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CUANDO LOS PERUCAS SE HICIERON PERIODISTAS

Ex senador nacional, ex diputado nacional,  constituyente en la reforma de 1994, referente insoslayable de la renovación peronista,  el autor  escribe sobre la prensa peronista en tiempos de resistencias y persecuciones en base a un detallado trabajo del periodista Miguel A. Moyano Laissué. 

Por Oraldo Britos

En los últimos tiempos con justa razón, se viene planteando un tema sumamente importante en la vida del hombre, la Libertad de Prensa, que compartimos totalmente, sin dejar de reconocer algunos desaciertos cometidos por funcionarios del peronismo en los distintos periodos que le tocó gobernar. Pero hay mucho para decir y lo diremos.

Por ejemplo, dejar en claro que quienes circunstancialmente hoy conducen el país, no tienen nada que los una a nuestro movimiento y menos a la doctrina peronista. Sólo que a veces por conveniencias políticas buscan refugiarse bajo los nombres de Perón o Evita, mientras trascienden hechos repudiables que no se compadecen con los valores que nos enseñaron nuestros líderes.

Esto ha motivado esta humilde participación en el debate público que se viene dando por el motivo más arriba señalado y lo hago con la sana pasión que mis años de militancia me señalan, comentando un destacado e histórico antecedente que continuación detallaré.

Después de la caída del General Perón en setiembre de 1955, aparece la denominada Resistencia Peronista conformada en principio por trabajadores agradecidos que actuaron desorganizadamente y luego, día a día, fueron acumulando las fuerzas suficientes para sostener su lucha. Ello les permitió construir una sólida organización en la clandestinidad, en muchos casos sin conocerse entre los principales actores. Poseían a la vez una fervorosa y apasionada militancia surgida de una doctrina que no abandonarían jamás, levantando con firmeza sus banderas. Y así pudieron atrincherarse para no entregar las conquistas y reivindicaciones logradas desde 1943 en adelante, como también exigir la presencia de sulLíder en nuestra querida Patria.

Pero no solo con tiza y carbón nos podíamos comunicar. Surgieron los periódicos en la clandestinidad -luego, diarios en tiempos posibles- escritos en algunos casos por periodistas o intelectuales peronistas y en otros por voluntariosos trabajadores que expresaban nuestros pensamientos juntos con las esperanzas que nunca supimos perder, por cuanto la dictadura militar mediante el decreto 4161 del 5 de marzo de 1956 pretendió silenciar al pueblo de la República. Lo firmaban Aramburu, Rojas, Busso, Podestá Costa, Landaburo, Migone, Dell Oro Maine, Martínez, Ygartúa, Mendiondo, Bonet, Blanco, Mercier, Alsogaray, Llamazares, Alizón García, Hartung y Krause.

En mi viejo archivo han quedado nombres de aquella prensa y también de los valientes periodistas que responsablemente pusieron sin dobleces o temor alguno sus firmas en el material que hacían conocer.

Resalto  la importancia que adquiere este documento -una cantidad trascendente de medios que surgieron desde 1955 hasta el retorno definitivo del General Perón-  y asumo la responsabilidad por temer omitir a algunos títulos y nombres que llenaron de orgullo la historia política de la Argentina, que un viejo periodista, llamado Miguel A. Moyano Laissué, supo recoger en gran parte. Un material que deseo transcribir para las nuevas generaciones.

Por lo tanto pasemos vista por esos medios:

De Frente, director Dr. John William Cooke

Debate, directores Comité de Redacción Resistencia, Chaco

El 45, director Dr. Arturo Jauretche

– Norte, director Alberto Manuel Campos

 – El Doctrinario, director Hugo Ferraro Sarlinga

Voz Peronista, director Héctor Rodolfo Gringoli

 – El Grasita, director Enrique Oliva (Juan Grasa) o (Francois Lepot)

