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ÉTICA Y CONCIENCIA

ÉTICA Y CONCIENCIA

  • Escrito por Horacio Verbitsky
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VERBITSKY INVESTIGA LA NOTA DE NUDLER

Como nadie se ocupó de saber cuánto había de verdad en el panorama económico de Julio Nudler, que el director de Página/12, Ernesto Tiffenberg, recibió a las 23.30 del viernes y decidió no publicarlo por el tenor de lo que decía, Verbitsky se encargó él de hacerlo. Aquí, sus conclusiones.

Por Horacio Verbitsky

En la madrugada del 23 de octubre (2004), Julio Nudler denunció que su artículo “De títeres y titiriteros” había sido censurado porque exponía “la siniestra trayectoria” del flamante Síndico General de la Nación, Claudio Moroni, “títere del no menos corrupto jefe de Gabinete, Alberto Fernández”.

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  • Escrito por DsD
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JULIO NUDLER, DOLOR QUE NO SE OLVIDA

Este es el doloroso capítulo que desató un panorama económico no publicado del periodista Julio Nudler en el diario Página/12 en el que trabajaba desde hacía años. Pasó en octubre de 2004. Nudler murió nueve meses después. Diario sobre diarios cuenta la historia.

Por DsD

Noviembre de 2004. Ocho integrantes de la Asociación Periodistas renunciaron. Y aún entre quienes decidieron permanecer hay matices importantes. "Nada será como hasta entonces" dice un expriementado miembro del foro (NdE: nacido en 1995). El episodio Nudler deja lecciones.

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NUNCA PREGUNTAN LOS QUE QUERÍAN PREGUNTAR

Si los K eran tan corruptos, ¿por qué  los K se peleaban con los dueños del dinero? ¿Por qué gente  del lado decente hizo una vaquita para sacar de la cárcel a un coimero no K? Algunas preguntas de un analista cabal. Bella nota que desde hace más de un año esperaba su publicación

Por Gabriel Fernández (*)

Una hoja pequeña transita, zigzagueante, a ras de la vereda. La impulsa el viento que, como tal, es irregular, impulsivo. La evitamos al pasar, quizás con el objetivo de facilitar su andar despojado aunque interiormente late la sensación de estar ante un ser que circula por decisión propia.

La realidad en su conjunto suele operar, sobre individuos y grupos, como ese viento ciclotímico. Quizás la diferencia con la pequeña hoja radique en el orgullo humano.

 Muchos que van a la deriva jamás admitirían que están siendo (des) orientados por las circunstancias.

Por estas semanas han ocurrido varias cosas. Todas ellas, como sabe el buen periodista, siguen sucediendo. Pero dada la efervescencia de la actualidad, quedan truncas; se desplazan sin Norte (sin Sur), pero no porque carezcan de destino sino porque las dejamos fuera del enfoque.

* Corrupción

Ya sabemos que las notorias amistades de Alejandro Burzaco realizaron una amable y solidaria vaquita para alcanzar su excarcelación. Que patatín y que patatán, que los K por aquí y los K por allá, mas lo cierto es que los presuntos coimeados se yerguen en un gesto de oblicua honradez…haciendo lo contrario a lo que solicitan los corruptores.

El kirchnerismo, siempre tan ocupado en observar defecciones cercanas, dejó de lado nuestra sugerencia vital y definitiva: remarcar que si los coimeantes requerían quedarse con el fútbol, debido al espíritu nacional popular de la gestión CFK recibieron un rechazo tan profundo que derivó en la creación de Fútbol para Todos. Todo lo contrario a lo que anhelaba TyC, empresa ligada al Grupo Clarín que orientaba Burzaco.

Como las ideas a veces se entrelazan con la brisa que ladea las copas de los árboles, y doblan en una esquina con casas bajas, concluimos: cómo pueden ser tan deshonestos los funcionarios kirchneristas si se caracterizaron por enfurecer a los dueños del dinero. En la mayor parte de los rubros.

¿No era más rentable venderse a Magnetto que al emisor de un puñado de bolsos? Pero a quién interesa semejante alarde de sentido común.

