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CHINA, EL MUNDO Y LA ARGENTINA

La geopolítica sigue moviendo al mundo, es el título orrginal de este artículo escrito por un radical de origen -uno de los rebeldes antibalbinistas-, miembro del movimiento nacional, ex funcionario camporista y un pensador, siempre. Destino de la Argentina: potencia o muerte. 

Por Alberto Asseff

El Comité central del PC chino, con un lenguaje estudiado, decidió apostar al mercado como ordenador de la economía. Ciertamente sin abrir ninguna caja de Pandora ni admitir el viva la Pepa. El Estado regulará, pero no asfixiará.

El comunismo chino es una proclama de economía de mercado. Esa estrategia promete llevarla hacia la primacía. Ese desarrollo exige asegurarse recursos naturales.

Por eso el conflicto con Japón, Filipinas y Vietnam – con la ostensible participación de EE.UU. a favor de los tres últimos –disputándose islas deshabitadas, pero que generan jurisdicción marítima en áreas con gas y petróleo.

También, acá, en Ecuador, los chinos controlan el 90% del petróleo. En Venezuela son socios importantes en esa materia.

¡Ni qué decir en África!

Allí los chinos tienen puesta la mira y colocan fuertes capitales practicando el ‘imperialismo amigable’, ese que no muestra ni un soldado y aparece con una canasta llena de dones y bendiciones laicas. La guerra cibernética tiene a China y a EE.UU. como principales actores. Hoy las potencias contratan a los mejores hackers.

Quien sabe crear nuevos virus se hace rico. El espionaje industrial, a la orden del día. Es sugerente la relevancia que le están dando en China a pensar el futuro. El presidente Xi por caso, recibió en noviembre a un grupo de pensadores agrupados en el Consejo del Siglo XXI, integrado por estadistas globales, y analizó con ellos la gobernabilidad de China y la situación del planeta. Están plagados de problemas, pero los chinos tienen tiempo para reflexionar y hasta para las autocríticas. El ansia por hallar y abrir caminos a la innovación y el desarrollo es manifiesta. Rusia trata de rearticular el añejo imperio zarista, luego soviético.

La continuidad histórico-geopolítica manda.

El epicentro de la batalla reunificadora – bajo la forma de una sólida integración, la Unión Económica Euroasiática – es Ucrania, bisagra con Europa. Este país está tironeado, casi a lo Tucac Amarú, por Moscú y Bruselas, la sede de la Unión Europea.

Por Ucrania pasa el conducto que lleva el gas ruso a Paris y a toda Europa Occidental. No puede omitirse en todo análisis geopolítico que Vladimir Putin fue oficial de la KGB forjado en la guerra fría. Para él la cuestión apenas mutó en las apariencias. La puja sigue. En la Unión Europea cobra relieve Alemania. Despojada de los complejos que la embargaban en la posguerra, ahora ha soltado su voluntad, a horcajadas de la fuerza de su economía.

Hoy entrena a funcionarios germanos para que ganen puestos del alto rango en los organismos de la Unión. Allí, en Bruselas, Berlín predomina, incluidos los germanófilos, esos funcionarios formados en universidades alemanas. Bruselas burocrática habla alemán.

Además, Alemania le vende a China máquinas por 50 mil millones de dólares anuales. Es colosal lo que se mueve. Tiene dos valencias, hacia el oeste y el este, como es su tradición. Turquía acaba de inaugurar un túnel ferroviario bajo el Bósforo. Ahora es realidad el tren desde Londres a Pekín, sin transbordos en el Mármara. El año venidero se abrirá el otro túnel, el carretero. La financiación provino de Japón.

Es impresionante el desarrollo turco que coincide con la reanudación de las conversaciones para el ingreso a la Unión Europea. África sigue relegada, pero en 30 años Nigeria tendrá 400 millones de habitantes. O se organizan y proyectan como poder emergente o será explosivo y la onda expansiva golpeará a los cuatro vientos.

El Cercano Oriente sigue sin estabilizarse. Es clave para la paz mundial que se logre un equilibrio. Es casi propio de arte de relojero. Es un desafío. EE.UU. sabe que el mundo ya no es unipolar, pero no baja los brazos. Está recuperándose económicamente y también prosigue asegurándose los negocios globales. Porque los norteamericanos siempre han unido la retórica con los resultados traducibles en dólares. Gran diferencia con nosotros, los sudamericanos, tan habladores vacuos. México se está robusteciendo.

Es buena noticia para nuestra América. Brasil anda con algunos problemas, inclusive sociales, pero su optimismo y vitalidad lo mantendrán en la línea principal del mundo. Los otros días estuvo en Buenos Aires Nicolas Sarkozy y dio algunos indicios sumamente útiles.

En 40 años podríamos desaparecer o ser una potencia mundial.

Depende de si abrimos nuestra economía, explotamos la energía, afirmamos el Mercosur, para tener en América del Sur una sola voz y que no “construyamos diques de papel so pretexto de protegernos porque es una mentira”. Todos nos llaman a la sensatez, pero algunos de acá persisten en ideas fosilizadas.

Aún están anclados en eso de Estado vs. Privados ¿No habrá llegado la hora definitiva de una estrategia de Estado más privados forjando aunados el desarrollo y la paz social? ç

(*) Diputado nacional UNIR Provincia de Buenos Aires

Título y bajada:La geopolítica sigue moviendo al mundo/ ¡Vaya si la historia sigue! ¡Más que nunca! Si no, veamos