El Descamisado, director Manfredo Sawady

La Argentina, directora Nora Lagos

Doctrina, director José Rubén García Marín

Renovación, director Tomás Farías

Federalista, Dr. José Antonio Guemes

Tres Banderas, director Bernardo Iturraspe

Compañeros, director Emilio Castelar

Bandera Popular, directores Equipo de Redacción

Palabra Argentina, director Alejandro Olmos

PERO…Que dice El Pueblo, director Aldo Paciello

Palabra Prohibida, director Dr. Luis Sobrino Aranda

 – Rebeldía, director Manuel E. Bustos Núñez

– El Guerrillero, director Rodolfo Rodríguez

 – Nueva Argentina, dDirector Alberto Armesto

 – Batalla, director Héctor Tristán

Línea Dura, directora María Granata

Trinchera, directores Mesa Juvenil Peronista

 – Patria Libre,  directores Susana Valle y Fernando García Costa

 – Retorno, director José Constantino Barro

Rebelión, director Juan Manuel Buzeta

 – Retorno 2ª época, director Pedro Michelin

 – Azul y Blanco, director Enrique Giberti

 – El Puente, director Antonio Valerga, posteriormente Lucía Valerga

 – Mayoría, director Tulio Jacovella

Justicialismo, director Amado Olmos

De Regreso, director Luis Rodrigo

 – Santo y Seña, director José María Laplacette

 – Tres Banderas, director Fernando García Della Costa

Recuperación,  Director Américo Barrios

Huella, director Dr. Pedro E. Michelin,

A estos medios debemos de sumar cientos de folletos y volantes que anónimamente sirvieron con lealtad e la lucha llevada a cabo por la Resistencia peronista.

* El mensaje del autor

Laissué en su mensaje final nos dice que el “Periodismo Peronista de la Resistencia, entre los años 1955 s 1972, nació sobre la violencia ejercida, estaba en primer lugar la confrontación en el campo de las ideas que fue decisiva en aquellos años. Y en este amplio espacio la victoria fue del peronismo. De no haber sido así, difícilmente hubiera sido posible el retorno de Perón".

Corresponde, por la larga transcripción de tan valioso material documental, que sea el propio Laissué el que hable a través de su obra.

Fue el esfuerzo incesante y siempre renovado de un numeroso abanico de talentos, muchos de los cuales ya tenían sólida presencia intelectual, que asumió el desafío editando páginas y páginas de talentosa y porfiada lealtad a los principios Doctrinarios del Justicialismo y su trilogía de Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social.

Los periódicos se editaban clandestinamente en los talleres gráficos, solventándose los costos reuniendo trabajosamente cada peso, cuando no las monedas necesarias y en conciencia de que el Decreto 4161/56 era el dictado de segura prisión sin derecho a defensa.

Muchas, demasiadas veces, las ediciones eran secuestradas no bien estaban impresas y eran detenidos Director y colaboradores, si carecían de tiempo para ocultarse o en caso extremo exilarse en algún país vecino. Nadie iba más lejos, en cuanto a geografía, porque el instinto de tierra era profundo y la lealtad a los comunes ideales les exigía cercanía física para seguir contribuyendo al sostenimiento del mensaje.

Hacía años que las Naciones Unidas habían proclamado solemnemente el capítulo de “Los Derechos Humanos”, existían agencias internacionales que actuaban en la vigilancia y ejecución de los mencionados derechos, pero curiosamente en forma callada o explicita avalaban todas las formas de agresión al peronismo.

Y un dato que no es menor, no hubo dirigente o militante del Movimiento Peronista que pensara siquiera en recabar auxilio a los organismos internacionales o que solicitara la intervención de otros Estados en los asuntos internos de nuestro país.

Todo era cuestión exclusiva de nosotros, los argentinos y cuando uno o más periódicos eran clausurados, inmediatamente surgían dos o tres por cada uno de ellos, impresos en gelatina panto gráfica, en mimeógrafo, en rotaprint o en talleres con topografía de plomo e impreso en vetustas planas.

A los efectos que pudiera tener esto para los estudiantes de periodismo y los lectores en general, ubicamos una referencia histórica de cada medio incluyendo datos técnicos.

Otro aspecto notable de la prensa peronista fue su común sentido educativo en temas históricos, políticos, económicos, sociales e internacionales. Y además revelaron una excepcional capacidad para penetrar en los entre pliegues de los sucesivos gobiernos, que publicaban en las célebres “columnas de chimentos” que trastornaba a los más encumbrados funcionarios de los gobiernos de turno. Y se difundían las cartas y artículos que infatigablemente enviaba el General Perón, desde cada país en que hallaba transitorio asilo.

Además el líder producía un torrente de reflexiones e instrucciones, en una diaria actividad que rebelaba sus energías y su decisión política, no obstante las constantes acechanzas en que se desenvolvía su vida.

