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INVESTIGACIÓN Y POLÉMICAS

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ENTRE EL PERRO O LA COTORRA, EL PERRO

Horacio Verbitsky, el gran periodista, se protege con el misterio, es escurridizo, no se le conoce amigos y suele sorprender con algún tarascón a quien lo aprecia, señal que heredó algo de su temible abuelo, el padre del querible Bernardo. Entre él y Levinas, él, dice Salinas, a quien también mordió.

Por Juan José Salinas

En los años ’80 Horacio Verbitsky fue acusado por Rodolfo Galimberti (que después admitiría, ingresó a comienzos de esa década en la CIA) de lo mismo que lo acusa ahora Gabriel Levinas (haber trabajado para la Fuerza Aérea de la dictadura) más alguna otra cosa, por ejemplo haber participado en la colocación de una bomba en la entrada del Edificio Libertador con el objetivo de matar al general Videla muy poco antes del 24 de marzo de 1976, cuando Videla fue entronizado para dirigir, real o formalmente, el exterminio.

Ya entonces defendí a Verbitsky de aquellas acusaciones en El Porteño, diciendo lo que él no podía decir: que en cualquier caso, haber querido matar al tirano en ciernes no sería en absoluto un demérito sino todo lo contrario.

Esas acusaciones fueron luego retomadas por un montón de tipos vinculados a los servicios de inteligencia de la dictadura.

A principios de los ’90 HV me hizo mucho daño y nos distanciamos.

La paradoja es que yo lo critiqué ácidamente varias veces, incluso aquí, en el Pájaro Rojo, a causa de sus innegables buenas relaciones con Clarín, que ahora lo persigue.

Otra paradoja es que, en el ínterin, y a pesar de estar enemistados, a pedido de su abogado, Carlos Prim, declaré a favor de HV en un juicio en el que un allegado a la Policía Federal quería sacarle dinero… ¡en base a lo que había dicho Levinas! a quien había entrevistado a propósito de la inexistencia de la supuesta Trafic-bomba y la negada existencia del volquete relleno.

Curiosamente, mientras Verbitsky comienza a hablar de estos temas, Levinas guarda silencio.

Verbitsky es, con todos sus defectos y las injusticias que a veces comete, el mejor periodista de este país, y bien puede defenderse solo, pero tampoco está mal poner las cosas en su sitio.

Lo que no puedo dejar de expresar es mi profundo desagrado por la actitud de Levinas, fundador de la revista El Porteño (mi último amor pasional en materia de medios) que parece dispuesto a hacer lo que sea con tal de estar en el candelero y disfrutar de algunas de las prerrogativas de las que goza Jorge Lanata, el mascarón de proa del Grupo.

PS: Levinas me llamó por teléfono hace un par de meses. Quería que yo cargara las tintas sobre mis afrentas y resentimientos con HV, basados en cosas que HV le dijo a sus allegados hace un cuarto de siglo, cosas que transcendieron y me dejaron servido en bandeja para la maledicencia de los mismos que hoy, si pudieran, lo despedazarían a él.

Me negué a hacerlo.

Mis cuitas están en el libro de López Echagüe, en el que HV, con tanta cintura como Nicolino Locche, se defendió diciendo que él no me había impedido entrar en Página/12, algo de lo que yo nunca lo acusé ya que estuvo clarísimo desde un principio que Lanata nunca me iba a llevar consigo pues nos habíamos enfrentado reiteradamente en El Porteño.

PS2: Notas como la última de Verbistky, en la que desenmascaró el doblez esencial del Dr. Moisés Pérez, alías Fayt, se me hace, provocan tsunamis de envidia.

La acusación de Levinas: http://www.clarin.com/politica/Acusan-Horacio-Verbitsky-trabajado-dictadura_0_1359464269.html

La defensa de Verbitsky: http://www.diarioregistrado.com/politica/119657-verbitsky-le-respondio-a-levinas-y-a-lanata–es-un-montaje-de-pies-a-cabeza.html

Título: Horacio Verbitsky. Big Brother. Levinas exhumó viejas acusaciones de Galimberti, il condottiero de la CIA

Fuente: elpajarorojo.com.ar, 19/5/15.

  • Escrito por DsD
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SERVILLETAS BAJO LA MIRADA PÚBLICA

 

El Caso Nisman puso el foco –entre otros temas- en el área de Inteligencia del Estado Nación (Secretaría de Inteligencia –SI-) y la naturaleza de sus relaciones con el gobierno nacional y los distintos sectores de la sociedad. El debate aún no ha concluido.

