A+ A A-

JUBILEO Y UN CONGRESO RADICAL INDIFERENTE

En el mismo año que en la Cámara de Diputados, los radicales enviaban al archivo el pedido del juez Jorge Ballestero de una ley para juzgar en el futuro a quienes contrajeran deudas externas contra los intereses del país, la Comisión Bicameral para el Jubileo 2000 celebró - 22 de agosto- una audiencia pública sobre el tema. Fue en el Salón Azul del Congreso de la Nación y hubo general coincidencia en apoyo de los países vilmente endeudados por imposición de los créditos y luego digitados aumentos por parte de los Estados Unidos de las tasas de interés que tornaban inalcanzables la meta del saldo porque a medida que se pagaba se debía más. Hubo propuestas específicas para el Congreso -que no fueron atendidas- como la creación de una comisión bicameral que determinase la legitimidad de la deuda, lo mismo que el radicalismo había desechado hacer en 1986 pero que adquiría en el 2000 adquiría otra dimensión. Allí mismo se dijo que los daños fueron el holocausto mayor de la humanidad, superior aún a los genocidios raciales y bélicos. No fueron expositores de sectores ultras sino más bien lo contrario. En ese encuentro cuya trascendencia fue superior a la de algunos participantes estuvieron el arzobispo de La Plata Mons. Héctor Aguer; Eduardo Duhalde; embajador de Italia Giovanni Jannuzzi; Ariel Fitzein (Banco Mundial); Juan José Olivella (BID);. Fernando de Estrada; diputado Alfredo Allende; Mario Rapoport; Norberto Acerbi (Foro de la Deuda Externa); Adolfo Pérez Esquivel (Diálogo 2000); Roberto Aleman; Eduardo Conesa; Felipe Solá; Pablo Challú (UIA); Adalberto Guadagni; Luis García Martínez (ABA); Marcelo Lascano; Hugo Moyano (CGT); Héctor Luis Giuliano y Alfredo Eric Calcagno. Por distintos motivos se excusaron de hacerlo Raúl Alfonsín; Gilbert Terrier (FMI); Pablo Gerchunoff; Eduardo Basualdo (FLACSO); Claudio Lozano (CTA); Daniel Marx y José María Simone (ACDE). He aquí un asunto que tiene una historia que a algunos argentinos les gustaría fuera olvidada. Imposible: la deuda exterrna es un crimen de lesa humanidad.

La apertura del encuentro estuvo a cargo del presidente de la Comisión de Diputados Mario Cafiero quien dijo que había que abordar la cuestión desde el espíritu que propone el Jubileo que “nos habla de la liberación de esclavos, el reposo de la tierra y el perdón de las deudas. Hoy –añadió- no existe cárcel para los deudores pero pareciera haberla para los países endeudados. Hoy no hay esclavitud legal, pero hay exclusión de millones de personas por la pobreza y el hambre”.

Añadió que "estamos reivindicando la política y creo que hay toda una lógica en el planteo que nos hizo el Papa en el sentido de tocar el tema de la libertad religiosa, para jerarquizar y volver a transmitirle valores a la política, poner en el centro de ella a la dignidad de la persona humana”. Sostuvo que había que generar una política para la deuda, lo que calificó de una “deuda de la política".

Afirmó asimismo: "Nosotros creemos -y esto forma parte de nuestros documentos- que el problema de la deuda externa es una responsabilidad compartida entre deudores y acreedores y partiendo de ese principio de corresponsabilidad, y yendo de alguna manera al caso argentino nos preguntamos cuál es la corresponsabilidad que hubo en nuestro país dado que esta odiosa deuda fue contraída en su mayor parte por un régimen dictatorial, (...).

Remarcó que esta deuda “es inmoral e ilegítima “ y que hubo responsabilidad de los bancos acreedores que prestaron por encima de la capacidad de pago de la economía nacional. Y que eran corresponsables los organismos financieros internacionales que avalaron todo lo actuado".