* Sub 44

 Ahora, si hablamos de viento, coincidiremos con el lector que no hay como el que vapulea la mar. Claro que por debajo, el movimiento tiene otra cadencia. Pero hay algo que se evidencia en cualquier lugar: el interés de un gobernante por su gente. Un par de reuniones entre Mauricio Macri y Oscar Aguad no resuelven la ausencia de respuestas.

Tampoco, las raras loas que las publicaciones de Defensa y el diario La Nación cantan de antemano a las fuerzas norteamericanas que, según dicen, son lo más en la (ahora parece) habitual búsqueda de submarinos perdidos.

En realidad no se trata de algo común, y serán bastantes las explicaciones que el gobierno deberá brindar sobre la cuestión. No será inquirido por los grandes medios, claro.

* Medios

Otra brisa, la del poder comunicacional omnímodo, se llevó a Víctor Hugo Morales de la pantalla de C5N. Hace poco muy poco los periodistas que operan como voceros de las empresas concentradas requerían conferencias de prensa de la entonces presidenta para “poder preguntar”.

La ausencia de esas reuniones emergía como el colmo de la cerrazón oficial. Hoy no queda nada en soporte tradicional. Pero además todos los colegas que salen al aire –desde los de actualidad política hasta fútbol, pasando por espectáculos y chismografía- oscilan entre la debilidad mental y el oportunismo miserable del tahúr que vende la patria por menos de lo que gana su jefe inmediato.

* Opinión

Como marco de esos medios, la sociedad. Se viene una gran suba de tarifas, desde diciembre, que reorientará algunas ráfagas. Pero lo cierto es que el poder adquisitivo, derruído por la inflación que los radicales prometieron que los gerentes de Cambiemos iban a reducir, ha caído de modo imponente, deteriorando hogares, comercios e industrias.

Esto no ha sido obstáculo para que una buena porción de la comunidad estime que lo importante es evitar el retorno de alguna variante peronista y que el origen del alza en el costo de vida radica en una empresa que no compró alguien que no conocía al ex vicepresidente Amado Boudou.

¿Se puede laborar comunicacionalmente sobre perfiles de esa naturaleza?

* La verdad proletaria

Ahora, que cosa con esa hoja: el gran sospechado por complicidad con el poder, el sindicalismo argentino, ha germinado una opción de interés. Pues el acto del lunes en Luján, convocado por la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT, resultó un rechazo pleno a todos los dislates narrados hasta ahora.

La pretensión oficial de quebrar las leyes laborales y previsionales, con el directo aunque no declarado objetivo específico de terminar de arruinar el mercado interno y doblegar al futuro encarnado en el movimiento obrero, recibió un revés que se extenderá en una movilización, seguirá con un paro nacional y evolucionará el año venidero hacia un contraste más agudo.

La relación de fuerzas interna en las centrales gremiales ya está volcada hacia el rechazo. Transitando en ida y vuelta este mismo artículo, podemos reflexionar que las bases sociales sospechadas de seguir (enceguecidas) a los grandes medios y escoger (engañadas) direcciones traidoras, denotan una conciencia más interesante que quienes las juzgan.

Ahora esas voces –guiadas curiosamente por los censurados VH y Navarro- exigen a la CFT y sus amigos la ruptura con la estructura de la CGT.

 ¿Para qué romper si en un tiempo prudencial –no tan largo como el que demanda el avispamiento de las franjas medias- se puede vencer? Es que ni conocen lo ocurrido en 1968, cuando surgió la CGT de los Argentinos.

Por entonces, en el Congreso Normalizador Amado Olmos, la vertiente que lideraba Raimundo Ongaro no rompió ni se fue de la CGT. Simplemente, como había aquilatado el poder suficiente, ganó y se quedó con la central histórica. Hoy se la trata irrespetuosamente, queriendo realzarla, como si hubiera sido una agrupación testimonial y sin carnadura.

* Desencuentros furtivos

Pero hay más, sobre todo en el ámbito político. En este punto resulta admirable el trabajo de ocultamiento de medios como La Nación y Clarín. Lo que en otras gestiones hubiera sido comidilla sin par en las informaciones políticas hoy queda oculto bajo lápidas bien aferradas para que ni el huracán más intenso pueda descubrirlas.

