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JUSTICIA Y PODER

JUSTICIA Y PODER

  • Escrito por Juan Salinas
  • Categoría de nivel principal o raíz: GRANDES DEUDAS
  • Categoría: JUSTICIA Y PODER
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LOS ATENTADOS Y SUS VERDADES OCULTAS

MATERIAL EN EDICIÓN

Están del mismo lado y van hacia el mismo destino pero uno le reprochó y el otro le enrostró y se enojaron para placer del enemigo de ambos, que es la injusticia. Aquí, la nota de Salinas, la polémica con Elbaum y, al cierre, un testimonio valioso. Todo provisto por el Pájaro en su estupenda página. 

Por Juan Salinas

Dos periodistas judíos progres, uno abogado y el otro sociólogo, se han unido para calumniarme y endilgarme el remanido sambenito de judeófobo, casi de nazi. Se trata de Jorge Elbaum y Horacio Lutzky. Su encono se debe en gran medida a que critiqué el último libro de Lutzky, y porque tuve un ácido intercambio con Elbaum (ver más abajo) porque luego de aceptar ser parte del panel que presentó mi libro La infAMIA en el Centro Cultural Caras y Caretas, el día anterior me informó que se arrepentía de ello porque innominados familiares de las víctimas de la AMIA le habían advertido que, de hacerlo, convalidaría la hipótesis del autoatentado… palabra que jamás utilicé en mis cuatro (4) libros dedicados a los bombazos contra la Embajada de Israel y la AMIA.

Por el contrario, siempre sostuve que ambos ataques fueron perpetrados por mercenarios argentinos vinculados a la Policía Federal contratados desde el círculo íntimo del entonces presidente Menem y que estuvieron motivados entre otras razones por “mexicaneadas” y/o falta de pago de tráficos ilícitos, tanto de drogas como de armas, e impulsados por sirio-libaneses y descendientes nativos.

Lo que Lutzky, Elbaum y otros argentinos progres que se reivindican judíos no pueden admitir porque se les desestructura la sesera (no pueden terminar de romper con un sionismo virulentamente racista) es que en ambos atentados se carezca siquiera del más mínimo indicio de una participación de ciudadanos iraníes (no hablemos ya del gobierno de la República Islámica) y si los haya, y muchos, de la participación de agentes de inteligencia israelíes (resulta obvio que el primer ministro Isaac Rabin no sólo fue ajeno a los bombazos, sino que fue una de sus víctimas, aunque por razones comprensibles –que no vienen al caso ahora– procurara tapar aquella participación).

Previsiblemente, detrás de estos dos progres se están lanzando los sionistas de derecha… Es decir, a esta altura de la soireé, todos. Ya no quedan vestigios de los viejos socialistas y comunistas que proponían la integración con los trabajadores árabes de Palestina. Y, en las instituciones judías, ni siquiera de los laboristas, socialdemócratas, siomistas moderados que en la época de los atentados respaldaban las propuestas tendientes a alcanzar acuerdos de paz que impulsaba el premier Isaac Rabin. 

Ya contestaré el infame panfleto pletórico de calumnias cuando me haga un hueco. Por ahora me limito a anunciar que querellaré a sus autores por afirmar que Irán financió mi trabajo, una bajeza que los descalifica: Tendrán que desdecirse públicamente. Solamente me permití visitar la Embajada de Irán luego de publicar mi libro, pues siempre tuve presente que, como la mujer del César, en este mundo proceloso no sólo se ha de ser honesto sino también parecerlo.

Transcribó el intercambio de guatsáps con Elbaum a raíz de su deserción. Y luego,un comentario crítico de La infAMIA firmado por el escribano Gabriel Dario Minskas.

Como yapa, los volantes que anuncian la presentación del libro que tuvo lugar ayer (NdE: lunes 29/10/18) en el Centro Cultural Paco Urondo del microcentro porteño, y la que tendrá lugar mañana, jueves, en el Bar Cultural Nomeolvides de Ituzaingó, a cargo de Ricardo Krakowski.

Los que quieran debatir que vengan. Como decía Martín Fierro: no me asustan sombras ni bultos que se menean.

A continuación, el intercambio con Elbaum (Las negritas son mías). Que cada cual lo coteje con los actuales improperios y saque sus conclusiones.

Jorge Elbaum: Hola Juan. Lamentablemente no voy a poder ser parte de la presentación debido al pedido explícito de varios familiares de víctimas de los atentados quienes consideran que mi presencia convalidaría el autoatentado al que hacés referencia en tu convocatoria a la presentación. Lo consideran (con razón) una afrenta. En todo caso daremos el debate a través de los respectivos textos publicados. Mi libro sobre Nisman sale a fin año y ahí expongo mis hipótesis sobre ambos atentados. Saludos, Jorge Elbaum.

Juan Salinas: Arrugaste. Otra vez. Ya se te está haciendo costumbre. Yo no digo que haya sido un autoatentado. Digo que hubo agentes de inteligencia israelíes involucrados, que no es lo mismo. Y me banco cualquier crítica porque no tengo pretensiones de ser el dueño de la verdad. Si te invité y vos aceptaste fue sabiendo ambos que habría debate. Porque ya debatimos frente a testigos. Vos dijiste estar convencido de la participación de Hezbolá y citaste bibliografía de un experto estadounidense, yo te adelanté que nunca había encontrado pruebas de ello. Te invité a la presentación de La infAMIA y vos aceptaste a sabiendas de que postulaba la participación de agentes israelíes en los bombazos. ¡Hay testigos de nuestra conversación en San Luis! Tu deserción te coloca a la derecha de Mario Cimadevilla, el ex senador radical que Macri puso al frente de la Unidad Especial de Investigación del atentado, quien acaba de decir que tanto Macri como los dirigentes de “la cole” son encubridores a causa de sus oscuros negocios, y reconoce que no hay pruebas de la participación de Hezbolá (tampoco las hay contra Irán) ni de la existencia de una camioneta bomba.