Por último reivindicó el rol del Congreso en la investigación de la verdad histórica, del origen de la deuda y sus consecuencias. "La pregunta que todos nos hacemos es si era necesario que hubiera una dictadura para que hubiese deuda externa. Debemos conocer la verdad porque la verdad –finalizó- es parte de la justicia."

* Síntesis de las exposiciones

Mons. Héctor Aguer recordó el texto de la exhortación de Juan Pablo II expresado en la Carta Apostólica Tertio Milennio Adveniente, en el que propone al Jubileo "Como un tiempo oportuno para pensar, entre otras cosas, no en una notable reducción, sino en una total condonación de la deuda internacional que grava sobre el destino de muchas naciones".

Manifestó más adelante que: "Si el Señor de la historia ha liberado a su pueblo de la esclavitud y le ha dado una tierra en posesión, cada uno de sus fieles está llamado a imitar la generosidad de Dios en su actitud para con los dependientes y desposeídos".

Dijo que la preocupación por los pobres, por los que habían quedado sin recursos propios inspiraba también " la prohibición de la usura" y que el contexto religioso en el que el Papa ha ubicado el tema de la deuda demuestra que no se trata de una cuestión eminentemente económica ni comercial, sino que en ellas van involucradas, sobre todo, consideraciones propias de la ética y de la teología moral que " inciden directamente sobre el derecho Internacional".

Remarcó además que desde 1986 la Santa Sede, por medio de la Comisión de Justicia y Paz, viene reclamando respecto de la solución del tema de la deuda "otros comportamientos que debieran ser examinados como la aceptación de moratorias y la remisión parcial o incluso total de las deudas".

Mencionó también entre otros antecedentes el indicado por la Comisión Episcopal de los Estados Unidos de Norte América, cuando en un documento emitido en 1989 proclamó: "Instamos a nuestros banqueros comerciales, incluidos muchos que son católicos, a que comprendan y acepten la responsabilidad para la solución de este urgente y crucial problema. Instamos a los banqueros estadounidenses a que den más prioridad a las consideraciones de la justicia y la corresponsabilidad que a la pérdida o ganancia financiera a corto plazo".

Recordó las palabras de Juan Pablo II en Centecimus Annus cuando dijo: "No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables sino que es necesario encontrar soluciones compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso" .

Concluyó: "Con todo el respeto que merecen los representantes del pueblo y de nuestras provincias les digo: “apuren las iniciativas que tienen a su consideración, elaboren fórmulas congruentes con la magnitud del problema y háganlo pronto, conscientes de que no habrá paz ni amistad social duraderas mientras se desconozca la justicia y se olvide la caridadª".

* Falta de ética y moral

También se refirió a la cuestión ética el embajador de la República Italiana Dr. Jannuzzi, cuando al considerar la insuficiencia de los esfuerzos realizados por los países industrializados para reparar los errores del pasado respecto de la cuestión de la deuda, se preguntó: "¿Qué falta? Creo, mirando la cuestión como un economista y como un funcionario, que faltó la visión ética, moral y política. Todo el tema hasta hoy fue manejado por financistas, banqueros, ministerios de finanzas, etc., con los criterios técnicos, quizá legítimos, pero -apuntó- sin aquel espíritu y aliento ético que sólo puede resolver el problema.

Agregaría, muy modestamente que en el mundo global en que vivimos sólo la utopía es realista. El ´realismoª (el falso realismo) es, en realidad utópico", dijo el embajador para quien el tema "no puede ser dejado en manos de técnicos, diplomáticos o gobernantes, sino que debe ser parte de la atención política, moral y ética que le corresponde a los legisladores".

Por su parte, De Estrada, volviendo a citar el documento de la Conferencia de los Obispos Norteamericanos del año 1989, señaló que: "Creemos que el problema de la deuda con sus consecuencias humanas es económicamente insostenible, políticamente peligroso y éticamente inaceptable" .

