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LA LISTA DE VERBITSKY (2)

Batallador infatigable, periodista temido y respetado, el autor aporta los nombres de un centenar de empresarios y afines  que fugaron más de 2.500 millones de dólares en desmedro del país que les permitió pingües ganancias, en especial con Macri en el gobierno. Todos compraron y fugaron dólares, incluyendo un empleado de misiones especiales de un gran diario argentino.

Por Horacio Verbitsky

La semana pasada publicamos la nómina de las primeras 100 personas jurídicas que formaron activos externos durante la presidencia de Maurizio Macrì. El silencio de la prensa comercial fue estruendoso. Ni uno de sus medios se dio por enterado, algunos muy ocupados con celebrarse a sí mismos. Muchos comentarios en redes antisociales sobre la información ocultada sostuvieron que no podía hablarse de fuga, porque se trataba del pago de importaciones, compromisos financieros o remisión de utilidades, dentro de una lista en la cual el 63% está compuesto por empresas extranjeras y/o transnacionales.

Un conocido defensor de los odnitogdincos (sic) escribió que era inadmisible la difusión de datos que considera reservados y privados, porque se trataba de una técnica fascista para escrachar a empresas y voces contrarias al gobierno. La libertad de expresión en temas de interés público, bien gracias.

La nota fue explícita porque El Cohete no engaña ni tergiversa:

“En julio de 2017, el motivo por el cual se accedía al mercado de cambios perdió el carácter de declaración jurada y quedó reducido a un informe a título estadístico. Esto significa que, desde ese momento hasta diciembre de 2019, los dólares demandados del listado pueden haber tenido distintos usos, no sólo atesoramiento. Entre los más importantes podría haber importaciones y deudas financieras. Del cruce de pagos de importaciones del período con las importaciones realizadas surge una diferencia. Pero es imposible saber si la deuda comercial de las empresas se incrementó en ese periodo, porque en 2017 el Banco Central discontinuó el informe de deuda externa privada.

Un ejemplo lo dejará en claro: una empresa importa por 100, paga 80 por vía comercial. Los 20 restantes, ¿los obtuvo por atesoramiento para pagarlos o debe 20? No lo sabemos. Si debe los 20 (es decir, que incrementó su deuda comercial), todos los dólares que demandó fueron fuga”.

También dijimos que “la formación de activos externos fue legal entre diciembre de 2015 y diciembre de 2019, por lo que la mención de quienes fugaron del país los millones de dólares que el gobierno de entonces obtuvo en préstamo en el mercado voluntario de crédito hasta febrero de 2018, y del Fondo Monetario Internacional cuando aquella ventanilla se cerró, no implica atribuirles ninguna infracción a la ley penal. Cuando el propio gobierno se convierte en algo parecido a una organización delictiva, las actividades realizadas a su amparo gozan de la protección de la ley”. Lo cual no implica ocultar los hechos como si fueran inocuos.

En el caso de las personas físicas no existe duda alguna: todos los integrantes de la lista compraron dólares en el Mercado Único Libre de Cambios para atesoramiento. El gobierno nacional estimuló esa fuga, suprimiendo todo tipo de regulaciones. Por eso, su número fue en constante ascenso: poco menos de 2 millones de personas en 2015, mas de 5 millones en 2019

La nómina de los primeros 100, que publicamos hoy, es esclarecedora. No parece poblada de enemigos del gobierno. De ningún gobierno. Esta es la lista, con los nombres y los dólares atesorados por cada uno:

* En familia

La encabeza Enrique Eskenazi, con 40,5 millones de dólares y lo sigue su hijo, Matías Eskenazi Storey, con 29 millones. Si se suman todos los miembros de la familia (el hijo Sebastián Eskenazi Storey, con 18,2 millones de dólares; la hija, Valeria Eskenazi Storey, con 7,8 millones de dólares y Esteban Eskenazi, con 7,4 millones de dólares) los Eskenazi sustrajeron a la inversión productiva en el país más de 100 millones de dólares.

