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UN MINUTO PARA VOTAR, CUATRO AÑOS PARA LLORAR

Historiador, escritor y referente insoslayable del socialismo pero alejado del partido, el autor lanzó esta advertencia pública ante el riesgo de una catástrofe, así la define, tal como hizo frente a los golpes militares de 1966 y 1976. Aclara que no es peronista ni kirchnerista y señala que el 22 de noviembre la opción es  el proyecto nacional y popular o el del imperio y la oligarquía.

Por Víctor García Costa

Vivimos un momento crucial en el destino de nuestra Patria. Hay que evitar una catástrofe, que se puede convertir en una tragedia nacional. Lo decimos con la misma responsabilidad con que, ante el silencio ingenuo o cómplice, denunciamos pública y anticipadamente los golpes militares del 28 de junio de 1966 y del 24 de marzo de 1976.

Y advertimos sobre las consecuencias trágicas que tendría para el pueblo argentino, lo que fue corroborado por los hechos: miles de muertos, perseguidos y exiliados. No somos peronistas. No somos kirchneristas.

Somos socialistas y aspiramos a construir un socialismo argentino y para la Argentina.

Nos consideramos los continuadores, sin claudicaciones, de la obra precursora, de Alfredo L. Palacios que inició y construyó toda la legislación protectora de los trabajadores, las mujeres y los niños que luego el peronismo y el kirchnerismo ampliaron.

Tras esta presentación, queremos decirles que tenemos muy en claro que vivimos en una sociedad capitalista y en un mundo de contradicciones.

La primera es la contradicción que existe entre explotadores y explotados, esto es: entre los dueños de los medios de producción y de cambio y los dueños de la fuerza de su trabajo.

Téngase presente que sólo el 1 por ciento la población mundial detenta el 70 por ciento de todo el poder económico.

Con esto estamos diciendo que es tan brutal la desigualdad que no es posible creer en la conciliación de clases.

No lo ignoramos ni lo olvidamos.

* Contradicción principal

Pero también sabemos y queremos decírselo que tenemos muy en claro que en el mundo en que vivimos hay una contradicción principal que enfrenta a nuestra Nación y su pueblo con los grandes poderes imperiales, económicos, financieros y mediáticos, capaces de distorsionar la realidad, para luego intervenir militarmente y financieramente sobre las naciones que defienden sus recursos y se niegan a ser saqueadas por las grandes potencias.

Siempre tienen aliados nativos.

Ese saqueo se ve claro en las intervenciones militares de los EE.UU, y sus aliados, y de la Unión Europea en Afganistan, en Irak, en Libia y ahora en Siria y en Palestina.

Son miles las mujeres y niños muertos con la metralla asesina movilizada para el saqueo de su petroleo y demás recursos o para el dominio del territorio.

Como antes lo hicieron en Vietnam y en todos los países de nuestra América derrocando gobiernos populares, robándoles sus riquezas y endeudándolos hasta límites insoportables.

Ahora mismo lo hacen sobre sus propios aliados en la Unión Europea: entre muchos otros, Grecia, España, Portugal han sido arrastrados, por endeudamientos y exigencias de ajustes, a verdaderas crisis terminales.

En América Latina se ha ido produciendo un proceso de unificación de naciones hermanas que se han liberado de las garras imperiales y en su defensa han constituido el Mercorsur, la Unasur y la Celac y marchan hacia la concreción de la Patria Grande.

Eso ha sido hecho por sus gobiernos populares, a los que el imperio y sus aliados acosan tratando de impedir la consolidación de ese proceso unificador y perturban la vida institucional de nuestras naciones.

Para ello se utiliza sectores nativos -no nacionales- verdaderos mercenarios que sirven conciente o inconcientemente los intereses del imperio, anunciando crisis inexistentes, realizando denuncias falsas y promoviendo el endeudamiento, la desindustrialización, el desempleo, el ajuste, todo en perjuciio de las clases populares.

La prensa mercenaria pone a su servicio la mentira y la desinformación. Tenemos claro que cuando a los países se los puede comprar es porque existen los que están dispuestos a venderlos y eso es lo que debemos evitar.

Lo que està en disputa el 22 de noviembre, no son las personas de Scioli o de Macri.

Lo que està enfrentado es, por un lado, el Proyecto Nacional y Popular que comenzó a concretarse en 2003 y que el pueblo ya disfruta y, por otro lado, el Proyecto del imperio y la oligarquía que propone devolvernos a la crisis del 2001, esto es al hambre, el endeudamiento y la desocupación.

Por todo ello invitamos a reflexionar y votar al candidato del Frente para la Victoria, recordando que hay un minuto para votar y cuatro años para llorar, porque después de las crisis, del desempleo, del cierre de fábricas, de la venta de las empresas estatales, viene la represión contra las clases populares.