Otro rasgo notable es que cada vez que era posible todos los periódicos publicaban los días de salida de sus colegas y recomendaban su lectura. No había competencia, sino solidaridad y resulta significativo comprobar como indicador de fuerza moral, que no había periódico en el que faltase la poesía, podía ser combativa y de rima discutible, como también estaban las de poetas altamente calificados y por supuesto no faltaba el Martín Fierro.

No pasó mucho tiempo que la acreditada lista de plumas iniciales, se sumaran nuevos talentos, incluyendo los provenientes del campo sindical, como ser José Alonso y Antonio Valerga que desarrollaron interesantes estilos de comunicación escrita.

Con la concreción de las “62 Organizaciones Sindicales”, el Movimiento Obrero Argentino encontró en aquellos años límites a sus más extraordinarios dirigentes de todos los tiempos muchos de los cuales después serían víctimas de atentados criminales. Las mujeres , elevadas al derecho pleno de ciudadanas por iniciativas de Eva Perón, ocupando valerosamente su espacio colaborando con sus escritos, distribuyendo periódicos y editando otros, siendo muy elevado el número de mujeres que pasaron largos meses y años de prisión y/o exilio.

Nora Lagos, María Granata y Maruca Ortega -entre otras que se registraron en este libro- son periodista, escritora y dramaturga respectivamente, que contaban con sólida posición personal en sus respectivos círculos ante del derrocamiento del Gobierno del Gral. Juan D. Perón e inmediatamente se sumaron a la lucha.

No ha sido fácil reunir este material. Más de dos años de trabajo se necesitaron para presentar este primer volumen.

La gran mayoría de los protagonistas y sus colaboradores más cercanos, hace tiempo fallecieron. Sus archivos y colecciones fueron en su momento secuestrados y destruidos.

Ocurrió también que las propias familias decidieron destruir periódicos, libros y otros documentos.

Por otra parte el paso del tiempo y la carencia de una adecuada protección, deterioró en grado sumo a muchos de ellos, exigiendo una lenta y penosa restauración gráfica, cosa que se ha logrado exitosamente.

Un objetivo juzgado imprescindible, fue que la lectura no quedase limitada a los grandes titulares, sino que pudieran ser legibles todos los artículos para la mejor comprensión de aquel momento histórico. Por ello el gran formato de este libro. Y se le añadimos el valor agregado de la cantidad de ediciones números uno que se presentan, puede decirse en justicia, que se han alcanzado todo el objetivo propuesto.

Los inconvenientes de orden técnico, de investigación y también los económicos, no fueron obstáculos tan graves, como otros que fueron corporizándose a medida que transcendía la preparación de la obra.

Otra vez comenzaron a materializarse los arrugados rostros del “gorilismo” de izquierda y derecha. Pero al igual que en los tiempos registrados en esta obra, en simétrica oposición surgieron espontáneamente los recios espíritus de lealtad a los principios y la solidaridad activa.

Estas fuerzas impulsaron la realización de este libro y necesitamos dejar impreso los nombres propios de quienes dejaron a un costado presiones, objeciones y temores, aportando sus esfuerzos para que las Universidades, Bibliotecas, Centros de Cultura, Sindicatos, Partido Políticos y en los hogares, permanezca, sin limitación temporal, el conocimiento sobre un prolongado periodo de nuestro reciente pasado.

Por ello nuestro reconocimiento al Dr. Enrique Oliva, titular de La Asociación de la Resistencia Peronista y sus compañeros de comisión directiva. También un agradecimiento personal a otro miembro de esa Asociación, el Dr. Juan Carlos D´Abate, que apartó periódicos e información para que el mensaje fuera lo más amplio y exacto posible.

Un amigo que desde el primer momento apartó información y desarrolló esfuerzos constante para que pudiésemos sortear cada obstáculo, fue el Dr. Pedro Michelini, que fuera apoderado personal del Gral. Juan D. Perón. A el nuestro permanente agradecimiento.

También debemos mencionar al Sindicato de Docente Privados (SADOP) y su Secretario General, Prof. Horacio Ghilini. Y una mención particular para el Partido de Gral. San Martín, que recordó al director del periódico Norte de dicho distrito, Alberto Manuel Campos, que con el voto popular seria su Intendente Municipal. Agradecemos a su hijo Carlos Alberto Campos, por las fotografías e información que nos brindara sobre su padre.

Registramos también el apoyo de un luchador de la ciudad de La Plata, el Sr. Enrique Cano, que mantiene frescos los ideales que defendiera en sus años juveniles. Otro aporte que agradecemos es el del Sr. Eliseo Sardi de la localidad de Wilde, estrecho colaborador del periódico Azul y Blanco de dicha ciudad, que nos brindó información sobre dicho medio y su director.