El último de la lista, con 4,4 millones de dólares es Jorge Carlos Rendo, miembro del directorio del Grupo Clarín desde 1999. Del mismo Grupo figura en la lista con 5,6 millones Carlos Alberto Moltini, desde la semana pasada presidente de Telecom Argentina, luego de tres décadas como gerente de Administración y Finanzas, sub gerente y gerente general de distintas empresas del Grupo, como el canal 13 de televisión, Multicanal y Cablevisión-Fibertel. 

También se destacan los tres principales ejecutivos del Grupo W, miembros de la familia Werthein: Gerardo Werthein se llevó del país 11,8 millones de dólares. Daniel Werthein, fugó 6,3 millones de dólares, y Adrián Werthein, formó activos externos por 5,5 millones de dólares.

Entre los tres primos, cuyas relaciones personales no son armónicas, se aproximan a los 25 millones de dólares.

Daniel fue vicepresidente de la Fundación DAIA. Adrián preside el Congreso Judío Latinoamericano e integra el Congreso Judío Mundial. Antes presidió el Cicyp. En 2019 participó en el lanzamiento de la campaña reeleccionista de quien llamó “querido Presidente Macrì”, en un acto en el que el candidato acusó a CFK por la firma del memorando de entendimiento con Irán y por la muerte del ex fiscal general Natalio Alberto Nisman.

Adrián Werthein afirma que él apoya a todo gobierno elegido por el voto popular y para probarlo, envió una foto en la que se lo ve junto al presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits, y al ministro del Interior, Eduardo de Pedro, durante lo que llamó una gestión para acercar posiciones, hace tres meses. La entidad, propietaria del edificio destruido por el atentado de 1994, acusó por traición a la patria a la ex Presidenta y luego de su regreso como vice se desesperó por acallar los aullidos de lobo de ese torpe alineamiento partidario, que también mereció un fuerte reproche del Gran Rabino Sefardí Isaac Sacca. Werthein fue el amable componedor.

Gerardo preside el Comité Olímpico Argentino e integra el Comité Olímpico Internacional. Para los juegos olímpicos juveniles, que se realizaron en Buenos Aires en 2018, se gastó 15 veces más de lo que Werthein había anunciado con el entonces alcalde Macrì. El despilfarro incluyó un gran negocio inmobiliario, que El Cohete narró en su momento .

Entre Néstor Carlos Ick y su hijo Gustavo Eduardo, formaron activos externos por 43 millones de dólares, un desempeño extraordinario para quienes han hecho todos sus negocios en la paupérrima provincia de Santiago del Estero.

A la caída de la dinastía Juárez, la intervención federal decidida en 2004 designó como ministro de Economía al actual presidente del Banco Central, Miguel Pesce. La redactora del Cohete, Alejandra Dandan, recogió entonces una notable declaración de Pesce: “De lo que yo conozco, nadie es dueño de todo, como acá” .

En aquella nota, Dandan describe la extensión del imperio de los Ick. Lo que no sabía, porque aún no había sucedido, es que Ick presionaría al gobierno nacional de CFK para que no se realizaran las licitaciones para nuevos canales de televisión abierta, que compitieran con sus propios medios. El entonces vocero presidencial, Alfredo Scocimarro, lo expresó así: “Si podemos negociar con los pocos que hay, ¿para qué nos vamos a complicar admitiendo nuevos?”. Este error facilitó el desmantelamiento de la ley de un plumazo en cuanto Macrì se acomodó en la Casa Rosada. De origen ucraniano, los Ick son gente pesada, como le consta al obispo católico Juan Carlos Maccarone, cuyas homilías no eran del agrado de la familia.

Tanto los Eskenazi como los Werthein y los Ick tienen o han tenido entre sus actividades, bancos, aseguradoras y o financieras. En la lista de la financiarización también se aprecia la presencia de:

Pablo Gutiérrez, vicepresidente del Grupo Galicia, con 13,3 millones de dólares. Antes tuvo a su cargo la Banca Privada, que es la dependencia que se especializó en la remisión de dinero de argentinos al exterior sin declarar.

También está el presidente del mismo banco, Eduardo Escasany, con 5,5 millones.

