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MONDY EICHELBAUM, EL CINE, LA POESÍA, LA VIDA

Periodistas y escritores los tres, todo indica que el más ocurrente y atrevido de los Eichelbaum fue Edmundo, el hijo de Samuel y el padre de Carlos. El padre encabezó el capítulo judío de la integración con obras famosas como Un guapo del 900 y el hijo se identificó por su militancia social. Mondy, crítico de cine y poeta, tuvo esta despedida en París. 

Por Clarín

Para los irlandeses la única diferencia entre un funeral y una fiesta de casamiento es que falta uno. El periodista y crítico teatral Edmundo Mondy Eichelbaum se hubiera reido con la idea pero así fue el homenaje de sus amigos en la Embajada argentina en París para celebrar su partida.

Una tangueada con vino tinto, poemas, risas, lágrimas y música de Buenos Aires. Bandoneón, violines, guitarras y un dos por cuatro bailado por dos jóvenes que podrían haber sido sus nietos recordaron con ternura y alegría a uno de los más prestigiosos y cultos periodistas argentinos, que murió en París, el pasado 13 de abril a los 80 años y hoy descansa en Pere Lachaise.

Más de setenta amigos llegaron a la biblioteca Jorge Luis Borges, en el primer piso del petit hotel de la Rue Cimarosa.

Con un fonde de tango a bandoneón, guitarras y violines, en un hemiciclo se sentaron Esther, su mujer, su hija Mariana, su hijo, el periodista Carlos Eichelbaum, la directora de cine Nelly Kaplan, tangueros, exiliados, poetas, traductores, y todos los que habían conocido su generosidad y su creatividad durante 20 años en Francia.

Mondy miraba la escena desde unas fotos abrochadas sobre un terciopelo, que marcaban sus diferentes períodos estéticos.

Dos candelabros de plata encendidos y rodeados de rododendros rosados completaban un marco estético que él hubiese aprobado. Esa biblioteca era casi su escritorio personal.

El salón morisco de la Embajada argentina había sido el refugio intelectual de Mondy en París, cuando fichó y organizó uno a uno los libros que hoy la componen.

"Mondy vino a verme preguntándome por un trabajo" contó el embajador argentino en París, Archibaldo Lanús."Había algún dinero para organizar la biblioteca y no había nadie mejor que él para esa tarea. Pidió un escritorio, una computadora y se instaló. Pasaban los meses y Mondy seguía ahí. Un día descubrimos el misterio: los leía a todos, con su curiosidad intelectual inacabable".

Hijo de Samuel Eichelbaum, el padre del teatro judío argentino e íntimo amigo de Carlos Gardel, Mondy creció entre el tango, los cabaret, los estudios de derecho hasta que se recibió de escribano, su amor por el cine, el teatro y la poesía.

 "Lo recuerdo como un gran señor. Cuando conversaba sobre el país, era un patriota. Cuando hablaba del mundo, era un erudito. Vivió celebrando la vida, acompañado siempre de una luminosidad" describió el embajador Lanús, uno de sus queridos amigos.

Eichelbaum llegó a París ya mayor, cuando había cumplido 60 años y después de haber sido corresponsal del diario El Mundo en la década del 60.

Título y bajada: Un referente de la cultura argentina/ Una “tangueada” para despedir a Eichelbaum

Fuente: Clarín, sección Sociedad, 28/4/04.