Citó también al Papa Juan XXIII cuando, refiriéndose al bien común internacional en la encíclica Mater et Magistra, afirma que la política de un país debe ser juzgada no sólo por el bienestar generado entre sus ciudadanos sino también por el impacto que hace en el resto del mundo, y en tal sentido, analizando la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de elevar las tasas de interés en 1981, se preguntó "si una decisión orientada a resolver un problema inflacionario interno dentro de una sola nación (EE.UU.) puede generar efectos jurídicos sobre todo el orden internacional".

Afirmó que los incrementos de la deuda externa son acciones ilícitas para el derecho internacional público. "Uno de esos principios establece que las deudas deben ser pagadas pero que esto, ciertamente, no es un principio absoluto, pues su vigencia está condicionada a otros como el que prevé que durante el tiempo de duración de los contratos deben subsistir las condiciones originales y que cuando ello no ocurre, los jueces están autorizados a revisar el contrato.

Este principio procede del derecho romano en cuyo ámbito se lo reconoce como ´rebus sic stantibusª y ha sido recibido en el derecho moderno y también en nuestro Código Civil, donde se lo reconoce como Teoría de la imprevisión. Recordó que las cifras de la deuda externa en América latina: "un capital de 300.000 millones de dólares por el cual se han pagado 750.000 millones y se debe, por ahora, casi la misma cantidad. En otras palabras, agregó, se trata de una deuda que se ha multiplicado por cuatro.

 Cabe destacar la favorable acogida de los expositores que reconocieron una voluntad de los distintos sectores, más allá de que "ínfimas minorías con un enorme poder" pretenden evitarlo y se propuso que a partir del Parlamento argentino se promueva un debate que abarque "las universidades, los políticos, los economistas, los empresarios, los trabajadores a fin de llevar una propuesta concreta a Occidente".

 Añadió "... tienen más poder ellos que el poder financiero internacional que es el que realmente ha estado complicando esta situación. La existencia de intereses usurarios no sólo por su tasa sino por la práctica del anatocismo ha sido destacada por la mayoría de los expositores como una causal fundamental de la magnitud del problema.

El conjunto de los países latinoamericanos -prosiguió- asumió una deuda que en 1981 ascendía alrededor de los 300.000 millones de dólares. En ese año la Reserva Federal de los Estados Unidos decidió una modificación de la tasa de interés llevándola de un tradicional 6% hasta el 22% en brevísimo tiempo". En el caso de la Argentina, esas la deuda aumentó entre 1978 y 1982 un ciento treinta por ciento.: "No hay razón para que la Argentina, con una inflación de casi cero pague un interés que varía entre el ocho y diez por ciento", dijo De Estrada.

 * ¿Y qué hizo la democracia?

Recuperada la democracia y a causa de un proceso inflacionario de enorme magnitud, nuestro país entró en default y debió renegociar en condiciones de grave emergencia y estado de necesidad su deuda mediante los planes Baker y Brady, cuyo resultado es la tenencia por muy diversos poseedores públicos y privados de las acreencias respectivas.

En tales circunstancias (Nota: gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem) no planteó la ilegitimidad de la deuda operada hasta entonces por el aumento unilateral y elevado de las tasas de interés tomando en cuenta la responsabilidad de los acreedores en el otorgamiento de los créditos originarios y el mantenimiento y acrecentamiento de la deuda y de los organismos multilaterales internacionales en el seguimiento y análisis de los prestamos.

La vinculación del origen de esta moderna versión de la deuda internacional y la situación generada a comienzo de la década del 80 por el exceso de fondos disponibles en la banca internacional producto de los "petrodólares" hizo que "banqueros, organismos internacionales, y especuladores pugnaran en aquella época por ofrecer sus créditos, no siempre de manera honorable", como dijo De Estrada.

Se destacó asimismo que el origen de la deuda tiene como interlocutor a una dictadura militar. "La deuda adquirida entre 1976 y 1983 fue el eje de instalación del modelo neoliberal y el surgimiento de una nueva estructura de poder político" (De Estrada).