Damos gracias a la Sra. Marta Balzano, que entrego material fotográficaco y la información sobre el periódico Tinchera. A todos ellos nuestro agradecimientos.

Queremos dejar registrado que esta obra no tiene por finalidad desagraviar a los compatriotas que lucharon tan airosamente en aquellos años, porque no hubo ni habrá ofensa o menoscabo alguno que pudiera alcanzar a espíritus tan nobles y a ciudadanos tan leales. Sí buscamos aproximar a las nuevas generaciones el conocimiento sobre ese pasado no tan lejano y a los hombres y mujeres que libraron esa batalla y triunfaron.

Esta era una deuda pendiente que hace tiempo debió ser saldado.

Y también expresamos firmemente que en modo alguno este libro tiene por finalidad objetiva agravios del pasado que por nuestra parte están absolutamente superados, sino que la razón primera y última es de carácter estrictamente político/cultural. Cierro esta página asumiendo el derecho de editar.

* El tesoro de Thiebaut

Dedico está  obra a la memoria del Dr. Valentín Thiebaut, un tucumano que llegó a Buenos Aires a fines de los años treinta y prontamente se alineó en la lucha política denunciando desde diversas publicaciones el contubernio y el colonialismo. Fue editorialista del diario Democracia y cubrió la información sobre la gira europea que realizara Eva Perón. Ya en tiempo de la resistencia, editó y colaboró en numerosos periódicos; se recibió de abogado, defendió presos políticos y fue él mismo llevado a prisión.

En una de nuestras charlas semanales, en cierta ocasión la conversación giró sobre la necesidad de divulgar la verdadera hazaña que fue el Periodismo de la Resistencia Peronista. Sin más, fue a una de las habitaciones de su casa y se me presento con un tesoro que había protegido durante décadas.

Eran las publicaciones que conforman el cuerpo de esta obra. Me las entregó bajo el compromiso de concretar este libro, removiendo los obstáculos que se presentaran en el camino. A

l hombre de sólida formación intelectual, de constante lealtad a los grandes principios del Movimiento hasta el último instante de su vida; al amigo de generosidad sin límites, cuyo único y visible defecto era su extrema humildad, allí donde este ahora con emocionada satisfacción le envió este esperado mensaje: “Estimado Valentín, palabra cumplida”.

Hace mucho tiempo que buscamos en nuestras investigaciones, antecedentes que sirvan de sólidos testimonios en el imperativo deber que nos asiste a los viejos militante para transmitir la historia del peronismo, con nuestros aciertos y desaciertos sabedores como decía Perón: “Que somos una parte importante de la sociedad, pero que no somos todos”. Lo cual nos obliga a continuar sin desmayo en la tarea de fortalecer la igualdad y saber otorgarle la oportunidad que necesita cada argentino para superarse y realizarse, como lo determina nuestra doctrina y nos dejó de ejemplo Eva Perón cuando nos decía: “Donde hay una necesidad, hay un derecho” .

Por eso cuando he podido conocer los escritos de Miguel A. Moyano Laissué, he sentido una profunda emoción que nace al recorrer sus cálidas y sabias palabras redactadas en un escenario que millones de peronistas conocimos. Solo me queda agradecer a quienes entiendan que este material puede ser útil a los compañeros que les agrada conocer en profundidad a nuestro movimiento.

Un fuerte abrazo.

Buenos Aires, 17 de octubre de 2013

Oraldo Britos

Nota del editor: Esta nota remitida por el conocido y respetado político puntano a Congreso Abierto no llevaba su firma. Sólo decía que estaba destinada "A los compañeros peronistas" en el Día de la Lealtad. Antes lo había llamado al editor para hablarle de Miguel A. Moyano Laissué y del libro que había escrito y, de paso, para recordar a ese gran periodista y peronista "que fue compañero tuyo en Clarín", el inolvidable Enrique Oliva (Francoise Lepot, en la dictadura). Prensa peronista, ortodoxa, valiente y clásica. Hay otras muestras periodisticas de motivación peronista que no están aquí porque seguramente vinieron acompañadas de otros métodos de lucha. Enrique Oliva siempre recordaba que en la Resistencia Peronista se ponía bombas "a las cosas" como señal de protesta, nunca a las personas.