Algunos dirigentes y periodistas han formulado declaraciones o firmado columnas de opinión aludiendo –entre otros puntos- a la impunidad en democracia que han tenido los espías y/o el gobierno de turno de extraer expedientes de sus archivos secretos, para difundir a través de los medios de comunicación “carpetazos” con datos sensibles de personas o instituciones a las cuales estuvieron espiando. Mauricio Macri, fue el primer dirigente que mencionó en los últimos días el mecanismo del “carpetazo”. Luis Majul aseguró en La Nación que el 2013 sería el año de los “carpetazos”.

Otra forma de entender esa mecánica es la que sugirió Jorge Fontevecchia en 2013: denominar carpetazo cuando algún funcionario u organismo pública le recuerda algo de su pasado y condición a una persona o institución con la cual está debatiendo públicamente. Existe entonces en el periodismo una interpretación bien amplia de lo que antes se denominaba “carpetazo”. Por ejemplo, Perfil asoció en 2015 la difusión de un video de Daniel Scioli a una maniobra de “carpetazo”.

Pero los doce años de existencia de Diario sobre Diarios (DsD), en realidad, no se ha conocido tanto “carpetazos” como se dice públicamente, si limpiamos el concepto y lo alejamos de la simple filtración de datos, videos o fotos a la prensa.

Ni hablar de los comentarios en off que el periodismo publica sin dar ninguna pista de fuente.

Toda maniobra u operación no puede ser denominada como “carpetazo”.

Diario sobre Diarios (DsD) con la única intención de contribuir a ese debate, reedita una Zona Dura que publicara en septiembre de 2006, cuando el diario Página/12 revelara que el dirigente Juan José Álvarez había trabajado en la SIDE entre 1981 y 1984.

El debate periodístico fue por entonces si Página/12 había sido vehículo de una operación de Inteligencia publicando un “carpetazo” o en otros ámbitos lejos de los espías había obtenido una copia del legajo de Álvarez.