"Se ha constituido un poder capitalista internacional, y dentro de los marcos de ese poder se instala el tema de la deuda externa... son los grandes bancos y sus corporaciones y sus gobiernos políticos aliados los que intervienen para mantener intacto el gran negocio de la deuda externa con su eterno agrandamiento en forma de bola de nieve", según acotó después Norberto Acerbi.

Se señaló también la existencia de intereses particulares en cada renegociación representada en importantes comisiones que cobran los estudios y consultoras que participan en dichos trámites, como apuntó el diputado Alfredo Allende, perteneciente al oficialismo pero de origen desarrollista.

"Muchas empresas contrajeron deudas privadas que las metieron en lo que nosotros llamamos bicicleta financiera y sacaban los capitales del país. Pero después esa deudaprivada la pasaron como deuda del Estado y hoy tenemos que pagar aquello que nunca se nos dio", acotó el mismo Allende. Como un factor de agravamiento del efecto producido por el pago de los servicios de la deuda se planteó asimismo la cuestión de los subsidios a la producción agropecuaria practicada por los países centrales.

Dijo Pérez Esquivel: "Los países centrales están gastando trescientos sesenta mil millones de dólares en subsidiar a sus productores... una hectárea de tierra recibe en Japón un subsidio anual de 11.000 dólares, en Corea de 10.000, en Suiza de 4.000, en Noruega de 2.500 y en la Unión Europea de 800... un productor de arroz en Japón recibe un subsidio del 520%, un productor de lácteos de 160% a 400% por unidad de producto en los Estados Unidos y Japón respectivamente. Un productor de trigo recibe en la Unión Europea un subsidio de 130%, en tanto que uno de carne percibe allí un subsidio del 160%". Esta situación no va a cambiar pues se siguen previendo aumentos para el próximo quinquenio" sumó.

La naturaleza y alcance del problema de la deuda excede el plano económico financiero y es .por ende- una cuestión política. La deuda incide sobre la política argentina. "Cuando el sistema de la lógica de la usura se aplica al Estado se convierte en una suerte de ´diezmo laicoª que pagan los ciudadanos a través de sucesivos planes de ajuste fiscal", agregó el Premo Nobel de 1980. "Lo que está en juego -afirmó- no es sólo el futuro de una política económica sino de la gobernabilidad del Estado Argentino".

 * Medio millón de niños muertos

"UNICEF ha informado que 500.000 niños mueren cada año como resultado directo de las restricciones que imponen las deudas externas", dijo Héctor Giuliano. Y agregó. "Este es el holocausto más grande de la historia humana, incomparablemente mayor a los genocidios raciales y bélicos sufridos por los pueblos y los individuos".

 Mario Rappaport por su aldo advirtió que hoy ningún país es libre de hacer su presupuesto nacional "si antes no pasa por el FMI y el Banco Mundial, que son los regulan los presupuestos y le indican que es lo que tiene que hacer y lo que no tiene que hacer".

Acotó Pérez Esquivel: "La Argentina está asfixiada financieramente por el monto de la deuda, por el perfil de vencimientos, por el altísimo pago de intereses y su desproporción con los vencimientos de capital y el país está en virtual cesación de pagos desde hace muchos años". Los planes que debían paliar la situación creada por la deuda han fracasado.

"El plan Brady ha fracasado porque su objetivo era hacer manejable el problema de la deuda y, en cambio, hoy debemos mucho más que antes, incluso después de las privatizaciones" , aseguró Pérez Esquivel.

 * Propuestas

Hay una casi unánime definición de que el problema es una cuestión de carácter político y que como tal debe ser abordada y resuelta por los representantes del pueblo: esto es el Congreso de la Nación, cumpliendo además con un mandato constitucional.

"El Parlamento ha tomado la iniciativa de constituir esta Comisión Bicameral. Esta debería ser una comisión permanente con otras facultades que tengan que ver con respetar el mandato constitucional" , se ilusionó Giuliani.