Los Eskenazi tienen una participación menor en el mismo grupo.

Pilar Supervielle, del Banco Internacional Exprinter, sacó del país 8,7 millones de dólares, menos de la mitad de los 19,6 millones, que figuraban entre las 4.000 cuentas de la lista Falciani.

El banquero José Alberto Benegas Lynch, directivo de ADEBA y del Banco CMF, está en el pelotón inicial, con 14 millones de dólares. En la nómina de 2008 y 2009 también figuraba, con 11,4 millones. Su tío Alberto Benegas Lynch fue uno de los organizadores civiles del golpe de 1955 y el introductor en la Argentina de las teorías neoliberales y libertarias, mediante invitaciones para dictar conferencias a Ludwig von Mises y Friedrich Hayek.

Haydé Castellano (4,9 millones) es la viuda de Julio Vicente Raele, el titular de la compañía de seguros de la UOM en los años de Lorenzo Miguel.
Otro asegurador listado es Héctor Martínez Sosa (4,5 millones).

Santiago Pablo Pellegata, agente de bolsa del Banco Finansur, adquirió 5,1 millones de dólares.

Sebastián Salaber Blaquier Vasena Estrugamou preside el Banco de Valores y el Grupo de Valores, que en 2019 administraba activos por 290.000 millones de pesos. Cuando el Congreso debatió el aborto se presentó ante los diputados con un razonamiento desopilante: como cada argentino ahorra en promedio 1920 dólares al año y hay 400.000 abortos cada año, si se evitaran el país recuperaría 768 millones de dólares perdidos por año. Entre 1960 y 2017 se perdieron 1,3 billones de dólares de ahorro, que, agregó, se hubiera convertido en inversión. Esto no ocurre con los 6,5 millones de dólares que él fugó del país. Terminó con una frase que atribuyó a Macrì: no hay nada más gratificante que dar.

Con 6,5 millones de dólares se anota Constanza Brito Carballo, una de las hijas del principal accionista del Banco Macro, Jorge Brito. No pudimos verificar si Mercedes Carballo, con 5,8 millones de dólares, también integra la familia propietaria del Macro. Marcela Carballo es la madre de Constanza.

Jorge Evaristo Sánchez Córdova (6,4 millones) fue tesorero de Macrì en Boca Juniors y presidente del Banco Finansur, de donde salió una parte de los 9 millones de dólares paseanderos de José López.

Carlota Durst (5,8 millones) preside el Banco Industrial. Igual que los Ick tiene importantes inversiones en medios el contador Claudio Belocopitt, asociado en 2017 con Daniel Vila y José Luis Manzano en el Grupo América. Belocopitt atesoró 21 millones. Antes, creció como empresario de la salud, con dos decenas de sanatorios de lujosa hotelería. Preside la Unión Argentina de Entidades de Salud. El socio de Belocopitt, Pablo Herman, adquirió 5,6 millones de dólares. Su colega Roberto Villavicencio, del Sanatorio Parque Rosario, integra la nómina con 7 millones de dólares. Eugenia Cerda, directiva del Centro de Diagnóstico Enrique Rossi, compró 5,7 millones de dólares. La salud no es mal negocio en la Argentina.

Socio del también encuadernado Juan Carlos Lascurain, José Norberto Royo es fabricante de tubos de acero con costura, actividad que le permitió adquirir 6,1 millones en los últimos cuatro años. Olga María Rébori, nuera del consultor Miguel Bein, adquirió 5,8 millones de dólares para atesoramiento.

Mauricio Filiberti, quien extrajo del país 13 millones de dólares, es uno de los principales proveedores de cloro de Aguas Argentinas. El empresario energético Armando Loson, que es uno de los encuadernados que se arrepintió ante el fiscal Carlos Stornelli y el ex juez Claudio Glock, compró la misma suma que Filiberti. Con 4,6 millones integra el lote José Chediak.