Antes de reeditar esta nota, DsD intentó comunicarse sin éxito con Álvarez para saber su opinión seis años después. A continuación, el texto original publicado en septiembre de 2006: 20 de septiembre 2006.- El domingo 10 de septiembre, el diario Página/12 sacudió a la política y al periodismo argentino. Ese día desde su portada reveló que el diputado nacional del PJ, Juan José Álvarez trabajó en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) durante la última dictadura militar. En la bajada de la portada, aseguró que “el ex ministro de Duhalde y actual diputado estrella del grupo ‘El General’ trabajó en la SIDE desde 1981 hasta el fin de la dictadura bajo el ‘nombre de guerra’ de Javier Álzaga. Su ingreso al organismo represivo fue por expresa recomendación del general Albano Harguindeguy, el ministro del Interior de Videla”. La nota la firmó la periodista Victoria Ginzberg y fue acompañada con la publicación de tres facsímiles: la carta de Harguindeguy al entonces titular de la SIDE, el general de división Carlos Alberto Martínez pidiendo por el ingreso del Álvarez al organismo; la tapa de la carpeta del “legajo personal” del diputado y una carta de puño y letra en donde Álvarez explica las razones por las cuales quiso integrarse a la secretaría. En otro pasaje de la nota, señaló que “entre los ‘datos aportados por el postulante’ figura en su legajo que ‘el Sr. Alvarez desea ingresar a este organismo por sentirse identificado con el proceso militar actual’”. La nota consignó que Álvarez “fue una de las primeras voces que acompañaron al ex ministro de Economía Roberto Lavagna” desde el grupo “El General”. El texto de Ginzberg no dijo si intentó consultar a Álvarez sobre la información publicada, ni cómo obtuvo el legajo de la SIDE. Aquellos lectores que hayan seguido la información del caso Alvarez se enfrentaron a varias dificultades. La primera, fue que tendrían que haber leído en dos semanas por lo menos cinco diarios y un semanario (Página/12, Clarín, La Nación, Ambito, el dominical Perfil y la revista Noticias) para poder tener un panorama completo de las diversas lecturas y datos que fueron aportando esos medios. La segunda dificultad fue la toma de posición con respecto a la revelación: como tantos otros temas el caso dividió las aguas tambien en el periodismo. Por ello, el DsD presenta aquí todo lo escrito al respecto para facilitar la lectura y su comprensión. Esta Zona Dura sólo consigna las referencias periodísticas del tema. Ellas son: los datos sobre posibles fuentes de la nota; la decisión editorial de publicar el legajo valorando su aporte periodístico; las interpretaciones sobre una posible operación de prensa y finalmente diversas especulaciones que involucran temas relacionados con la práctica periodística. Por lo tanto, se dejaron de lado las opiniones vertidas por dirigentes políticos, para poder centrarse sólo en las opiniones o informaciones de periodistas o medios de comunicación. El lunes, Página mantiene el tema y sólo Clarín lo “levanta” Al día siguiente de su primicia, es decir el lunes 11, sólo Página mantuvo el tema en portada. Esta vez, con las declaraciones de algunos integrantes de organismos de derechos humanos que salieron a repudiar el pasado de Álvarez. Hablaron Hebe de Bonafini, Nora Cortiñas, Adolfo Pérez Esquivel y el CELS. Ese lunes sólo Clarín se hizo eco de lo publicado por Página, consignando que “no hubo” réplica por parte del diputado. Este diario fue el primero en registrar que fuentes lavagnistas “daban por descontado que el dato lo aportó el Gobierno con clara intención de perjudicar a los peronistas que se atreven a cuestionar al presidente Néstor Kirchner y a enfrentarlo”. En otro párrafo dijo que desde la Casa Rosada “negaron cualquier vínculo con el tema e incluso deslizaron que la carpeta (…) pudo haber salido de la SIDE durante gobiernos anteriores al actual”. En ese párrafo hubo un dato: Clarín fue el primer diario en utilizar el término “carpeta” para referirse al legajo de Alvarez. Alvarez admite y opinan Clarín y Ambito El martes 12, en tanto, todos los diarios consignaron que “Juanjo” Álvarez admitió que la información publicada por Página es cierta. Agregó como matiz en su defensa que era un empleado de jerarquía menor, dijo que fue “una canallada política” y sugirió que detrás de la difusión de su legajo estuvo la mano del Gobierno nacional. En tanto, comenzaron las reacciones desde diversos periodistas y diarios. En Clarín, Gerardo Young (autor del libro “SIDE, la Argentina secreta”, Editorial Planeta 2006), dijo que el contenido de la “carpeta” que publicó Página “o lo entregó la SIDE o algún ex SIDE con prodigiosa visión de futuro lo guardó durante años esperando su oportunidad”. Añadió que “la información que se dio a conocer el fin de semana sobre el diputado Juan José Alvarez sobre su paso por la SIDE de la dictadura, es de una típica carpeta de Inteligencia. Los políticos suelen hablar de ellas en privado, pero los ciudadanos comunes no se enteran de las carpetas hasta que alguna sale a la intemperie y destruye su objetivo. Eso tienen ciertas carpetas: capacidad para destruir, aunque rara vez llegan a hacerse públicas. Es su amenaza la que suele darles sentido”. Ese mismo día, Ambito Financiero publicó una nota sin firma en la que señaló: “Kirchner está ante un problema: su aparato de informaciones fue perforado por la periodista Victoria Ginzberg, autora de la nota (…) Nadie tiene derecho a desconfiar de la pericia de la periodista Ginzberg como investigadora. Pero ¿es posible que haya sido el mismo gobierno el que arrojó sobre el escritorio de Ginzberg, en Página 12, la carpeta de Alvarez? Ojalá, en homenaje al periodismo nacional, Ginzberg sea en tal caso sólo un seudónimo”. La nota de Ambito planteó un dilema que recorrió varias redacciones. Varios periodistas de diversos medios gráficos, consultados por DsD, describieron con sumo respeto a Ginszberg, como una profesional especializada en derechos humanos más cerca de la investigación periodística que de las movidas gubernamentales. Tal vez, por eso el redactor anónimo de Ambito, de entrada, planteó la duda.. Reacciona La Nación El miércoles 13, La Nación se refirió al episodio a través de una columna de Joaquín Morales Solá titulada “El riesgo de una guerra de carpetazos”. Allí el analista se preguntó: “¿Cómo llegó esa información, que refiere a cuestiones secretas del Estado, al conocimiento público?”