"Nosotros le solicitamos al Parlamento Argentino que asuma plenamente lo que la Constitución de 1994 le fija en el art. 75 incisos 4, 7 y 8 que son entender con competencia exclusiva en lo referido a contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación, arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación y aprobar o desechar la cuenta de inversión", agregó. En esa misma línea, insistió que una Comisión Bicameral debía determinar la legitimidad o ilegitimidad de la deuda externa argentina".

Acerbí por su lado pidió que el Congreso lleve a cabo una auditoría pública externa argentina, "estableciendo cuanto se debe, a quién y por qué, asumiendo las facultades que le da la Constitución Nacional". Pérez Esquivel aprovechó para indicar que "el Congreso tiene que tomar intervención en los acuerdos con el FMI porque estos revisten el carácter de convenios internacionales".

 * Doctrina Espeche

Existe también una amplia coincidencia en la adhesión a la Doctrina Espeche de someter a dictamen consultivo de la Corte Internacional de La Haya el tema de la deuda, apuntando a lograr una resolución del más alto tribunal internacional contra el carácter ilícito de las subas ilimitadas y unilaterales de las tasas de interés, así como establecer los montos aún exigibles en derecho.

La consulta abarcaría las siguientes cuestiones:

1) La licitud o ilicitud del alza unilateral e ilimitada de las tasas de interés de la deuda.

 2) Si tal alza es compatible con el orden económico internacional y en particular con el ejercicio del derecho al desarrollo que la Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 4 de diciembre de 1986 reconoce a los Estados.

3) Cuál es el marco jurídico de Derecho Internacional en que se sitúan las obligaciones de la deuda externa y de su cumplimiento y

4) En particular, que consecuencias producen sobre dichas obligaciones el aumento imprevisto en términos reales de los capitales y de los intereses (Pérez Esquivel y De Estrada).

También se planteó la renegociación en términos diferentes a la mera refinanciación que se viene ejecutando hasta la fecha. En tal sentido se dijo que Argentina podría negociar a fin de: "Obtener una espera de unos tres años y aún dos en el pago de los intereses, a fin de acumular –entre comillas- un ahorro de 20.000 millones de dólares que podrían dar un impulso formidable a sus fuerzas productivas.

Sería condición requerida por la propia Argentina para dedicar esas sumas exclusivamente a proyectos productivos, otorgada a las Pymes y al agro en créditos con intereses cercanos a cero"... "El país, así lanzado, poseería una capacidad de pago que, a la inversa, en las actuales condiciones, se agotará en poco tiempo más" (Pérez Esquivel).

Otra de las propuestas fue la creación de un nuevo organismo internacional que se constituya en: "un fondo de garantía del pago de la deuda para que todos los países paguen lo mismo y para que no haya usura" (Allende).

Por otra parte, se propuso una tasa a las transacciones especulativas y de ayuda a los ciudadanos consistente en un 0,5% "a los capitales especulativos a corto plazo destinada a reducir la volatilidad de esos capitales y las conductas capaces de atracar las divisas o las economías chicas e incluso medianas, las cuales tenían la capacidad de desalentar ese tipo de movimientos" (Eduardo Duhalde).

La aplicación del llamado impuesto Tobin "podría recaudar más de 250.000 millones de dólares, lo que resalta su importancia, teniendo en cuenta que según estimaciones del PNUD, el costo para eliminar las peores formas de pobreza mundial asciende a cerca de 80.000 millones de dólares" (Rappaport).

Otras propuestas de los expositores fueron: "La suspensión del pago de los servicios de la deuda externa hasta tanto sea establecida la legitimidad de la misma" (Rappaport), el llamado a un plebiscito que determine la legitimidad de la deuda y si hay que pagarla, semejante al propuesto por los obispos brasileños (Pérez Esquivel), la protección arancelaria contra el tipo de cambio dentro del marco de la organización multilateral de comercio (Pérez Esquivel), la reducción del déficit fiscal (Calcagno), la lucha contra la evasión (Roberto Aleman) y la salida de las condicionales del Fondo Monetario y el Banco Mundial (Calcagno).

Fuente: ucalp.edu.ar/deuda