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EL TEOREMA DE BAGLINI

El teorema de Baglini lo presentó el autor (Ricardo Baglini, mendocino) como una reflexión cuando era un diputado alfonsinista y se destacaba en el debate  en los debates. Fue en 1986, en la Cámara de Diputados de la Nación. El Congreso nunca cumplió con su deber en este tema y en estos años.

Por Armando Vidal

El llamado “teorema de Baglini” lo expuso su autor, el entonces diputado radical Raúl Baglini, mendocino, durante el largo debate de la deuda externa, en 1986. Posteriores citas de políticos y periodistas lo fueron tergiversando porque por lo general eluden la mención de que se trataba de un legislador oficialista que defendía la gestión de su presidente,  Raúl Alfonsín y que resumió en uno de sus párrafos que el discurso político tenía una directa relación con el poder y la distancia que mediera para alcanzarlo.

En síntesis, Baglini, en su primer discurso de fondo en la Cámara de Diputados y que abriría luego siempre grandes expectativas por sus originales enfoques y estilo de finas ironías, dijo que los planteos de los políticos son directamente proporcionales a las distancias que tienen de llegar al Gobierno. O sea que son mayores las exigencias, durezas y reclamos cuando se está lejos del poder, típico caso de los sectores de izquierda, según se desprendía de la visión del legislador mendocino.

Ese debate transcurrió en una misma sesión que pasaba a cuarto intermedio y volvía a pasar a cuarto intermedio hacia otro día porque la intención del oficialismo era abrir el debate sobre el tema, impulsado por el peronismo renovador, entonces conducido por José Luis Manzano. Debatir no significaba aprobar el proyecto en cuestión, que no era de ley, sino de resolución porque se trataba de crear una comisión investigadora del monto y razones de esa deuda, que ya tenía instalada una denuncia en la Justicia, impulsada por Amado Olmos, un activo peronista con prestigio ganado, desde 1982, en plena dictadura.

Sobre esta causa se pronunciaría el juez Jorge Ballestero, en el año 2000, cuando Olmos ya había fallecido, y a quien el magistrado confirió toda la razón de su planteo.

Ballestero remitió el fallo a las dos Cámaras del Congreso de la Nación para que tomaran nota y produjeran la ley que el juez no tenía motivo por el cual no hubo condena alguna para los responsables de esa deuda, comenzando por José Alfredo Martínez de Hoy, el ministro de Economía del dictador Jorge Rafael Videla.

En 2013, con motivo de cumplirse los treinta años de vigencia -.con sus parches en el camino- del sistema democrático, el editor de Congreso Abierto,  ya retirado de Clarín, fue invitado a conducir un debate ante unas 300 personas en el amplio Salón Azul -el de la formidable araña-, en el que participaron de izquierda a derecha del moderador, Marcelo Stubrin, ex diputado radical, José Luis Manzano -ya en su papel de dueño de medios de comunicación-, y, a la derecha, los senadores Ernesto Sanz, radical y presidente de su bancada, más Miguel Pichetto, peronista y titular del bloque.

La pregunta que los invitados no esperaban fue:

- ¿Por qué no investigaron la deuda externa?

- Porque el gobierno no estaba en condiciones de hacerlo debido al tema militar (juicio a las juntas) y sus consecuencias, respondió en síntesis Stubrin.

- ¿Por qué no lo hizo el peronismo cuando fue gobierno?

- Porque no lo habían hecho los radicales, que marcaron una política de estado, respondió Manzano con una sonrisa.

- ¿Por qué no trataron el pedido del juez Ballestero que pedía una ley para castigar a los gestores y funcionarios de esas deudas cuando fueran deshonestos en su tramitación?

La respuesta fue más burlona que la de Manzano.

- Ah...yo no sabía, ni me enteré, dijo Sánz.