. Y sostuvo que “es imposible imaginar que en el gobierno de Kirchner, un organismo tan sensible como la SIDE (sólo gobernado por disciplinados vicarios presidenciales) haya decidido por sí mismo ventilar los secretos de la política. La casualidad no existe en estos casos, y menos aún cuando perjudica a un adversario del poder”. Añadió que “La amenaza de ‘carpetazos’ venía serpenteando la política argentina desde antes de las elecciones de octubre último". Contragolpe de Página El jueves 14, Página salió a defender su exclusiva. El periodista de Página/12, Luis Bruschtein firmó una columna en la que señaló que “gran parte de la repercusión mediática sobre la difusión de los antecedentes del diputado Juan José Alvarez fue exactamente eso: discutir la difusión y no los antecedentes, una especie de antiperiodismo”. Añadió –en referencia a Morales Solá, aunque sin nombrarlo-, que “hubo quien habló de ‘carpetazos’, de ‘guerra de carpetazos’. Y muchos periodistas y columnistas se hicieron cargo de esa línea operativa que tiene efectos mucho más nocivos, porque no se trata de negar la veracidad de la información (en cuyo caso no se estaría negando su gravedad), sino de decirle a la sociedad que no es importante que un político de la democracia haya colaborado con los servicios de Inteligencia de la dictadura”. Luego agregó un matiz sobre la información de Álvarez que no todos los que escribieron al respecto tuvieron en cuenta: “El caso es que no se trata de una de esas famosas carpetas, sino de lo opuesto. Porque la información que motivó el artículo de Victoria Ginzberg proviene del legajo personal de Alvarez en la SIDE. No se trata de fomentar el fruto del espionaje sucio, sino de todo lo contrario: se está hablando, en todo caso, de alguien que pudo haberlo hecho. La confusión entre carpetas que provienen del trabajo de espionaje sucio por un lado y de un legajo, por el otro, puede ser producto de la ignorancia o de la mala fe, pero no se trata de lo mismo, por lo menos en este caso”. Clarín y Ámbito vuelven a opinar El viernes 15, Clarín publicó una nota firmada por su editor jefe, Julio Blanck, en la cual señaló: “Hay un dato a tener en cuenta: el kirchnerismo está cebado después de comprobar la efectividad de su ataque contra Alvarez. La difusión de su condición de funcionario de la SIDE desde 1981 a 1984, junto a la recomendación del entonces ministro del Interior, general Albano Harguindeguy, para que le den el puesto, lo demolieron políticamente y paralizaron a la oposición”. Añadió que “las protestas del Gobierno respecto a que no tuvo nada que ver con la difusión del caso Alvarez suenan pueriles, casi ofensivas. Por cierto, admitir lo contrario sería admitir un delito, porque la información sobre los organismos de inteligencia es secreta por su propia naturaleza. Y nadie está obligado a declarar en su contra. Pero las huellas kirchneristas están impresas en todo el procedimiento”. Un párrafo más abajo indicó que “la versión recogida por Clarín en fuentes oficialistas es que la aparición de la carpeta de Alvarez fue fortuita y derivó de un pedido del juez federal Norberto Oyarbide para que le remitan expedientes en los que estuviese involucrado el general Harguindeguy, hombre fuerte de la dictadura en los años de plomo. Oyarbide acaba de anular un indulto en favor de Harguindeguy, Jorge Rafael Videla y Alfredo Martínez de Hoz, y reabrió la investigación por el secuestro de dos empresarios. Al recolectar esos papeles, los agentes de la SIDE kirchnerista habrían encontrado la carta con la recomendación del general para que Alvarez fuese conchabado en 1981. Después sobrevino la decisión política”. Por último, aseguró que “la entrega de los antecedentes de Alvarez en la SIDE para su difusión en la prensa es una de esas jugadas con las que los políticos se han amenazado desde siempre, sin cumplir nunca la amenaza”. Ese mismo día, el dueño de Ambito, Julio Ramos opinó que “la sensación es que perdió Alvarez, perdió la oposición, le dieron una estocada a Roberto Lavagna -que, obligado, salió con corrección a defenderlo-, quedaron todos preavisados de que no hay ley que se respete hoy si conviene hacer circular una ‘carpeta’, vía el boletín oficial político que es Página/12, que sirva a los intereses políticos del oficialismo”. Añadió que “el ‘carpeteo’ siempre ha sido una amenaza en la Argentina. Se habló siempre de los pagos de la SIDE a periodistas pero, si fueran ciertos, no se los difunde, se los usa como arma de captación. Claro, en el caso de quien esto escribe sabe que tendrá su carpeta, como la mayoría de los que se destacan en algo, pero tiene la certeza de que está limpia, salvo mentiras fácil de refutar, y que por tanto puede expresarse libremente”. Página insiste El sábado 16, Página insistió con sus argumentos a través de una contratapa firmada por la editora de Espectáculos, Sandra Russo, titulada “Basura”. Allí