J.E. — Juan, te tengo respeto y no es “arrugar”. (1) me invitaste a mi y pusiste mi cargo sin mi autorización. Yo había aceptado individualmente no como presidente del Llamamiento. (2) la participación de israelíes supone un autoatentado, (3) los adherentes del llamamiento –a quienes represento– merecen que yo responda a su pedido. (4) cite a un investigador estadounidense que vos también citas en la página 342 de tu libro. (5) eso de la derecha de Cimadevilla es gracioso: milito desde los 15 años en organizaciones populares y una acusación como esa me parece infantil (6) Por supuesto que creo que los dirigentes de la cole son encubridores. Lo dije siempre, incluso se los dije en la cara cuando era empleado de al DAIA. (7) No tengo problema en polemizar con vos. Leí tu libro. Cuando vos leas el mío hagamos un debate público. Vos y yo deberemos atenernos a las evidencias empíricas y no a asociaciones forzadas por preconceptos. No será ni en la presentación de tu libro ni en la presentación de mi libro. Y no será como “presidente del Llamamiento” sino como sociólogo y periodista.

J.S.– Lo del cargo me suena a excusa. Vos tampoco me dijiste que no lo pusiera y esa me pareció la manera correcta de presentarte; Nunca utilicé la palabra “autoatentado” y, por cierto, vos elogiaste encendidamente en una cena de la Ohesterheld a mi libro anterior, “Caso Nisman: Secretos inconfesables”, donde se demuestra con lujo de detalles que el Shin Bet (o Shabak: la contrainteligencia israelí a cargo de la seguridad o bitajón) estuvo involucrada hasta la coronilla en la demolición de la Embajada (hay registro de video y decenas de testigos). Lo que me autoriza a reafirmar que arrugaste, retrocediste en chancletas. ¿Por qué? Antes dijiste que por reconvención, consejo o presión, váyase a saber, de un familiar de una víctima; ahora por miembros del Llamamiento. Entiendo que ha de tratarse del familiar de una víctima que además revista en el Llamamiento y no de un mero pretexto. Aunque no sé, porque ahora no hablás de un familiar sino de “los adherentes del Llamamiento”. Después sanateas: no recuerdo ahora al autor yanqui que citaste en sostén de tu fe en la participación de Hezbolá, pero lo recordaré. Desde ya no era Gordon Thomas (que no es yanqui sino galés), autor de “Mossad: la historia secreta” al que cito en la página 342 de La infAMIA, quien en ningún momento afirma la responsabilidad de Hezbolá en el atentado (si, en cambio, que a los agentes del Mossad, el poder político no les permitió investigar a los sirios e hijos de sirios que aparecian involucrados en la voladura de la Embajada, ni, años después, reabrir el tema AMIA). J.E. –Te puedo asegurar que no es pretexto. Te mandaste una macana al ubicarme institucionalmente. Creo que mis datos, fuentes e hipótesis están más fundamentadas que las tuyas. Pero eso no será óbice para que yo desestime tu trabajo. Juan, no quiero enemistarme con vos. Sos buena gente, un tipo íntegro y honesto. Estoy convencido que formas parte de mi mismo universo del campo popular. No denigro tu trabajo. Quien se “mandó” a ubicarme como presidente del Llamamiento fuiste vos. Yo no podía autorizarte o negarte lo que no sabía que ibas a hacer. Nunca me preguntaste y no se me ocurrió que te ibas a cortar solo comprometiéndome en un cargo representativo. En la cena en la Oesterheld dije que no acordaba con todo lo que afirmabas en el libro pero que el mismo era el producto de un trabajo concienzudo y sistemático que yo celebraba. Y que valoraba sobremanera tu aporte. Tomaremos un café y te explicaré con más detenimiento las dificultades que me genera que me hayas nominado como presidente del Llamamiento. No quiero pelearme con vos porque sé que tenés buena leche. La polémica pública se dará en otro momento. Abrazo. PS: Era Gordon Thomas. Es el único que cito. He sido respetuoso con vos. No necesito sanatear ni seguir este intercambio. Por otra parte, para finalizar, y solo como un aporte a tu investigación, te comento que no es el Shin Bet el que cubre la seguridad de las embajadas israelíes en el exterior. Y a Gordon Thomas lo denominé yanqui porque escribía en english… sé que es galés.. lo conocí… J.S. –Y si, parece que tenés problemas para polemizar conmigo, porque rehuís hacerlo ahora, luego de haber leído La infAMIA. No te atrevés a debatir sobre las muchas “evidencias empíricas” concordantes que contiene y que apuntan a una participación de agentes israelíes en los bombazos contra la DAIA-AMIA. Es más, afirmás que quienes te han convencido de defeccionar del debate tienen “razón”… y pospones el debate para las calendas griegas, una admisión de que aquella “razón” no existe, que no puede verbalizarse en público, y que si existe es inconfesable aunque pueda ser pueril: que romper definitiva e irreparablemente lanzas con algunos de los asesinos ahora no sea conveniente para tu carrera. Todos tenemos límites que no podemos o queremos trascender. Lamento que los tuyos hayan sido tan pero tan cercanos. J.E. – Acá pecás de soberbia, Juan. Te voy a demostrar que carezco en absoluto de dificultad de polemizar con vos. Hasta aquí llegué. J.S. –También yo, me aburro de hacer fintas con quien se esconde. Lo único; en San Luis, para fundamentar tu convicción de que Hezbolá estaba involucrado en los atentados, me mostraste un libro en inglés que NO era el de Gordon Thomas. Era “Hezbollah: The Global Footprint of Lebanon’s Party of God”, de Matthew Levitt, ex subsecretario de Inteligencia del Departamento del Tesoro, vinculado al FBI y cabeza del “Programa de Investigación del Terrorismo, establecido a partir del 11-S (ataques a las torres gemelas y el Pentágono). Levitt suele dar conferencias sobre terrorismo internacional en nombre de los Departamentos de Estado, Justicia, Defensa y Seguridad Naciona de los EEUU, es consultos de varias agencias gubernamentales y empresas del ramo de la seguridad, declaró ante el Senado y la Cámara de Representantes sobre asuntos relacionados con el terrorismo internacional, es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores; y en Israel de la junta asesora del Instituto para la lucha contra el terrorismo, además de miembro del Centro de Combate al Terrorismo (CTC) de la Academia Militar de los Estados Unidos (West Point). Además es doctor por la Universidad Yeshiva y por la Escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher de la Universidad de Tufts. Fue investigador de posgrado en el Programa de Negociación de la Escuela de Derecho de Harvard y ha enseñado en la Universidad Johns Hopkins. Lo que se dice un autor imparcial. Huelgan mas comentarios. J.E. — Dado que has adelantado tu intención de publicar nuestro intercambio de Whatsapp te pido que no olvides incorporar el siguiente parágrafo que prologa un documento por venir: creo firmemente que tu trabajo periodístico carece en absoluto de seriedad y rigurosidad. Que varias de tus hipótesis estructurales son falsas y que se sustentan prioritariamente en la mezcla arbitraria de datos inconexos, enhebrados por interpretaciones apresuradas, carentes por completo de logicidad. Es verdad que varios colegas (periodista y cientistas sociales) me habían adelantado esto, cosa que dejé de lado, en su momento, por considerar que debía privilegiar aspectos ligados al horizonte de lo político. Tu veleidad publicitada, basada en datos inventados, imaginarios y/o tergiversados, me hace olvidar ese cometido inicial, y volcarme a un detenido análisis de cada uno de los datos utilizados en tu último libro, cosa que detallaré en un documento público ad-hoc. En ese marco –entonces– se desarrollará tu ansiado debate. De cara a la relación entre evidencias contrastables y conjeturas prejuiciosas. JS – Jorge, andá a cagar. Yo no anuncié la publicación de nuestro intercambio sino que exprese que “acaso” lo publicaría. Por cierto, ni lo que dijiste en él ni al elogiar encendidamente en público mi libro anterior, Caso Nisman… expresaste las opiniones negativas que ahora vomitás por despecho, solo porque expuse cuáles fueron tus futiles pretextos para rehuir tu presencia a una actividad a la que te habías comprometido. Lo de “datos inventados”, si lo publicás, lo vas a tener que sostener en tribunales. Dedicate a tu libro y trata de demostrar lo indemostrable: que Hezbolá demolió la AMIA y que no hubo agentes israelíes involucrados. No te envidio: es una misión imposible. …. Abajo, el comentario crítico de Darío Minskas:

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CUANDO ZAFFARONI NO ERA EL QUE IBA A SER

El autor, que fue antes de la dictadura director de la prestigiosa revista Cuestionario y al momento que se presenta este artículo es embajador de Mauricio Macri, recuerda en 2013 aquí quién había sido el juez Raúl E. Zaffaroni en tiempos de Videla. ¿Quién de ambos cambió para bien?.

 Por Rodolfo Terragno (*)

Días después de arrebatar el poder, Jorge Rafael Videla designó a Eugenio Raúl Zaffaroni al frente del Juzgado Nacional en lo Criminal de Sentencia de la Capital Federal. Al asumir el juzgado, Zaffaroni juró “observar y hacer observar fielmente los objetivos básicos fijados [por la Junta Militar] y el Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional”.

En 2003, cuando Néstor Kirchner lo propuso conjuez de la Corte Suprema, me opuse en el Senado a que se prestara acuerdo a su designación. Quien había convalidado el secuestro y desaparición de la Constitución Nacional no podía ser nombrado su custodio.

En efecto, al jurar fidelidad al estatuto de la Junta, Zaffaroni había aprobado de hecho:

• Que fueran declarados “caducos” los mandatos de la Presidenta, los gobernadores y los vicegobernadores.

• Que se disolvieran el Congreso Nacional, las legislaturas provinciales, la Sala de Representantes de la Ciudad de Buenos Aires y todos los consejos municipales del país.

• Que fueran removidos los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

• Que también fueran removidos el Procurador General de la Nación y el Procurador del Tesoro.

• Que fueran desplazados los integrantes de los Tribunales Superiores de Justicia de todas las provincias.

• Que Videla asumiera las facultades legislativas.

• Que se prohibiera la actividad política.

• Que se prohibieran, asimismo, todas las actividades gremiales.

No era la primera vez que Zaffaroni incurría en perjurio constitucional. En 1969, al ser designado camarista en San Luis, había jurado lealtad al Estatuto de la “Revolución Argentina”, por el cual Juan Carlos Onganía eliminó la Constitución de un plumazo y asumió la suma del poder público.

Él no lo desmiente.

