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TIMERMAN, VICTIMA DEL ODIO Y LA MENTIRA

La muerte de Héctor Timerman, a los 65 años, secuencia final de un persecución arbitraria y perversa, no opaca el recuerdo de la sana ingenuidad que transmitía. Aquí, el debut del joven cronista parlamentario, luego director de medios, alto funcionario nacional y el castigo. 

Por Armando Vidal

En 1974, Héctor Timerman llegaba con sus rulos rubios al Senado de la Nación para reemplazar al cronista parlamentario de La Opinión, Luis Sapag, hijo del ex gobernador de Neuquén y gobernador en ese momento, Felipe Sapag, cuyo hermano, Elías, era senador nacional en ese período.

Luis, gran compañero, según lo recuerda quien escribe estas líneas, volvía a su provincia. Peso de apellidos que gravitaban sobre sus hijos, lógico.

En esa sala de periodistas, en la que Héctor debutaba como periodista, estaban acreditados, entre otros, José Treviño, Osvaldo Trigueros, Federico Vergara, Marcos Diskin, Nelson Domínguez, Mario Pérez Colman, Federico Bedrune, Carlos Manuel Acuña, José Pachi Agromayor, Néstor Machiavelli y el Negro y simpático Eduardo Suárez,  desaparecido en dictadura.

En 1975, pasaría además por allí, Ricardo Kirschbaum, también en representación de El Cronista Comercial, diario de Rafael Perrotta, otro desparecido, al que los empresarios de medios nunca recuerdan.

Lo hacían, además, dos periodistas orientales exiliados aquí tras el golpe de Enzo Bordeberry, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, dos políticos (Frente Amplio, senador y presidente de la Cámara de Diputados, partido Blanco, respectivamente), que a poco del golpe de 1976, serían secuestrados y asesinados. Zelmar, además, trabajaba en La Opinión y tuvo en Roberto García, al igual que el Toba Gutiérrez, un gran amigo.

Otros tiempos de la misma historia argentina, abierta y presente.

Casi treinta años después, quien escribe reencontró a Héctor Timerman ante las puertas de un estudio donde transcurría un programa conducido por Pepe Eliaschev, en Radio Nacional.

En ese momento, Héctor era director de una flamante revista llamada Debate, después de haber estado al frente de la revista Tres Puntos. Comienzos del gobierno de Néstor Kirchner, el mismo mutuo afecto, las mismas miradas y críticas sobre el capítulo surgido de la profunda crisis del 2001. Uno, como periodista, él; el otro, como funcionario, este editor, entonces vicepresidente de la agencia estatal de noticias Télam, querida herramienta informativa creada en el primer gobierno de Perón para contrarrestar los despachos de las agencias de noticias norteamericanas.

No se vieron más.

El editor volvió a su oficio, en el diario en el que trabajó toda su vida, donde se jubiló a comienzos de 2009. Timerman fue cónsul en Estados Unidos, luego embajador, siguió como canciller y, finalmente, fue un perseguido por un tratado de entendimiento con Irán ratificado por ley que nunca entró en vigencia, mientras la justicia argentina no supo o no quiso llegar a la verdad, tanto en el atentado a la AMIA (julio, 1994) como, el anterior, en la embajada de Israel (marzo de 1992), desde hace años en manos de la Corte sin que se sepa si hace algo.

Perseguido por la injusticia. Perseguido por las organizaciones judías alineadas con el gobierno israelí. Perseguido por la mentira. Perseguido por la maldad, Héctor Timerman murió el 30 de diciembre último, a los 65 años.

Su martirio quedó registrado con el testimonio de su abogada y amiga Graciana Peñafort, conmovedora sucesión de tuist en rechazo a un artículo del columnista de La Nación, Joaquín Morales Solá, lo que también generó una semblanza sobre la personalidad de éste, cuando era el segundo jefe de redacción de Clarín, por parte del entonces responsable de la sección Información General, Hugo Ash, publicado en Perfil.

Aparte de todo lo que padeció en desmedro de su salud fue impiadoso el trato de los periodistas partidarios o no de la religión judía pero que portan apellidos con los que son identificados con ella.

He aquí, a continuación, una muestra, tomada de la agencia Paco Urondo (nombre en homenaje a un querido compañero de Clarín), protagonizada por Alfredo Leuco y Timerman. 

