.

Dijo que el mismo grupo político y sector económico que reclama volver cuanto antes a la actividad es el que aparece formando parte de una conspiración porque con ríos sin agua no hay energía suficiente y sin energía no hay industria que funcione. Ergo: caos y … derrumbe del gobierno.

De Renzi había concedido casi media hora al entrevistado, a quien amablemente despidió cuando lo más periodístico estaba por comenzar.
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Nota: El título en Facebook fue “Las aguas bajan turbias”, el título de la película de Hugo del Carril, estrenada en 1952, que describe el drama de los trabajadores yerbateros, basada en la novela “El río oscuro”, de Alfredo Varela.

 
 
 
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