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TEO HABLA DE DANIEL, HIJO DEL PELADO SANTORO

El periodismo tiene muchos buenos ejemplos en sus trabajadores. Aquí un viejo escriba elogia a un periodista consagrado, Daniel Santoro, cuya  investigación en Clarín condujo a la condena judicial de Menem por el contrabando de armas. Ocasión para hablar de un delegado gremial, su papá.

Por Teódulo Domínguez

Hace dieciocho años Daniel Santoro inició la publicación de una gravísima denuncia sobre contrabando de armas que el 8 de marzo culminó con la condena a Carlos Menem, ex presidente de la Nación.

La nota que publicó (clarin.com) en el medio donde se gana la vida debe ser leída por aquellos que –por muy diversos motivos- no se enteraron sobre el rol importantísimo que jugó un periodista. La condena alcanza, además, a todos los funcionarios que acompañaron a Menen en este grave delito.

La tenacidad de Santoro, su convicción y sentido del deber al encarar la investigación, es un ejemplo que debería ser muy tenido en cuenta por los estudiantes de periodismo del país y el extranjero.

Santoro mismo es un graduado en Periodismo en La Plata y esta condición representa un fuerte estímulo para sus colegas actuales. Es aconsejable una fuerte reflexión sobre un caso más de altísimo riesgo, que a muchos periodistas les ha costado la vida en distintos países, mientras otros sufren encierros y torturas en cárceles de criminales dictaduras por ejercer su profesión sin claudicaciones.

No se sabe, de aquí en más, en qué terminará esta condena. Inclusive, la experiencia en nuestro campo señala que la ley es una tela de araña para atrapar a pobres y débiles, y que los cultores del Poder la atraviesan tanta veces como se lo proponen, siempre con la ayuda de sus cómplices, dentro y fuera del Gobierno.

Pero esta ya no es tarea de Daniel Santoro. Lo suyo cerró con la decisión de la Justicia al invalidar un fallo anterior y reemplazarlo por una condena trascendente. Lo suyo, después de 18 años se ha convertido en un clásico de la investigación periodística, en un gran éxito editorial y, muy especialmente, en un gratificante ejemplo profesional. Mucho me complace destacarlo.

Y ahora, la nota de Santoro.

 Fuente: Clarín, 8/3/13.

 Título: Una espera de 18 años y una apuesta al periodismo profesional

Por Daniel Santoro

Después de que Clarín inició hace 18 años una investigación sobre la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia, hoy se conoció la primera condena judicial al ex presidente Carlos Menem y al ex ministro de Defensa Oscar Camilión.

Mi trabajo y el resto de los compañeros del diario que me ayudaron pasaron por un sin fin de obstáculos. Me amenazaron de muerte, el abogado de uno de los sospechosos me ofreció 50 mil dólares para que dejara de investigar y hasta me hicieron un juicio penal por violación de secretos del estado.

En ese 1995 cuando Menem era reelecto con casi el 50 por ciento de los votos y otros medios miraban para el costado, la empresa en la que trabajo rechazó las presiones del Gobierno y me respaldó en todo. Y cientos de lectores del diario me apoyaban todos los días con un llamado telefónico, un mensaje o un saludo.

Son momentos de la vida de un periodista que no se olvidan. Después vino el premio internacional Rey de España y el reconocimiento de que la investigación periodística puede aportar a la justicia y por lo tanto a la calidad de la democracia.

La condena a Menem la decidió la Cámara Nacional de Casación Penal pero la causa se abrió en base a la investigación de Clarín, a la valentía del doctor Ricardo Monner Sans que fue el primero en hacer una denuncia ante la Justicia y al trabajo del fiscal Carlos Stornelli y del ex juez Jorge Urso.

Los periodistas no somos jueces ni fiscales. Nuestro trabajo es poner los hechos bajo la luz de la opinión pública, a pesar de que no le guste a los gobiernos de turno. Lo fue en 1995 y lo es ahora a pesar que desde el oficialismo demonizan el trabajo de los periodistas profesionales y honestos que trabajamos en empresas privadas.

Por eso hoy siento una inmensa satisfacción profesional y otra señal de que los que elegimos esta profesión para aproximarnos a la verdad ejercemos el mejor oficio del mundo como dice Gabriel García Márquez.

NdE: En 1964, Daniel Santoro tenía seis años cuando Teódulo Dominguez era compañero del padre, el Pelado Santoro. Trabajaban en la sección Contabilidad de Segba, en el edificio de Defensa y Belgrano. Al salir del servicio militar, llegó al lugar ese mismo año un estudiante de periodismo que tuvo en Domínguez un maestro del oficio y en el Pelado, el ejemplo de un gremialista respetado y querido. Teódulo Domínguez fue periodista en varios medios, entre ellos La Nación y Clarín y continúa siéndolo desde su atalaya de Villa Elisa, Santoro, estrella del diario de Noble, logró el Premio Rey de España por su investigación y el editor que aquí recuerda a ambos, lo mismo que al Pelado Santoro –hoy, otro canto a la vida como Teódulo - es aquel estudiante.