Primero, la respuesta del entonces canciller al periodista de la TV del establishment.

* Escribe Timerman

"Hoy ha sido un gran día para la Argentina y el Uruguay ya que hemos concluido las negociaciones que ponen punto final al conflicto de Botnia. Imaginá mi alegría o mejor, imaginá, qué bueno hubiese sido si además hubiésemos tenido un Canciller que se ocupe del tema. "Hace años que dije públicamente que jamás le haría un juicio a nadie por publicar algo sobre mí persona. Así que no te voy a hacer juicio por las ofensas y falsedades que según leí dijiste en tu programa.

"Debo confesarte que hayas llamado "masturbación" a mi manera de expresarme no es una forma digna de describir mis actividades. Yo jamás diría que vos defecás cuando abrís la boca. Mantengamos el nivel Alfredo. No te excites que no estás haciendo Watergate.

"Tampoco quise ofenderte, simplemente mostrar que los periodistas que se pasan el día hablando de la falta de virtud republicana de los funcionarios no orinan agua bendita. La cena existió, viniste con tu gerente comercial, un tal Daniel Milicih, y fue la única vez que compartimos un encuentro. Nadie viene a hablar de periodismo con su vendedor publicitario. ¿No te parece?

"Con respecto a mi patrimonio te cuento que desde hace 6 años es público y está en la Oficina Anticorrupción. Cualquiera puede pedirlo. El tuyo no. Deberías hacerlo público. Compartí los datos de tu fortuna con tus oyentes. Se van a sorprender cuánto rinde cada auspicio que cobrás.

"Con respecto a la dictadura no tengo problemas en debatir. Decíme en qué programa querés y yo voy. Tal vez pueda adelantar algo sobre mi paso por la dictadura, como la carta que recibí en marzo de 1977 donde Jimmy Carter me felicitaba por mi defensa de los derechos humanos en Argentina.

 "Yo tenía 23 años. En 1978 me tuve que exiliar. En 1979 fui con Emilio Mignone a declarar ante la OEA las violaciones cometidas por los dictadores y con Hebe Bonafini denunciamos la existencia de los campos de exterminio de ESMA y La Perla ante los medios de Estados Unidos. También soy fundador, durante la dictadura, del America´s Watch Committee e integré el Comité de Solidaridad Judío con la Revolución Sandinista. En esos años formé parte del Fund for Free Expression que se dedicaba a salvar periodistas de las dictadura. Durante años fui director de la APDH y actualmente soy Presidente de la Coalición Internacional de Museos de la Memoria.

"Claro Leuco que quiero debatir con quien en ese entonces era un empleado de Clarin, que ya se había apropiado de la empresa Papel Prensa mientras sus dueños eran torturados por Camps.

"Dale Leuco, debatamos la dictadura. Debatamos el diario La Tarde, veamos si lo dirigí yo o Luis Clur. Preguntále a Mempo Giardinelli que trabajaba ahí cuántas veces me vio en la redacción.

"Dale Leuco debatamos todo. También tu resentimiento. Y haceme juicio. Haceme todos los juicios que quieras y seguí hablando de los funcionarios como si vos fueras el hada pura de los cuentos. Decí lo que quieras que yo nunca voy a hacerte un juicio. Es tu derecho por vivir en una democracia que vos no hiciste nada para conquistar pero que te la merecés igual por vivir aquí.

 "Y por último, ya que tanto lo admirás a mi padre te cuento que cuando empezó su carrera le pidieron que se cambie el nombre porque Jacobo era demasiado judío. Se negó. Vos no, ¿Te da verguenza ser judío?"

 * La publicación de Alfredo Leuco

 "Ayer cumplí con mi trabajo profesional: analizar críticamente la tarea de un funcionario público como es el canciller Héctor Marcos Timerman. Igual que un respetable diplomático uruguayo comenté que me parecía de una frivolidad impropia de su cargo que estuviera ventilando compulsivamente por Twitter opiniones sobre temas tan delicados como la relación con Uruguay producto de la instalación de la pastera UPM ex Botnia.