señaló que “la revelación de que Juan José Alvarez fue agente de la SIDE durante la dictadura, y que fue incorporado a ese organismo recomendado por el ex general Albano Harguindeguy, sigue rebotando de un modo curioso en la clase política. Absorbidos por su propio juego electoral, se limitan a traducir los hechos a una sola lengua, a un solo dialecto, el único que parecen entender: se saltean a Alvarez-agente de la SIDE y avanzan directamente sobre el mecanismo que hizo que esa verdad saltara a la luz pública”. En otro párrafo añadió que “uno no es ingenuo, y no ignora que esta revelación viene de la mano de una coyuntura política, y si hay algo indignante es que sean las coyunturas las que hagan salir a flote estas cosas, y no la sencilla práctica democrática, que también supondría (ay, los potenciales) un ánimo filtrador de trazos gruesos y pasados bochornosos. Pero en fin, si es la coyuntura política la que nos hace saber que Juan José Alvarez, ese duhaldista hábil y especialista en seguridad, se entrenó sobre este tema en los despachos tenebrosos de la SIDE de la dictadura, deberemos concluir que la democracia por sí sola no alcanza para filtrar la roña, pero que al menos nos ofrece las coyunturas políticas, en las que saltan los fusibles y puede verse en lo oscuro”. Se suma Noticias La edición de Noticias del sábado 16 incluyó una nota titulada “La guerra de las carpetas”. Allí, Franco Lindner afirmó que la “carpeta” de Álvarez “pasó por varios oficinas de la Casa Rosada –incluida la del Presidente y la del Jefe de Gabinete, Alberto Fernández- antes de llegar a Página/12, vía Martín Granovsky, ex periodista de ese diario y hoy titular de la agencia oficial Télam”. Añadió que “en la operación además participó otro viejo conocido de Granovsky, Fernando Pocino, uno de los directores de la SIDE. Dijo que eso se lo confió “un secretario de Estado que dice no compartir la metodología empleada”. Llegó el domingo: escribieron Verbitsky, Lanata, Eliaschev y Van der Kooy El domingo 17, varios diarios dedicaron nuevamente páginas para analizar o dar información sobre el “Caso Álvarez”. En Página/12, Horacio Verbitsky comparó la repercusión del “Caso Alvarez” con la confesión del escritor Günther Grass de haber sido miembro de las SS en la Alemania nazi. Dijo que el reproche de Álvarez hacia Página/12 fue “no haberlo consultado con anterioridad a la publicación, para que él pudiera hablar antes con su familia” y se preguntó “¿No tuvo tiempo suficiente en los 25 años que mediaron entre su ingreso y la publicación de la historia?”. En otro párrafo analiza algunas posibilidades sobre el origen de la información publicada. Dijo: “Alvarez y en general todos los grupos opositores dan por sentado que la difusión fue un acto del gobierno. Es obvio que se trata del principal sospechoso. Sin embargo, fuentes oficiales sugieren que los secretarios de inteligencia de los anteriores gobiernos se llevaron copia de muchos legajos, como forma de autodefensa. También dicen que durante la gestión de Fernando de Santibañes se privatizó la informatización de esos legajos, lo cual podría ser el origen de la filtración. Otra alternativa que se insinúa desde despachos oficiales es la de una venganza de cuadros policiales, de la bonaerense o la Federal, que tienen acceso a los legajos. Una buena historia de detectives requeriría también una motivación, que a este caso le falta: ¿Qué razones tendrían Juan Bautista Yofre, Hugo Anzorreguy, De Santibañes, Carlos Becerra o Miguel Toma, para salpicar a Alvarez, si todos ellos ven en la coalición que trata de armar Lavagna la única esperanza de librarse del abominado Kirchner? La hipótesis de la represalia policial parece de una baja probabilidad”. En tanto, en el panorama político de Clarín, Eduardo van der Kooy no tuvo dudas sobre una maniobra del Gobierno. Señaló que “la carpeta que involucró a Alvarez salió de una Dirección Especial, con medidas de seguridad estrictas, a la cual no accede cualquiera. El diputado portaba en ese momento una doble filiación. El resto de las carpetas están en otros lugares de la dependencia y con clasificaciones diferentes”. Luego se preguntó: “¿Cómo pudo salir de la SIDE burlando el control de las autoridades?” y respondió: “Los máximos responsables son dos hombres que provienen de la Patagonia. El ex gobernador de Santa Cruz, Héctor Icazuriaga, de buena reputación, oficia de jefe. La espada política es, sin embargo, Francisco Larcher. Ambos tienen una directa vinculación con Kirchner”. Añadió un párrafo en el que especuló con distintas hipótesis: “Alberto Mazzino, el actual director de Análisis de la SIDE, es el único funcionario que en los comienzos de los 80 compartió las oficinas con Alvarez. En esa época estaba también Jaime Stiusso, el director de Operaciones. La divulgación de su foto le valió un proceso judicial al ex ministro Gustavo Beliz. Pero la oposición insiste con la presencia de un grupo de ex policías de Santa Cruz que estarían actuando también en el organismo. Añaden otro dato: habría pasado por allí a comienzos del 2005 Wilfredo Roque. Roque volvió a ser jefe de Policía de Santa Cruz tras la renuncia del gobernador Sergio Acevedo. Lo había sido entre 1991 y 2003. Tuvo, además, un interinato en la delegación de la SIDE en Río Gallegos”. Finalizó preguntándose: “¿Fue el Gobierno responsable de esa filtración? Lo fue porque las carpetas salieron de la SIDE”. Ese mismo día en el dominical Perfil, Jorge Lanata, hizo un extenso relato sobre cómo habría llegado esa información a Página y por qué la habría firmado Victoria Ginzberg. Dijo que “en la tarde del sábado 9 de septiembre, Ernesto Tiffenberg, encargado de