Zacarías Klas fabrica los silobolsas que permiten graduar la liquidación de la cosecha de granos. En la lista de fuga ocupa un acomodado puesto 17, con 11 millones de dólares, poco más que el bodeguero Domingo Nicolás Catena. El productor sojero cordobés Wilton Artusso compró 7,5 millones. Su colega del norte santafesino Raúl Ricardo Resconi 4,4 millones de dólares. En Río Cuarto, el productor sojero Julio Federico Boehler, reunió 6,5 millones para atesoramiento.

El productor agropecuario Marcelo Hernán Devoto, quien integró la lista de fuga de la Comisión (Investigadora de Diputados) (Eduardo) Di Cola en 2001, se anotó ahora con 5,5 millones.

Jorge Osvaldo Salvatierra, cuya empresa Gestión Estiba opera una de las terminales portuarias, es el primero de la lista que sacó del país menos de 10 millones de dólares en el cuatrienio de los CEOS: 9,8 millones. Ramón Darío Alfonzo, propietario de la droguería San Miguel de Posadas, lo sigue con 9,3 millones, unos pocos centenares de miles más que Eduardo Elsztain. El también empresario farmacéutico Jorge Alejandro Aquín, de la droguería cordobesa Multifarma, aparece con 8,5 millones. Agustín Alberto Casasco, heredero del laboratorio del mismo apellido, compró dólares por 6,7 millones. La criadora de ganado bovino Graciela Ángela Scheverin, adquirió 7,9 millones.

 * Rien ne va plus

Un rubro bien representado es el de los empresarios del juego: Ricardo Benedicto, con 16,7 millones de dólares; Antonio Tabanelli, con 9 millones de dólares; Darío Javier Rosenzvit, del Grupo Ivisa, que opera casinos, tragamonedas y apuestas online en Mendoza, San Juan, Chaco, Tucumán y Chubut, con 8,8 millones; Héctor Cruz, con 8,5; Nicolás Glazman, heredero del Bingo Oasis, con 6,1 millones. Está casado con Lucía Romero, hija del senador Juan Carlos Romero, y a la fiesta de casamiento asistieron 450 invitados. Federico Miguel de Achával, con 4,6.

Otro sector con fuerte representación en la lista es el de las energéticas. Por ejemplo: Guillermo Reca, socio de Nicky Caputo en SADESA, (8,2 millones); Eduardo Escasany (5,5 millones), también socio de Reca y Caputo en SADESA, pero además titular del Banco Galicia.
Gonzalo Péres Moore (6 millones); Luis Pablo Rogelio Pagano (5,9 millones).

Martín Alfredo Nacarato prefiere las energías renovables. Vinculado con Daniel Angelici y con el ex director jurídico de la AFI Juan Di Stéfano, Nacarato constituyó la empresa Global Green Ricardone el 27 de octubre de 2016. Tres semanas antes fue adjudicataria de la obra Ricardone I, para explotar biogás, pero no la construyó, según el informe de Carla Pelliza en El Destape Web. Di Stéfano lo designó como secretario letrado en el Consejo de la Magistratura porteño. No sabemos con cuál de esas actividades generó los 6,3 millones de dólares que adquirió durante su gobierno.

El supermercadista tucumano Emilio Luque, con 21 locales en cuatro provincias del norte, se llevó 17,8 millones de dólares. El año pasado la AFIP le trabó embargo por impuestos impagos. Los trabajadores sostienen que con ese dinero, adquirió los ingenios azucareros Concepción (el segundo del país, que también interesaba a Ledesma) y Marapa, y el molino harinero San Salvador. En enero de este año cerró su sucursal catamarqueña.

El supermercadista mayorista Eduardo Pochinki compró 7 millones. Vicepresidente de Maxiconsumo, José Lodico compró 6,4 millones.