Las peleas intestinas, todas de carácter miserable y de orientación antinacional –a ver quién lo es más- involucran a Marcos Peña, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Elisa Carrió, Luis Caputo, Enrique Nosiglia, Gabriela Michetti, Jaime Durán Barba, entre otros. Al menos tres de los citados están cargando duro sobre el presidente Macri.

Surge allí un interrogante difícil de desentrañar. ¿Por qué Cambiemos, que aumentó su número de legisladores en el comicio reciente, apura el tranco para votar las Reformas los días previos al recambio? Hay respuestas probables, pero su certeza oscila como una vara sometida a la furia de una ventisca invernal.

* Ni San Martíin, ni Rosas, ni Perón

 Y en el ir y venir como hoja de otoño de amplia gama, que vuela largo con oscilaciones que apenas se notan, retomamos crípticamente un asunto previo. En el seno de esas Fuerzas Armadas tan gorilas, que apoyaron a Macri y se dispararon, muy seguras, una bala en el pie, ha surgido el debate tan temido: seguir procediendo como “familia” o sostener el interés sectorial.

¿No se entiende?

Bueno, aclaramos que no son muchos los que piensan en la Patria al vestir un uniforme. Entonces aclaramos: la “familia” defiende a los miembros de la dictadura condenados y procesados y lanza vituperios sobre el kirchnerismo “vengativo”.

Los corporativos, que se habían sumado a ese clamor, hoy palpan desolados el desfinanciamiento y la condena a la inutilidad. Es curioso. Por ahora, las macanas sobre la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo derivan en dinerillos que se reparten el funcionariado y la “familia” castrense de cierta edad. Para el resto sólo queda alguna prebenda individual, que sólo los malpensados caracterizarían como coima, y el abandono tanto económico como funcional.

Como vemos, los integrantes de las FFAA no son tan distintos a las capas medias acomodadas que los circundan. Habitualmente la última opción que barajan es la de respaldar a un movimiento nacional y popular que les devuelva la dignidad, el presupuesto y el rol de defensores de la Patria. Al igual que sus parientes y vecinos, andan tonteando con anécdotas sobre un par de ex ministros.

* Uy...

Pero que viento éste, que nos hace retornar para avanzar: resulta que la esperanza, por sobre todas las cosas, radica en el movimiento obrero organizado. Y en sus herederos parciales, amigos transgeneracionales: organizaciones sociales, cooperativas, recuperadas. Todos esos espacios, llenos de pibes.

Resulta que los jóvenes argentinos que aparecen en las publicidades de bancos y de alcoholes no son todos los jóvenes argentinos. Ni siquiera la mayoría. Un número imponente surgido de las entrañas del subsuelo de la Patria –ahí sí, hay Patria- se ha lanzado a la acción gremial y social con entusiasmo insólito y declamación escueta. Las cosas son como son aunque se diga que no. Todos los seres citados, desde los abyectos hasta los ejemplares, forman parte de esta variada escenografía nacional.

Algunos tiran hacia atrás compulsivamente; otros, han puesto ya un pie en el porvenir. La pulseada está y su resultado es incierto, aunque algunos datos –como los aquí vertidos- contribuyen al pronóstico. (A ver si todavía resumimos esta nota en un lugar común: Vuele bajo / porque abajo / está la verdad.)

Título: El viento entrelaza los párrafos y la información está en el interlineado

Nota: Los subtítulos son también del autor, aquí publicados con otro formato.

 • Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica. 21/11/17.

  • Escrito por Osvaldo Bayer
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REPUDIO Y DESAGRAVIO DEL SENADO CON BAYER

Por plantear en un artículo que la Patagonia argentina y la chilena se unieran al estilo de los países europeos durante diez años, el Senado de la Nación declaró a Osvaldo Bayer "persona no grata", propuesta peronista. Catorce años después, fue reivindicado y distinguido, propuesta peronista.

Por Osvaldo Bayer

La verdad siempre llega. Tarda, pero llega. Hoy voy a hacer uso de esta contratapa para hablar de una injusticia que sufrí en 1995. No acostumbro a traer temas personales, pero esto tiene que mucho ver con la libertad de expresión, y hago mención ahora a esto porque todo se inició en una contratapa mía del año 1995.

