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¿DICTADURA DEMOCRÁTICA?

Convencido de que se ha venido cumpliendo todo lo anticipado por él en distintos artículos acerca de lo que significaría un gobierno de Mauricio Macri, el político y escritor socialista previene ahora que la profundización de la política neoliberal podría llegar a justificar "una dictadura democrática" por parte de los sectores favorecidos. Raro si no fuera porque ya pasó.

Por Víctor Oscar García Costa

Dijimos sesenta días y sólo habían pasado veinte y el gobierno nacional  ya había empezado a consumar gran parte de las barbaridades antirrepublicanas, antisociales y antipopulares preanunciadas por nosotros antes del balotaje en tres trabajos sucesivos: Un minuto para votar y cuatro años para llorar, El suicidio de una parte no debe arrastrar al suicidio a toda la sociedad y Después no digan que no les avisamos, todos publicados en estas páginas y que hemos reproducido en un folleto de distribución masiva del que ya está en circulación una segunda edición y que ha sido difundido por las páginas on line del mejor periodismo argentino.

Pero mostraron cosas peores: el macrismo y Cambiemos dejaron a la vista de todos su ineptitud para gobernar. Los resultados, cruelmente anunciados como pobreza cero, ya los sufre nuestro pueblo:

 - Devaluación y transferencia de millones a la oligarquía agropecuaria que, sin embargo, no entrega los dólares de las exportaciones.

 - Inflación galopante, que en diciembre alcanzó casi el 7% y que el gobierno macrista anuncia, achicándolo falsamente, entre el 25% y el 30% anual.

- Incremento de los precios de todos los artículos de primera necesidad y pérdida del valor adquisitivo de los salarios: leche, 17%, carne, 100%, azúcar, 14%.

- Se quejaban de los datos del INDEC y anunciaron que por ocho meses no los habrá;

- Decenas de miles de despidos en el Estado y en la actividad privada, interrupción del proceso de industrialización textil, del calzado y de otras industrias que siguen el mismo camino.

 - Apertura de la importación, lo que significa el cierre de la industria nacional y el desempleo.

- Represión a balazos –por ahora de goma- de la protesta social, caso Cresta Roja.

- Papelón internacional al pretender una sanción de aplicación imposible a la hermana República de Venezuela, rechazada unánimemente por todos los países.

 - Renuncia absoluta de la defensa de nuestra soberanía en Malvinas durante la conversación con el primer ministro británico.

 - Pretensión inconstitucional de designar dos miembros de la Corte Suprema por decreto, saltándose la inexcusable intervención del Senado.

- Intento de trabar con amenazas de despidos las convenciones colectivas de trabajo.

- Papelón inexplicable en la detención de los evadidos del penal de General Alvear.

- Regalo al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico del país, de un porcentaje importante de la coparticipación federal, negándoselo a las provincias mediante un veto por decreto de seguridad y urgencia, que es prácticamente el único mecanismo que utiliza porque no llama al Congreso a sesiones extraordinarias, como corresponde.

- Como si fuera poco, concurrencia a la reunión de Davos para entregarse sin la más mínima reserva ante los grandes capitales financieros.

* Y habrá más

Los CEO de las grandes empresas ocupan el gobierno. Habrá más: preparan ya un arreglo mortal para el patrimonio argentino con los fondos buitres y, previo acto de obsecuencia ante el Fondo Monetario Internacional, se disponen a endeudar nuevamente al país hasta límites inimaginables. Ya lo han empezado a hacer la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, ésta en 110.000 millones.

Los pueblos pueden equivocarse y, queriendo hacer lo mejor, muchas veces hacen lo peor.

La idealización de los pueblos es una ingenuidad propia de niños. De otra manera, cómo explicar los millones de alemanes que apoyaron al nazismo y los millones de italianos que acompañaron al fascismo. Lo pagaron, también, con millones, pero de muertos y la destrucción de sus países.

Eso es lo que no queremos.

Por otra parte, lo electoral, que es una conquista del pueblo, puede ser y así lo deseamos siempre, un acto democrático, pero si el gobierno surgido de esas elecciones democráticas decidiera instaurar una dictadura, suponemos que no habrá nadie que quiera sostener, como lo hacía el dirigente conservador Matías Sánchez Sorondo, conocido como el enterrador, ministro del interior de la dictadura del general José Félix Uriburu, que eso sería una dictadura democrática.

Tengamos cuidado, vamos por el mismo camino.

Ya hay presos polìticos por protestar, mediante detenciones avaladas expresamente por el propio presidente Macri y repudiadas en el mundo entero, entre otros organismos, por Amnesty International.

Va a haber más.

Se avecinan horas trágicas para los argentinos. Por otra parte, la democracia no es lo que dice el diccionario, sino lo que decía como aspiración nuestro Esteban Echeverría, en 1837: La democracia es el régimen de la libertad, fundado sobre la igualdad de clases.

Después de ver lo que se hace y de leer algunas cosas que se dicen, ¡qué lejos estamos todavía!

Título: Quién puede dudar ahora de que teníamos razón

Nota: La modificación 1/7/16 fue para corregir un error tipográfico