Página/12, recorrió la redacción como un calesitero con la sortija en la mano. Tenía, precisamente, uno de los premios más preciados: la carpeta original de la SIDE con los antecedentes de Juanjo Alvarez”. Según Lanata “la carpeta llegó al diario a través de Martín Granovsky, quien fue secretario de Redacción del matutino y es hoy presidente de la agencia oficial de noticias Télam. Diversas fuentes coinciden en señalar a Fernando Pocino, director de Reunión Interior de la SIDE y amigo de Granovsky, como el lector que tomó prestada la carpeta de la biblioteca circulante de la SIDE”. Luego añadió lo que “Tiffenberg buscaba era un redactor dispuesto a poner su firma en una nota que no había conseguido y que reconocía un origen poco claro. Dicen que le ofreció la carpeta a Susana Viau. Susana –una talentosa redactora, parte de la ‘vieja guardia’ de Página/12– declinó la sortija. Victoria Ginzberg aceptó la carpeta y puso su firma en una información que nunca llegó a investigar y que, como buen paquete, venía cerrado y con papel regalo”. En el mismo matutino, José Ricardo Eliaschev señaló que "entre los casi 9.000 caracteres que dedicó a la 'revelación' el diario Página/12, no hay una sola mención que les permita a sus lectores saber cómo llegó a reunir la información que le daría sustento a su peculiar ‘exclusiva’, la denuncia de que Juan José Alvarez perteneció a la SIDE, de 1981 a 1984". Y afirmó: “El fusilamiento mediático de Alvarez no fue, sin embargo, una hazaña del periodismo de investigación, sino apenas el resultado de un nuevo paso de las autoridades en la gravísima escalada mediante la cual el Gobierno sigue expresando su intención de valerse de todos los recursos posibles para mantener y acrecentar su poder”. Añadió que “el legajo de Juan José Alvarez, (a) Javier Alzaga, como agente de la Secretaría de Inteligencia de Estado hace 25 años fue evidentemente entregado al diario y por eso el día de su edición este medio nada dijo de los orígenes del logro: sencillamente, es imposible que la fuente haya sido otra que el gobierno de Néstor Kirchner”. Otra hipótesis de Página, un dato de Ambito y un editorial de La Nación El lunes 18, Página/12 publicó una nota de Eduardo Tagliaferro en la que por primera vez el diario autor de la revelación esbozaba una posible hipótesis, aunque puesta en boca de los diputados de la comisión bicameral de seguimiento de los organismos de inteligencia. Señaló que “los aires privatistas en la SIDE fueron la impronta que le grabó Fernando de Santibañes. Cuando el ex banquero cesanteó a más de mil espías, recurrió a los servicios de la consultora que integraban Maika Palacios y el abogado Mario Bissoni para asesorarlo. Con la venia de De Santibañes estos dos consultores tuvieron acceso a todos los legajos que se encuentran en la casa de los espías. No son inocentes los diputados del oficialismo cuando recuerdan estos hechos”. El martes, en tanto, Ambito publicó una nota sin firma en la que añadió un dato a la información de Tagliaferro. Dijo que “en cuanto a su compañera Ginzberg, el periodista supone que la información se la pueden haber dado dos asesores de De Santibañes que tuvieron que ver con la reestructuración de personal que llevó a adelante ese secretario de Inteligencia. Son Maika Palacios y Mario Bissoni. Curioso: Tagliaferro no menciona al agente de la SIDE que trabajó con esos dos profesionales para hacer la purga sobre sus compañeros de trabajo, Fernando Pocino. Ese dato también lo trajo Lanata (el domingo en Perfil), al decir que a este empleado lo mandaron a Chile por razones de seguridad”. Ese mismo martes, La Nación publicó un editorial titulado “Pasado, presente y futuro de la SIDE”. Allí señaló que “pocas dudas caben de que la información -por el acopio de documentación brindada por el medio periodístico que la dio a conocer- tiene que haber salido de empleados o ex empleados de la Secretaría de Inteligencia” y agregó que “son los actuales responsables de la Secretaría de Inteligencia quienes deberían dar explicaciones sobre esta filtración de información secreta e investigar cómo pudo producirse”. Susana Viau desmiente a Lanata En su nota del domingo 17 de septiembre, Jorge Lanata señaló en Perfil que el “encargado de Página/12”, Ernesto Tiffenberg le entregó a la periodista del diario Susana Viau la “carpeta” con los antecedentes del diputado Juan José Álvarez. Agregó también que Viau se negó a publicarla y por ello, se la dieron a Victoria Ginzberg. El domingo 24, a través de una carta de lectores en Perfil, Viau desmintió esos datos. Señaló que “la verdad pura y dura es que jamás tuve acceso al legajo de J.J. Álvarez, que el director de Página/12 nunca me ofreció escribir el artículo de marras y que el sábado 9 (fecha en que Lanata ubica la hipotética situación) yo no estaba en la redacción sino en mi casa”. Agregó: “Me sorprende –y malamente, debo confesarlo- que Lanata, con quien he trabajado largo tiempo, no se haya contactado conmigo para conocer mi versión” y dijo que “esa es la conducta que aconsejan todos los manuales de periodismo”. Al admitir su error en la respuesta, Lanata señaló que “dos fuentes del propio diario (Página) nos afirmaron lo contrario, pero es obvio que la información respecto de Viau estaba equivocada”. Y se quejó porque “Viau se preocupe por aclarar su situación personal y no diga una sola línea sobre la Operación Juanjo en general, algo que sus lectores merecerían saber”. A modo de conclusión Todas las opiniones son válidas. Y más aquellas que intentan aportar algunos datos sobre los hechos ocurridos. Pero el cruce de opiniones llega después de tres años y medio de la administración Kirchner.