Durante el examen público de sus antecedentes, previo al acuerdo del Senado para su incorporación a la Corte, Zaffaroni respondió así a una pregunta mía:

“Juré por el Estatuto del Proceso de Reorganización Nacional, juré por el Estatuto de Onganía, juré por la Constitución reformada por Lanusse en 1973, juré por la Constitución Nacional de 1853 y juré por la Constitución reformada en 1994”.

En el sitio web de la Asociación Madres de Plaza de Mayo aún estaba, en 2003, un “Proyecto contra la Impunidad y, como parte de éste, una denuncia de las Madres a los jueces que juraron por los Objetivos Básicos del Proceso de Reorganización Nacional entre 1976 y 1980.

Se trataba de una “denuncia criminal” contra 437 jueces a quienes se identifica como “represores del Poder Judicial”. En esa lista, ordenada alfabéticamente, figura en el puesto 435: Zaffaroni, Eugenio Raúl. Como a los otros miembros de esa lista, se lo acusaba de haber sido “partícipe necesario”, en los términos del articulo 45 del Código Penal, de los delitos de privación ilegítima de la libertad; apremios ilegales; sustracción, retención y ocultamiento de personas, entre otros.

Sobre la desaparición forzada de personas, Zaffaroni dijo algo insostenible:

“Obviamente, sabíamos que se estaba secuestrando gente. Ahora, cuál era su destino o qué pasaba con la gente, fue lo que, en líneas generales, me enteré en el extranjero [en 1978]”. Y admitió que, después de haberse enterado en el extranjero de lo que sucedía en la Argentina, volvió y siguió siendo juez.

El conocimiento de lo que pasaba en el país tampoco le impidió escribir, en 1980, el sorprendente libro Derecho Penal Militar. La obra fue publicada durante la vigencia de un gobierno militar que proclamaba estar en guerra y que procuraba justificar sus actos en un “estado de necesidad”. Zaffaroni, refiriéndose a “una circunstancia hipotética”, afirmaba en 1980 que, “habiendo desaparecido cualquier autoridad, o siendo incapaz la que resta”, un grupo militar puede “usurpar justificadamente la función pública”. Esta afirmación coincidía con la retórica empleada por la dictadura para legitimar la toma del poder por la fuerza en 1976.

Hay también coincidencia entre los argumentos que esgrimía la dictadura para cohonestar la represión y los que, con aire académico, Zaffaroni desarrolló en su libro: “derecho penal militar de excepción”, “circunstancias especiales”, “necesidad terrible”, “necesidad terribilísima”, “bando militar como ley material”, “bando militar como tipificador de delitos”, “excepcional necesidad de dar muerte al delincuente”, o “muerte por legítima defensa cuando el delincuente haga armas contra la autoridad”.

Antes de enviarlos a imprenta, Zaffaroni entregó los originales del libro a los auditores de la Aeronáutica y la Marina. En la introducción, el doctor Zaffaroni y su colaborador, Ricardo Juan Caballero, dicen: “Queremos hacer público nuestro agradecimiento al brigadier auditor doctor Laureano Álvarez Estrada, quien tuvo la gentileza de leer los originales, por las importantísimas observaciones que nos efectuara, y al contraalmirante auditor doctor Ramón León Francisco Morel”.

El 23 de julio de 2003, me dirigí a Zaffaroni, pidiéndole que me diera su interpretación de este hecho. En su respuesta, el actual juez de la Corte sostuvo: “En la citada obra no se agradece a nadie por funcionario de la dictadura, sino por auditor militar”.

Nadie puede sostener que los auditores de las Fuerzas Armadas fueran ajenos a la dictadura militar. Laureano Álvarez Estrada había sido designado, por decreto 105, del 14 de abril de 1976, subsecretario de Justicia de la dictadura.

(*) Escritor y político

Cintillo,  volanta y tíitulo: Opinión/ Juró por el estatudo de la dictadura, escribió un libro sobre la "necesidad terribilísima" de reprimir e ignoró desapareciiones de personas/ La extraña historia del juez Zaffaroni.

Fuente: Clarín, 30/6/ 13.

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CONTRA MILAGRO SALA Y LAS ORGANIZACIONES

 
Como los aportes del mismo autor de la nota de cabecera de esta tapa de Congreso Abierto provienen del mismo momento. aquí va la que aparece dedicada a Milagro Sala, cuyo caso es tomado como ejemplo de lo que pasó, está pasando y, descarta el autor con razón, volverá a pasar. O sea lo peor.
 
Por Gabriel Fernández (*)

La detención de la titular del Movimiento Tupac Amaru, Milagro Sala, evidencia la determinación oficial de desmantelar la organización social en la Argentina. Esta acción política que emparenta al macrismo con gestiones dictatoriales anteriores, se combina con los numerosos despidos dispuestos en distintas áreas de la

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  • Escrito por Irina Hauser
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ZAFFARONI: NO EXISTE INDEPENDENCIA JUDICIAL

El ex juez de la Corte Suprema de Justicia, Raúl Zaffaroni, hace aquí una especie de balance de su gestión, pide la ampliación de miembros del alto tribunal, dice que no hay independencia judicial,  defiende a la procuradora  Alejandra Gils Carbó,  denuncia  “el terrorismo mediático” lamenta la partidización de ese poder y acusa por ello al diario Clarín de ser el partido opositor.

lPor Irina Hauser

Raúl Zaffaroni es un hombre desacartonado. En la Corte Suprema, donde muchos funcionarios visten como si fueran a una fiesta de gala, su imagen quedó estereotipada como la del juez que va al trabajo sin corbata, incluso en guayabera. Su colega Carlos Fayt consiguió que en un viaje le comprara una de regalo, en “reconocimiento” a las acotaciones que en cada plenario hacía sobre su atuendo. Pero más allá de lo que el vestuario simboliza, recién ahora a Zaffaroni se lo ve alivianado.