Sí, en los tiempos de Menem.

Como siempre fui un seguidor de los escritos de Bolívar y de sus sueños, traté de cumplir con él trayendo aquel pensamiento amplio y generoso de lograr finalmente “los Estados Unidos de Latinoamérica”. Es decir, eliminar las fronteras egoístas de países que tienen la misma lengua, la misma tradición, la misma religión y los mismos libertadores.

Por eso, en ese año redacté una nota señalando que poco es lo que teníamos que aprender de Europa, pero en algo sí nos había ganado de mano. Cuando se estableció el Mercado Común Europeo, se impuso una sola moneda, el euro, y se levantaron impedimentos fronterizos.

Y recordé en esa nota que todo comenzó con un experimento: hacer la prueba primero en tres países, eliminando entre ellos sus fronteras comerciales y burocráticas: el Benelux. La unión entre Bélgica, Luxemburgo y Holanda.

Esta experiencia se llevó a cabo durante una década y tuvo un éxito total para estos tres países.

Entonces escribí que para aplicar sólo lo poco bueno que nos enseña Europa, practicáramos lo mismo, como primer paso para cumplir con el sueño bolivariano: eliminar las fronteras aduaneras entre la Patagonia argentina y la chilena, y dejáramos que ese complejo comerciara libremente y esas poblaciones comenzaran a tratarse sin la vigilante e irracional custodia de carabineros y gendarmes con largavistas y armas largas.

Y que durante diez años midiéramos los resultados.

Si los europeos lo habían logrado con países de distinto idioma y hasta de distintas religiones, ¿cómo no lo íbamos a lograr dos países que a la vez tuvieron los mismos libertadores?

Recordemos aquel legendario Paso de los Andes, de esos valientes desprovistos de todo egoísmo de fronteras. Era sólo una idea, un adelanto para que nuestros políticos lo pensaran y lo propusieran a sus colegas vecinos.

¡Para qué!

La reacción de los políticos argentinos fue totalmente lo contrario de lo que me esperaba.

De inmediato, esa misma semana, el senador peronista (Felipe) Ludueña, por Santa Cruz, presentaba un airado proyecto para que el Senado de la Nación me calificara “traidor a la Patria”. Salió en todos los diarios del país.

Cuando lo leí, pensé: menos mal que ya no hay pena de muerte porque, si no, me fusilaban en la Plaza de Mayo como a Santos Pérez y colgaban mi cadáver frente al Cabildo durante 24 horas.

El que tomó de inmediato este pedido fue el senador nacional Eduardo Menem (nada menos), e hizo una airada arenga para defender a la Patria de espíritus traidores. Hasta que por ahí alguien más jesuita propuso que en vez de “traidor a la Patria” se me endilgara el apóstrofe de “persona no grata” al Senado de la Nación.

El alto cuerpo perdió una hora y media en discutir si este humilde periodista era un “traidor a la Patria” o una “persona no grata”.

Hasta que, por último, en la votación, la casi totalidad de los senadores de la Nación votaron lo de “persona no grata”. Menos dos. El senador radical Hipólito Solari Yrigoyen –que sufrió cárcel y exilio con la dictadura de la desaparición de personas–, quien dijo con voz bien clara: “No me parece un motivo suficiente, ni aun desde el punto de vista oficialista, como para transformar al Senado en una especie de tribunal inquisitorial”. Y también votó en contra de Ludueña y de Eduardo Menem el senador (José Antonio, correntino) Romero Feris, quien dejó sentado que “no es de incumbencia de este Senado expedirse sobre este tipo de cuestiones y de esta manera, porque se estaría afectando la libertad de opinión, la libertad de prensa, la libertad de expresión que nuestra Constitución preserva totalmente”.

Pero, todo el bloque peronista votó por la sanción, todo el bloque radical menos uno, y también todos los componentes del Senado menos Romero Feris.

No pude pisar más el suelo del Senado de la Nación.