Es decir, las opiniones parecen surgir de posicionamientos previos: todo lo impregna el medio de comunicación desde el cual se opina, según este a favor o en contra - en términos generales - del actual gobierno nacional. Es una verdadera brecha. Esta distancia impide en algunos casos una valoración justa de la denuncia de Página/12. O bien, el intento de eludir la discusión de técnica periodística, para valorar sólo el aporte informativo.

O al revés, el intento de descalificar a un medio, sin tomarse el trabajo de explicar qué es lo que pasó.

Así los lectores – que deberían ocupar un lugar supremo como destinatarios de la tarea periodística – quedan expuestos a formar una opinión personal sobre el tema, por cierto, demasiado liviana: o se está a favor o se está en contra.

Volanta, título y bajada: / A proposito del Caso Nisman/ Carpetazo o legajo/ Las consecuencias en el área de Inteligencia derivadas del Caso Nisman hace debatir al periodismo sobre el rol de los “espías” con distintos sectores de la sociedad. Hubo pocas menciones al periodismo y los “servicios” de Inteligencia. Algunos recordaron el “carpetazo” como una forma de operar a través de los medios de comunicación. Diario sobre Diarios (DsD) reedita la Zona Dura que publicara en 2006 a partir de la revelación de Página/12, que demostró que el dirigente Juan José Álvarez había trabajado en la SIDE entre 1981 y 1984. Por entonces el debate fue si lo publicado por la periodista Victoria Ginzberg era resultado de un “carpetazo”. La explicación de Página. Que opinaron Young, Morales Solá, Blanck, Lanata, Ramos, Verbitsky, entre otros

Fuente: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo./Zona Dura, 12/2/15

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RADIOGRAFÍA DE CLARÍN

Adelanto de un libro, que el editor todavía no leyó, sobre la historia del más importante diario argentino. Este capítulo trata de lo que acontecía en esa redacción hace cuarenta años, con el foco, en primer plano, en Horacio Verbitsky, algo más que un periodista, hoy muy conocido y, por primera vez, jugando en la defensa contra atacantes oportunistas. Al final, una acotación.