Se ríe mucho y con ganas, bromea más de lo habitual y combina ese humor con su profundidad habitual. Se explaya. Está tirado hacia atrás en una silla de su living comedor poblado de artesanías latinoamericanas, una colección de pesebres que tapizan el suelo, vitrinas y espejos.

Las piernas extendidas, cruzadas y un cigarrillo encendido. “Lo que más voy a extrañar de la Corte es el chofer”, ironiza.

Luego será generoso en la charla. Dirá que a sus colegas los pudo “el terrorismo mediático”, que la independencia judicial no existe, defenderá la reforma procesal, pedirá una Corte ampliada, dirá que Clarín es el partido que quiere gobernar al que un sector de jueces responde, que son jueces en guerra con el Gobierno a causa de su temor a perder poder, pero vaticina que lo único que perderán será prestigio.

 – ¿Se quedó con ganas de hacer algo en la Corte?

– Lo que más me duele que no salió es la inconstitucionalidad de la prohibición de la sindicalización de la policía. Hice un borrador de voto con esa propuesta, empezó a circular y no terminó la circulación.

 – ¿Qué objetivos se puso cuando lo nombró Néstor Kirchner y pudo cumplir?

– Traté de ser coherente con lo que había pensado y escrito siempre. Llevaba en mente el problema de las leyes de punto final y obediencia debida, el del corralito, porque creía que había que devolverle todo el dinero a la gente. También pensaba que había que reforzar las garantías. Por ejemplo, el doble conforme no existía, es decir, el derecho a que la sentencia condenatoria sea revisada, algo elemental. En una época la Cámara de Casación no le abría la causa a nadie porque decía que era cuestión de hecho y prueba, fuera de su incumbencia. Cuando decidimos lo del doble conforme hubo que llamar a un camión volcador y entrar a repartir causas entre la Casación Federal y las provincias. Hay mucho más. La inconstitucionalidad de la tenencia para consumo de estupefacientes; la inconstitucionalidad del Código de Justicia Militar. A medida que se iban presentando las cosas las íbamos resolviendo.

Usted inició caminos en la Corte, como un fallo donde sus colegas lo acompañaron en la inconstitucionalidad de la reclusión por tiempo indeterminado en casos de multirreincidencia, pero cambiaron de opinión y lo dejaron solo cuando tuvieron que fallar sobre la simple reincidencia en plena discusión del Código Penal. ¿Es otro asunto frustrado?

– Pasa algo bastante grave en materia penal en la Corte. Mis disidencias suelen ser tres líneas que piden correr vista al procurador, que implica abrir la instancia. Pero mis colegas no abren la instancia. ¿Por qué? No son penalistas, y toda cuestión penal es problemática porque sale en el diario. Mis colegas tienen miedo, el miedo del que no es penalista. No es que sean reaccionarios o fascistas. Temen el escándalo periodístico, este terrorismo mediático que sufrimos. Es un problema que está sufriendo toda la judicatura de la región. Hay países donde un juez hace una sentencia garantista y lo echan automáticamente.

¿Lo dice por algún caso en particular?

– Ha ocurrido en Honduras. Acá y en toda la región hay un terrorismo de medios que está empeñado en montar un aparato represivo fuerte, que corresponde a los intereses transnacionales, que quieren imponer una sociedad treinta/setenta, una sociedad excluyente. En una sociedad excluyente, al setenta por ciento lo tenés que controlar e ideológicamente creen que lo van a controlar. Salvo algunos países donde ya no es necesario porque se controla matándose entre ellos en forma masiva, como México.

 – ¿O sea que la mayoría de nuestra Corte cedió ante ese terrorismo?

– Tienen miedo. Se asustaron. Yo no le puedo hacer entender a un civilista estas cosas.

¿Cómo se contrarresta la mala prensa que tiene el garantismo?

– Yo diría la mala televisión que tiene el garantismo, lo que más cuenta es la televisión, que se maneja emocionalmente. Pero lo fundamental en América latina es que si no superamos el monopolio de medios, no vamos a salir del pozo en el que estamos. Porque sin una pluralidad de medios no hay información suficiente, y el monopolio u oligopolio de medios es análogo a los autoritarismos de mediados del siglo pasado. En América latina, en este genocidio por goteo que estamos viviendo, el equivalente de los judíos de la Shoá son los pibes de nuestros barrios precarios, que están muriendo por miles. Y Televisa, Rede Globo, TV Azteca, todo eso lo minimizan. O te dice que lo de Guerrero (el estado mexicano donde fueron desaparecidos 43 estudiantes) es un hecho puntual, de un municipio, o que la violencia no empeora, porque hemos llegado a la meseta.

 – “Superar el monopolio de medios”, decía, pero no se logra aplicar la ley de medios que traza ese camino, avalada por la Corte el año pasado.

 – Lo que tenemos que hacer en la región es elevar la prohibición de monopolios audiovisuales a norma constitucional. Si no, no salimos de esto. Se reforma la Constitución un día y se pone. No hay democracia si el pueblo no tiene pluralidad de fuentes de información. Aunque haya un fallo de la Corte, la estrategia es que no se logre aplicar, ante cada cosa hacen un planteo.

* El sillón vacío

 – Entonces ahora va a faltar un/a penalista en la Corte.