En el tramo inferior de la nómina hay una gran dispersión. Oscar Alberto Andreani (5,6 millones) es uno de los principales empresarios de logística. Lo mismo que Héctor Colella (5,2 millones de dólares), el designado heredero de Alfredo Yabrán, y que Ronaldo Strazzolini (5,1 millones) directivo del grupo Román. El ex presidente de Renault, Manuel Antelo, ahora representante de Mitsubishi con CarOne, se anotó con 5,1 millones. Sergio Malatesta (4,5 millones) es un mayorista de parabrisas y autopartes, de San Nicolás. Víctor Hugo Malaisi (4,5 millones), posee estaciones de servicio en San Juan. También hay semilleros, mayoristas de alimentos, chatarreros, transportistas, concesionarios y fabricantes de vehículos de carga, metalúrgicos autopartistas.

Mariano Demián Bernstein (4,8 millones) fue sobreseído hace dos años por una cuestión procesal en una causa por evasión fiscal en la compra y venta del predio del Village Recoleta, pero los demás miembros del grupo familiar continuaron procesados. Walter Forwood (5 millones de dólares) fue el presidente de San Antonio, la mayor empresa de servicios petroleros, cuyo principal accionista es Luis Blaquier. Otro empresario del rubro, José Enrique Recordón, de la pyme Transbox, aportante a la campaña del senador sindicalista Guillermo Pereyra, y habitual declarante de prensa sobre la imposibilidad de trabajar a pérdida, transfirió 7 millones de dólares. Distribuidor de petróleo en Comodoro Rivadavia, Aldo Abel Sixto compró 6 millones de dólares.

La lista sólo va acompañada por estos pocos comentarios, porque esta semana no tuvimos tiempo de iniciar un estudio en profundidad, tarea que queda pendiente para quienes entiendan estos datos como una radiografía estructural de la postración argentina y no como una mera anécdota. Verá entonces qué alto porcentaje de ellos figuran en las compilaciones previas de fuga de capitales, ya sea las que mencionamos la semana pasada como las de las listas del arrepentido Hernán Arbizu y del whistleblower Hervé Falciani, ambos del HSBC, o en los Panama Papers. Tarea para casa durante la cuarentena.

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Jorge Rendo hizo llegar estas líneas al Cohete:

«Desconozco el origen o fuente de esa información pero, en mi caso, carece de toda veracidad. En efecto, durante el periodo mencionado en la nota, atesoré con ahorros legítimos y declarados, títulos de deuda emitidos por la República Argentina por un total sustancialmente menor al que se menciona en la referida lista. Esos activos los mantuve durante años en el país y mucho después los vendí en el exterior. Esta operatoria no pasa por el Mercado Único de Cambios porque no se afectan las divisas en poder del BCRA y de ninguna forma pueden ser asimiladas a las compras de monedas extranjeras en Argentina que integran reservas del Banco Central. Por otra parte y si bien la mecánica es similar, tampoco efectué una clásica operación de las conocidas como ¨Contado con Liqui¨ porque mantuve los títulos en mi poder durante mucho tiempo y fue la forma que consideré la mejor para mantener esos ahorros. Como Ud sabe el contado con liqui es una operación financiera legal para superar imposibilidades de acceso a las divisas dificultades que, por otra parte, no existían a la época en que compré los títulos».

Esta es la respuesta del Cohete: la confusión entre una operación de Cambio y una operación de títulos es imposible. Cuando una persona o una empresa adquieren billetes o divisas en el Mercado Único Libre de Cambios (MULC) la operación pasa a integrar el Registro Informativo de Operaciones de Cambio (RIOC), con los datos del banco en que se realizó y la fecha de la operación. En cambio, la venta de títulos en el exterior no es registrada por el Banco Central. Según el descargo de Rendo, tampoco se trató de una operación de Contado con Liqui, ya que mediaron años entre la adquisición de los títulos en el país y su venta fuera del país. Por lo tanto no es materialmente posible que esa operación figure en la base de datos del RIOC. Es como si un auto fabricado por Ratazzi apareciera en la lista de bebés nacidxs en la maternidad de Belocopitt.

 NdE: Congreso Abierto suma su humilde aporte a la difusión a este trabajo de Horacio Verbitsky estupendamente editado en El Cohete a la Luna, con cuadros y fotografías, y con amplia repercusión de lectores, incluyendo trols, lógico.

 Fuente: elcohetealaluna.com/ahora-las-personas/31/5/2020.