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LA GRIETA DE LA HISTORIA

Muletilla publicitaria de campaña del sector que coronó en el máximo cargo de la República a Mauricio Macri, el historiador socialista autor de este artículo toma a la grieta como objeto y la arroja contra la ignorancia  al dar una clase sobre la lucha de clases. Asegura que hablar de la unión de los argentinos para que desaparezca, es sólo un cuentito como el de Caperucita Roja.

Por Víctor Oscar García Costa

Hace algún tiempo, impulsada por algunos periodistas mercenarios, al servicio bien rentado del monopolio mediático vinculado a los intereses imperiales y antinacionales, apareció sobre el tapete la idea de una grieta maldita, supuestamente generada por Cristina Fernández de Kirchner,

el kirchnerismo y el Frente para la Victoria, que dividía a nuestro país.

Se produjo el acto del cambio de gobierno, mediante un torpe, inconstitucional e ilegal pronunciamiento judicial, al que siguieron otros y, con el nuevo gobierno, reapareció la idea de la grieta con todas sus “maldades” junto a una convocatoria macrista promoviendo un idílico cierre de esa grieta y la “unidad de todos los argentinos”.

Un cuentito, como el de Caperucita Roja.

La verdad es que hay que ser muy ignorante para no comprender las razones de la existencia de esa llamada grieta, división evidente en la pequeña diferencia numérica electoral.

Nosotros sabemos bien que no ignoran esas razones sino que las disimulan, ocultan o encubren.

* En la sociedad esclavista

La grieta existe desde que la humanidad salió de su comunismo primitivo y se dividió en clases sociales.

Durante la esclavitud, la sociedad estaba dividida en dos clases sociales separadas por una profunda grieta.

De un lado de la grieta estaba el pequeño grupo de amos explotadores y del otro lado de la grieta estaban los cientos de miles de esclavos explotados hasta el martirio.

Está claro que los intereses de ambas clases sociales eran absolutamente contradictorios y contrapuestos.

La grieta subsistió durante todo el sistema esclavista y por ello existieron múltiples rebeliones de esclavos, como la de Sicilia (135/-132) y la de Espartaco (73/71), para no citar más que dos.

* En la sociedad feudal

Como la sociedad esclavista generó dentro de su seno los factores de su propia destrucción, surgió la sociedad feudal, también dividida por una profunda grieta.

A un lado de la grieta los amos o señores y al otro lado de la grieta los vasallos y los siervos, enmarcados todos por un sistema de vasallaje en el que algunas persona podían ser vasallo de un señor y a la vez señor de otros vasallos.

Los siervos eran verdaderos esclavos.

No necesitamos relatar aquí las monstruosidades de la escalonada servidumbre feudal. Es evidente que los intereses de ambas clases, señores y vasallos y siervos, eran absolutamente contradictorios y contrapuestos.

Todo el sistema feudal estuvo cruzado por una gran cantidad de rebeliones, como la rebelión campesina en Francia de 1358, para citar sólo una.

* En la sociedad capitalista

Pero como también la sociedad feudal generó dentro de su propio seno los factores de su propia destrucción, el sistema feudal fue reemplazado por el sistema capitalista, también dividido por una profunda grieta.

De un lado de la grieta los dueños de los medios de producción, especialmente de la tierra, de las máquinas y del comercio, y del otro lado de la grieta los dueños de la fuerza de su trabajo, obligados a venderla para poder vivir, esto es: por un lado los explotadores y por otro lado los explotados.

Esta es la sociedad en que vivimos, también cruzada por múltiples rebeliones porque los intereses de ambas clases son absolutamente contradictorios y contrapuestos.

La grieta que divide a la sociedad humana es la evidencia de los intereses contrapuestos existentes entre las clases sociales que la componen y sólo podrá desaparecer con la desaparición de las clases sociales esto es con el establecimiento de un sistema basado en la libertad y en la igualdad, que algún día llegará.

Ese sistema de justicia social hasta fue reclamado por los profetas del Antiguo Testamento, como Isaías, y también por Jesús de Nazareth en el Nuevo Testamento, aunque la mayoría de los judíos y de los cristianos se hagan los tontos y, consciente o inconscientemente, sirvan los intereses de los poderosos explotadores.

En circunstancias muy especiales dentro del sistema capitalista esa grieta interna puede transformarse dando origen a otro tipo de grieta. Cuando se conforma una sociedad de tipo colonialista, como lo fue primero, y cuando se conforma una sociedad de tipo imperialista, como lo fue después,  la grieta separa.

En el primer caso, por un lado, separa a los colonizadores y, por otro lado, a los colonizados saqueados y superexplotados.

Y en el segundo caso, por un lado separa el poder imperial, sus aliados y sus mercenarios nativos, una suerte de entregadores, y por el otro lado la Nación y su pueblo que luchan para no ser saqueados y hambreados.

Los intereses de los colonizadores y colonizados son absolutamente contradictorios. Igualmente lo son los intereses imperiales y los intereses nacionales.

*La zanahoria de la antigrieta

Claro que para comprender ese enfrentamiento, esa contradicción, esa grieta, se requiere la existencia de una conciencia social y nacional que, evidentemente, una parte de la sociedad argentina aún no tiene.

Como consecuencia, en tanto esa parte de la sociedad argentina marcha alegre e ingenuamente atrás de la zanahoria inalcanzable de la “unidad de todos” que le ofrecen desde el polo dominante, la contradicción existente en la sociedad en que vivimos subsiste y subsistirá, afortunadamente sostenida por la lucha de la otra parte consciente de la sociedad que sabe bien que sin lucha política, sin profundizar la grieta no conseguirá jamás vivir en una sociedad libre, justa e igualitaria.

Es la lucha de clases, dinámica de la historia.

Título: La grieta