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MOYANO, DESOBEDIENCIA CIVIL - CONGRESO ABIERTO - armandovidal
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MOYANO, DESOBEDIENCIA CIVIL

El sector gremial que más se movilizó por el tema de la deuda externa en el 2000 fue el que expresaba el camionero Hugo Moyano, al frente de la CGT disidente. Aquí, el acto que encabezó subido a un camión como escenario instalado en la puerta del Congreso y en el que le dijo de todo al ministro José Luis Machinea. Insistió con la idea de lanzar una desobediencia civil. Guste o no su estilo, lo cierto es que con el blanco no se equivocaba como se vería al año siguiente.

Por La Nación

Desde el camión transformado en palco frente al Congreso, el titular de la CGT disidente, Hugo Moyano, no se mostró impactado ayer con la multitud que esperaba. Pero, tras cantar el Himno Nacional, arrancó a los gritos con su discurso, en el que llamó a no pagar la deuda externa, insultó al ministro de Economía, José Luis Machinea, y ratificó su idea de organizar la desobediencia fiscal. La primera movilización convocada por el sindicalismo rebelde tras el paro nacional de principios de junio convocó a unas 6000 personas, según la Policía Federal, con la consigna de denunciar la ilegalidad de la deuda externa e insistir en el reclamo contra el ajuste en el gasto público.

"No quieren hablar de la deuda por miedo a sus patrones. Al Gobierno le conviene que todo siga igual. Como hace ese hombre pequeño que se rinde ante los poderosos, perjudicando al pueblo", continuó, en alusión a Machinea.

La CGT disidente decidió la semana última volver a la carga con un acto fuerte en la Capital para reafirmar su posición como la central sindical con mayor convocatoria. Sin embargo, los dirigentes se fueron preocupados por la magnitud del acto.

"Van a decir que vino poca gente para opacar la legitimidad de este reclamo", gritó tres veces Moyano durante su discurso. Rodeado por toda la cúpula del gremialismo rebelde (Saúl Ubaldini, José Rodríguez, Julio Piumato, Juan Carlos Schmid, entre otros), el camionero calificó a la deuda como "ilegal e inmoral". Pero centró su discurso en atacar al Gobierno y especialmente a Machinea.

 "Les pido que dejen de mentir y empiecen a gobernar para la gente. Más de 30 jueces se pronunciaron contra el recorte de sueldos y el Presidente no los escucha. Eso es tomar la justicia por mano propia", acusó. Moyano tomó el control del micrófono a las 17, pero la movilización hacia el Congreso se inició al mediodía.

Hubo cortes de calles y caos de tránsito en todo el centro de la ciudad, pero no se registraron incidentes. Antes del orador principal, hablaron el titular del Foro Argentino de la Deuda Externa, Norberto Acervi, y el padre Luis Farinello, que entregó a Moyano una bendición del Papa Juan Pablo II, "que alguien trajo para él y su familia".

* Que se investigue

La marcha tuvo como eje el pedido al Congreso de que se constituya una comisión para que investigue "la parte ilegítima de la deuda externa", pero el Parlamento estuvo vacío: los diputados seguían de receso invernal.

"Cuando dije que habría que pensar en la desobediencia fiscal, muchos me criticaron y algunos que estaban en el palco se querían tirar. Pero ahora no va a ser falta ese llamado, porque la gente directamente no puede pagar", ironizó Moyano. Y enseguida pasó a acusar a Machinea de haber sido funcionario del último gobierno militar. El ministro luego respondió desde su despacho y aclaró que sólo fue un empleado del Banco Central hasta 1983.

En 20 minutos Moyano dijo todo lo que tenía que decir y salió corriendo, rodeado de custodios. Subió con Ubaldini a una ambulancia de la obra social de los camioneros y se fueron con la sirena al máximo. Esta vez no hubo euforia. La deuda pública alcanzó los 122.000 millones de dólares en diciembre de 1999, el doble de la que acumuló el país cuando explotó la crisis de la deuda en los años 80.

Pero a diferencia de esa época, ya no se concentra en pocos bancos, el FMI y el Banco Mundial, sino que más del 70% está en manos de pequeños, medianos y grandes ahorristas privados, tenedores de títulos argentinos.

Las necesidades de financiamiento del Estado se cubrieron en el pasado con préstamos directos de grandes bancos -agrupados en el Club de París- y de organismos como el FMI y el Banco Mundial. Pero luego de la reestructuración de la deuda externa, en diciembre de 1992, la Argentina pudo acceder al mercado internacional de crédito mediante emisiones de bonos. Fue una consecuencia directa de la estabilidad de la economía y de la confiabilidad del mercado en el país.

Esto hizo que en la década de los 90 se produjera una explosión de emisiones de bonos para financiar un gasto público creciente y el pago de los intereses de la deuda, que aumentaba al mismo ritmo que el crecimiento de la economía. El 70,4% de la deuda está compuesto por bonos emitidos en moneda nacional y extranjera.

Son 85.800 millones de dólares repartidos por el mundo en manos de ahorristas en títulos públicos de países emergentes. Hoy, cuatro de cada diez pesos colocados en bonos el Estado se los debe a un argentino, en forma directa a pequeños inversores o indirectamente mediante grandes inversores institucionales, como las AFJP. El FMI tiene el 3,7% de la deuda pública; el BM y el BID, el 13%, y el Club de París y otros bancos tienen el 4,9 por ciento.

Fuente: La Nación, 27/7/2000