– Lo que faltaría es una Corte divida en salas que tenga una sala penal. Sería indispensable. Tendría que tener por lo menos once miembros. Primero porque no se puede tener una enorme concentración de poder en cinco personas, más allá de quién sea cada uno. No es sano. Y hay una cuestión de funcionamiento. Según la Constitución de 1853/1860, nuestra Corte es de control de constitucionalidad normativo, tiene que decir si hay leyes que son inconstitucionales. Un día, en 1904, la Corte empezó a analizar la arbitrariedad de las sentencias. Empezó a romper sentencias. Con otro nombre, empezó a hacer casación, como creación pretoriana de la propia Corte. Eso que fue excepción, al cabo de 110 años se convirtió en la regla. Hoy, por inconstitucionalidad normativa, en la Corte no hay más que cien causas. Las 14 mil restantes son por arbitrariedad. Entonces, si estamos haciendo casación, lo que necesitamos es tener salas especializadas.

 – Hay juristas que sostienen que esa división es inconstitucional.

– Porque piensan que votaría cada sala por todo. Pero no sería así. Sólo las cuestiones de constitucionalidad normativa las votarían todos los jueces.

¿Por qué propuso a Julio Maier para reemplazarlo?

 – Me gusta, aunque sé que no tiene viabilidad política. Es un penalista, el gran procesalista que tenemos nosotros, el mejor de toda la región latinoamericana, sabe, es íntegro y sano.

– Pero está cerca de los 75 años.

– Le pueden dar un acuerdo por cinco años, que es lo que permite la Constitución a partir de esa edad. Después se lo pueden renovar. Pero antes es una función privativa de la Presidenta proponerlo.

¿Aunque las fuerzas políticas de oposición digan que no van a votar ningún candidato que proponga este Gobierno?

– Sin duda que tiene que proponer y hacerlo en un término razonable. Si la Corte queda con cuatro miembros va a haber algunas dificultades, porque hay un gran número de causas y mi ausencia va a dejar unas cuantas causas dos a dos.

La jueza Elena Highton de Nolasco pidió que nombren a otra mujer.

– También sería razonable. Pero para mí hay que aumentar el número, aunque sea mantener el de siete que tuvimos, porque funcionamos bien.

 – Se menciona mucho a la decana de Derecho (UBA), Mónica Pinto.

 – También podría ser.

 – ¿Se terminó una era en la Corte?

– Se terminó una Corte, no una era. Por lo menos se desarmó. Eramos siete, quedan cuatro. Ahora dependerá de cómo se reconfigure. Como dice el tango, yo sé que ahora vendrán caras extrañas.

* Peleas de poder

 – Cuando habló en la despedida que le hicieron en la Universidad de San Martín, en un momento se lo notó enojado, por los hostigamientos que vivió en estos años.

– Enojado no, conté cosas que me pasaron porque son indignantes. Procedimientos que están reñidos con la ética. Mandar dos nenitas a tocarme el timbre con una cartita que decía “quiero tomar la merienda con vos” es sucio. Uno pelea de frente y esas cosas son aberrantes. Lo que sí pensé fue: “Algo bueno debo estar haciendo si éstos se molestan tanto”, por eso decidí seguir en la Corte más de lo pensado. Seguramente uno toca intereses, intereses pecuniarios.

 – Hablando de intereses, ¿piensa que los jueces federales están tomando represalias valiéndose de causas que tramitan contra funcionarios?

– Hay causas que parecen bastante groseras. Tener procesado al vicepresidente de la República por un formulario 08 falso de hace veinte años de un auto que se transfirió, que no damnificó a nadie, me parece que es un poco exagerado. Otras causas mucho no conozco. Hay una lucha entre jueces federales y fiscales, porque los jueces pierden el poder con el nuevo Código Procesal Penal. Serán jueces de garantías, se les toca una isla, una concentración de poder que se verá afectada.

 – ¿Tanto poder manejan?

– Claro. El juez de instrucción en el sistema que nosotros tenemos es un comisario judicial, por sí y ante sí decide. Ahora los fiscales serán los que piden las medidas. Toda la tendencia procesal penal mundial va hacia el sistema acusatorio.

 – ¿Le gusta cómo quedó redactado el Código Procesal Penal?

– Puedo tener críticas, pero en general me gusta. Todo lo que pueda ir al sistema acusatorio es positivo porque acaba con esa figura del policía judicial. El juez tiene que ser un juez imparcial. Un juez investigador no es imparcial.

¿Qué no le gusta?

– La expulsión de extranjeros es inconstitucional y es aberrante. La tenemos en el anteproyecto del Código Penal, pero está regulada de otro modo.

¿Cuán lejos cree que puede llegar la pulseada? Los jueces toman una medida tras otra, el oficialismo los denuncia, y parece una espiral imparable.

 – Si no se baja el nivel de conflictividad que se está generando, todo esto va a quedar como una lucha política y va a causar un enorme desprestigio de la Justicia, que aunque provenga de un sector afecta a todos.

¿Cree que la escalada de escándalos con causas de corrupción puede causar un daño real al Gobierno?

– El mensalao brasileño tuvo cierta eficacia, pero al final Dilma ganó. Es lo mismo en otro nivel.

¿Por qué es tan directamente atacada la procuradora Alejandra Gils Carbó?

– Por eso, porque es la procuradora (jefa de los fiscales). Es parte de la misma lucha, que está tomando una característica abiertamente política. Sería conveniente que toda esta lucha política baje, que pare la mano todo el mundo. Porque esto nos lleva a un desprestigio total de la Justicia y nos vuelve a una situación parecida a la de 2003. Y al afectar a toda la Justicia, después legitima que se haga cualquier cosa. En realidad, el Poder Judicial pierde poder con todo esto. No se empodera.