Quince días después, la Ciudad de Buenos Aires me dio el título de “ciudadano ilustre” de esta Capital. Tuve que encerrarme para cavilar. Me miré al espejo y me pregunté: ¿pero qué soy en realidad, persona no grata del Senado o personaje ilustre de la ciudad? No obtuve respuesta de mí mismo, ni me deprimí pero, finalmente, solté una repentina carcajada argentina.

Catorce años después iba a hacerse justicia.

El senador (peronista) Daniel Filmus presentó un proyecto en la Cámara alta sin que yo le haya pedido nada, ni por haberle recordado el tema. Por tal proyecto, el Senado declaraba el reconocimiento “al luchador por los derechos humanos, escritor y periodista Osvaldo Bayer, sobre quien recayera el repudio del Honorable Senado de la Nación por sus declaraciones en el diario Página/12 del año 1995”.

Además propuso que la Cámara señalara “que la defensa de la libertad de expresión dentro del marco del respeto a los valores democráticos y los derechos humanos, es uno de los pilares básicos en los que se sustentan la institucionalidad y convivencia democrática. Obstaculizar el libre debate de las opiniones es limitar la pluralidad de ideas –agregó– y resulta incompatible con los valores de nuestra Constitución Nacional y con lo que las normas internacionales de derechos humanos sostienen”.

En los fundamentos, el senador Filmus sostiene: “Nada más alejado de la esencia democrática del Senado de la Nación que el rechazo de ideas expresadas por un intelectual en ejercicio de sus derechos ciudadanos. Es evidente que los dichos de una persona reconocida como un intelectual por nuestra sociedad pueden generar grandes debates a favor o en contra. Sin embargo, no pueden ni deben ser calificadas como un agravio. Sugerir que un libre pensador debe limitar la propuesta de ideas cuando éstas se oponen a otras, cercena el pleno ejercicio de los derechos que específicamente se refieren a la libertad de expresión. La posibilidad de aceptar la pluralidad de ideas, de creencias y la divulgación de las mismas forma parte de la normativa que fundamenta los valores en los que nuestra democracia tiene sustento”.

Después de muchos conceptos sobre mi vida y mi obra, que por supuesto no me corresponde a mí volcar aquí, dijo el senador Filmus: “Esta declaración aspira a reconocer en la persona de Osvaldo Bayer el luchador que ha acompañado las grandes causas, aquellas que marcaron la historia argentina y que hizo nacer la imperiosa necesidad de levantar las banderas de los derechos humanos, aquellas que las nacientes organizaciones y organismos alzaban cuando nadie escuchaba. Facilitar el debate profundo de las ideas genera la posibilidad de profundizar la democracia; impedirlo, en cambio, nos hace retroceder hacia al autoritarismo. Siempre se opina a favor o en contra, lo importante es sustentar los dichos respaldando las ideas en un marco de libertad de expresión y de pensamiento. Es por lo expuesto que deseo solicitar a mis pares que en virtud de lo expresado me acompañen en la presente declaración de reconocimiento a la persona de Osvaldo Bayer”. Y el Senado la votó por unanimidad.

Cuando supe de esta resolución no pude menos que encerrarme otra vez y mirarme al espejo. No hice pito catalán pensando en Eduardo Menem, no; se me dibujó una sonrisa agradecida y vi ante mis ojos una escena: que entraba al Senado y presenciaba una sesión donde se votaba por unanimidad el proyecto de denominar un crimen de lesa humanidad cuando en la Argentina un niño padeciera hambre. Luego, allí agradecía a los actuales senadores, a Filmus, por su gesto de coraje civil y bondad, y a mi diario, Página/12, que tiene una comprensión más que generosa conmigo.

Título: Valió la pena esperar tanto

Fecha: 11/4/2009.

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MEJOR PRECISAR QUE ACLARAR LO AFIRMADO

Nunca fue fácil la relación entre Felipe Solá y el autor de esta pequeña nota relacionada con un reportaje al introductor de la soja transgénica en la Argentina. Y menos con el criminal glifosato en el medio.

Por Horacio Verbitsky

Tal como dice Solá en la entrevista, la autorización para liberar al consumo humano y animal la soja transgénica de Monsanto resistente al glifosato fue solicitada por Nidera, cosa que no contradice lo informado aquí (Verano del 96, 26 de abril de 2009).

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