Por Martín Sivak

Horacio Verbitsky entró en el diario de la señora de Noble en 1972 por una decisión de Rogelio Frigerio, quien controló el diario entre 1969 y 1982, y salió dos años después por una orden de Mario Eduardo Firmenich. Durante ese período, ingresó a Montoneros, asesoró a Héctor J. Cámpora, cubrió Política para Clarín y tuvo una feroz pelea con Félix Luna que forzó la renuncia del historiador al diario.

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DE AQUEL NIÑO QUE JUGABA EN OTRO CLARÏN

Libros, diarios, ciertas causas, compañeros, amigos y redacciones unen, además del lazo de sangre, al editor con el firmante de esta nota. Comenta el libro de Martín Sivak sobre Clarín y lo hace partiendo de sus propios recuerdos  de chico cuando el gran diario argentino era realmente otro.

Por Emiliano Vidal

Es la penúltima semana de junio de 2013 tomé el libro Clarín, el gran diario argentino, una historia de Martín Sivak y lo leí con la memoria de un niño de menos de diez años en esa redacción que fue para mí lo que el local del sindicato de los obreros textiles del abuelo fue para mi padre.

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DENUNCIA CONTRA PÁGINA /12

En el diario en el que se destaca el columnista Horacio Verbitsky, presidente del CELS, y habitual defensor de periodistas, adquiere particular gravedad la denuncia contra la empresa por parte de la comisión interna, en defensa del periodista Darío Aranda. Un caso de represalia y censura.

La Comisión Interna de Página/12 difundió ayer (NdE: 11/12/12) una declaración sobre “una represalia que pese a nuestro esfuerzo no pudimos revertir” contra el periodista Darío Aranda.

El comunicado, firmado por Fernando Dondero, Carlos Rodríguez, Ana Paoletti y Diego Martínez, denunció la censura de dos notas de Aranda en noviembre del año pasado.

Pese al pedido de la Comisión, a partir de entonces se fijó que los colaboradores podrían publicar hasta dos notas por mes de 70 líneas cada una, cuando eran publicadas de cuatro a seis incluyendo dobles páginas y tapas.

Además, autoridades del diario impidieron que las mismas fueran escritas desde el lugar de los hechos, “sello distintivo” del trabajo de Aranda.

Por último, los temas vinculados a extractivismo, campesinos e indígenas, cubiertos por el periodista desde 2004, fueron “derivados sistemáticamente” a compañeros pasantes.

“Esta situación no sólo atenta contra el trabajo de Darío y contra la calidad de Página /12: también afecta los ingresos de nuestro compañero, que pasó de escribir hasta seis notas mensuales a dos 'notas B' y durante el último semestre cobró en promedio apenas 300 pesos” expresó la Comisión.

En ese sentido, denunció que nadie en la empresa asumió la responsabilidad ante la represalia y apuntó contra el jefe de la sección Sociedad, Andrés Osojnik.

“Casualidad” y “criterios periodísticos” fueron las razones esgrimidas por las autoridades de Página/12 como respuesta al tope de notas aplicado.

La Comisión Interna concluyó que no se trata sólo de una represalia sino también de “un ataque a la libertad de expresión”.

Vale recordar que las dos notas “alteradas” sin el consentimiento de Aranda trataban el asesinato de Cristian Ferreyra, militante del Mocase-Vía campesina, en Santiago del Estero, según relevó el DsD el 23 de noviembre de 2011 (ver Actualidad).

Al día siguiente, la asamblea de Página/12 calificó como “censura” la modificación de los artículos periodísticos que contenían críticas a Gerardo Zamora, gobernador alineado con el Gobierno nacional.

El episodio fue denunciado en su momento por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA).

Por último, cabe señalar que el pasado 1 de diciembre se realizó la primera reunión de colaboradores de medios de prensa convocada por el Colectivo de Colaboradores de Página/12.

Título: Denunciaron “represalia” contra Darío Aranda

Fuente: DsD, 12/12/12