¿Le gusta y qué de Justicia Legítima?

– Me gusta. Por lo menos hay un sector dentro de la Justicia que dice otra cosa, con lo cual puede salvar un poco la imagen.

¿Le pareció acertada la idea de democratizar la Justicia?

– Nunca entendí muy bien lo que se quería decir con eso. Yo diría que la mejor democratización de la Justicia es perfeccionar los concursos, sacar pibes nuevos y formar juristas populares que entren a la Justicia.

 – ¿Qué son juristas populares?

–Que tengan un sentido de realidad social. Para eso están las universidades del conurbano. La Constitución es un programa cuya realización hay que impulsar, como realización de derechos. Un jurista popular es aquel que teorice el avance de los derechos y fundamentalmente del derecho al desarrollo humano. Que esté del lado de una relativa redistribución de renta.

¿Va a enseñar en esas universidades?

– Sí, estoy armando una red en las de Avellaneda, San Martín, La Matanza y Quilmes.

 – ¿Y cómo hará si lo nombran en la Corte Interamericana?

–No es incompatible, sólo se reúne tres veces al año.

* La Justicia partidizada

 – ¿Ve al sistema judicial más discutido que en otros tiempos?

– Por supuesto. Se ha producido una judicialización de la política a la cual está respondiendo mal el Poder Judicial. Responde con una partidización, no con una politización. Hay un sector del Poder Judicial que se está alineando claramente con un partido, y cuando hablo de partido quiero decir Clarín, un monopolio que tiene intereses que están vinculados con el capital transnacional. La partidización es grave y va a terminar en un desprestigio generalizado.

Pero se intentaron reformas, desde este Gobierno.

– Yo no estuve de acuerdo. En el caso del Consejo, me limité a decir que no era inconstitucional, pero yo no hubiera hecho la elección popular que proponían. Hubiera ampliado la Corte, eso derrama sobre el resto del Poder Judicial. Es una forma de bajar línea.

Si uno se guía por los discursos del presidente de la Corte, los grandes problemas son el narcotráfico y la falta de seguridad. ¿Está de acuerdo?

– No, porque ésos son los grandes problemas para Clarín. Pero no son los grandes problemas del país. El gran problema del país está en aumentar la redistribución de la renta y acortar las desigualdades, lo otro son consecuencias. Cuanta más desigualdad, más muertos.

¿Qué puede hacer el Poder Judicial?

– Darle vigencia a la legislación que intenta acortar desigualdades, ocuparse de la cuestión agraria, de los agrotóxicos, del medioambiente, de la salud, de por qué la gente se muere o la matan antes de tiempo. ¿Quién se ocupa de esto en la Argentina? A nadie le interesa resolver la realidad sino qué dice la televisión.

¿Es viable discutir el Código Penal que redactó la comisión que usted presidió?

–Este año no quiero, pero lo decidirá el Gobierno. En un año electoral no existe la mínima calma necesaria para discutir un código penal. Por otra parte, hay un señor, el señor (Sergio) Massa, que es un inescrupuloso maravilloso y no hay que darle nuevos argumentos para que se siente a hacer una campaña electoral demagógica, inmoral y para que la televisión lo apoye incitando públicamente al linchamiento. Pero esto no es un partido de fútbol. Un código se va haciendo a través de sucesivos proyectos y cuando llegue el momento político, que va a llegar, lo importante es que haya un documento trabajado. La labor de la comisión ha sido buena y hay unos treinta dictámenes de universidades con los que voy a elaborar un informe final.

 – En su despedida también dijo que usted quisiera lograr fe en el derecho. ¿Qué significa?

–Si no confiás en el derecho, no confiás en las soluciones jurídicas, y entonces la única que queda es la violencia. En nuestro país, en nombre de la república, las instituciones, el derecho, la democracia, la libertad, se cometieron cuantas aberraciones se pudieron cometer. A diferencia de los regímenes alemanes u otros europeos, como el fascismo de Mussolini, donde cada uno apareció con su cara, aquí todo se hizo con la careta jurídica del derecho, la democracia y los principios. Esa es la confianza que hay que crear.

Volanta, título y bajada: Raúl Zaffaroni hace un balance de la Corte que termina y critica el comportamiento de un sector judicial partidizado contra el Gobierno/ “La Justicia va a terminar con un enorme desprestigio”/ El ahora ex juez de la Corte dice que si el tribunal queda con cuatro miembros “va a haber dificultades”. Habla de la pelea entre jueces, fiscales y el Gobierno: “Hay un sector del Poder Judicial que se está alineando claramente con un partido, y cuando hablo de partido quiero decir Clarín”.

Fuente: Página /12,  3/1/15.

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DEPLORABLE SITUACIÓN DE PRESOS BONAERENSES

Denuncian las pésimas condiciones en la cárceles bonaerenses que generan la muerte de internos y violan los DD.HH. Inspección de la Comisión Provincial de la Memoria, que preside Adolfo Pérez Esquivel, quien participó del cometido. Piden el pase al ministerio nacional de Salud.

La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) inspeccionó, recientemente, varios lugares de encierro focalizando en los sectores de sanidad de las cárceles 1 de Olmos, 17 de Urdampilleta, y 22, también de Olmos, considerada el hospital del sistema penitenciario.

