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PRIMER PASO PARA LAS PRESIDENCIALES

Entre el poder real y sus apoyos, por un lado y una oposición encabezada por el peronismo, por el otro,  el veredicto en las urnas será una señal hacia las presidenciales sin que las referencias de los resultados en las primeras parlamentarias de cada gobierno digan demasiado porque tres las ganaron los oficialismos y cuatro la oposición.  Hoy, poder y democracia. Macri o Cristina.  

Por Armando Vidal

El resultado de estas elecciones no modificará el presente pero hará más previsible el futuro. Todo gobierno debe atravesar triunfante la primera elección pero en caso contrario la inercia de su propia acción le permitirá llegar al próximo examen. Sólo hay una excepción a esta regla.

Fue en 2001, razón que explica que un gobierno, el actual, esté integrado por los mismos radicales que entonces fracasaron trágicamente (ahí está como paradigma Gerardo Morales, opresor y represor de Milagro Sala, en Jujuy). Radicales que son parte de Cambiemos, la nave del olvido que conduce el poder económico neoliberal.

No sólo son delarruistas a bordo: también peronistas de ocasión que apoyan desde adentro y otros desde afuera, que es lo que hacen e hicieron con la ley de los fondos buitres. Y seguirán haciendo porque difícilmente sean parte de la versión peronista del siglo XXI, nacida con el Bicentenario de Mayo y encarnada por Cristina Kirchner. 

 A casi los treinta y cinco años de democracia en la versión argentina -que tiene mucha calle-, el gobierno de Mauricio Macri avanza hacia lo peor de nuestro pasado mientras quiere borrar la historia en el camino. Lo mismo quisieron los golpistas en cada una de sus distintas versiones, desde 1930, la primera, hasta la de 1976, la última.

Memoria, no; es subversiva, piensan.

Pero la democracia es resistencia popular y la única en paz que puede contener la desmesura del imperio del dinero. La que avanza cuando puede y retrocede cuando no puede.

Y en esta etapa, tan singular, democracia en la que por primera vez desde 1912 llega al comando de la República un exponente que jamás se interesó en ella, en lo que representa y significa, ni en su paso por Diputados ni cuando fue jefe del gobierno porteño. A él le interesa el poder, que es lo que no expresa la democracia sino más bien lo contrario, un contrapoder. Y gobierna a tono con su pensamiento, si es posible con el Congreso cerrado.

* Señales de la senda

Se cumplieron 105 años de la sanción de la ley que consagró el voto obligatorio y secreto. Y que en 1947, con la ley que impulsó Evita, se hizo universal al incorporar  la participación de la mujer en igualdad de condiciones que los hombres a partir de la elección de 1951, luego de un censo casa por casa a cargo de mujeres que demandó cuatro años

Es demasiada historia para ser ignorada.  Algunas referencias de este camino, más cercanas, quizás le interesen al Presidente.

* 1985. Primera elección desafío después de las inaugurales de 1983 que ganó el radical Raúl Alfonsín. Volvió a triunfar el radicalismo que en un año tenso pudo coronar a fin de año el histórico juicio y sus condenas a los ex comandantes.

* 1991. Primera elección desafío del menemismo que convalidó el transformismo de Carlos Menem.

* 1997. Primera elección desafío del segundo mandato de Menem, derrotado por las consecuencias de su conversión.

* 2001. Primera elección desafío del continuismo delarruista, con rechazo en las urnas, luego protesta en las calles con represión y muertes, y posterior huida del Presidente en helicóptero.

* 2005. Primera elección desafío, ganó el oficialismo en la versión de Néstor Kirchner y sacó del medio al duhaldismo como opción.

* 2009. Primera elección desafío la gestión de Cristina Kirchner y de Néstor, en particular, en la provincia de Buenos Aires, porque el entonces no kirchnerista Martín Sabatella le restó cinco puntos fundamentales para la victoria.

* 2013. Primera elección desafío del segundo mandato de Cristina Kirchner qué perdió el oficialismo ya envuelto en una guerra de trincheras contra el poder mediático.

Cuatro a tres ganan las opciones opositoras en esas primeras elecciones desafío hasta que se conozcan los resultados de las de pasado mañana.   

* Lo que vendrá

Al margen de otros imprevisibles avatares del destino personal, Cristina Kirchner será la máxima estrella del Congreso de la Nación. Fuera de gustos e intereses particulares, será un lujo par la democracia argentina su retorno a la casa de la democracia, donde reivindicará el papel que le cupo a Alfonsín, transitoriamente, luego de su gestión presidencial y que ocupa a Carlos Menem sin ninguna transcendencia.

Ni los medios ni los periodistas cacahuetes la ayudarán pero ella seguirá siendo pese a ellos. Estará bien rodeada y aconsejada y el pulmotor de su accionar seguramente estará en el Instituto Patria, tan cercano que podrá ir caminando al Congreso.

En el Senado le aguardan muchas caras conocidas, entre ellas la del mendocino Julio César Cobos, su vicepresidente no positivo, la del piquetero rural Alfredo De Angeli, la de Pino Solanas, la del cada vez más serio Miguel Pichetto y de alguien que la mirará con franca sonrisa: Federico Pinedo, a quien ella siempre distinguió.

Federico Pinedo, el que en Diputados llamaba en sus discursos de “compañeros” a sus colegas peronistas; Federico, el que está con Macri pero es Pinedo, hermano mayor de Mariano Pinedo, peronista K, un Pinedo más diferenciado de la gran prole, incluyendo a su abuelo cuando de joven era socialista.

Un Senado que con Cristina se las trae: un espectáculo político para disfrutar, al margen de cualquier veredicto del domingo 22, Día Nacional del Derecho a la Identidad, en la que las urnas sin trampas también medirán la dimensión del dolor por la desaparición forzada de Santiago Maldonado.