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NI ACCIDENTE, NI ESCÁNDALO

Un desconocido diputado, que ya no lo es, sacudió a la Cámara cuando en una sesión a la distancia apareció en las pantallas del recinto y de todos los que seguían el debate por TV, besando un pecho al descubierto de su mujer. Nadie pensó en un atentado y lo denunció a la Justicia para su investigación. La experiencia en cobertura de escándalos sugiere hacerlo.

Por Armando Vidal

El salteño Juan Emilio Ameri, sin relevancia ni trayectoria política en el peronismo de esa provincia –castigada por los gobiernos peronistas de Juan Carlos Romero y Juan Manuel Urtubey-, parece haber sido contratado para la generación de un bochorno destinado  deslegitimar las sesiones a distancia. Fue el 24 de septiembre.

¿Acaso sería una extrañeza algo así tomando en cuenta el significado de lo que está en juego, en todo lo que concierne al gobierno en el tema de la economía y de la Justicia, sin hablar de la pandemia que impide las sesiones presenciales por lo que ello significa?

Más bien, uno piensa que el desconocido Ameri es un atolondrado que no sabía el riesgo de corría al generar públicamente lo que era propio de una intimidad personal con su pareja. Un agravio a la Cámara, que arrancó de inmediato el enojo del presidente del cuerpo Sergio Massa y un contundente rechazo del bloque del oficialismo que preside Máximo Kirchner y que integraba este desconocido legislador hasta para quienes debían conocerlo.

Luego expresó públicamente su profundo pesar a través de los medios, desmintió que fuera miembro de la barra brava de River Plate invocó a sus tres hijas,  lloró y renunció. Misión cumplida, punto final y a otra cosa.

“Escándalo por una escena sexual en Diputados”, tituló ayer (25/9) La Nación a cinco columnas en tapa de su edición tabloid de la semana, con una foto en la que aparece Carlos Heller, el autor e impulsor del proyecto sobre el aporte de los supermillonarios argentinos, muy resistido por el poder poder e inserta en ella la foto de Ameri besando el pecho descubierto de una mujer sentada sobre sus piernas.

¿Un escándalo de la Cámara? No, lo más lógico es pensar que se trató un enorme ataque a las sesiones remotas dadoque toda la Cámara quedó azorada. Le pasó a todos los miembros que pudieron ver la escena, sin distinciones partidarias. ¿Pensar mal cuando hay tanto en juego como el impuesto a las grandes fortunas? ¿Sería incapaz de hacer algo así la oposición? La oposición, propiamente, no; más bien

Es un hecho para la colección de los historiadores de extrañezas del pasado y,fundamentalmente, es una prueba para la justificación hoy de la falta de garantías y transparencias de las sesiones virtuales como, por ejemplo, la sesión en el Senado del 16 de septiembre que puso en su lugar a los desubicados jueces al servicio del macrismo que hace dos años los trasladó sin aprobación del Senado por no contar con los votos para hacerlo. Previa limpieza de jueces que no le respondían.

Estamos hablando de los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli. Sesión que dio excusa a un recurso judicial para invalidad las sesiones a distancia presentado por los senadores radicales y macristas como se cuenta aparte.

La Cámara de Diputados, en especial, es el campo de operaciones de toda laya, adentro y afuera del recinto.

Desde la acción de diputados indignos capaces de convalidar, cuando no cometer, operaciones realmente escandalosas,  caso del diputrucho, en 1992 y antes, el 5 de abril de 1990, con la sesión de ampliación de miembros de la Corte Suprema, como emplear especímenes de barras bravas para la misma época.

Hoy otras como las denuncias de Cavallo contra Yabrán y los sobornos en el Senado, sin contar las de la Década Infame. Todas en el recinto.

Esta, la de Ameri vino de lejos, como un disparo teledirigido.

Fuente: Radio Gráfica (89.3), programa  De acá para allá, sábados de 12 a 13, emisión del 26/9/2020.