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EL SALTO DE OCAÑA Y SU LICENCIA

Graciela Ocaña, la incondicional de Elisa Carrió, un día  aceptó ser la interventora de Néstor Kirchner en el PAMI. Dejó un pedido de licencia en Diputados, que también tendría su historia.

Armando Vidal

Una rebelión en la bancada peronista de Diputados contra Graciela Ocaña, interventora en PAMI, pudo haber significado un duro golpe contra el gobierno de Néstor Kirchner que la designó.

Fue al tratarse la prórroga de su licencia como legisladora, un caso muy singular porque en lugar de los seis meses por ella requeridos —o sea desde julio a diciembre— le aprobaron la mitad.

En la Comisión de Labor Parlamentaria, el presidente del cuerpo, Eduardo Camaño, informó que el pedido era hasta el 30 de setiembre. Pero nadie le preguntó por qué.

Más que el estilo de Ocaña (perseverante pero tímida, confiable pero sin el temple para enfrentar a quienes la cuestionan en la Cámara), fueron sus declarados enemigos, que ocupan lugares estratégicos en la bancada justicialista, los que la pusieron al borde del colapso.

Esa resistencia fue primero en la mesa del bloque justicialista y, después, en el recinto.

En el medio, al parecer por acción que se le atribuye a Eduardo Camaño, se cambió la fecha.

En el recinto, primero habló Eduardo Macaluse, conductor de la bancada del ARI, que se opuso debido al abuso en el empleo de estos resortes contemplados en la Constitución.

La renuncia de Ocaña a la banca abre paso a su sucesora, la ex diputada Elsa Quiroz, fiel al partido de Elisa Carrió.

Pero después la intervención de Graciela Camaño, esposa del dirigente gastronómico Luis Barrionuevo (de alta influencia en el PAMI, especialmente durante el gobierno menemista) y secretaria parlamentaria del bloque justicialista, se opuso claramente a Ocaña y por ende a aprobar su licencia.

Camaño evidenció que estaba en juego otra clase de intereses en torno a la obra social de los jubilados.

Los menemistas Oscar González y Roque Alvarez sirvieron de soporte a la ofensiva de la mujer de Barrionuevo.

González, cordobés, recordó que él había renunciado a la banca cuando en 1999 ocupó un cargo en el gobierno de su provincia.

Pero se olvidó lo que hizo el 14 de abril de 1993. Ese día, tras varios intentos, el justicialismo gracias a él logró quórum para aprobar la reforma previsional. González era un diputado que en ese momento ocupaba la Secretaría de la Tercera Edad en el entonces Ministerio de Acción Social, cargo que abandonó con el sólo hecho de sentarse en la banca.

Otros en el debate del miércoles se opusieron para reivindicar ejemplos distintos como hizo Chiche Duhalde que se manifestó por la negativa tomando en cuenta que su esposo renunció a su banca cuando aceptó la Presidencia de la Nación.

Ahora, Ocaña, si así lo desea, tendrá que volver a pedir permiso en setiembre.

En cambio, a la riojana menemista Alejandra Oviedo la autorizaron hasta fin de año a seguir al frente de la cartera de gobierno de su provincia.

Volanta, título y bajada: Polémica en la Cámara de Diputados con mensaje al Gobierno/ La jefa del PAMI, con pocos aliados/ Graciela Ocaña había pedido una licencia de seis meses como legisladora. Pero le aprobaron tres. La resistencia se dio, sobre todo, en el bloque justicialista.

Fuente: Clarín, 13/8/04.