"Como respuesta, el gatillo fácil del ministro disparó una información errónea y una difamación inaceptable donde me imputa cometer un delito. La equivocación, producto de haber eyaculado precozmente el twit sin siquiera pedir la desgrabación para saber lo que realmente dije, fue plantear que yo lo había cuestionado por usar el soporte de una red social para comunicar. Tropezones tiene cualquiera. No se enteró de que yo estoy absolutamente de acuerdo con la utilización de Twitter, y de todas las redes sociales y las más nuevas de las tecnologías porque me parecen instrumentos maravillosos para comunicar mejor y más rápido. Jamás un periodista puede estar en contra de eso.

"Otra cosa muy distinta es que un diplomático, que representa a una nación y debe cuidar y meditar muy seriamente sus palabras se dedique a la verborragia instantánea e irreflexiva.

"Pero no contento con haber metido la pata de esa manera vomitó en la red una mentira fabulosa que, para quienes me conocen, se cae por su propio peso. Inventó descaradamente que yo en algún momento le pedí plata de "pauta publicitaria (sic) para hablar bien de Kirchner". Estoy a favor del debate caliente y apasionado de las ideas. Entiendo incluso que en ese intercambio cualquiera se vaya de boca con algún insulto. Celebré como todos los periodistas bien nacidos que ya no sea posible enjuiciar penalmente a un periodista por calumnias e injurias cuando se refiere a funcionarios y a temas públicos.

 "Repito: soy periodista hace más de 30 años y estoy absolutamente a favor de la libertad, que es el principal insumo de nuestro trabajo. Pero en este caso el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación me imputó un delito repugnante que afecta mi buen nombre y honor, mi ética y mi credibilidad profesional. Durante tres décadas, en estos cruces entre periodistas y funcionarios me han dicho y he dicho de todo. Pero nadie se atrevió a poner en duda mi honradez, que defiendo como el principal capital que tengo y la única herencia que quiero dejar a mi hijo.

 "Por eso voy a iniciar una demanda civil contra Héctor Timerman. No pretendo que vaya preso. Sólo que repare el daño moral que me hizo a mí y a mi familia. Lo desafío a que aporte en tribunales, aunque sea, una sola prueba de tamaña falsedad. Que presente ante la justicia un solo dato o indicio que sostenga su falacia y su calumnia. Lo desafío a que tenga la hombría de bien de retractarse de inmediato o no voy a descansar un minuto hasta que pague de su bolsillo la más abultada cifra que pueda conseguir para ayudar al comedor de Margarita Barrientos del barrio Los Piletones.

 "Soy conciente que dinero no le va a faltar por su carácter de millonario casado con multimillonaria que vive en un palacio que es la envidia de los niños ricos que tienen tristeza. Además, lo desafío a un debate en vivo y en directo por televisión y le concedo jugar de visitante en cualquiera de los canales que responden a los Kirchner para que cada uno muestre su patrimonio, su declaración jurada, sus recibos de sueldo y de qué manera se ganaba la vida antes de ser funcionario público.

 "También lo desafío a debatir cuál fue su actuación y la mía frente al golpe de estado genocida de 1976 que golpeó cruelmente a Jacobo, su padre, pese al confeso colaboracionismo de su hijo en la dirección del diario La Tarde que apoyó el terrorismo de estado.

"Finalmente le solicito encarecidamente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que designe a un canciller. No importa si se trata de funcionarios brillantes y honrados como Jorge Taiana o Rafael Bielsa. Sería sano que sea alguien que pueda explicar las contradicciones entre la defensa de Chávez, las víctimas de la AMIA o Irán. Pero a esta altura necesitamos un canciller. Uno solo. Creo que Argentina se lo merece.

"Para el final, respetable Timerman, permítame un poco de humor judío: ¿sabe lo que significa "Potz" en idish? Lo que es usted. Un verdadero pavo irreal, un muchacho voluntarioso conocido en el mundo diplomático como el peor de los funcionarios que haya tenido nuestra cancillería en democracia. Siga haciendo monerías para divertir a Néstor Kirchner. Twitée todo lo que quiera. Masturbarse no está prohibido. Pero no revolee acusaciones de delitos a las personas honestas. Y si puede, en su tiempo libre, trabaje de canciller. Para eso le pagamos todos los argentinos".

* Conclusión

Héctor Timerman cumplió con su deber. Pudo mirar al fin de sus días que su camino no tenía curvas ni quebraduras. Que lo siguió como un niño de la mano de su padre y que, como él, tendrá, junto a él, un lugar en la historia.

No todos pueden decir lo mismo.