En los tres penales, el organismo constató la falta de acceso a la salud de las personas allí alojadas, tal como se viene denunciando desde hace años: condiciones edilicias ruinosas, alimentación deficiente, falta de personal médico, de insumos y de medicación y serias dificultades para acceder a la atención extramuros.

Esto provoca muertes evitables y son violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Frente a este problema estructural, la CPM reclama que el Ministerio de Salud de la provincia asuma la responsabilidad de garantizar el derecho a la salud dentro del ámbito penitenciario.

 “En cada inspección, encontramos serios problemas de salud de los internos y una carencia casi absoluta de atención médica. La situación es cada vez más grave y hace necesario una reforma urgente y profunda; en este sentido, creemos que pasar la sanidad en el encierro a la órbita del Ministerio de Salud ayudaría a encontrar un trato más adecuado y humanitario”, declaró el presidente de la Comisión Provincial por la Memoria, Adolfo Pérez Esquivel, luego de encabezar la última inspección a la UP 1 de Olmos.

La falta o la deficiente atención de la salud constituye para el organismo una forma de tortura en tanto inflige a las personas detenidas un profundo sufrimiento generado intencionalmente y forma parte de las condiciones inhumanas que se padecen en el encierro.

En este caso la Dirección provincial de salud penitenciaria dependiente del Ministerio de Justicia es la responsable directa de estas graves violaciones a los derechos humanos.

Desde hace años la CPM ha denunciado la situación y ha realizado reclamos sistemáticamente ante los distintos poderes del Estado y los organismos internacionales. A pesar de ello no se han adoptado medidas tendientes a revertirla.

Mientras tanto, cientos de personas privadas de su libertad mueren en todos los lugares de encierro de la provincia por causas evitables. Las inspecciones más recientes realizadas por la CPM vuelven a exponer esta grave crisis. En particular el organismo ha observado con especial preocupación la situación de la UP 22 donde, a pesar de ser designada como “unidad-hospital” del Servicio Penitenciario Bonaerense, las condiciones edilicias y de funcionamiento constatadas distan mucho de cumplir con estándares mínimos requeridos para el funcionamiento de un establecimiento de salud.

Apenas funciona como una unidad sanitaria de atención básica donde las personas no llegan a ser visibilizadas ni consideradas pacientes.

Sólo en la UP 22, hubo nueve muertes en cinco meses. M. tenía 32 años, murió en junio pasado: en el acta de deceso figura “muerte por causas naturales” e indica que el detenido falleció por hemoptisis masiva (hemorragia masiva por vómito). La causa mediata figura como tuberculosis pulmonar bilateral multirresistente, es decir, un caso de tuberculosis avanzado que se propagó por ambos pulmones. Desde su diagnóstico el seguimiento médico fue precario y esto produjo su muerte ya que el paciente fue desarrollando resistencia a los tratamientos.

Durante una inspección M. había sido entrevistado por el Comité contra la Tortura de la CPM ante quienes denunció que fue mal diagnosticado y sufrió constantes traslados. Al mismo tiempo mencionó que los controles médicos eran realizados por un clínico que le hacía preguntas sobre su estado a través del pasaplatos de su celda.

A partir de esta denuncia, la CPM presentó un habeas corpus colectivo planteando la falta de tratamiento que reciben las personas con tuberculosis, que en otras condiciones de vida no podría producir la muerte de personas jóvenes.

Lamentablemente, el caso de M. no es un caso aislado, es sólo un caso testigo de la mala praxis médica y tratamental a la que son sometidas las personas privadas de su libertad.

Además de la UP 22, las inspecciones en los sectores de sanidad de la UP 1 de Olmos y la UP 17 de Urdampilleta arrojaron el mismo cuadro de gravedad: falta de atención médica, escasez de medicamentos e insumos, problemas de acceso a la atención extramuros por la falta de ambulancias para el traslado, a lo que se suman el aislamiento de 24 horas sin posibilidad de acceder a educación, trabajo o actividades recreativas; las condiciones inhumanas de detención y los graves problemas de salubridad en los ambientes y los alimentos.

Por otra parte, los profesionales que deberían intervenir (médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, etc.) son parte de las condiciones de posibilidad de estas graves violaciones a los derechos humanos, en tanto las naturalizan y en gran medidas son quienes las generan, encubren y/o reproducen.

“Ningún profesional ve más allá del síntoma concreto que tiene a la vista, cuando lo ven. En su actuación profesional expresan escaso compromiso con la vida y con los padecimientos de los otros. Al menos dentro de la cárcel, han perdido toda sensibilidad y son capaces de presenciar actos de tortura sin que esto los conmueva humanamente o los interpele conforme a los juramentos éticos o profesionales que realizaron”, señaló Roberto F. Cipriano Garcia, Secretario de la CPM.

En vista de la desastrosa crisis que atraviesa la atención médica proporcionada a las personas privadas de libertad la CPM vuelve a reclamar respuestas estructurales para revertir esta situación, y exige que sea el Ministerio de Salud de la Provincia quien garantice el derecho a la salud dentro de las cárceles provinciales.

A las personas privadas de su libertad les asiste el mismo derecho de acceso a la salud que a todo ciudadano, y al estar bajo la custodia del Estado éste tiene una responsabilidad ineludible y directa en sus padecimientos.

El Ministerio de Justicia debe admitir su responsabilidad en no brindar tal garantía y los jueces tienen que asumir su responsabilidad por esta situación siendo garantes del respeto a los derechos humanos y dejar de asumir con naturalidad la muerte por desatenciones médicas y enfermedades propias de la edad media en contextos de encierro.

Fuente: Agencia para la Libertad, 16/7/16.